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martes, marzo 09, 2010

Un libro: Liberalismo para principiantes

Estoy, al fin, comenzando a escribir un libro. Su material es básicamente el que fui publicando en el Blog, pero recombinado de otra forma y con agregados, posiblemente muy grandes. Voy de a poco, sin apuro.
La Introducción y primer capítulo son estos. El resto NO lo subiré al Blog, al menos hasta que el libro esté concluído.Merde!

Introducción


Mi tesis respecto al presente es que aquí en Occidente- ya sé que existe un Tercer Mundo, en el que las cosas son muy distintas- , aquí en Occidente vivimos en el mundo relativamente mejor, más justo y más asistencial que ha habido a lo largo de la historia; vivimos en el mundo libre, en un mundo cuyos habitantes gozamos de las mayores posibilidades imaginables, en un mundo en el que podemos hablar libremente. Un mundo como no ha habido nunca hasta la fecha. (…)
Hoy día hay numerosos intelectuales que creen que vivimos en un mundo miserable. Y eso es lo que constantemente se les está contando a nuestros jóvenes, eso es lo que se les está restregando continuamente una y otra vez, eso es lo que se les inculca. Por supuesto que en nuestro mundo hay cosas buenas y malas. Sería absurdo afirmar que es imposible mejorarlo más. Nuestra tarea y la de los jóvenes es seguir mejorándolo; pero se trata de mejorarlo de verdad y no de empeorarlo. Si los jóvenes contemplan nuestro mundo desde la convicción de que es un ámbito miserable y repugnante, lo único que conseguirán será hacerse unos desgraciados- vivirán como unos desgraciados- vivirán como unos desgraciados en un mundo maravilloso- (…) Además vivirán como unos ingratos en este mundo en el que tantas tareas hay que podrían llevar a cabo, en el que tanta gente hay que sufre y necesita ayuda.
Esta es mi tesis: vivimos en un mundo que está bien, aunque los medios de información, los periodistas, los intelectuales, todos en suma, crean que vivimos en un mundo horrible, e inculquen a nuestros jóvenes esa creencia.” (Karl Popper, “El porvenir está abierto”)


Karl Popper, posiblemente el filósofo más significativo del Siglo XX tuvo la audacia de denunciar que el capitalismo fue culpable de…crear el mejor mundo posible, todavía injusto, pero increíblemente flexible, modificable, perfectible. De eso se trata.
Haré un pequeño test.

Me gustaría que cada lector responda el siguiente cuestionario.

- Cuantos pobres había en el mundo en 1980 y cuantos ahora? Cree que eran más o menos?

- Que credibilidad tienen para usted las siguientes cifras:

En 1970 el 29% de la población del mundo ganaba 2 dólares por día
En 2000 el 10% de la población del mundo ganaba 2 dólares por día
(a valor constante)

- Por qué China adoptó un sistema económico de libre mercado a partir de 1980?
- Por qué la pobreza bajó en China desde 1980 en 300 millones de personas?
- Cuantas veces aumento la exportación de China desde 1980 a 2004?
- Por qué Corea del Sur exporta 180 mil millones de dólares al año y la del Norte 2 mil millones?
-Qué le sugieren estas cifras?:

MORTALIDAD INFANTIL EN LAS DOS COREAS

1975: Corea del Sur 68 por mil; Corea del Norte 70 por mil

2000: Corea del Sur: 4 por mil; Corea del Norte 42 por mil

- Y éste?

MORTALIDAD INFANTIL EN 2005
Cuba: 6 por mil
Chile 8 por mil
Costa Rica 8 por mil


- Por qué Chile es el único país de Latinoamérica que cumplió las Metas del Milenio, al bajar la pobreza del 40%, en 1990 a 16% en 2007?
- Por qué Chile pasó de exportar 9 mil millones a 40 mil millones?
- Por qué Chile tiene tratados de libre comercio con más de 100 países y acaba de ser invitado a integrar la OCDE?

