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viernes, mayo 21, 2010

Impecable artículo de Miriam Celaya, como siempre

Un mendigo arrogante


Leyendo la intervención del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en la Reunión de cancilleres de la VI Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, celebrada en Madrid el lunes 17 de mayo de 2010 y publicada dos días después en la última plana del periódico Granma, me queda la turbadora sensación de haberme perdido alguna parte importante en la trama de una novela. Y es que cada vez es mayor el abismo entre la realidad cubana y el discurso del gobierno.
La breve alocución repite el viejo recurso de “las antiguas potencias coloniales” que tienen que asumir la responsabilidad por los que hoy “sufrimos la colonización y sus consecuencias” en este lado del Atlántico, como si las políticas erradas de ciertos gobiernos de esta región no tuvieran parte alguna en el estado actual de las naciones pobres de este hemisferio; como si Cuba pudiera considerarse al mismo nivel que el resto de los países de América Latina y el Caribe y –por añadidura– le cupiera apropiarse el derecho de hablar en nombre de todos ellos. La arrogancia del gobierno cubano, incluso sumido hoy en la más profunda deuda que haya tenido jamás esta nación, parece no tener límites.
Pese a ello, el canciller de la Isla –cuya ecuanimidad, hay que reconocerlo, es digna de encomio– aseguró que “hace falta una nueva mirada de Europa hacia nuestra región. Deben acostumbrarse a tratarnos como socios iguales.”, sin aclarar que, en esa “igualdad”, la parte cubana se reserva el derecho de pagar o no a sus socios, de congelar sus cuentas o, sencillamente de incumplir los acuerdos de sus contratos. Europa es buena solo cuando negociar con ella significa ganancias solo para el gobierno cubano. A la hora de hacer inversiones en Cuba, no cuenta si el capital procede de las antiguas potencias coloniales; en cambio los cubanos, que según el discurso oficial han sufrido la expoliación de sus riquezas y que son “explotados y discriminados” como emigrantes en el Viejo Continente, no tienen el menor derecho a invertir en su propio país.
Sin embargo lo más sorprendente, lo verdaderamente insólito es el reclamo ecológico a esa “Europa culta” que “debería entender que sus patrones de producción y consumo son irracionales y llevarán a la destrucción del planeta”. Me gustaría saber si Europa tuvo algo que ver, por ejemplo, con la incontrolada construcción de embalses en el mayor río de Cuba, que provocó la drástica disminución de su caudal y la salinización de la Cuenca del Cauto, producida por la consecuente penetración del mar, que arruinó grandes extensiones de tierras fértiles anteriormente dedicadas a cultivos (como el arroz, entre otros) y que algunos expertos consideran un desastre irreversible. Quisiera que el gobierno cubano nos informara si la terrible Europa es responsable del daño ecológico producido por la construcción incontrolada de pedraplenes en nuestra costa norte, cuando la fiebre del turismo durante los años 90, que se empeñó en unir los cayos adyacentes a la isla grande, con la mayor prisa y el menor costo monetario, trayendo como resultado, por incumplimiento de los requerimientos técnicos indispensables, el aumento de la salinidad en las zonas bajas del mar y con ello la muerte de kilómetros de manglares y su fauna asociada, todo lo cual significó a su vez el retroceso de la línea de costa y la invasión del mar. Tengo otras dudas: ¿Europa construyó los hoteles y aeropuerto de Cayo Guillermo y Cayo Coco que destruyeron los sitios en que anidaban cada año los flamencos y otras aves migratorias? Y si nos remontamos más al pasado, ¿fue algún gobierno europeo el que arruinó grandes extensiones de tierra cultivable con el uso indiscriminado de fertilizantes durante la década de los 70 y los 80 del pasado siglo?, ¿fueron ellos los que aplicaron el llamado “sistema de corte australiano” en la zafra, según el cual se quemaban incontables hectáreas de cañaverales con la intención de elevar los rendimientos de la gramínea, sin reparar en el daño que se causaba a la capa vegetal del suelo? No creo que Europa haya tenido jamás la intensión de desecar la Ciénaga de Zapata, el mayor humedal del Caribe, como sí la tuvo el otrora fragoroso y entusiasta comandante de los años 60, aunque muchos no lo recuerden y la prensa oficial se cuide mucho de hablar de ello. Tampoco los demonizados países occidentales tienen relación alguna con el proyecto de construcción de una central nuclear en Juraguá, provincia de Cienfuegos, que solo se detuvo por el feliz acontecimiento del colapso soviético.
Creo que, al menos por pudor, el gobierno cubano y sus patéticos representantes deberían evitar cuestionarse la autoridad moral de otros; sobre todo porque medio siglo de dictadura los hace absolutos responsables de todo lo que es desastre hoy en este país, que nunca ha sido “faro” ni potencia de nada, sino apenas un pequeño punto de la geografía mundial. Eso, para no recordar que los últimos 50 años de desgobierno lograron el dudoso milagro de convertir una pequeña, pero próspera república, en una nación mendiga.

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