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miércoles, diciembre 23, 2009

Navidad judía

Según mis recuerdos más remotos, la Navidad no era exactamente la mejor época del año. Hasta esa semana, en Argentina, éramos todos iguales. Pero en esos días se levantaba un muro invisible pero eficaz, que separaba a los judíos del resto de la humanidad. Ese día no festejábamos nada, a diferencia de todos los vecinos. Ese día , Papá murmuraba en voz baja que Jesús era judío, pero que después su figura se convirtió en el símbolo de los antijudíos. La dialéctica, quizás, nació allí: de cómo un judío asesinado por los romanos, pasaba a ser un “católico” asesinado por los judíos. De cómo se podía festejar la judía Pesaj - la Última Cena- antes de convertirse en el primer mártir cristiano. Difícil de entender a los ocho años, y a los sesenta: dialéctica pura, ser y no ser, extrañamente mezclados.
No había arbolito en casa, ni regalos ni esas cosas extrañas como ir a Misa de Gallo, desearse la paz, y tirar cañitas voladoras. Si bien, extrañamente, recibíamos regalos de reyes- quizás era demasiado cruel impedirnos ese disfrute infantil- estaba claro que, en lo que a navidades se refiere éramos extranjeros, extraños. No argentinos.
El hecho de que las fechas navideñas eran posteriores al cierre del año escolar nos ha ahorrado a los niños judíos muchas amarguras, sospecho. Puedo imaginarme a los Robles o a los Martínez de mi clase, mofándose de mi, o preguntado qué me había dejado Papa Noel. Yo le hubiera contestado que Papa Noel no existe y vaya a saber en qué hubiera terminado el entredicho. Por suerte, el 24 de diciembre estaba lejos del colegio.
Más de grande, más “asimilado”, me animé a festejar con amigos. Hasta hace poco, había un arbolito de navidad en casa, para las nenas. Pero como las nenas crecieron, hace varios años que no hay pinito en el living. Pero sí hay festejo en la familia de mi mujer, reducido a su esencia puramente social y tradicional.
Pero muy en el fondo de mi, algo se rebela.
Siento que nadie ha sido capaz hasta hoy de explicarle la Navidad a los judíos. No existe una navidad judía, un principio de reconciliación que recupere la historia judía de Joshúa y su madre Myriam, de su padre Iosef, de su hermano Iacof, de Myriam de Magdala, y de cómo esos magníficos personajes fueron arrancados de su esencia judía y transformados en íconos arrojados con odio hacia los judíos.
El primero de enero, según el calendario se festeja “La circuncisión de Nuestro Señor”. Razonaba entonces yo: si el Señor fue circuncidado - o sea le hicieron el “bris”- el Señor es judío,¿ por qué no festejamos su nacimiento?
En fin, nadie se acuerda de los niños judíos y su inexplicable ausencia de Navidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me parece que tienes sentido lo que dices pero igual la navidad no es papa noel es JESUS.

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