- Cuantos muertos produjo la Revolución Soviética por Guerra civil, por la colectivización forzosa en Ucrania y por las Purgas de la década del 30 (Consultar Anna Harendt y Soljenitsin)
- Leyó alguna vez a Kravchenko, un miembro del Partido Comunista de URSS que escapó a occidente en 1944. En 1947 escribió lo que sigue:

Aquellos comunistas que se vieron directamente envueltos en los horrores que acompañaron a la imposición del colectivismo quedaron marcados. Éramos hombres que no podíamos esconder las cicatrices.(…)
Me refiero a los comunistas cuyos sentimientos no habían quedado embotados por el cinismo. De nada nos valían los esfuerzos por encontrar una explicación adecuada: para nosotros carecía de sentido la bien conocida aritmética de las atrocidades: mil víctimas hoy con vistas a asegurar mañana la felicidad de miles de no nacidos. Encontrábamos imposible justificar el imperio del terror en el campo.



- Cuantas personas murieron en la Revolución Cultural china?
- Que opina de las invasiones soviéticas a Hungría, Checoslovaquia y Afganistán?¿ A que fase o periodo de la construcción del socialismo corresponden?
- Por qué los ciudadanos cubanos no tienen acceso a Internet?
- Por qué en Cuba se ha discriminado a los homosexuales desde la Revolución, según consta en innumerables testimonios?
- Podría explicar brevemente por qué motivo Cuba apoyó a la Argentina de Videla, en Naciones Unidas, cuando se planteó la posibilidad de votar reclamando por los Derechos Humanos en Argentina?
- Sabe que existen algunos pensadores y escritores como Karl Popper, Frederich von Hayek, Schumpeter, Von Mises, Isaiah Berlin, Koestler, Andre Guide, Jorge Edwards, Carlos Montaner? Leyó algo de ellos? Que opinión le merecen?
- Por qué cayó el muro de Berlín?
- Porqué los balseros tratan de escapar de Cuba?
- Por qué el Presidente Chávez habla de no comerciar con EEUU, no firmar acuerdos de libre comercio con él, y el Presidente Castro habla de que Cuba está pobre debido al embargo de EEUU, y pide poder comerciar libremente con dicho país? Nota alguna contradicción entre ambas posturas de dos presidentes amigos?

- Por SI o por NO

- Es preferible que la gente elija sus gobernantes
- Es preferible que los gobernantes vean limitados sus poderes con mecanismos de contrapeso
- Es preferible que las mayorías respeten los derechos de las minorías
- Es preferible que las gente invierta, produzca, trabaje, comercie, compre y venda libremente
- Es preferible que haya racionamientos, precios máximos, cuotas, cupos, bonos, controles del Estado, trabajo obligatorio
- Es bueno o no que haya prensa libre, desde grandes cadenas hasta blogs personales o que el Estado tenga el unico diario disponible
- Que afirmación prefiere “es preferible menos libertad pero que el Estado garantice mi bienestar” o “es preferible más libertad, aunque nadie más que yo garantice mi bienestar?
- Es bueno o malo que haya inversion extranjera en un pais?
- Si es bueno, como atraerla, si es mala, como alejarla
- Sabe cuanta inversion extranjera capta China?
- Cuanta capta Chile?
- Cuanta capta Argentina?
- En suma, cuales son para usted los principales problemas contemporáneos y cuales sus posibles soluciones?

