miércoles, noviembre 11, 2009

Fragmento de "La rebelión de Atlas", de Ayn Rand

“El ser humano no tiene un código automático de supervivencia. Su diferencia con las demás especies vivientes es la necesidad de actuar frente a alternativas mediante la elección volitiva. El hombre no tiene conocimiento automático de lo que es bueno o malo para él, de qué valores sustentan su vida, ni de los cursos de acción que su existencia requiere. ¿Osas balbucear respecto al instinto de autoconservación? El instinto de autoconservación es precisamente lo que el hombre no posee. Un ‘instinto’ es una forma de conocimiento inequívoca y automática. Un deseo no es un instinto. El deseo de vivir no le da a uno el conocimiento necesario para la vida, e incluso el deseo de vivir del humano no es automático: tu horrible secreto es que ése es el deseo que tú no posees. Tu miedo a la muerte no es amor a la vida, y no te dará el conocimiento necesario para conservarla. El hombre debe obtener su conocimiento y elegir sus acciones mediante un proceso de razonamiento, proceso que la naturaleza no lo obliga a realizar. El hombre tiene el poder para actuar como su propio destructor, y ésa es la forma en la que ha venido actuando durante casi toda su historia.

“Un ser vivo que considera depravados a sus medios de supervivencia, no puede sobrevivir. Una planta que luchara por mutilar sus raíces, o un pájaro que quisiera quebrar sus alas no existiría por mucho tiempo. Sin embargo, la historia humana ha sido una lucha por negar y destruir la mente.
“El hombre ha sido denominado como un ser racional, pero la racionalidad es una cuestión de elección, y la alternativa que, su naturaleza le ofrece es: actuar como un ser racional o como un animal suicida. El hombre debe ser hombre por elección; debe considerar su vida como un valor, por elección; debe aprender a mantenerla, por elección; debe descubrir los valores que esto requiere y practicar sus virtudes, por elección.
“Un código de valores aceptado por elección es un código moral.
“Dondequiera que estés, a ti que me estas escuchando, le hablo a lo que pudiera quedar como remanente vivo e incorrupto en tu interior, al remanente humano, a tu mente, y le digo: existe una moral de la razón, una moral propia del humano, y la vida humana es su fundamento y su medida de valor.
“Todo lo que es conveniente para la vida de un ser racional es bueno; todo lo que la destruye es malo.
“La vida del hombre, tal como lo requiere su naturaleza, no es la vida de una bestia sin mente, de un bandido saqueador o de un místico vagabundo, sino la vida de un ser pensante; no es la vida por medio de la fuerza o el fraude, sino la vida por medio del logro; no es la supervivencia a cualquier precio, ya que sólo hay un precio que pagar por la supervivencia humana: la razón.
“La vida del hombre es el parámetro de la moral, pero la propia vida es su propósito. Si tu objetivo es la existencia en la Tierra, debes elegir tus acciones y valores según los parámetros humanos, a fin de preservar, realizar y disfrutar el valor irremplazable que es tu vida.
“Dado que la vida requiere de un curso de acción específico, cualquier otro la destruirá. Un ser que no tenga a su propia vida como el motivo y meta de sus acciones, está actuando según los motivos y criterios de la muerte. Un ser así es una monstruosidad metafísica, que luchando por oponerse, negar y contradecir el hecho de su propia existencia, corriendo ciega y desenfrenadamente hacia su destrucción, sólo es capaz de generar dolor.
“La felicidad es el estado exitoso de la vida, el sufrimiento es el agente de la muerte. La felicidad es el estado de conciencia que proviene del logro de los propios valores. Una moral que se atreva a decirte que encuentres la felicidad en la renuncia a tu propia felicidad, que valores la pérdida de tus propios valores, es una insolente negación de la moral. Una doctrina que te proponga como ideal el papel de un animal expiatorio que sólo quiere ser inmolado en los altares de otros, te está dando a la muerte como parámetro. Por gracia de la realidad y de la naturaleza de la vida, el ser humano es un fin en sí mismo, existe para sí mismo, y el logro de su propia felicidad es su más alto propósito moral.
“Pero ni la vida ni la felicidad pueden lograrse mediante la persecución de caprichos irracionales. El hombre es libre de intentar sobrevivir de cualquier manera, pero perecerá a menos que viva de acuerdo con su naturaleza. Igualmente, el hombre es libre de buscar su felicidad en cualquier fraude insensato, pero todo lo que encontrará será tortura y frustración a menos que busque la felicidad apropiada para él. El propósito de la moral es enseñarnos, no a sufrir y morir, sino a disfrutar y vivir.

“Barre a un lado a esos parásitos de academia subsidiados, que viven de las ganancias de la mente de otros y proclaman que el hombre no necesita moral, ni valores, ni código de conducta. Esos, que se consideran científicos y aseguran que el hombre es sólo un animal, al que no conceden en el mapa de la existencia el lugar que le han concedido al más insignificante de los insectos.
“Esos imbéciles reconocen que cada especie viviente tiene una forma de supervivencia determinada por su naturaleza, no opinan que un pez pueda vivir fuera del agua o que un perro pueda vivir sin su sentido del olfato; pero el hombre, aseguran, el más complejo de los seres, puede sobrevivir de cualquier manera, no tiene identidad ni naturaleza, y no hay una razón práctica para que no pueda vivir con su fuente de supervivencia destruida, con su mente estrangulada y puesta a disposición de cualquier orden que ellos decidan instituir.
“Barre a un lado a esos místicos corrompidos por el odio, que se presentan como amigos de la humanidad y predican que la más alta virtud que un hombre puede practicar es considerar que su propia vida carece de valor. ¿Te dicen que el propósito de la moral es reprimir el instinto de autopreservación del hombre? Es justamente por el propósito de la autopreservación que el hombre necesita un código moral. El único hombre que desea ser moral es aquel que desea vivir.
“No, no estás obligado a vivir; hacerlo o no es la elección básica. Pero si eliges vivir, debes hacerlo como ser humano: a través del trabajo y del juicio de tu mente. “No, no estás obligado a vivir como un hombre; hacerlo o no es una elección moral. Pero no puedes vivir como otra cosa: la alternativa es ese estado de muerte en vida, cada vez más habitual para ti y los que te rodean, el estado de ineptitud para la existencia, que ya no es humano y es menos que animal, una cosa que no conoce más que el dolor y se arrastra durante años en la agonía de la autodestrucción involuntaria.
“No, no estas obligado a pensar; pensar es también un acto de elección moral. Pero alguien debió pensar para mantenerte con vida; si eliges no hacerlo, estafas a la existencia y le pasas el déficit a algún hombre moral, esperando que él sacrifique su propio bien para permitirte sobrevivir con tu maldad.

