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viernes, marzo 07, 2014

Máscaras de la izquierda

Lo se, porque provengo de esa tribu. La gente de izquierda está embebida de un sentimiento inaudito de superioridad moral y política. Se creen portadores de las grandes banderas de la humanidad en su lucha contra el poder opresivo: libertad, igualdad, solidaridad, entrega, compromiso.Este convencimiento de que integran una minoría que está a la vanguardia del progreso humano los blinda, en forma automática, contra cualquier atisbo de autocrítica. No han visto, durante 70 años, los atroces crímenes cometidos por sus líderes "naturales": Lenin, Stalin, Trotsky, Mao, Fidel, Kim il Sing, Pol Pot. No ven, hoy día, los crímenes de Maduro y los de Yanukovitch. No han visto los crímenes de la OLP, el Hamas, el Hizbollá. Los de Sendero Luminoso, las FARC, los Montoneros, el ERP. No huelen el humo ni la sangre derramada en Caracas o en Táchira, o en Kiev. No sienten el salado olor de la muerte de tantos en su intento de cruzar el mar que separa La Habana de La Florida. Desconocen y nunca se compadecerán de las víctimas del genocidio ucraniano de Stalin y del camboyano de Pol Pot. Simplemente, al ser ellos los heraldos del Hombre Nuevo no se detienen a contemplar los "daños colaterales" que su Utopía a traído al mundo desde hace un siglo. Siguen convencidos que el futuro les pertenece y se rien de todo: de los humanistas burgueses, de los demócratas "formales", de los que hablan del imperio de la ley y de libertad económica. La culpa no es un sentimiento que conocen, tan convencidos están de su íntima relación con la Verdad, el Futuro, la Felicidad de la Humanidad. Nunca dudan, y ante cada prueba del crimen, rezan su libreto que señala a los culpables de siempre: Imperialistas, capitalistas, vendepatrias, traidores, fascistas.Su libreto es breve y repite las mismas fórmulas inventadas por Lenin y Stalin. El mundo quizás tenga que seguir soportándolos durante otros cien años. Pero vale la pena sacarles la máscara.