Me gustaría contar con las respuestas. Me temo que muchas de ellas confirmarían la frase de Popper, en el sentido de que todo el aparato de difusión de ideas e información insiste en que vivimos en un “mundo miserable”, y que hay que buscar “otro mundo” alentando así un milenarismo irracional, a la búsqueda de utopías que nos condenan al infierno.
El propósito de este libro es divulgar entre público no especializado- idealmente entre jóvenes y adolescentes- algunas ideas-fuerza que definen el marco de comprensión de la realidad que plantea el liberalismo. La finalidad, puramente idealista, es contrarrestar ese lamento cotidiano y relatar que el liberalismo no es cosa de señores viejos y gordos, sino que las páginas más audaces, creativas y valientes de la humanidad se escribieron bajo esa bandera. Pero para eso hay que conocer qué es el liberalismo, cuales su concepción de sociedad, la economía, el mercado, los salarios, la pobreza, la ley, el Estado.
El liberalismo no busca la felicidad. Si se entiende esta premisa, se entiende todo el resto.
El socialismo, en cambio, avanza sobre la búsqueda de felicidad humana. Cree conocer su fórmula, y penetra por ese camino, en la mente, el alma, los sentimientos del hombre, a los cuales transforma en materia de su Programa: no se trata, tan solo, de “liberar las fuerzas productivas” , traer una mejora en la economía sino crear un Hombre Nuevo, trabajar como “ingenieros de almas” como Stalin definió a los artistas, creando así un nueva conciencia (que en general se basa en desechar los pequeños placeres burgueses y disfrutar en cambio de la grandiosa construcción del Socialismo)
Se educa así a las nuevas generaciones en el culto al esfuerzo, la solidaridad, el sacrificio, el desprecio a los placeres individuales, se entrena la mente para aceptar que fuera de la comunidad no somos nada, que sólo valemos como parte del proyecto socialista, el cual nos aparta de las angustias y las dudas típicas del intelectual burgués. Somos felices, en el Socialismo, cuando posponemos los deseos individuales (amor, placer, entretenimiento, juego, conocimiento, reconocimiento, diversión, adquisición de bienes) y nos alegramos del esfuerzo, la lucha, las privaciones, la mística de la construcción colectiva del proyecto social.
Esta búsqueda de una felicidad “épica” transforma a las personas en actores de un drama panificado desde la cúpula, escrito por el Partido y el Líder.
El problema para el pobre individuo es que muchas veces no tiene ninguna gana de representar ese papel. Esta “recaída” en los vicios pequeñoburgueses le trae enormes problemas de conciencia: siente que, íntimamente, ha traicionado la lucha por la felicidad colectiva entregándose a sus deseos. A modo de nuevos monjes, los “hombres nuevos” ahogan sus deseos con autoflagelaciones para matar al demonio burgués que habita en sus tripas. Y eso duele. Se sufre en el Socialismo: no solo por las privaciones materiales que un régimen de racionamiento y lucha contra la ganancia provoca, sino por el sentimiento de culpa que a todo buen socialista le embarga cuando tiene esas tentaciones carnales.
Como los líderes lo saben - ellos también son humanos- conviene distraer a los súbditos con la palabra: la Palabra Única- emitida a la mañana por el Diario Único, recogida después por la Emisora Única y la Televisora Única- está destinada como en un acto de hipnotismo colectivo a exorcizar los malos pensamientos, a alejar a los ciudadanos de los deseos individuales, en especial de la libertad de pensamiento. El ideal de los Planificadores Socialistas es planear los pensamientos de los súbditos, organizarlos en parcelas, niveles y jerarquías perfectamente claras, a fin de facilitar el dominio.
Todos sabemos que ese delirio se derrumbó hace veinte años, aunque persiste en contados países. Pero el sustrato de ese delirio existe en todo buen socialista democrático con aspiraciones: no es algo que pueda erradicarse con “antistalinismo”: el Hombre Nuevo es una enfermedad del Socialismo, está en su esencia- heredera remota de los milenarismos medievales- escarbar en el alma humana para extirpar el Mal que habita allí.
El Liberalismo, entonces, tiene en el Socialismo a su más formidable adversario, porque todas sus variantes buscan afectar desde el Estado el ámbito de privacidad de la persona humana: desde la aventura nazifascista hasta el Gulag soviético, desde los populismos latinoamericanos hasta la amable Socialdemocracia, hay en el Socialismo siempre una fuerte intención controladora de la libertad, esa enemiga peligrosa de Viejos y Nuevos Regímenes, de Zares y Conductores.




Capítulo I


El hombre debe trabajar para obtener alimento, vestido, vivienda y trasporte: nada le viene dado graciosamente.

Ya el Génesis condena al hombre a trabajar con el sudor de su frente para obtener el pan. Esto indica que nunca el trabajo fue visto como algo liviano y placentero sino asociado al esfuerzo. No es algo “instintivo” como el trabajo de insectos y animales, sino el producto de una decisión conciente : una decisión respecto de esfuerzos y recompensas, de postergación de placeres, de mejora de las técnicas productivas, sobre modos de coordinarse con otros, sobre maneras de aprender y enseñar esas técnicas.
Las utopías, desde las cristianas hasta las ecologistas y socialistas, pasando por la de Tomas Moro, desdeñan el trabajo: creen que en un mundo mejor organizado el hombre solo trabajaría unas pocas horas.