Nueva sección: Maravillas de progrelandia

Se trata de un rincon en donde se transcribirán inventos de los inquietos politicos progresistas de aquí, de allá y de acullá.
Empezamos hoy con Extremadura.

El placer está en tus manos.

Así ha llamado el Consejo de la Juventud de Extremadura, dependiente de la junta gobernada desde hace décadas por el PSOE, a una campaña con la que, dicen, pretenden fomentar la masturbación entre los jóvenes.

El diario Periodista Digital cuenta que los promotores del disparate se refieren a la campaña con eufemismos como "fomentar la autoexploración sexual y el autodescubrimiento del placer".

El Gobierno extremeño que gestiona una de las regiones con más paro y que más está sufriendo la crisis destinará al asunto masturbatorio 14.000 euros. Según un fax del Consejo de Juventud extremeño al que ha tenido acceso el citado diario, los propios promotores de la campaña explican que lo que buscan es "construir espacios de intercambio y participación donde se aborden las preocupaciones y las angustias de los jóvenes sobre la sexualidad" y "facilitar la adquisición, desarrollo e interiorización de hábitos saludables, autoestima, seguridad y la puesta en práctica a través de la autoexploración sexual y de un autoconocimiento erótico desde una perspectiva feminista". Para ello ilustrarán a los jóvenes en "anatomía y fisiología sexual femenina y masculina, placer, caricia, masturbación, juguetes eróticos".
Y ¿quién desarrollará tan importante labor?, se preguntarán. Pues nada más y nada menos que las propietarias de la tienda de juguetes sexuales Los placeres de Lola, ubicada en Madrid, que ejercerán de "educadoras sexuales".

Una historia de tías

Me han quedado pocas tías. Dos, para ser exactos. Y tienen historias increíbles para contarnos, aun.
Mi tía Ángela este domingo me contó sobre su prima (no recuerdo el nombre).
Su prima sobrevivió al Holocausto en Polonia. Solo ella y su hermano pudieron escapar al fusilamiento o el gas, de diverso modo.
Ella fue sirvienta en una familia católica, haciéndose pasar por cristiana. Se veía con una hermana a escondidas, con miedo que algunos vecinos las reconocieran y las denunciaran a la Gestapo, cosa muy común en la antisemita Polonia, en la que los nazis cumplían un viejo sueño de muchos: eliminar a los judíos.
En una ocasión fue hecha prisionera y arrodillada ante su verdugo, este le concedió un último deseo. Entonces rezó el Padrenuestro con unción, lo cual convenció a los nazis de que se trataba de una verdadera católica, no de una judía disfrazada. Así se salvó.
Su hermano escapó al bosque donde se unió a la resistencia polaca y soportó así hasta el final de la guerra.
Reunidos al fin, decidieron venir a la Argentina donde la hermana de su madre (la mamá de mi tía) vivía desde hacía años.
Hacia 1946, entonces, ingenuamente emprendieron viaje hacia Buenos Aires, esperando con ansia el reencuentro familiar.
No contaban con Perón.
El gobierno “nacional y popular” de Nuestro General – como diría Pino Solanas o Dante Gullo- no dejaba entrar a judíos. No por alguna razón específica, sino por el hecho casi biológico de ser judíos. Eran culpables de portación de genes.
Los tristes restos de un pueblo diezmado en los campos llegaban a Argentina…y aquí eran rechazados (mientras decenas de miles de nazis entraban por la puerta grande)
Los hermanos, impedidos de bajar del barco, eran visitados todos los días por la familia argentina. Al fin planearon una cena histórica. Los marineros negros del barco se confabularon y salieron en grupo, ocultando al dúo judío. Así pudieron llegar a la casa de mi tía donde se dedicaron a disfrutar de todos los barenekes, creplaj y knishes que no pudieron comer desde 1939 en adelante.
Volvieron al barco y decidieron bajar en Montevideo, donde no había ninguna restricción.(Qué paisito tenemos enfrente…)
Pero su destino era Buenos Aires. Se las arreglaron para entrar de contrabando por Salto y llegar en tren a la Capital.
El primo de Ángela, haciendo un trámite de rutina, fue detenido y enviado al Hotel de Inmigrantes, con cargos de entrada ilegal al país. Y alli gritó lo siguiente “Yo sobreviví a la guerra, los nazis nunca pudieron meterme en un campo. No voy a permitir que en este país se haga conmigo lo que no pudieron en Europa” y amenazó con tirarse al vacío.
Mientras tanto, los padres de Ángela movieron cielo y tierra, contactaron con gente de la colectividad para sumar recursos y tratar de liberar al muchacho.
Al fin consiguieron un contacto con una “compañera”, jefa de una Unidad Básica de Lanús, la cual –previo pago de sustanciosa recompensa- hizo las gestiones correspondientes con otros “compañeros” que permitieron al fin liberar al judío polaco.
En fin.
La prima de mi tía fue entrevistada por el equipo de investigadores de Steven Spielberg y grabó sus memorias. Además escribió un libro contando sus aventuras de sobreviviente, libro que espero poder leer y sintetizar en el blog.
Historias de tías.