viernes, enero 17, 2014

Conversaciones con Marx


-          Cómo le va don Carlos?
-          -Bien, bien, extrañando un poco la lucha.
-          -Como ve las cosas desde el Más Allá
-          -No se ve nada, joven. Por eso le digo, extraño la lucha, las reuniones en los cafés, las discusiones…
-          -Entonces no se enteró de la revolución rusa?
-          -No, para nada. No me diga que ahí al fin se instauró un régimen democrático burgués capitalista!
-          -No exactamente: ahí  Lenin- no sé si lo conoce- instauró la Dictadura del Proletariado con el objetivo de construir el socialismo
-          -Construir el socialismo? Pero eso no se construye contra natura, es la continuación natural del capitalismo. Pero en Rusia, hasta donde yo sepa, no había capitalismo. Había que construirlo.
-          -Pues parece que el Partido estaba muy apurado en arribar al Socialismo
-          -No es cuestión de apuro: es cuestión de condiciones objetivas y subjetivas para llegar al socialismo. Y como les fue?
-          -Bueno, es un poco largo. Para simplificar Lenin requisó toda la producción de trigo de los campesinos, para alimentar a los obreros, lo cual condujo a rebeliones campesinas muy sangrientas.
-          -Que mal! Supongo que la parlamento habrá dictado leyes para retrotraer las cosas
-          -En Rusia no hay parlamento, hay solo Poder Ejecutivo.
-          -Bueno, pero los partidos de la izquierda revolucionaria diran lo suyo no?
-          -Fueron prohibidos y sus dirigentes ejecutados, exiliados o recluidos en campos de concentración
-          -Campos de concentración? No se que es eso: prisiones abiertas?
-          -No campos, muy cerrados y vigilados. Era común la muerte por hambre o enfermedades
-          -Que barbaridad…pero bueno, a veces los revolucionarios creen que tienen que dar lecciones de dureza. Pero, que hizo ese Lenin para desarrollar las fuerzas productivas capitalistas?
-          -Nada: pocos años después de la Revolucion la producción industrial cayó a niveles de veinte o treinta años atrás. Lenin prohibió los mercados, al principio.
-          -Pero, ¡cómo va a haber desarrollo de la industria sin mercado!
-          -Hubo una hambruna que costó cinco millones de muertos entre los campesinos y una guerra contra los partidarios del zar que costó unos dos millones. Se instauró el Comunismo de Guerra. Trotsky, el segundo de a bordo, decretó la militarización de los obreros y asimiló al ausentimso con la deserción, con penas durísimas.
-          -Y por qué había ausentismo?
-          Porque los obreros necesitaban comer y para eso se trasladaban varias veces al mes al campo para intercambiar productos de la ciudad por trigo. Y faltaban al trabajo.
-          -Vamos a ver si entiendo: se requisaba la producción campesina y se prohibían los mercados. El gobierno incautaba el grano y lo distribuía entre las masas, pero, al parecer eso no alcanzaba para todos
-          -Exactamente: había categorías muy estrictas. Los que mejor comían eran los obreros de las actividades estratégicas: transporte, comunicaciones, industria pesada. Había más de 30 categorías. Las últimas solo recibían un puñado de grano y tenían que salir a rebuscársela.
-          -…y libertad de prensa, había? Libertad de reunión, libertad de formar partidos políticos…todo eso?
-          -Nada, nada de eso.
-          -Y Lenin, dice usted, se declaró marxista?
-          -Obviamente
-          -Yo siempre decía en broma que no era marxista. Yo era un exaltado, lo reconozco. Pero jamás se me hubiera ocurrido ejecutar a un contrincante
-          -Ni armar una Cheka
-          -Cheka? Que es eso
-          -Una policía política encargada de la “seguridad” de la Revolucion. Se dedicaba a secuestrar opositores, cobrar rescates millonarios, asesinar sin juicio previo no solo a los “burgueses” sino a socialistas, anarquistas, socialdemócratas…Decenas de miles de personas cayeron en sus manos. Era el organismo con mayor presupuesto y más personal de todo el estado soviético.
-          -Como la policía del Zar, no? La orejana, si mal no recuerdo…
-          -Pero, en un momento, Lenin parece que recapacitó y declaro la NEP, la Nueva Politica Económica: se abrieron los mercados, se permitió el comercio y entonces reapareció el trigo, los campesinos pudieron mejorar su condición, los comerciantes prosperaron  y al fin Rusia conoció un poco de paz. Hasta la Cheka casi dejó de actuar.
-          -Bueno, al fin. Los procesos revolucionarios son muy complejos y siempre se está muy cerca del error. Pero al menos, parece que recularon y volvieron a lo que nunca debieron abandonar: un proceso de economía libre , que permitiera el desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas, desarrollar un sistema político democrático y construir en esas condiciones una alternativa socialista de mediano plazo.
-         - Si, Lenin decía ya en sus últimos meses de vida que el Socialismo llegaría en una o dos generaciones, mientras tanto había que seguir con la NEP. Pero muchos estaban en contra: la ultraizquierda y Stalin
-          -Stalin? Quien era ese?
-          -Un oscuro aparatchnik, hombre del aparato del Partido. Durante años tejió alianzas, nombró funcionarios en las distintas repúblicas que le aseguraban lealtad. Fue poblando el Partido con gente ignorante y prepotente que despreciaba a los “intelectuales” bolcheviques, muchos de ellos, por añadidura , judíos.
-          Judíos. 
       -Como yo, aunque siempre lo oculté. No simpatizo con los judíos. Creo que su dios es el dinero.
-          -Eso mismo decía Hitler
-      -    Y ese quien es?
-       -   Un dictador alemán que asesinó a seis millones de judíos hacia 1940.
-        -  Seis…millones! No me diga que también era marxista!
-         - No, era antimarxista, pero se definía como Socialista, nacional Socialista.
-          -Se imaginará que mi antipatía hacia los judíos era teórica. Mi tio era Rabino. Fue una manera de romper con el gueto y ser un ciudadano del mundo, de la modernidad. Seis millones!
-          -Volviendo a Stalin. Lo tenía seducido a Lenin por su ejecutividad. Pero Lenin sabía que tenía pocas luces, así que de un modo no muy claro dio ordenes de que Stalin fuera despedido y que no se convirtiera en su heredero, ya que sabía que estaba moribundo. Pero Stalin maniobró para que ese documento no se hiciera público y, dueño del aparato,  poco le costó destituir a Trotsky- su único competidor de peso- y en poco tiempo se hizo dueño y señor del partido.
-          -Pero siguió con la NEP?
-          Solo de boca para afuera, por unos pocos años. Para 1929, declaró que había que exterminar a los Kulaks y colectivizar todo el campo ruso.
-          -Kulaks?
-          Si, campesinos ricos.
-          -Y por que exterminarlos, no basta con expropiarlos?
-          -Es que no eran poseedores de mucha tierra. Recuerde que en Rusia no había propiedad privada individual sino propiedad comunal: cada aldea era dueña de la tierra, y los campesinos de sus animales y herramientas. Un sistema  precapitalista muy engorroso y de baja productividad.
-          -Lógico, lo natural hubiera sido fomentar una pequeña propiedad individual por un tiempo, para que adopte técnicas de producción capitalista y luego, si, nacionalizar la tierra.
-          -No fue así: Stalin colectivizó en cinco años buena parte de las mejores tierras de Ucrania, el granero de Rusia: el costo? Cinco millones de muertos por hambre y represión. Dos millones de kulaks asesinados.
-          -Esas cifras…millones por acá, millones por allá. Que loquero fue el mundo después de mi muerte no?
-          -Con ese esfuerzo se propuso industrializar rápidamente  a Rusia, en forma expeditiva.
-          -Pero a quien le vendía la producción?
-          No era industria de consumo: era industria pesada, y construcción de maquinaria, en especial militar. La gente no mejoró su nivel de vida. Lo que es cierto es que el hambre fue bajando. Claro que habrá ayudado que ahora no había cinco millones de campesinos que alimentar…
-          -Siga…
-       -   No contento con haber “ganado la guerra contra los kulaks”, Stalin apuntó hacia el Partido. Le molestaba la oposición de izquierda, los troskistas y la-oposicion de derecha, encabezada por Bujarín. Esperó  hasta que un crimen- aun no aclarado- contra un dirigente comunista desató la caza de brujas. Se conocieron como los Procesos de Moscú, pero esto oculta el hecho que en realidad casi un millón de personas fueron fusiladas, no solo los dirigentes más conocidos. Toda la vieja guardia leninista, más casi toda la alta oficialidad del Ejército Rojo, ingenieros industriales, sacerdotes, etc.
-        -  Supongo que la Internacional Socialista habrá denunciado esto
-        -  Supone mal. La internacional se había dividido entre la “Tercera”- seguidora de Stalin y la “segunda”, que albergaba a los socialistas. Pero los socialistas , por cobardía, ignorancia o cálculo jamás condenaron a la Union Soviética. Mantenían deferencias “tácticas” pero en vez de asumirse como la voz del humanismo socialista- si es que algo así existe- callaron o deslizaron críticas en privado. Recuerda a Kerensky?
-         - Si, claro, un teórico que se hizo cargo de mi legado..
-          -Para Lenin era el “renegado Kerensky”
-          -Renegado de qué?
-          -Del marxismo, versión leninista. El pobre murió escribiendo contra el leninismo, pero nadie le daba mayor importancia. Confesó una vez que ellos no habían luchado por el socialismo, sino por la felicidad del hombre. Que el socialismo era una herramienta para eso, no un fin en sí mismo. Un poco tarde.
-          -El socialismo es una necesidad de la Historia, es tan inevitable como la noche siguiendo al día. Es claro que nosotros queríamos una humanidad libre de cadenas, un ser humano completo, sin la alienación capitalista. Pero, quizás, nos endurecimos demasiado en la lucha política que empezó a ser una lucha por llegar al poder, más que una lucha por construir la libertad desde el poder.
-         - Bueno, sigamos. La intelectualidad casi sin excepciones apoyó a Stalin, aun pese a los relatos de terror de los procesos de Moscú. Solo Andre Guide- fervoroso comunista- después de conocer la URSS escribió una fulminante denuncia de ese fracaso. Fue rápidamente radiado por la internacional de escritores: no se admitía la crítica. Arthur Koestler fue otro valiente comunista que supo renunciar a su identidad y condenar al comunismo.
-          -Pero cómo se explica tanta violencia?
-          -Aparentemente Stalin temía una inminente guerra, un ataque desde Alemania y Japón, que supuestamente contaría con la ayuda de “infiltrados” del interior. La experiencia de la Guerra Civil de España, en la que hubo tremendas luchas internas entre comunistas, trotskistas y anarquistas, lo convenció de que además de a los fascistas, había que destruir todo atisbo de oposición interna, cortarla de raíz antes de que se desencadenara la guerra. (Aunque esta argumentación no explica por qué Stalin eliminó al 70% de la oficialidad del Ejército Rojo, la única con experiencia y capacidad para oponerse a un ataque alemán) Otro elemento fue el incremento del miedo paranoico de Stalin a los “enemigos” reforzado por el suicidio de su esposa en 1932 y el asesinato de Kirov, en 1934.Comenzaron así los “juicios por traición”, realizados entre 1937 y 1938, en los que se condenó a muerte a todos sus opositores internos ( Zinoviev, Piatakov, Bujarin, Iagoda, etc.) Cada líder condenado dejaba en la orfandad a sus “clientes” políticos, los cuadros que le respondían. De ese modo, se fusiló a 116,000 miembros del Partido en esos dos años. Cuanto más alto era el cargo, más riesgo había de terminar en el paredón, ya que los enemigos internos obtenían así un ascenso en la estructura del poder.Le leo esto: “De los 139 miembros del Comité Central elegidos el XVII Congreso del Partido en 1934, 102 fueron arrestados y fusilados (…) se encarceló al 56% de los delegados del Congreso. El Ejército Rojo fue diezmado todavía más: de los 767 miembros de la alta jerarquía 412 fueron ejecutados, 29 murieron en la cárcel, 3 se suicidaron y 59 siguieron en prisión” Los inocentes, se sabía, eran mayoría: “Stalin comentó que si apenas el 5% de los arrestados resultaban ser verdaderos enemigos, eso sería un buen resultado(…) Según Nikita Kruschev, quien era entonces presidente del Comité del Partido en Moscú, Stalin “solía decir que si un informe (denuncia) tenía un 10% de verdad, debíamos considerarlo válido”,“Mejor demasiado que insuficiente” advirtió el jefe de la NKVD – la heredera de la Cheka- a sus agentes.
-          -Yo no puedo creer esto…es absurdo
-          -No es absurdo: es la aplicación práctica de sus escritos, Carlos.
-          -Cómo se atreve!
-          -Me atrevo, porque creo que en usted convivían de alguna manera dos personalidades: el científico que busca la verdad y el fanático que cree que ya encontró la verdad y la quiere aplicar a cualquier costo. Le leo un párrafo: Una revolución es, indudablemente, la cosa más autoritaria que existe; es el acto por medio del cual una parte de la población impone su voluntad a la otra parte por medio de fusiles, bayonetas y cañones, medios autoritarios si los hay; y el partido victorioso, si no quiere haber luchado en vano, tiene que mantener este dominio por medio del terror que sus armas inspiran a los reaccionarios. Lo reconoce?
-          -No, en verdad.
-          -Es de su gran compañero Engels. Y escuche esto:  “Siendo el Estado una institución meramente transitoria, que se utiliza en la lucha, en la revolución, para someter por la violencia a los adversarios, es un absurdo hablar de Estado popular libre: mientras que el proletariado necesite todavía del Estado no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir.Lenin repetiría esta frase, con leves cambios, décadas después:
“ El Estado es en manos de la clase dominante una máquina destinada a aplastar la resistencia de sus adversarios de clase. Desde este punto de vista, la dictadura del proletariado no se distingue en nada, en cuanto al fondo, de la dictadura de cualquier tipo, ya que el Estado proletario es una máquina destinada a aplastar a la burguesía
-          -Yo no soy responsable de los que escribió mi gran amigo Engels y mucho menos de Lenin.
-          -Pero está o no de acuerdo con la afirmación de Engels, de que la Revolución necesita del terror para acobardar a los burgueses y que hay que utilizar la maquinaria del Estado para aterrorizarlos?
-          -Son cuestiones de implementación, que a mi me interesan poco…
-          -Le leo este resumen de la actuación del comunismo durante el siglo XX: Podemos establecer un primer balance numérico que aun sigue siendo una aproximación mínima y que necesitaría de largas precisiones pero que, según estimaciones personales, proporciona un aspecto de considerable magnitud y permite señalar de manera directa la gravedad del tema:
- URSS, 20 millones de muertos
- China, 65 millones de muertos
- Vietnam, 1 millón de muertos
- Corea del Norte, 2 millones de muertos
- Camboya, 2 millones de muertos
- Europa oriental, 1 millon de muertos
- América latina, 150.000 muertos
- Africa, 1,7 millones de muertos
- Afganistán, 1,5 millones de muertos
- Movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder, una decena de millares de muertos"
" Puede realizarse un primer balance global de estos crímenes:
- Fusilamiento de decenas de miles de rehenes o de personas confinadas en prisión sin juicio, y asesinato de centenares de miles de obreros y campesinos rebeldes, entre 1918 y 1922.
- Hambruna de 1922 que provocó la muerte de 5 millones de personas.
- Liquidación y deportación de los cosacos del Don en 1920.
- Asesinato de decenas de miles de personas en los campos de concentración entre 1918 y 1930.
- Liquidación de cerca de 690.000 personas durante la Gran Purga de 1937-38.
- Deportación de dos millones de kulaks ( o de gente a la que se calificó de tales) en 1930-32.
- Destrucción por el hambre provocado y no auxiliado de seis millones de ucranianos en 1932-33.
- Deportación de cientos de miles de personas procedentes de Polonia, Ucrania, países bálticos, Moldavia y Besarabia en 1939-1941 y después, en 1944-1945
- Deportación de los alemanes del Volga, en 1941.
- Deportación-abandono de los tártaros de Crimea en 1943.
- Deportación-abandono de los chechenos en 1944.
- Deportación-abandono de los ingushes en 1944.
- Deportación-liquidación de las poblaciones urbanas de Camboya entre 1975 y 1978.
- Lenta destrucción de los tibetanos por los chinos desde 1950, etc."

