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lunes, noviembre 16, 2009

Las tres fuerzas históricas

Leyendo “Los enemigos del Comercio” de Antonio Escohotado (un pantallazo a tres mil años de historia de las ideas sobre poder y dinero) se le abren al lector “puertitas”, ventanas que permiten observar panoramas poco visitados. En especial, el milenarismo y todos los movimientos extra o intracatólicos que releen el Evangelio y recuperan el espíritu anarco-comunista de la doctrina de Jesus y Juan Bautista.
Su carácter fanático, violento y ferozmente antimercantil y anarquista constituye un desafío permanente al poder establecido, comenzando por el de la Iglesia. Y es el antecedente de las actuales formas de “contrapoder”, desde el socialismo revolucionario hasta el anarquismo.

Es la dialéctica entre tres fuerzas poderosas y contradictorias unas con otras la que explica en buena medida los acontecimientos de estos últimos tres mil años:
Primero, el Rey, el Poder del Estado, la fuerza de los ejercitos y el Derecho y su aliada, la Iglesia ( a partir del siglo IV), el Poder de Dios.
Segundo, los partidarios del comercio libre: comerciantes, mercaderes, navegantes, aventureros, banqueros. Tradición que surje y es ejercida sucesivamente por fenicios, judíos, lombardos, venecianos, holandeses, ingleses.
Tercero, los anarco-comunistas: zelotes y esenios judíos, cristianos heterodoxos, profetas a la cabeza de levantamientos campesinos, milenaristas cuya belicosidad y audacia crece a partir del siglo X. Son perseguidos con saña y matan y mueren con una sonrisa, creyéndose enviados del Señor.

Estas tres fuerzas son casi independientes e inasimilables:

- el orden feudal no soporta la audacia de los mercaderes y banqueros que rompen el monopolio de poder que comparten Rey, Barones e Iglesia. Tampoco soporta las rebeliones campesinas dirigidas por monjes fanáticos y violentos que queman palacios y abadías por igual.

- El comercio emergente no soporta el inmovilismo medieval, los peajes, los impuestos, las restricciones a la contratación, las trabas legales, la inseguridad jurídica. Y tampoco a los fanáticos que incendian y roban comercios y mansiones particulares.

- Los milenaristas no soportan el dinero, la "codicia" del mercader, el trabajo, el intercambio ni el poder “concupiscente” de la Iglesia establecida, a la que consideran más obra de Satán que de Dios. Y los fastos y lujos de las cortes.


Estos tres enemigos irreconciliables de encuentran, se alían y se enemistan desde esos días inaugurales hasta el presente. Se entiende así que Marx tiene como orígen a Juan Crisóstomo o San Jerónimo: las rutas se cruzan y los supuestos adversarios son tributarios de un mismo origen. Reyes, nobles, obsipos y fanáticos protocomunistas coinciden , eso sí, en el desprecio al dinero, la condena al interés, al comercio, a la "codicia", a la propiedad privada protegida del mismo Rey, a los parlamentos discutidores, en fin, a la libertad que todo lo subvierte.

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