martes, noviembre 10, 2009

La teoría de las masas estúpidas

La gran justificación teórica del paternalismo de Estado es la advertencia que sus intelectuales nos lanzan continuamente sobre el “carácter manipulador” del poderoso capital. El capitalismo- dicen- vende productos inútiles a gente que es engañada para que ceda sus pocos pesos para adquirir productos innecesarios. Entre estos productos figuran, además de celulares y otras “chucherías” innecesarias, las noticias: el capitalismo, a través de astutos vendedores llena el mercado de productos y noticias mentirosas.
Durante décadas las masas son objeto de esa cruel manipulación, planeada, como es obvio, desde los Centros de Poder Mundial.
Como las masas son “profundamente estúpidas” (si no, no se entendería su pertinaz caída en el error consumista) ellas necesitan un Padre Protector, que las aparte de las falsas tentaciones del capital, y les provea de seguridad y protección de la Verdad.
Eso incluye ahora no solo los bienes físicos sino también de los bienes simbólicos: los valores, las ideas, la información.
Como señala Mises, esta teoría “Implica, además, el teorema del absurdo de que la venta de artículos que el consumidor realmente necesita y que compraría si no fuera hipnotizado por las artimañas de los vendedores, no es rentable para las empresas y que por el contrario sólo la venta de los artículos que son de poca o ninguna utilidad para el comprador o incluso francamente perjudiciales produce grandes beneficios. Porque si uno no tuviera que suponer esto, no habría razón para concluir que en la competencia del mercado los vendedores de artículos de mala calidad superarían a los de mejores artículos. Los mismos trucos sofisticados que los comerciantes, se dice, utilizan para convencer al público de comprarles, también puede ser utilizado por aquellos que ofrecen buenas y valiosas mercancías en el mercado. Pero en ese caso los artículos, buenos y malos, competirían en igualdad de condiciones y no hay ninguna razón para hacer un juicio pesimista sobre las posibilidades de la mejor mercancía. Mientras que los dos artículos - el bueno y el malo - serían igualmente ayudados por el presunto engaño de los vendedores, sólo el mejor disfruta de la ventaja de ser mejor.”
Reconocer que es absurdo que todo el “sistema” esté montado sobre la codicia de vendedores de cosas inútiles, y no sobre el más sencillo expediente de vender lo util y necesario, de mejor calidad y a menor precio, es imposible para los sostenedores de la teoría de la estupidez de las masas, necesitadas por lo tanto de un Estado Protector (que regentean ellos, los inteligentes que no se dejan engañar por los vendedores).
La actual (y en retirada) crisis ha reflotado todos estos absurdos argumentos sobre la estupidez de las masas y la astucia de los capitalistas, recitados por todos, desde el Papa hasta Obama, pasando por nuestros tristes y populistas gobernantes latinoamericanos.
No resisten el menor análisis.

lunes, noviembre 09, 2009

Post de Yoani


La culpa de la víctima


Después de una agresión, hay ciertos miopes que culpan a la propia víctima por lo ocurrido. Si es una mujer que ha sido violada, alguien explica que su falda era muy corta o que se contoneaba con provocación. Si se trata de un asalto, los hay que sacan a relucir el llamativo bolso o los brillantes aretes que despertaron la codicia del delincuente. En caso de que se haya sido objeto de la represión política, entonces no faltaran quienes aleguen que la imprudencia ha sido la causante de tan “enérgica” respuesta. La víctima se siente -ante actitudes así- doblemente agredida.

Las decenas de ojos que vieron como a Orlando y a mí nos metieron a golpes en un auto, preferirían no testificar, sumándose así al bando del criminal.

El doctor que no levanta un acta de maltratos físicos porque ya ha sido advertido de que en este “caso” no debe quedar ningún documento probando las lesiones recibidas, está violando el juramento de Hipócrates y haciendo un guiño cómplice al culpable. A quienes les parece que debería haber más moretones y hasta fracturas para empezar a sentir compasión por el atacado, no sólo están cuantificando el dolor, sino que le están diciendo al agresor: “tienes que dejar más señales, tienes que ser más enérgico”.

Tampoco faltan los que siempre van a alegar que la propia víctima se autoinfligió las heridas, los que no quieren escuchar el grito o el lamento a su lado, pero lo resaltan y lo publican cuando ocurre a miles de kilómetros, bajo otra ideología, bajo otro gobierno. Son los mismos descreídos a los que les parece que la UMAP fue un divertido campamento para combinar la preparación militar y el trabajo en el campo. Esos que aún siguen creyendo que haber fusilado a tres hombres está justificado si de preservar el socialismo se trata y que cuando alguien golpea a un inconforme, es porque este último se lo buscó con sus críticas. Los eternos justificadores de la violencia no se convencen ante ninguna evidencia, ni siquiera ante las breves siglas E.P.D. sobre un mármol blanco. Para ellos, la víctima es la causante y el agresor un mero ejecutor de una lección debida, un simple corregidor de nuestras desviaciones.

Breve parte médico:
Estoy superando las lesiones físicas derivadas del secuestro del viernes pasado. Los moretones van cediendo y ahora mismo lo que más me molesta es un dolor punzante en la zona lumbar que me obliga a usar una muleta. Anoche fui al policlínico y me han puesto un tratamiento contra el dolor y la inflamación. Nada que mi juventud y mi buena salud no puedan superar. Afortunadamente, el golpe que me di cuando pusieron mi cara contra el piso del auto no ha afectado mi ojo, sino solamente el pómulo y las cejas. Espero estar recuperada en pocos días.

Gracias a los amigos y familiares que me han atendido y apoyado, se están desvaneciendo incluso las secuelas psíquicas, que son las más difíciles. Orlando y Claudia todavía están bajo el shock, pero son increíblemente fuertes y también lo lograrán. Ya hemos empezado a sonreír, que es la mejor medicina contra el maltrato. La terapia principal sigue siendo para mí este blog y los miles de temas que todavía me quedan por tocar en él.
(Nota del editor: post dictado por teléfono)



domingo, noviembre 08, 2009

Los twitters de Yoani

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Ese auto donde nos secuestraron, a Orlando y a mi, era territorio de impunidad, espacio sin ley, terreno de barbarie.
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Me alegra tanto que se haya podido hacer la marcha contra la violencia el pasado viernes. Ojalá que se repita pronto.
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He dejado de creer en la justicia de mi pais. Hace tiempo que tenía dudas, pero ahora sé que vivo en un país al margen de la legalidad.
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Gracias a todos los que me han mandado sus palabras de animo y su repudio ante lo sucedido. Ese es el mejor de los balsamos.
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Hoy me siento mejor. La columna lastimada, pero ya estoy bajo tratamiento. El shock psiquico va a durar mas.
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Me siento adolorida como una anciana con reuma. Sin embargo, el espiritu blogger intacto. Han respondido con violencia a las palabras.
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Estábamos dentro de un auto, maniatados y golpeados... tres hombres que no se identificaron nos alejaron de la marcha contra la violencia.