- Me declaro absolutamente inocente de esas carnicerías. Nosotros queríamos abolir el Estado, crear una sociedad fraterna que compartiera los frutos del trabajo, que elimine la explotación del hombre por el hombre.
- Pero no dudó en fomentar la eliminación física de los burgueses
- De ningún modo!
- Usted escribió en el El Manifiesto un párrafo muy enigmático: “Unas palabras para evitar posibles interpretaciones falsas. A los capitalistas y propietarios de tierra no los he pintado de color de rosa. Pero aquí se habla de las personas sólo como personificación de categorías económicas, como portadores de determinadas relaciones e intereses de clase. Mi punto de vista, que enfoca el desarrollo de la formación económica de la sociedad como un proceso histórico-natural, puede menos que ningún otro hacer responsable al individuo de unas relaciones de las cuales socialmente es producto, aunque subjetivamente pueda estar muy por encima de ellas.
- Me da la razón: excluía la represión contra personas
- Y nunca más alertó sobre las “interpretaciones falsas”. Por qué? Acaso no leía a sus propios discípulos, comenzando por Engels y siguiendo con su yerno, Lafargue? Reconoce este escrito de Lafargue?:
En los días de grandes fiestas populares, donde, en vez de tragar el polvo como el 15 de agosto y el 14 de julio burgueses, los comunistas y colectivistas harán correr las botellas, trotar los jamones y volar los vasos, los miembros de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, los curas con traje largo o corto de la iglesia económica, católica, protestante, judía, positivista y librepensadora, los propagadores del maltusianismo y de la moral cristiana, altruista, independiente o sumisa, vestidos de amarillo, sostendrán la vela hasta quemarse los dedos y vivirán hambrientos junto a mujeres galas y mesas llenas de carnes, frutas y flores, y morirán de sed junto a toneles desbordantes. Cuatro veces al año, en el cambio de estación, como los perros de los afiladores de cuchillos, se los encadenará a grandes ruedas y durante diez horas se los condenará a moler el viento. Los abogados y los legistas sufrirán la misma pena.

-Le parece un escrito inocente? “Encadenarlos, que mueran de sed”: Está describiendo exactamente lo que el leninismo-stalinismo- maoísmo haría décadas después. No lo está solo anunciando, lo está propiciando.
-          Mi yerno era un romantico exaltado, pero no puedo hacerme cargo de sus excesos literarios
-Me parece que usted no se hace cargo de nada. Usted echó a andar una máquina colosal, un proceso de toma violenta del poder, una guerra de clases que insumió las energías de todo un siglo, y que aun hoy seguimos sufriendo. Si usted era tan brillante analista de la realidad ¿cómo no estudió el problema de la implementación del Socialismo, de cómo desplegar en el tiempo las medidas y, sobre todo, merced a qué mecanismos políticos esas medidas debían ser monitoreadas y, eventualmente, corregidas?
Creo que usted inventó un arma muy poderosa, pero no redactó el manual de instrucciones…y  la dejó en manos de adolescentes tardíos con serios problemas psicológicos.


viernes, enero 10, 2014

La tentación del Poder


Los intelectuales viven en la necesidad de ser originales. Me refiero a escritores , cineastas, músicos , ampliamente conocidos. Como su lucha es la de ratificar cada día su popularidad, necesitan generar “ideas provocativas” que muevan al debate. 
Dicho esto, la realidad del apoyo de los intelectuales a, por ejemplo, Stalin o Mao o incluso Musolini en décadas pasadas o a Chávez o Castro en la actualidad no deja de sorprender. Por ejemplo, quien esperaría que George Bernard Shaw- tan brillante- apoyara cálidamente al dictador soviético mientras éste se entretenía mandando a matar a un millón de “traidores” al comunismo. O a G.H Wells, Romain Rolland, Hemigway y tantos otros.
En la actualidad casi todos los escritores, cineastas o actores aplauden con pasión las tristes declaraciones de Castro o Chávez o Mugabe.
Así como Hannah Arendt habló de la banalización del mal, cabe aquí hablar de la tentación del Poder (que muchas veces es otro de los nombres del mal) 
Estos personajes, ávidos de originalidad, pareciera que calculan: ¿Cuál es el personaje más criticado por el establishment occidental? ¿Chávez? Pues vaya mi apoyo incondicional al comandante, ahora desaparecido. Se suman a esto personajes tan glamorosos como Sean Penn, Bardem, Oliver Stone, Antonio Banderas, etc.
Hay una seducción permanente entre el poder y los intelectuales y artistas. El primer Perón desarrolló una eficaz política de cooptación de artistas e intelectuales. El actual kirchnerismo ha llevado al máximo su capacidad de seducción, financiando películas que nadie verá, o a cantantes populares con cifras de cinco ceros.
La explicación “materialista” no me convence: ¿por qué rifar el prestigio de una carrera, por ganar dinero fácil? Aunque seguramente hay gente cuya víscera más sensible es el bolsillo.
Lo que creo es que hay una tentación, una tentación de Poder. Detrás de muchos artistas e intelectuales yace un personaje omnipotente: quiere cambiar el mundo, hacerlo dócil a sus ideales de solidaridad, fraternidad e igualdad. Si para esto hay que acercarse a los dueños del poder, no hay reproches morales a eso: el fin justifica los medios. Detrás de todo intelectual hay un asesor en potencia, un consejero del líder, una sombra que manejará el discurso- en lo cual son justamente , expertos- que el líder bajará a la multitud.
El espectáculo del Poder requiere diseñadores. David era el pintor oficial de la Revolución Francesa, plena de espectáculos celebratorios para multitudes. La gran cineasta alemana Leni Riefensthal fue la artífice del nazismo-espectáculo, mientras el arquitecto Speer planeaba monumentos y edificios públicos para los 1000 años del Reich. 
La unión contra natura del Arte- un ejercicio de independencia y libertad- con la Política- un ejercicio de mentira y manipulación- es una paradójica realidad de los tiempos modernos.