“No os inquietéis por lo que comeréis o beberéis, o por cómo iréis vestidos. Esas son las cosas que preocupan a los gentiles. Buscad la justicia, y todo se andará por añadidura, todo os será dado con sobreabundancia. No os inquietéis por el mañana” (Jesus)

“ Estos dividen en veinticuatro horas iguales el día, incluyendo también la noche. De ellas solamente dedican al trabajo seis horas, distribuidas así: Tres horas, antes del mediodía, y a continuación almuerzan. Terminado el almuerzo dedican dos horas al descanso o siesta. A continuación trabajan otras tres horas, para terminar con la cena. ”(Utopía, Tomás Moro)

Esta despreocupación por el trabajo muestra el desden y la ignorancia de la realidad que – casi como un desafío- exhiben las utopías. Su negación de la necesidad del trabajo es una seña de que su propuesta escapa a las constricciones de la realidad, internándose en el mundo de la fantasía. Tomas Moro supone que con solo seis horas diarias se podía desmalezar, arar, sembrar, cosechar, separar la paja del grano, la cáscara de la semilla, llevar al molino, moler, amasar, hornear, mientras otros alimentan el ganado, lo llevan a mejores pastos, sacan la lana de las ovejas, la lavan, la cardan , la hilan, hacen tejidos, los cortan, los cosen, arman las prendas, mientras otros van a la mina, sacan el mineral de hierro, lo acarrean a los hornos, donde funden el material, separan la resaca del metal, lo templan, lo llevan a lo de los herreros que lo forjan y hacen las rejas, lanzas, arados, etc., etc.
La utopía se basa en la irrealidad. Por eso, justamente, son “lugares inexistentes”, U-topos.
Porque, en definitiva, el trabajo arduo, cansador, de sol a sol no fue para la sociedades primitivas un capricho o un azar, sino el producto de la necesidad – alimento, abrigo, vivienda- y las escasez de recursos para incrementar la productividad.
Hace cien mil años, pequeños grupos de homo sapiens emprendieron la conquista de los continentes, saliendo de su África natal. Podían haber sido devorados por animales o diezmados por virus, enfrentados en guerras interminables o en luchas internas para poseer a la mujer más hermosa o el adorno más lucido. Pero prefirieron organizarse en grupos bajo una autoridad fuerte, sujetos a tabúes y reglas fijas, aterrorizados con la posibilidad de ser desterrados del grupo y morir en la soledad de la jungla. Armaron así sociedades rígidas en las que las reglas del grupo (su lengua, sus dioses, su brujo, sus modos de enterramiento) dictaban la conducta y el pensamiento de la gente. Así, miles de años.

“En Tasmania, hacia el año 1770, entre 2000 y 4000 personas se hallaban diseminadas sobre una superficie de unos 40,000 kilómetros cuadrados, en grupos de cincuenta (…) Para cazar bien, se necesita espacio: para asegurarse el alimento los cazadores de Tasmania tenían que vivir con una densidad de diez personas por kilómetro cuadrado” (Hugh Thomas, Una historia del Mundo)

Imaginemos la India, hace 10.000 años. La pequeña tribu necesita acabar con un bisonte por día. Rogará a los dioses para que le provea caza abundante. Tres días de escasez, significan tres días de hambre extremo en toda la comunidad. La muerte de ancianos, débiles y enfermos. Una catástrofe.
O el fracaso de una cosecha: la muerte para buena parte de la tribu.
De ahí el dramatismo de las rogativas, los ritos propiciatorios, la religión al servicio de la producción agrícola, la invocación a los dioses. De ahí, el poder del jefe-brujo-sacerdote.
Y de ahí el desarrollo de instintos y actitudes básicas de solidaridad y altruismo. El hombre aislado, en ese contexto, es un hombre muerto.
Se fortalece el instinto grupal de protección frente al extraño. Todas las formas de xenofobia, racismo, exclusión, discriminación, todos los muros, vigías, fronteras, trampas y protecciones vienen de allí. “Esos de afuera pueden robarnos nuestros magros frutos”
O sea que el “modo de producción cazador-recolector” requería amplios territorios. Si no se hubiera salido de ese modo de producción, el mundo podría sostener como máximo a unos 700 millones de personas, diez veces menos de los que alimenta hoy en día.
Imaginemos un mundo así: setecientos millones de hambrientos deambulando por los bosques, en busca de presas animales…o humanas.

En suma, no hay fórmulas mágicas, utópicas que liberen graciosamente al hombre de su necesidad de trabajar – duramente- para obtener sustento, abrigo, vivienda, movilidad, seguridad, para curar, cuidar, para gozar del entretenimiento, de los frutos de la cultura y el arte, para ayudar, para investigar, estudiar, experimentar, divulgar, enseñar.

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