Derribe usted ese muro

Derribe Ud. ese Muro, Sr. Castro!
Publicado por Redacción LiberPress


A 20 años de la caída del imperio soviético y mientras el mundo festeja ese hito en la historia de la conquista de las libertades civiles, Cuba permanece detrás de la cortina de hierro desde hace ya más de 50 años.
Con más de 8200 casos documentados de muertes atribuidas al estado cubano desde 1959, Cuba permence anacrónicamente bajo la estela del terror comunista.
Con más de 300 prisioneros politicos documentados y el incremento diario de casos de prisioneros por razones políticas, en Cuba aún no ha caído el Muro.
Con la criminalización de la actividad de disidentes, opositores y actores de la sociedad civil y la ilegalización de los partidos politicos. Con el manejo de fuerzas parapoliciales, el asedio mediante turbas de la policía politica a las viviendas de los disidentes, los fusilamientos verbales en actos de repudio, las expulsiones del empleo estatal y los amedrentamientos a familiares de los miebros activos de la sociedad civil aún en las escuelas, en Cuba aún persiste el Muro.
Con la prohibición de entrada y salida del país para sus habitantes, y la limitación a la libre circulación de los opositores aún dentro del propio país, Cuba mantiene en pie el Muro que divide a millones de familias.
Con el absoluto control de los medios de comunicación por parte del Partido Comunista de Cuba, la prohibición del acceso a internet, la implementación de la ley mordaza para criminalizar el ejercicio de la prensa independiente y el más férreo control de la información por parte de las autoridades del Partido Comunista, Cuba aún se asfixia detrás del Muro.
Las cifras mencionadas son apenas la punta de un iceberg cuyas verdaderas dimensiones sólo se conocerán cuando caiga la sangrienta cortina de hierro que aún mantiene a Cuba anacrónicamente cautiva de un sitema que ya demostró su insensatez y su criminalidad.
Se calcula en decenas de miles el número de desaparecidos en el estrecho de la Florida resultado de los intentos diarios de salida del país, es imposible saber cuántos de los más de 100.000 presos comunes cumplen condena por ejercer derechos elementales o realizar actividades que no están penadas en una sociedad libre como el sencillo acto de emprender una actividad comercial.
Detrás del Muro que separa a Cuba del mundo libre existen hoy más de 500 cárceles y centros correccionales, es aberrante que en Cuba persistan figuras juridícas que permiten encarcelar a las personas por delitos que aún no han cometido como el delito de "peligrosidad social pre-delictiva", instrumento que permite al Partido Comunista de Cuba el control total de la población civil.
A 20 años de la caída del Muro de Berlín y mientras el mundo festeja ese inolvidable momento, la población toda de Cuba merece y espera su libertad ....

¡Derribe Ud. ese Muro, Sr. Castro!



Gabriela de Sarduy
Celso Sarduy Agüero

sábado, noviembre 07, 2009

El Muro

No soy afecto a las celebraciones de fechas, pero el 9 de noviembre, el día en que el Muro cayó, no puede ser pasado por alto.
Ese día – hoy tristemente olvidado por la progresía mundial- la pesadilla comunista, construida sobre un sueño de igualdad y fraternidad universal, se derrumbó para siempre, aplastada por miles de alemanes orientales presionando sobre sus murallas.
Hoy sabemos que para evitar ese desenlace, las tropas de la RDA fueron sobreexcitadas con imágenes de Tiananmen , que mostraban a las multitudes desafiando al Estado. Ellos, en Alemania Comunista, no iban a permitir que los delincuentes contrarrevolucionarios se adueñaran de las calles. Mientras el régimen se resquebrajaba, asediado por Gorbachov y las multitudes en las calles, el Ejercito de la RDA se preparaba para reprimirlas, aunque eso costara miles de muertos.
Pero la cordura pudo más y a las 10.30 de la noche de ese día, la orden llegó y los guardias abrieron, después de 30 años, las barreras .La gente, entonces, fluyó del Este al Oeste, en un río de felicidad inaudita.
Ver esos videos – yo mismo grabé las imágenes de la tele en aquellos días- es una experiencia conmovedora, por que no se ven allí las trapisondas de la alta política, sino la contundente fuerza de una multitud pacífica pero impaciente.
Hoy, cuando el nombre de Stalin- y próximamente su estatua- se ha reinscrito en los monumentos soviéticos, cuando alegremente se proclama que lo que cayó en 1989 no era Socialismo, sino una deformación desgraciada, cuando se declama el Socialismo del siglo 21, cuando aun no se ha secado la sangre de tantos mártires- solo el cruce del muro costó 220 vidas, entre 1961 y 1989- , cuando intentan hacernos tomar otra vez la sopa del comunismo, como si la gente fuera ingenua o estúpida, es bueno ver esas imágenes.
Otros muros- pienso en Cuba- esperan su hora.






Apriete a Yoani por parte de los monos de Seguridad Cubana


Secuestro estilo camorra

Cerca de la calle 23 y justo en la rotonda de la Avenida de los Presidente, fue que vimos llegar en un auto negro –de fabricación china– a tres fornidos desconocidos: “Yoani, móntate en el auto” me dijo uno mientras me aguantaba fuertemente por la muñeca. Los otros dos rodeaban a Claudia Cadelo, Orlando Luís Pardo Lazo y una amiga que nos acompañaba a una marcha contra la violencia. Ironías de la vida, fue una tarde cargada de golpes, gritos y malas palabras la que debió transcurrir como una jornada de paz y concordia. Los mismos “agresores” llamaron a una patrulla que se llevó a mis otras dos acompañantes, Orlando y yo estábamos condenados al auto de matrícula amarilla, al pavoroso terreno de la ilegalidad y la impunidad del Armagedón.