miércoles, diciembre 11, 2013

Una teoría de las clases sociales


El marxismo fue el primer intento teórico de definir las clases sociales. No voy a hacer aquí la crítica de esa teoría. La realidad ya se encargó de eso.
Lo que sí es innegable es que ciertas personas expuestas a situaciones objetivas similares tienden a comportase con cierta afinidad. No es que “no es la conciencia la que determina el ser, sino el ser social el que determina la conciencia”. Es mucho más complejo que eso, y menos determinista. Según Marx un burgués piensa de determinada manera porque es burgués, y NUNCA podrá modificar esa conciencia. Determinismo de las “condiciones materiales” sobre la conciencia.
La realidad es que el modo de obtener los recursos para vivir genera conductas muy consistentes. Para simplificar veamos los distintos modos de obtener ingresos:
1)      Los funcionarios políticos. Su lucha es la obtención de cargos ejecutivos o legislativos, que les aseguran varios años de ingresos. Constituyen una “clase”, en el sentido que la gran mayoría trabaja en el Estado y nunca vuelven a la actividad privada. Siempre habrá un nombramiento a su disposición, si tienen los contactos y cumplan sus compromisos. “Hoy por mi, mañana por vos” es su consigna. Muchos atraviesan gobiernos de diferente color ya que saben hacer buenas relaciones con todos los grupos políticos. Su ideal, lógicamente, es que su gobierno dure lo más posible. Luchan por reelecciones permanentes y por la ampliación de los plazos y los poderes del aparato de gobierno
2)      Los funcionarios de carrera. A diferencia de los primeros son miembros permanentes, de planta, de la Administración pública. Los cambios de gobierno no los afectan, ya que han sabido construir “quintas” de poder que son inamovibles. Son los burócratas. Su ambición no es el poder político, sino el poder administrativo de la maquinaria estatal que les asegura permanencia, en un contexto de trabajo de baja intensidad.
3)      Los funcionarios estatales en áreas críticas. Se trata de áreas de servicio a los ciudadanos, o sea a los electores: seguridad, justicia, educación pública, salud pública, transporte, etc.  Su poder les viene del rol que cumplen. Los gobiernos les temen ya que cualquier huelga o desatención del servicio conduce a la pérdida de popularidad del gobierno. Saben extorsionar.
4)      Los trabajadores sindicalizados. Al igual que el grupo 3) , su arma es la extorsión: huelgas, tomas, piquetes, etc. Los que pertenecen a sectores estratégicos como transporte, energía, comunicaciones, etc. logran obtener suculentos salarios. La única diferencia con el grupo 3) es que su empleador no es el Estado, sino empresarios privados.
5)      Los receptores de la ayuda del Estado. Son los más pobres de la sociedad, objeto de maniobras clientelísticas a cambio de Planes Sociales. Estos planes crean una situación de permanente dependencia, de invalidación de cualquier esfuerzo ya que el “sistema” les asegura no morir de hambre, pero seguir siendo pobres de por vida.
6)      Los empresarios “amigos”. Cosntituyen la perversión del Capitalismo liberal, que se transforma en sus manos en un Capitalismo de Estado, de “amigos”, en el cual no compiten por obtener la aprobación de los consumidores sino la de los funcionarios. Esa es la única competencia que les interesa.
7)      Los profesionales, industriales,agricultores, comerciantes, y buena parte de los empleados de Pymes. Es el sector más numeroso, pero el más débil. Carecen de poder de negociación y son víctimas de políticas estatales (impuestos, prohibiciones, etc.) salariales (“salarios mínimos”, cargas sociales, indemnizaciones por despido) que los ponen constantemente al borde de la quiebra. Sus empleados, muchas veces, en vez de ser “la clase enemiga” son socios: saben que la caída de la empresa es su propia caída. Por lo tanto, muchas veces limitan sus demandas y negocian sin coacciones  condiciones laborales con sus empleadores, sin poner en riesgo la empresa. Como son actividades no estratégicas (comercio, pequeños servicios personales, servicios profesionales) y muy atomizadas, no tienen poder de negociación. Si paran, nadie se entera.  Su única fuerza es electoral, ya que la “clase media” tiende a ser un sector muy numeroso. Pero no hay un “partido” que la represente- o hay demasiados- y el voto es un arma muy débil cuando el día a día es el que determina éxitos o fracasos. Obviamente, a diferencia de la caricatura marxista, los empresarios tratan de pagar los mejores sueldos para retener a los empleados más eficientes y, en general, son partidarios de políticas de altos salarios, las únicas que les garantizan ventas. Porque-olvidó Marx- los empleados son al mismo tiempo clientes. Y el empresario necesita clientes con recursos para gastar.

Estos distintos segmentos sociales tienen intereses, prácticas e ideas distintas. Podríamos ahí sí coincidir con el planteo marxista de que las ideas se corresponden con la realidad social en la que están insertos los individuos. Pero no son meras “superestructuras” de la base material. Y además cambian y -sobretodo- a veces son contradictorias con los propios intereses de “clase”.En general, los primeros seis grupos son “estatistas”. Necesitan un Estado poderoso, grande, que acompañen “políticas sociales”, que generen mucho gasto público. Muchos gastos significan muchos impuestos. Y esos sectores casi no pagan impuestos: no son propietarios, no ejercen actividades independientes. Son asalariados o dependientes de los planes sociales.El grupo 7) suele ser “privatista”, Pero como el privatismo- el liberalismo, mejor dicho- es una postura casi extinguida, que solo recibe críticas del poderoso sector estatista y sus intelectuales (periodistas, profesores, sacerdotes, artistas, escritores, cantantes, cineastas, etc.) no pueden articular positivamente esas ideas.  Actúan meramente a la defensiva, casi con culpa. Mientras los otros hablan de “bien común”, “solidaridad”, “justicia social” ellos solo pueden hablar con los hechos: cierran sus empresas si les va mal. Y si sobreviven, no se quejan. Nadie los expresa, los representa, los entiende porque el discurso único contra el individualismo, la ganancia, y contra los “empresarios explotadores” inhibe que la “intelligentsia” se ocupe de tan mezquinos intereses. Nadie se juega por un sector tan poco épico, tan poco literario como el peluquero o el verdulero del barrio. No son “sujetos históricos” dignos de ser mencionados. No promueven gestas ni discursos posmodernos. 
¿No sería hora de que sus necesidades, demandas, intereses sean expresados con fuerza, sin culpas, afirmando que el verdadero tinglado que soporta los excesos de los otros sectores son los pequeño burgueses que abren su comercio a las 9 de la mañana todos los días, aunque nadie les garantice hacer una venta y cubrir sus gastos?

viernes, noviembre 29, 2013

El pronunciamiento del papa  ha generado una conmoción.
 No estamos en los setenta, cuando el papa Pablo VI en su Populorum Progressio alentó el pensamiento de la izquierda mundial: el comunismo ha implotado en 1989 y el liberalismo esta sacando de la pobreza a todo el sudeste asiático y a los dos gigantes , China e India.Sin hablar de Corea delSur, Taiwan, Hong Kong, Singapur, etc. Hacerse el desentendido de que hoy hay un 20% de pobres cuando en 1980 había un 40%, de que la mortalidad infantil esta descendiendo con la triste excepcion del continente menos liberal y más anticapitalista (Africa) o de que la globalizacion está permitiendo que millones de pescadores, campesinos o artesanos vendan a traves de Internet, consulten precios y tomen decisiones económicas, digo, desconocer todo esto como si estuviéramos en 1970 me parece no solo un error sino, válgaseme la expresión, un pecado. Un pecado de omnisciencia, como si Francisco supiera más que nosotros y nos iluminara con una novedosa verdad. Su verdad es, en realidad, un gran engaño, una mentira sistematica que todos los días se vierte en las paginas de opinion de todos los medios. Un lider mundial de su estatura, respetado y seguido por millones no dice una sola palabra de los crimenes del Estado (En Cuba, en Corea del Norte, en las teocracias islámicas, en las dictadorzuelas africanas, en los excesos del chavismo latinoamericano) y en cambio condena alegremente la libertad de mercados repitiendo consignas de la Teología de la Liberación que ya parecían olvidadas. Es grave. El aire que Francisco le da a los Maduro, a los Castro, a la monarquía marxista de Corea del Norte y a los tiranuelos de todo el mundo es impresionante. Renaceran de su agonía con sus consignas ahora bendecidas por el Vicario de Cristo.

Fue la Iglesia siempre anticapitalista?
Las palabras de Francisco parecerían confirmarlo, pero... Veamos lo que escribía el jesuita Juan de Mariana en el siglo XVI." El tirano sustrae la propiedad de los particulares y la saquea, impelido por vicios propios de un rey como la lujuria, la avaricia, la crueldad y el fraude, los tiranos intentan perjudicar y arruinar a todo el mundo, pero dirigen sus ataques en especial contra los hombres ricos y justos que viven en su reino, pues consideran el bien más sospechoso que el mal y temen como a nada precisamente esas virtudes de las que carecen. Los tiranos expulsan del reino a los mejores...dejan exhausto al pueblo para que no pueda reunirse, exigiendo a diario nuevos tributos..." O sea, el mal no son "los mercados" sino el poder absoluto que explota al pueblo, empezando por los "ricos". Sobre el intervencionismo en los precios advierte: " Solo un insensato intentaría separar estos valores de modo que el precio legal difiera del natural...Sería vano que un príncipe buscara socavar estos principios del comercio. Más vale dejarlos en paz y no forzarlos, pues hacer lo contrario únicamente iría en detrimento público". Mariana, harto de los teologos dogmáticos dijo "No hay nada, por absurdo que parezca, que no haya sido defendido por algún teólogo". Recomiendo respetuosamente al papa Francisco que relea a este miembro de su propia orden. Seguro podría aprender mucho...y dejar de justificar absurdos.


Igualdad y libertad

Desde la Revolución Francesa la igualdad, como consigna, junto a la libertad parecen ser los valores centrales de la Modernidad, los valores de la Democracia y la República.
Hay quienes, sin embargo, perciben una profunda contradicción entre libertad e igualdad. ¿Cómo garantizar al mismo tiempo la libertad y la igualdad?
Si la igualdad es el objetivo principal de una sociedad se afecta la libertad. Necesariamente. No hay otra manera de lograr la igualdad. 
Y si la libertad es el objetivo principal que se propone una sociedad no hay forma de no afectar la igualdad, simplemente por que los hombres no son iguales. Y la libertad implica que los más capacitados, los más voluntariosos, los más insistentes o los que tienen más suerte, logren posiciones mejores que los que carecen de esas capacidades.
¿Cómo lograr, entonces, igualdad cuando la libertad no se limita, no se cercena, y cuando por lo tanto permite exhibir los logros diversos que consiguen unos y otros?
El otro problema es que los más capaces, los más inteligentes, los más creativos no son muchos, tienden a ser más bien una minoría. Digamos, para cuantificar, que un diez, un veinte por ciento de la población tiene esa motivación por el progreso, por capacitarse, por insistir, aquellos que tienen el “fuego sagrado” de los creadores, de los emprendedores.
¿Qué vamos a hacer: impedir que ese veinte por ciento se desarrolle para que no haya desigualdad, o simplemente eliminar a ese veinte por ciento, lo cual ha sido objetivo explícito de ciertos regímenes totalitarios, como el de Pol Pot en Camboya? Allí fue política de Estado eliminar a los inteligentes, eliminar a los intelectuales, eliminar a los emprendedores. Las personas con anteojos eran sospechosas allí.
Se logra así una igualdad empobrecedora, es decir los mejores- en alguna cualidad- son eliminados o al menos bloqueados en su desarrollo para que no destaquen, para que no se amplíe la brecha entre los que menos saben, menos pueden, menos tienen y los que más saben, más pueden, más tienen.
En cambio, si el objetivo de una sociedad es la libertad, no podremos evitar una desigualdad creciente. Ese veinte por ciento, liberado de trabas, obstáculos, persecuciones, descalificaciones ideológicas o condenas eclesiales puede, al fin, ser libre. Es decir, desarrollar su proyecto de vida sin más limitaciones que no afectar a terceros aplicando la Regla de Oro (no hacer a otros lo que no quieres que te hagan a ti). Cumpliendo las leyes.
Al poco tiempo, muchos de ellos habrán cumplido sus objetivos: serán más ricos, más exitosos, o más prestigiosos que el resto. Destacarán, con la consecuente envidia que genera este hecho. Han destacado, se han diferenciado del resto: han probado que la libertad implica desigualdad. Han roto un antiguo pacto tácito, según el cual una comunidad debe ser básicamente igual, con excepción de sus autoridades. El Rey, el sacerdote y los generales son, en esos contextos premodernos, los únicos a los que se les permite ser distintos: más ricos, más cultos que el resto. La comunidad, el conjunto del pueblo llano, debe ser igualmente pobre y desdichada. No se permite la felicidad del éxito.
Es por eso que, si hubiera que optar entre estos dos valores, es la igualdad la que lleva las palmas. La gente, casi instintivamente, apoya al político que promete igualdad, no al que promete libertad. Apoya al que le garantiza poder comer y vestirse, evitando que algunos coman o se vistan en exceso. En esta visión, todo lo social es un juego de suma cero, en el que la riqueza del otro, es mi pobreza. 
Por eso, el mito de la Revolución Francesa fracasó en garantizar igualdad Y libertad: sus hijos, los gobiernos desde hace doscientos años luchan y prometen la igualdad, no la libertad. Y son, así, exitosos.

La política como una de las Bellas Artes

La política es un espectáculo, quizás el más fascinante de todos. El parentesco entre política y teatro es evidente: buena parte del teatro griego o el de Shakespeare tiene como protagonistas a los actores del poder: reyes, príncipes, nobles, senadores, políticos. El material de la política es tan afín al del teatro que en realidad casi se confunden: el teatro se acerca a la política y la política se acerca al teatro.
Nuestra Primera Actriz de la escena nacional acaba de dar lo que en la jerga de los guionistas se llama "giro•: un cambio sorpresivo en la historia, que hace que aparezcan nuevos personajes y otros languidezcan o salgan por el foro. La gente ama los giros, las sorpresas. La sal de la narrativa exitosa son estos giros. Nada más aburrido que una obra o una novela que se solaza en la descripcion de lugares o personajes, pero donde nunca pasa nada. Y la politica está tan llena de giros justamente porque es un reality show que todos siguen día a día por los medios. Es necesario no aburrir a la clientela que vota. El gobierno de Perón fue muy divertido y tragico, con la escena central de la muerte de Evita. El de Illia fue lento y aburrido y el público reclamaba un mutis por el foro. Aplaudió la llegada de Onganía. El de Peron e Isabel fue, en cambio muy divertido, lleno de giros, contragiros y mucha, mucha violencia. En este caso , la gente se saturó de tanto cambio y aplaudio la llegada de Videla, que prometía un poco de orden y sosiego. Menem fue divertido. De la Rua, como él mismo confesó, muy aburrido. Para diversion, entonces, el Kirchnerismo. Asistimos ahora a -supuestamente- el último acto de la obra titulada "Vamos por todo". El personal se ha entusiasmado con la entrada rutilante de un nuevo protagonista, el Cuky y el mutis por el foro del desgastado Guillermo. La Primera Actriz sigue siendo la dueña del escenario, mientras sus lejanamente probables sucesores siguen en camarines, esperando su ingreso al escenario. Que se retrasa cada vez más. ¿Cómo terminará la obra? nadie puede saberlo, porque justamente esa es la clave del buen teatro: un final sorpresivo.

La mentira sobre Chile. 