Me negué a subir al brillante Geely y exigimos nos mostraran una identificación o una orden judicial para llevarnos. Claro que no enseñaron ningún papel que probara la legitimidad de nuestro arresto. Los curiosos se agolpaban alrededor y yo gritaba “Auxilio, estos hombres nos quieren secuestrar”, pero ellos pararon a los que querían intervenir con un grito que revelaba todo el trasfondo ideológico de la operación: “No se metan, estos son unos contrarrevolucionarios”. Ante nuestra resistencia verbal, tomaron el teléfono y dijeron a alguien que debió ser su jefe: “¿Qué hacemos? No quieren subir al auto”. Imagino que del otro lado la respuesta fue tajante, porque después vino una andanada de golpes, empujones, me cargaron con la cabeza hacia abajo e intentaron colarme en el carro. Me aguanté de la puerta… golpes en los nudillos… alcancé a quitarle un papel que uno de ellos llevaba en el bolsillo y me lo metí en la boca. Otra andanada de golpes para que les devolviera el documento.

Adentro ya estaba Orlando, inmovilizado en una llave de kárate que lo mantenía con la cabeza pegada al piso. Uno puso su rodilla sobre mi pecho y el otro, desde el asiento delantero me daba en la zona de los riñones y me golpeaba la cabeza para que yo abriera la boca y soltara el papel. En un momento, sentí que no saldría nunca de aquel auto. “Hasta aquí llegaste Yoani”, “Ya se te acabaron las payasadas” dijo el que iba sentado al lado del chófer y que me halaba el cabello. En el asiento de atrás un raro espectáculo transcurría: mis piernas hacia arriba, mi rostro enrojecido por la presión y el cuerpo adolorido, al otro lado estaba Orlando reducido por un profesional de la golpiza. Sólo acerté a agarrarle a éste –a través del pantalón– los testículos, en un acto de desespero. Hundí mis uñas, suponiendo que él iba a seguir aplastando mi pecho hasta el último suspiro. “Mátame ya” le grité, con la última inhalación que me quedaba y el que iba en la parte delantera le advirtió al más joven “Déjala respirar”.

Escuchaba a Orlando jadear y los golpes seguían cayendo sobre nosotros, calculé abrir la puerta y tirarme, pero no había una manilla para activar desde adentro. Estábamos a merced de ellos y escuchar la voz de Orlando me daba ánimo. Después él me dijo que lo mismo le ocurría con mis entrecortadas palabras… ellas le decían “Yoani sigue viva”. Nos dejaron tirados y adoloridos en una calle de la Timba, una mujer se acercó “¿Qué les ha pasado?”… “Un secuestro”, atiné a decir. Lloramos abrazados en medio de la acera, pensaba en Teo, por Dios cómo voy a explicarle todos estos morados. Cómo voy a decirle que vive en un país donde ocurre esto, cómo voy a mirarlo y contarle que a su madre, por escribir un blog y poner sus opiniones en kilobytes, la han violentado en plena calle. Cómo describirle la cara despótica de quienes nos montaron a la fuerza en aquel auto, el disfrute que se les notaba al pegarnos, al levantar mi saya y arrastrarme semidesnuda hasta el auto.

Logré ver, no obstante, el grado de sobresalto de nuestros atacantes, el miedo a lo nuevo, a lo que no pueden destruir porque no comprenden, el terror bravucón del que sabe que tiene sus días contados.



viernes, noviembre 06, 2009

Excelente artículo sobre Estado y Mercado



El intervencionista intenta diseñar "la solución", el liberal busca un marco en el que experimentar y descubrir múltiples soluciones. El liberal deja la búsqueda de soluciones concretas a los millones de emprendedores que arriesgan sus recursos y tienen incentivos para explotar oportunidades latentes, o a los individuos de la comunidad afectada que conocen su particular situación y tienen razones para organizarse colectivamente. El intervencionista, ansioso por retocar la fotografía, no quiere entregarse a ningún "proceso de mano invisible" y prefiere seguir hablando en términos de "soluciones". El liberal, consciente de que la realidad social es cambiante y compleja, confía en un mecanismo de ajuste descentralizado y habla en términos de "cómo encontrar las mejores soluciones". El mercado no es "la solución" ni garantiza soluciones inmediatas. Es simplemente un proceso de experimentación competitiva que tiende a producir las mejores soluciones. Confiar en el mercado requiere paciencia y cierta tolerancia a los altibajos. Confiar en el Estado y en su "solución" es un simple acto de fe.>Seguir acá

Publicado en 2006. Lo reedito hoy. Por que sí.