El diario Urgente24- supuestamente antiK - afirma, en relación a Chile que "El gran punto negro de la marcha de la economía chilena es la brecha entre ricos y pobres. Según la OCDE, la pobreza acecha a casi el 19% de la población, una cifra sólo superada por México en la región. "
La mentira tiene patas largas. Este dato es absolutamente falso: Chile es el pais de MENOR indice de pobreza de la Región, no el de mayor. Veamos los datos:

Chile: 14%
Uruguay 18%
Brasil 21%
Costa rica 24%
Ecuador 27%
Perú 27%
Argentina 30%
Venezuela 31%
Colombia 34%
Dominicana 34%
Paraguay 34%
El Salvador 36%
Bolivia 49%
Mexico 51%
Guatemala 54%
Honduras 60%
Haiti 80%

O sea Chile es por lejos el pais con menos pobre del América Latina. Pero los datos no importan: a la hora de dinamitar mediaticamente a Chile todos los medios , aun los "liberales" dicen algo como "Chile se desarrolló mucho, pero a costa de un incremento de la pobreza y la desiguadad". El discurso socialista impregna a todos los periodistas y opinadores, que se niegan a mirar las estadísticas.

Viva la pepa

El nuevo superministro Capitanich dijo que muchos creen que la renuncia de Moreno sera un "viva la pepa", un jolgorio. Lo que seguramente no sabe don Capitanich es qué significa exactamente "viva la pepa". Ese grito fue el saludo a la nueva Constitucion liberal de España, promulgada en Cadiz. Era el santo y seña de todos los que luchaban contra el absolutismo. "La Pepa" era el nombre popular que se la daba a la Constitucion de Cadiz. Se terminaban así siglos de absolutismo. Esta consigna fue popularizada como grito de libertad. Los españoles crearon a palabra "liberal" no con la antigua significación ("generoso") sino como persona amante de la libertad y opuesta al poder absoluto. Los reaccionarios le dieron al "viva la pepa" la connotacion de anarquía, desorden y desde allí se aplica a toda expresion de libertad. Lo que no sabe, entonces, Capitanich que lo que dijo en realidad es "No festejen. La ida de Moreno no es el retorno de la libertad. Con este gobierno jamás habrá libertad".

Imagine 

Lennon imaginaba un mundo sin fronteras ni religion. Yo no imagino exactamente eso. Por ejemplo, no estoy contra ninguna religión que respete la dignidad del hombre y que no obligue a nadie a seguirla. Estoy contra toda religion de Estado, incluyendo las Relgiones Ateas de tipo nazi o comunista que desde el poder absoluto pretenden dar cátedra de ateismo o de paganismo y montan una Iglesia laica, con un Sumo Sacerdote- el Lider- y miles de "predicadores"- Los comisarios políticos-.
Mi sueño, además, va mucho más allá de la falta de fronteras. No solo las políticas sino las culturales. Vivimos bajo la férula del Pensamiento Único que declara bajo pena de excomunion que el hombre es la peor criatura de la nauturaleza, que es ávido, egoista, depredador. Y para eso diseñan las practicas politicamente correctas que van desde no fumar y no comer grasa hasta excluir las horribles palabras tales como respeto,disciplina, esfuerzo, excelencia, competencia, individualismo, orden. Libertad.

Primos
Estatismo, intervencionismo, nacionalismo, corporativismo, mercantilismo, socialismo: todos nombres de la teoría de que el individuo se debe a la sociedad, que los derechos sociales priman por sobre los individuales, que el Estado como expresión de la sociedad no puede tener límites a su acción ya que es la única defensa del pobre frente al rico. Son primos hermanos aunque a veces se hacen la guerra. Han conducido al mundo a ser lo que es, un lugar inhóspito.

Jazz 
Acabo de DARME CUENTA de por qué me gusta el jazz. El Jazz no se queja de nada, solo de las vueltas de la vida.El Jazz no te habla poniendose en victima del "sistema", como tanto rock y balada que suenan por ahí. El Jazz no necesita montar el escenario con el que Roger Waters cantó contra el capitalismo el año pasado en River. O contra el sionismo- propone el boycot a Israel, no a Siria-. El jazz le habla a tu inteligencia, no solo a tu emoción. No te convoca a ninguna causa justa, no reivindica clase, nacion, política o religion alguna. Es liberal, en el sentido que es el máximo de la libertad individual, en un esquema de cooperacion social, donde se respetan algunas normas básicas (la tonalidad, el ritmo). El jazz obliga a la excelencia del solista. Solo los excelentes pueden tener una banda de jazz. Solo los Bill Evans, los Oscar Peterson, los Chick Corea, los miles Davis. No hay marketing, publicidad o promocion de un gobierno- o de una mafia- para imponer a alguien. No tiene, casi letra. Y si la tiene solo es un canto de nostalgia por un amor perdido, como Round Midnight. Por eso.





jueves, octubre 17, 2013

DOS GENERACIONES

  

Mis entrevistas con viejos militantes universitarios en épocas del primer peronismo me han servido para acceder a un mundo que yo creía inexistente.  Tomé conciencia de que la generación del 45 – que en rigor se extendió durante toda la década peronista-  tenía una riqueza humana y política que jamás fue sacada a la luz. Durante décadas fue casi un estigma el decirse “antiperonista”. Esos viejos militantes universitarios fueron olvidados por la Argentina política. Sus historias afectaban la construcción de un relato en el que el peronismo- más allá de sus orígenes- se integraba al sistema democrático como un actor importante y respetable. Para ese relato era incómodo recuperar del olvido estas historias de represión, autoritarismo, arbitrariedad, violencia.
Quiero ahora comparar esas dos generaciones: la del 45 (una generación de resistencia a un gobierno que expresaba una alianza corporativa fuertísima, que incluía a la Iglesia, el Ejército, los sindicatos, muchos empresarios, la farándula artística y deportiva, los medios de comunicación, etc.) y la del 70, rememorada en estos tiempos como la de los “jóvenes idealistas”.
La generación del 70 fue hija de la Revolución Cubana y creyó verla encarnada en el peronismo. Esa extraña mixtura sonaba en la consigna “Perón, Guevara, la Patria liberada”
Esa generación, a la cual yo pertenecí, rompió con sus familias- porque eran antiperonistas- , con su formación democrática o marxista clásica y adhirió fervorosamente a la aventura de “ser peronista”, o sea, fundirse a un sujeto hecho de poder puro, sin sutilezas teóricas, “puro pueblo”, que gritaba sin sonrojarse “alpargatas sí, libros no”. Con ese acto de ruptura no solo quebrábamos las relaciones con nuestra “clase”, con nuestras familias, sino con el “ethos” cultural de un progresismo hecho de libros, nostalgias parisinas e identificado, a su modo, con Occidente. Tirábamos a Marx o a Sartre o a Freud a la basura y adheríamos al tumultuoso, contradictorio, violento y autoritario peronismo, el lugar real donde “las masas” vivían. Coqueteábamos incluso con cierto fascismo de hecho. Algunos, de tanto leer a Perón y sus nostalgias mussolinianas abandonaban cualquier resto de “recato” y cantaban extasiados  “Ni yanquis ni marxistas, peronistas”.
Era una catarsis, una ceremonia desvariada, un rito de iniciación: había que probar que no quedaba ninguna fibra de “socialdemocracia”, de “izquierda cipaya”, en nuestras mentes y que ya, casi, éramos pueblo. Había que amar a Perón, si uno quería fundirse realmente con el pueblo.
Así como hubo una trayectoria desde la derecha nacionalista de Tacuara hacia Montoneros y la “tendencia revolucionaria”, hay otra que nace en la izquierda marxista y termina en Guardia de Hierro o, peor aun, en los grupúsculos de la ultra derecha peronista. También, obviamente, había “entristas”, marxistas puros y duros que, por cálculo político, adoptaban alguna terminología peronista y se sentían parte del “Movimiento”, con la secreta esperanza de guiarlo hacia la Revolución Social.
La generación del 45, en cambio, era hija de la Guerra Española y la Segunda Guerra Mundial: el frente antifascista que englobaba desde el Partido Comunista hasta algunos cristianos, pasando por anarquistas, socialistas, radicales, demócratas progresistas, liberales. Arraigada en la tradición democrática, continuadora, en muchos casos de una historia familiar de militancia enfrentada al golpe de Uriburu. Para ellos, Perón era simplemente- no había mucho que discutir- la versión criolla del fascismo, una continuidad natural del uriburismo, un representante de la corporación militar, la Iglesia y los sindicatos, al estilo fascista y falangista.
No fue una generación de ruptura, no tuvo que pasar por ritos de iniciación ni abjurar de su formación o sus tradiciones familiares. Fue, en ese sentido, más sana, más consistente. No necesitó de sesiones de terapia para integrar sus diversos yoes, como nosotros (judíos hablando de la conspiración sionista, izquierdistas teniendo que comulgar en la iglesia “ de los pobres”, internacionalistas bebiendo grandes tragos de nacionalismo, marxistas renegando de sus libros y dedicándose a leer a Perón, y así sucesivamente)
Los del 45 eran antifascistas, simplemente. Y casi todos, anticomunistas. Sabían que Hitler y Stalin tenían la misma sangre autocrática y violenta. Y que de esos modelos se desprendían pequeños dictadores como Perón.
Sabían que estábamos en Argentina y que las cosas nunca llegarían a la letal maquinaria  nazi o al crudo Gulag ruso. Sabían que era muy difícil perder la vida, aunque había casos. Lo más usual serían algunas temporadas en la cárcel, problemas para recibirse, algunos golpes. Aunque también hubo torturas, torturas en serio, con picana aplicada sobre una cama de metal, durante horas.
El apoyo obrero a Perón fue una amarga píldora que tuvieron que tragar. Fueron sorprendidos por la rapidez con la que la “clase obrera” – el gran mito socialista en el que muchos de ellos creían- se hacía fascista. Evita fue otro misterio: cómo podía ser que una figura de la farándula, enjoyada y vestida con pieles pudiera ser una especie de diosa de los pobres.
Si algo no pudieron entender, al menos en ese momento, es que el peronismo era una construcción mitológica, no un mero rejunte de oportunistas. Algo muy complejo que ya está inscripto en el ADN argentino, parte constitutiva de una cultura política y extrapolítica. Pero esa es otra historia.
Ellos sufrieron en peronismo real, no la narración mitológica construida para perdurar.  Para ellos, el peronismo fue el “tira” que los delataba, las golpizas en la Sección Especial, el control agobiante, la inexistencia de una prensa libre, el festival de “permisos de importación” con el que se premiaba  a los leales, la impudicia de la UES, la manipulación del deporte, el espectáculo y la cultura, al servicio del poder dominante. Fue la imposición de la educación religiosa, la intervención en las universidades y la destrucción de la Reforma, la persecución a los legisladores de la oposición, los oscuros negocios de Juancito Duarte, el refugio para los nazis, los profesores falangistas, los “amigos” como Somoza, Stroessner o Trujillo, los libros de lectura con frases como  “Mamá me ama, Eva me ama”, la afiliación compulsiva al Partido Peronista, las listas negras de artistas, la política exterior muy poco “popular y antiimperialista”.
Ese relato, para nosotros, simplemente no existía, era obra de la propaganda “gorila”, un infundio de los “contreras”. Nos negábamos a saber que Cipriano Reyes, coautor del 17 de octubre, había sido torturado y preso durante siete años, no sabíamos los nombres de los torturadores (los hermanos Cardoso, Lombilla, Amoresano) Nos negábamos a ver una realidad que nuestros padres conocían bien. Sus advertencias nos sonaban huecas: una tía vieja no puede saber más que yo quien fue Perón.
Y sin embargo, lo sabían: todos los fantasmas cuidadosamente ocultados, minimizados o justificados aparecen en estos relatos de los testigos. Sin histerias, reconociendo errores, algunos, incluso, afirmando que las cosas cambiaron mucho desde entonces. Pero nadie reniega de su militancia opositora. Ninguno de ellos abomina de sus posiciones, que fueron consistentes con los valores que encarnaban.
Se los puede acusar de ingenuidad. Pero ninguno actuó manipulado por poderes ocultos, por la tan mentada “Sinarquía internacional”, la Masonería, el Imperialismo o el judaísmo. Esos cucos fueron alimentados por Perón y combinados en una mezcla explosiva con los mitos tercermundistas. Esa extraña combinación de tercermundismo, fascismo y marxismo fue la que nos taladró la mente en los setenta. Aun hoy, esa mescolanza actúa determinando que el peronismo sea un animal político capaz de hacer y deshacer, decir y desdecir con total desparpajo.
Ellos fueron leales a sus ideas, incluso las equivocadas: el “clima de época” como dijo Pandolfi, haciendo alusión a un cierto izquierdismo ingenuo que coincidía en algún punto con el estatismo peronista, pero que rechazaba desde las entrañas el autoritarismo y el culto a la personalidad que caracterizaron al Régimen.

Ha sido una experiencia personal extraordinaria entrevistar a estas personas, los testigos olvidados. 