Fin de año 2006

El fin de año sugiere siempre la necesidad de un borrón y cuenta nueva, un balance, parar la pelota y mirar bien el campo de juego.
Alguien me dijo hace poco "qué ideas viejas las tuyas". Me hizo reflexionar. Es cierto, son ideas viejas, pero no por eso, malas.
Son las ideas que Chile, Singapur, Corea del sur, Taiwan están poniendo en práctica desde hace 20 años. Que China a su modo postmaoista impulsa: modernización, apertura al exterior, atracción a los inversores, alta tecnología, competencia, libre mercado, capitalismo, desprejuicio ideológico.
Y control de las trenzas corporativas : empresarios amigos del poder, sindicalistas gordos o flacos, pobreteros que viven de "combatir la pobreza" y terminan con cuentas en el exterior, intelectuales críticos que creen que informatizar la Biblioteca Nacional es "cientificismo", quejosos de toda laya que descreen del progreso, de la increíble realidad de la tecnología, de que en el mundo hay 500 millones menos de pobres que hace una década, y que nos amenazan con inminentes catástrofes ecológicas para paralizarnos y aterrorizarnos.
Soy liberal, con perdón.
Creo en la democracia republicana, en las mayorías respetando a las minorías.
Creo que libertad de mercado y libertad política a la larga confluyen. Que democracia con estatismo termina en Chavismo. Y que mercado y autoritarismo solo pueden convivir una década: Chile terminó con la dictadura y China, deberá aprender el ejercicio de la libertad política, aunque no le guste al sacrosanto Partido Comunista.
Creo que Israel es un símbolo de resistencia de la modernidad frente al oscurantismo, de la democracia frente al absolutismo, de la libertad frente a la opresión del Estado, incomprendida y atacada por izquierdas y por derechas.
Creo que el viejo antijudaismo se expresa ahí con toda virulencia. Israel es el único país del planeta al cual se le cuestiona su derecho a la existencia.
Soy antiguo pero creo en la no discriminación, en el derecho del consumidor a defenderse de las empresas, en la libertad irrestricta de prensa, en la libertad de costumbres que no afecten a terceros, en padres con bonos que el Estado le dé para que puedan elegir qué escuela quieren para sus hijos, y pagarlas, obligando así a la escuelas a competir para captarlos.
Creo en la paz, pero no en la indefensión, creo en la sociedad civil pero no en un Estado fofo e inerme.
Creo que la Ciencia es lo único que nos salva de la irracionalidad fundamentalista.
Creo que el Islam extremo le declaró la guerra a la democracia, al progreso, nos quieren matar por infieles.
Creo que el nacionalismo es la antesala del nazionalismo, sin dudas.
Creo que el populismo es la antesala del fascismo, sin dudas.
Creo que los buenistas, esos que trabajan de buenos en los medios y en la política, nos llevan al fracaso. Toman siempre las peores decisiones.
Creo que el pasado ya pasó.
Creo que hay aun esperanza de que la Tecnología le gane la carrera a la irracionalidad de izquierda, de derecha e islámica, que muchas veces son lo mismo.
Creo que en diez años el hambre será un recuerdo.
Creo en la Revolución asiática: China e India incorporando al consumo a cientos de millones de pobres.
Creo que la Gran Empresa Abarcaydevora vive sus ultimas décadas: será reemplazada por redes compartidas, ágiles, pequeñas, ultratecnologizadas, excelentes, talentosas y ubicuas, formadas quizás por un chino, un canadiense y un mexicano conectados por la Web.
El viejo sueño liberal de millones de unidades productivas libres, sin monopolios privados o estatales es aun posible gracias a la conectividad de Internet,
Creo en que crear valor no se hace a costa de empobrecer a nadie: ese viejo y rencoroso prejuicio marxista, de que el valor es el robo a los pobres generó millones de pobres: es hora de terminar con esa lacra precapitalista.
La política no podrá ser lo que era, el coto privado de una corporación que trabaja de "bueno" y cobra: la interactividad, la comunicación perpetua vía web-celulares-etc hará imposible los cajoneos, los negociados, las trenzas, las componendas, el ocultamiento, la rosca.
Los consumidores-votantes-usuarios serán al mismo tiempo productores-funcionarios-proveedores porque tendrán la misma información y podrán cuestionar y, finalmente, decidir cambiar de empresa, de partido político y en un futuro lejano quizás, de país. (me imagino teletrabajando para un empresa del Red, sin pagar impuestos en el propio país, sin pagar impuestos de ningún tipo...)
En fin, soy levemente optimista. Porque ahora no se trata de discusiones teóricas sino, simplemente, de mirar los datos de la realidad: los países que se abren a la competencia internacional, que se animan a asociarse en Tratados de Libre Comercio, los que abandonan el nacionalismo, el estatismo, el socialismo y el populismo, son lo que más crecen, los que bajan la mortalidad infantil, los que disminuyen las tasas de homicidio, los que mejoran la calidad de vida.
Basta de verso: la verdad esta ahí, para el que la quiera ver.
No todos se atreven a mirar.

Hoy me publica El Independent

Hoy El Independent me publica un artículo.Verlo aquí.
Publican allí regularmente Alvaro Vargas Llosa, Carlos Alberto Montaner, gente del Instituto Mariana y articulistas de todo el mundo.
Me pone feliz.

jueves, noviembre 05, 2009

La inteligencia ... y cómo escapar de ella

Es obvio que tanto error no es cuestión de falta de inteligencia y de lógica. Ambos recursos abundan, en mucha mayor medida que diagnósticos, pronósticos y propuestas acertadas.
Pero las mejores sociedades (si, hay sociedades y culturas mejores, y sociedades y culturas peores) fueron las que NO nacieron debido a la inspiración de la inteligencia , sino debido a los mecanismos que espontáneamente fueron mejorando la coordinación entre personas, la división del trabajo, el transporte, las comunicaciones, las leyes, el arbitraje, las libertades, la justicia, la seguridad.
Durante generaciones algunas sociedades, pocas, supieron que no era la brillante inteligencia de sus líderes la fuente de su progreso sino que lo era la anónima mediocridad de sus gentes, respetuosas de contratos, cumplidoras de sus obligaciones, conocedoras de sus trabajos, con ánimo de progresar empujadas por el amor a sus hijos y el mandato de que ellos deben vivir en un mundo mejor.
Tanto error no reconocido- por los malos mecanismos que construye la inteligencia , la cual termina tirando la llave al río- nos está llevando a un borde peligroso, en este siglo. Como la ingenuidad es cosa del pasado, de los “buenos viejos tiempos”, quien habla en términos sencillos, como en la Escritura, y nombra las palabras orden, paz, tranquilidad, respeto, palabra, ley, justicia, propiedad se gana la risotada de la audiencia. Las palabras de hoy son, por ejemplo: la mirada, el espacio, la articulación, la diferencia, el cuerpo. Frases como “ estamos construyendo el espacio de lo complementario” que no quieren decir exactamente NADA son dichas y escuchadas con deleite y admiración. Son palabras-fetiche que indican “inteligencia”. Los radares las detectan y las “resignifican” – otra palabreja de moda- . NO indican nada parecido a la verdad o a la solución de algún problema humano. Son meros guiños que los más inteligentes de todos, los intelectuales, se dedican mutuamente. Pero esos guiños- o mejor, el adiestramiento en el uso de esos guiños- se aprenden en ámbitos muy exclusivos: ciertas cátedras, ciertas publicaciones, ciertos libros. Hay que “pertenecer” a la estirpe de los inteligentes para acceder a esas llaves que abren cofres vacíos.
Yo vengo de ahí. Tuve que sacarme capas de estructuralismo, de marxismo, de sartreanismo, de populismo nacional-popular, de Cátedras nacionales. Algunas estaban adheridas a mi piel, por lo cual fue muy doloroso y angustiante arrancarme esos girones. Pero tuve que hacerlo. Para reconstruir una relación más sana con el mundo, más ingenua si se quiere, menos inteligente, menos pretenciosa, menos omnipotente. Hoy me siento del lado bueno de la realidad, lejos ya de los ecos del rencor disfrazado de fraseología, lejos de los pacíficos militantes de la Revolución, que no dudan en asesinarse alegremente bajo las banderas de la redención social. Lejos de los que beben alborozados de las “venas abiertas de América Latina” y se encargan de mantenerlas siempre abiertas, no vaya a ser que se cierren solas.