Boca de urna

 
Esto sucedió de verdad. O sea, no es una ficción aunque lo parece. Es una síntesis de nuestro país político, no del “país real”. El país real es el que se levanta todas las mañanas para ir al trabajo y que solo tiene una relación ocasional con la “política”. 
La política es el arte de obtener y conservar el poder. Requiere infinitos recursos económicos, personales, dedicación, memoria y capacidad retórica. Cada dos o cuatro años miles de puestos políticos, esos que viven del Presupuesto, se ponen en juego en las elecciones. Es gente que no sabe hacer otra cosa: su vida depende de esas elecciones. Se juegan todo para obtener un cargo de concejal, legislador o intendente. O Presidente.
Es un juego de suma cero. Si entra mi competidor, yo no entro. Cada funcionario político manejará un presupuesto propio que le permitirá no solo obtener su sueldo sino el de varios asesores- usualmente miembros de su familia-. En muchos casos esos “asesores” son hombres de paja, que cobran solo una fracción de su salario y entregan el resto “al Jefe”. Por lo tanto es un juego a todo o nada, donde se define el futuro de un clan familiar.
En una economía, como muchas del interior, absolutamente deprimida, una vía accesible de ascenso es la política. Eso sí, se trata de una carrera larga y tortuosa, llena de traiciones, zancadillas, conspiraciones, amenazas, aprietes, operaciones. Es sucia no solo porque roza lo ilegal, sino porque ensucia todas las relaciones personales que se miden por su utilidad. En la política todos son instrumentos de alguien. Todos forman parte en algún momento del plan de otro. El ascenso político consiste en tener un plan propio y depender cada vez menos del plan de otros. En el interior del país eso se logra siendo Gobernador o, en menor medida, senador nacional. El Gobernador tiene su propio plan y solo depende de los fondos de la nación. Por lo cual debe cultivar buenas relaciones con ministros nacionales. Pero en su feudo es el rey. Nombra, despide, negocia, hace y deshace casi sin control. A diferencia de la nación, en donde aún sobreviven algunas instituciones independientes que pueden limitar o controlar al Presidente, en el interior no hay Auditoría, no hay Justicia independiente, no hay prensa opositora. El único canal y la única radio es, casi siempre, afín al Gobernador. El diario puede o no ser propiedad del jefe - algo muy usual- pero en cualquier caso es casi imposible que sea opositor. Entre otras cosas, por la publicidad oficial que se vuelca a cambio de apoyo o, al menos, crítica de baja intensidad.
En muchas provincias los caudillos duran años. Cuando su período termina, su esposa o algún dependiente se presentan a Gobernador . Arman así estructuras de negocios que solo se garantizan si él o su grupo se suceden en la gobernación.
Manejan a los intendentes, a los legisladores provinciales o municipales. Nombran los jueces, comenzando por el Tribunal Superior de la provincia. Tejen y destejen alianzas con la “oposición”, siempre débil y dependiente. Tienen olor de multitud. Conocen por su nombre a miles de personas, dan favores y reciben ofrendas. Inauguran una escuela o un dispensario y toda la prensa oficial festeja alborozada, con foto en primera página, el gesto del Gobernador.
Preparan con tiempo a algún hijo o sobrino para que los suceda cuando ya sean seniles.
Pero, a veces, sus planes se truncan. Un asesinato oscuro, cometido por los “hijos del poder” o alguna pueblada que incendia edificios públicos muestra que hay algo podrido en Dinamarca. Las noticias llegan a Buenos Aires donde la indisciplinada sociedad civil y la prensa - que se tiene que adaptar a ese mercado exigente-, se indignan. Los periodistas “porteños” aterrizan en la provincia donde comprueban los excesos del Caudillo, o las vinculaciones de algún hijo del poder con tramas de prostitución, droga, asesinatos.
Esto sucedió en la provincia del Norte, de cuyo nombre “no quiero acordarme”.
El viejo Caudillo, desgastado, fue finalmente expulsado por una intervención del gobierno federal. Esto sucedió en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner. El Presidente nombró un Interventor joven, proveniente de la Justicia, el cual se comprometió a limpiar el escenario provincial y llamar a elecciones libres en poco tiempo.
La investigación del crimen cometido se aceleró y un jefe policial- a cargo de una sección de “inteligencia” de la policía provincial, fue acusado y procesado.
En ese contexto, al fin se llamó a elecciones. El peronismo provincial- hasta ayer un simple sello a las órdenes del Caudillo- se presentó “remozado”, encabezado por un candidato con pocas vinculaciones con el viejo Gobernador aunque con algún oscuro prontuario por corrupción rápidamente olvidado.
Del lado opositor el que era Intendente de la Capital- un radical- se presentaba como la alternativa superadora al feudalismo encarnado por el peronismo provincial. Era tiempo de cambiar, decía.
Pero el candidato oficialista no opinaba lo mismo. Había declarado el día anterior “Los peronistas lo único que sabemos es contar los votos. Vamos a arrasar”
Bien. Era enero. Con 45 grados a la sombra la gente se disponía a votar. Yo fui contratado por una consultora a colaborar en una Boca de Urna que se haría para dar al Interventor información confiable antes que el escrutinio se realizara.
Caminar una sola cuadra era un desafío. Los bares con aire acondicionado eran los oasis que permitían, en varias escalas, llegar a destino. No se puede votar con este calor, pensaba. Nadie puede tener la capacidad mental de pensar correctamente bajo este sol. Ahora entiendo, me decía a modo de broma, lo mal que vota la gente en estas provincias.
Los encuestadores, una especie de aventureros que se atrevían a ir a Campo Quemado o Quitilipi con casi 50 grados, ya estaban distribuidos en decenas de escuelas donde se votaría. Estaba todo preparado para recibir dos partes vía telefónica, uno hacia las 11 de la mañana y otro hacia las 4 de la tarde.
Sonaban los teléfonos y la información se volcaba en una planilla Excel. Para las 12 los resultados eran claros: el radical X le ganaba al peronista Q por unos seis puntos. Milagro! pensé. El caballo del comisario entraba segundo, humillado por el competidor impensado.
Otro consultor, también contratado por la Intervención, obtenía los mismos resultados. Era claro que el oficialismo debería tomar la copa amarga de la derrota, como diría algún viejo periodista.
En eso, llama el “Chueco”.
El Chueco es el gran operador peronista de fondo. Las masas, incluyendo a los periodistas, desconocen su existencia. Si algo hay permanente en el peronismo es el Chueco: operador de Cafiero, de Menem, de Duhalde, de Kirchner, de Cristina. Y próximamente del que sea, Scioli o Massa.
De origen “guardián”, fue jefe político de Manzano, mientras el joven ejercía de Ministro del Interior. Su ideología se limita a una sola cosa: el PJ debe ganar la próxima elección, donde sea y como sea. Él arma las listas de concejales de las ciudades y pueblos, las listas de legisladores provinciales, las listas de legisladores nacionales. Tiene, seguramente, un enorme archivo en el que se apilan centenares o miles de nombres: edad, sexo, ocupación, líneas internas a las que pertenece, negocios, turbios o no, etc. Con esos datos elige, selecciona, desecha, promueve, pone en el freezer o excomulga. Es el poder detrás del poder. Es temido y buscado. Desconozco la fuente de ese poder. Cuidado: el no se mete con la “gestión”. Le interesan bien poco las diferencias entre Menem y Kirchner: el solo se mete en el armado electoral, esa es su misión y el extraño objetivo que se dio para su vida. El anonimato y el poder, todo junto.
Entonces, decía, llamó el Chueco desde Buenos Aires.
Sus órdenes a la consultora son bien claras: “Acá hay empate, se entiende? Si los llaman los periodistas, la única respuesta admisible es que acá hay empate técnico”.
La consultora se anima a contestarle: “Pero esos no son nuestros números, Chueco. Tenemos que gana el radical. Y Roby tiene los mismos números”.
“No importa. Es la orden del Jefe”
La consultora lagrimea indignada. “Mirá yo no voy a atender a los periodistas, es lo único que puedo garantizarte”.
Por lo tanto, se desconectan teléfonos fijos y móviles, y sigue el trabajo. Con el cierre de las cuatro de la tarde el resultado es inapelable: gana el Intendente radical, pierde el candidato oficial.
A las 7 de la tarde vamos a la Residencia del Gobernador. El Interventor está encerrado en su despacho. Todos comentan los resultados de la Boca de Urna, pero se esperan los primeros datos del escrutinio.
En eso reconozco a Juan, un compañero de trabajo cuando éramos asesores del Ministerio de Educación, en épocas de Menem.
- Que haces acá, Juan?
- Soy Ministro de Educación de la Intervención.
- Epa!, te felicito.
- Que hay de los datos?
- Gana el Intendente.
- Me lo imaginaba. Tenes un rato? Te invito a tomar un café.

Llegamos al bar. Pedimos algo fresco.
- Mirá. Esteban. Te cuento: hasta hace unos meses el Gobierno de la Intervención era una máquina perfecta, neutral y objetiva. Sin intención de perjudicar o favorecer a nadie. Pero desde hace tres meses esto es una Unidad Básica. Llegó la orden de Casa Rosada: hay que usar todos los recursos de la Intervención para favorecer al Candidato oficial. Habrá desembolso de dinero, se incrementará la gestión y se lo publicitará en beneficio del Candidato.
- ¿Y por qué aceptó eso el Interventor? Porque según sé es un tipo joven, de buena imagen y que querrá un futuro en la política.
- No lo sé. El asunto que esto se puso irrespirable para mí. No me interesa ser un puntero para juntar votos, sino un Ministro de Educación de una provincia pobre y necesitada de mejorar la Educación y tantas otras cosas. Tengo ganas de rajarme.
Volvimos a casa de Gobierno. Allí no había grandes novedades. El recuento era lento. Pero se perfilaba claramente que el caballo del comisario perdía. El Jefe de gabinete me comenta: a pesar de lo que dicen las bocas de urna, creo que al final habrá un empate. Extraña manera de aprovechar los datos , no de una, sino de dos encuestas que coincidían en anunciar una verdad dolorosa. Hay quienes confían más en su “intuición” que en resultados científicamente rigurosos.
Se decía que el triunfo del Intendente se basó en que el Caudillo retirado dio orden a su gente de votar al opositor, como módica venganza por su desplazamiento.
En eso sale el mismísimo Interventor y grita:
- Acabo de hablar con el Presidente. Me dijo, textualmente. “No tenes que llamarlo para felicitarlo a ese hijo de puta”
Estallan los aplausos, se deja oír la Marcha peronista, se crispan los rostros. El “militante” que hay detrás de esos oportunistas pasa a primer plano, se emocionan y lloran de angustia. Están perdiendo su conchabo, lo saben y ya piensan en cómo sigue la película. Por ahora, cayó la noche y hay que cantar la marchita…
Salí asqueado. Afuera una llovizna maravillosa, un viento hermoso disipaban el bochorno. Ahora se podía respirar. Caminé unas cuadras, hasta que me encuentro con un acto de festejo de los opositores. Me pongo feliz por ellos: esta vez los peronistas demostraron que tampoco saben contar votos.
Tiempo después, poco tiempo después, el país observa el abrazo entre Kirchner y el triunfante nuevo Gobernador, joven promesa radical. Promete- y cumplirá hasta el día de la fecha- respaldar al Gobierno Nacional en todas las grandes políticas, más allá de las diferencias partidarias. Hay que apoyar el Modelo que ha inaugurado el Presidente, y desde esta provincia lo haremos con entusiasmo.
Ya no era más “ese hijo de puta”. Había entendido que le convenía hacerse cargo de la Unidad Básica.

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