Cachanosky, sin dudas el mejor analista económico de Argentina


Costos de transacción de un Estado mafioso
Por Roberto Cachanosky

Especial para lanacion.com


Una de las razones fundamentales para la existencia del Estado es que, entre otras, su función es reducir los costos de transacción. Tomemos el caso de una sociedad con muy pocos miembros. En esa sociedad se conocen todos y se sabe quién es el que paga puntualmente, quién tiene fama de atrasarse en sus pagos, quién cumple con los contratos, quién no los cumple. En fin, en una sociedad reducida, no sólo se pueden realizar transacciones de contado, sino que, también, pueden llevarse a cabo transacciones de largo plazo porque el conocimiento de los actores permite saber si las partes cumplirán con sus obligaciones.

Diferente es el caso en las sociedades más amplias en las cuales la gente no se conoce entre sí y, por lo tanto, no sabe quién es el cumplidor y quién el incumplidor. En una sociedad donde nadie sabe cuál es la seriedad de las partes, las transacciones se limitan a ser al contado, o bien se pactan contratos de largo plazo y si una de las partes lo incumple, la parte afectada puede recurrir al uso de la fuerza para obligar a la otra a cumplir con su parte del contrato.

La existencia del Estado sirve, entre otras cosas, para obligar a las partes a cumplir con los contratos asumidos. En caso de incumplimiento de una de las partes, el juez establece quién tiene la razón. Pero para que la sentencia del juez no sea solamente declamatoria, el Estado tiene el monopolio de la fuerza para hacer cumplir la sentencia del magistrado. De esta manera, la gente puede realizar transacciones a plazo con personas que no conoce, porque existe un Estado que se encargará de velar por el cumplimiento de los contratos y del imperio del Estado de Derecho. La existencia de un Estado de este tipo permite reducir los costos de transacción porque cada persona no necesitará utilizar la fuerza para obligar a la otra parte a cumplir. Se le transfiere esa tarea al Estado confiriéndole el monopolio de la fuerza para que haga cumplir las normas, los contratos, las leyes, cuidar la vida de las personas, el libre tránsito, el derecho de propiedad, etc.

El problema se presenta cuando el Estado, en vez de cumplir con sus obligaciones, usa el monopolio de la fuerza para beneficio de sus gobernantes. Un Estado que viola las normas, que genera transferencias arbitrarias de ingresos y patrimonios y que subordina las políticas públicas a las necesidades de los gobernantes de turno, es un Estado que aumenta los costos de las transacciones porque utiliza el monopolio de la fuerza para violar derechos, produce inseguridad jurídica, incumplimiento de los contratos y robo legalizado. En otras palabras, ese tipo de Estado es una especie de depredador o, si se prefiere, es un Estado compuesto por individuos que actúan como una banda de mafiosos. ¿Qué hacen los mafiosos? Brindan "seguridad" a determinados sectores a cambio de dinero. Es decir, los mafiosos primero agreden a los vecinos de la zona en que actúan y, luego, cuando le hacen ver a la gente los riesgos que corre, les ofrecen protección contra ellos mismos y contra otras bandas mafiosas, obviamente a cambio de dinero.

La organización económica bajo un Estado de Derecho y un Estado mafioso es totalmente diferente. En la primera, hay estímulos para invertir, crear puestos de trabajo, mejorar los ingresos de la población y reducir la pobreza. La gente puede hacer transacciones de largo plazo porque sabe que impera el Estado de Derecho. En el caso de los Estados mafiosos los estímulos para invertir se reducen porque los individuos ya no tienen que defenderse de los ladrones comunes, sino que ahora tienen que enfrentarse con un ladrón mucho más poderoso que ostenta el monopolio de la fuerza: el Estado. Por supuesto que algunos sectores, advirtiendo las reglas de juego impuestas por el Estado mafioso, concluyen que la única manera de sobrevivir es asociándose al mafioso de turno. Esto significa "hacer negocios" con el "capo mafia", con lo cual la corrupción tiende a enquistarse en la sociedad y la arbitrariedad en las reglas es lo que domina a una población que pasa a vivir en la incertidumbre.

Bajo un Estado mafioso la carrera política deja de tener el objetivo de construir políticas públicas de largo plazo para mejorar la calidad de vida de la población y se transforma en una carrera por tener el control mayoritario del negocio, que es el poder. El poder pasa a constituir una herramienta fundamental para amasar fortunas personales. Pasa a ser un negocio en sí mismo.

La aparición de ese Estado mafioso, arbitrario, corrupto e inescrupuloso lleva a la economía a una situación en que resulta imposible realizar contratos de largo plazo con gente desconocida, porque nadie puede asegurar el cumplimiento de los mismos. Por el contrario, bajo un Estado mafioso como el descripto, cada uno de los habitantes sabe de antemano que lo más probable es que el Estado sea el primero en violar los contratos, avanzar sobre su propiedad o sus ahorros. En consecuencia, la gente invierte poco, produce menos y trata de realizar contratos de corto plazo para protegerse, no ya de los ladrones privados, sino de la mafia estatal, cuya voracidad por tener caja en base a la expoliación de la gente decente y laboriosa se transforma en la razón de ser de los funcionarios mafiosos de turno.

El ahorro, en este tipo de organización, es muy bajo y, generalmente, se fuga la exterior o fuera del alcance del Estado mafioso.

¿Quiénes progresan económicamente en una sociedad con un Estado mafioso? Los que aceptan las reglas de juego de la mafia y construyen alianzas con los mafiosos de turno para obtener rentas gracias al uso del monopolio de la fuerza que tiene el Estado. Son socios en el saqueo.

¿Quiénes pierden en una sociedad de estas características? Aquellos que pretenden jugar con las reglas de la honestidad y el respeto al cumplimiento de los contratos. Los que se niegan a formular alianzas con el Estado mafioso. ¿Por qué? Porque en una organización institucional de este tipo, el Estado mafioso y sus socios consumen lo que producen los que no aceptan entrar en esas reglas de juego. Los que quieren vivir bajo el Estado de Derecho, tienen que producir para mantenerse ellos y a los mafiosos asociados, porque estos últimos solo consumen, no producen.

En un país con estas características institucionales la pobreza crece y el ingreso se concentra en grupos reducidos, que son los mafiosos asociados. La brecha entre ricos y pobres tiende a ampliarse cada vez más.

Dentro de la amplia literatura que trata el tema del crecimiento económico y las instituciones no se han encontrado casos en los cuales un Estado mafioso haya generado prosperidad en la población. Por el contrario, son muchos los ejemplos de países que, a lo largo de la historia, pasaron de la pobreza al crecimiento y el bienestar de la población gracias a que el Estado se ocupó de usar el monopolio de la fuerza para establecer el Estado de Derecho, bajar los costos de transacción, reducir la incertidumbre y generar inversiones con la consiguiente prosperidad de su población.

Montaner sobre Mujica

Mujica, o la contradicción al poder
Por Carlos Alberto Montaner
José Mujica.
En pocas semanas los uruguayos elegirán un nuevo presidente. A la cabeza de los sondeos está el ex ministro de Ganadería José Pepe Mujica, un político radical procedente de la izquierda violenta.
De Mujica, su correligionario Ernesto Agazzi, que lo sustituyó en aquella caretra, ha dicho lo siguiente:

Creo que sería un mal presidente (...) Mujica es un compañero irredento, está contra la formalidad permanentemente (...) Yo creo que Mujica puede ayudar a ganar las elecciones, pero no creo que sea su especialidad, ni su formación, la de dirigir la gestión del Estado (...) Así como es absolutamente anarquista, contrario a las fórmulas preconcebidas, también construye alternativas que nadie vio.

Ese retrato de Mujica, compartido por muchos uruguayos, aunque tal vez no por la mayoría, es muy preocupante. ¿Cómo y por qué una sociedad razonable y madura elige a una persona con esos rasgos para gobernar el país? ¿Qué les ocurre a los uruguayos? Lo grave de Mujica no es su pasado tenebroso –por el que estuvo preso varios años durante la época de la dictadura–, sino el hecho de que no tiene condiciones para dirigir una república democrática moderna basada en el imperio de la ley, la división y equilibrio de poderes, la economía de mercado y la existencia de un aparato productivo controlado por la sociedad civil.

Esa es una maquinaria muy delicada. Si funciona bien, se llama Suiza. Si funciona mal, se llama Venezuela. Quien gobierne un país que quiere parecerse a Suiza y no a Venezuela tiene que entender que el Estado de Derecho republicano fue concebido para limitar la autoridad de los políticos y proteger las libertades individuales, lo que exige un apego absoluto a la formalidad, es decir, a la letra de la ley, no sólo a su espíritu. Mientras en el ámbito de la sociedad civil las personas pueden hacer todo aquello que la ley no prohíbe, en el espacio público sólo se puede hacer lo que expresamente la ley autoriza u ordena. En las repúblicas el poder es para obedecer al pueblo, no para mandarlo.

Mujica es un revolucionario. Alguien que, a regañadientes, ha tenido que someterse a las reglas del modelo republicano porque su bando perdió la Guerra Fría. Simpatiza con la dictadura de Fidel Castro. Es amigo de Hugo Chávez. Nunca ha podido descolgar el póster del Che Guevara. Detesta las formalidades y los reglamentos: le parecen camisas de fuerza burguesas. Su ideal no está en el Código Civil, que le resulta muy aburrido, sino en las tonterías que escribe su compatriota Eduardo Galeano. Eso es muy grave. Así no se puede contribuir al bienestar y el desarrollo de una sociedad. Si no se entiende que la prosperidad material y la estabilidad social dependen, fundamentalmente, de la calidad de las instituciones de derecho, todo es inútil.

Mujica tampoco sabe cómo se crea o se malgasta la riqueza. Su generación –al menos el enorme segmento radical al que pertenecía– creció creyendo que la pobreza y el atraso latinoamericanos eran la consecuencia de la codicia de los depredadores imperialistas y de sus cómplices y lacayos nacionales, y nunca tuvo tiempo ni sosiego para rectificar ese colosal error intelectual, afincado en las supersticiones marxistas, disparate que llevó a los más temerarios a secuestrar y matar adversarios ideológicos. ¿Qué otra cosa se podía hacer con unos crueles vampiros dedicados a succionar la sangre de las venas abiertas latinoamericanas?

Eso coloca sobre el tapete dos incógnitas: 1) lo menos que se puede esperar de un candidato a gobernar es que entienda y aprecie el sistema que deberá dirigir, para que se dedique a protegerlo y perfeccionarlo: ¿es ése el caso de Mujica?; 2) ¿por qué los electores son capaces de seleccionar a un candidato que no cree en la esencia del republicanismo ni en el mercado para dirigir una república capitalista? Nadie lo entiende.

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