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sábado, abril 18, 2009

Vale todo

Buenos Aires nació violando la ley. Una ley absurda que la condenaba a ser solo una Plaza Militar al servicio del Perú y le prohibía comerciar . El puerto estuvo cerrado durante décadas. Fueron los judíos portugueses los que convirtieron a Buenos Aires en un Puerto (de ahí el apelativo de “porteños”) y no en un poblado militar. Lo hicieron contra las leyes: sobornando funcionarios, usando el poder político en el Cabildo- gracias al Partido Confederado, que crearon-. Y logrando rentas suficientes para comenzar a crear esta ciudad mercantil, cosmopolita, poco aferrada a la tierra y muy ligada al Mar. Esta ciudad “fenicia” (judía, en realidad) ofendía a los nacional-católico-federales. Siempre la odiaron.
Lo malo es que nacer y crecer por fuera de la ley, crea una moralidad doble, asentada en la hipocresía de “hacer como” si se acata la ley, pero incumplirla. No es buena tanta duplicidad.
El carácter nacional se fue forjando, así, bajo el imperio de la doble moral: una externa, aparente y otra íntima, real, opaca.Lo que fue un recurso extraordinario para sobrevivir, en 1600, se transformó en una enfermedad sistémica cuatro siglos después.

A que viene esto: al caso Montoya. Es ahora claro, evidente y notorio que en ausencia de la Presidente, la decisión de echarlo a Montoya la tomó el Presidente de Facto, Néstor Kirchner. La hipocresía llega ahora, en la Argentina, a tener que hacer “como si” hubiera una Presidente en ejercicio- hoy en la Cumbre de Trinidad- mientras la realidad es que la dura pelea política la sigue conduciendo de forma absolutamente ilegal y anticonstitucional un consorte, antiguo Presidente de la Nación, quien debiera limitarse a funciones protocolares. No es novedad esto: pero ahora ya ni siquiera se guardan las formas. La decisión la tomó Néstor, y punto. La Presidente no fue informada de eso. Y punto. El Gobernador de Buenos Aires- un poder supuestamente autónomo del Nacional obedeció una orden fulminante del Presidente Real. La orden llegó porque un funcionario –quizás con ánimo “renunciante”, en vista de la debacle oficialista- dijo que no quería cumplir con la hipocresía de hacer como si fuera a ser candidato a concejal y seguir en su cargo ejecutivo.
O sea: la violación de ley se hace ya a la luz pública:
1- un ex presidente usurpa ilegítimamente el poder que la Constitución le otorga a otra persona elegida a tal fin
2- obliga a los funcionarios de un Estado Federal a presentarse ilegitimamente en elecciones para cargos que jamás asumirán.
3- si alguno no lo hace, ordena ilegítimamente al Gobernador de ese Estado a deshacerse del ingrato funcionario.

¡Qué más queda! ¡ Qué ejemplo intenta darse a los jóvenes ciudadanos! ¿Y esta gente habla de Derechos Humanos?¿ Donde están los derechos de los votantes a elegir a candidatos que ejercerán el cargo; los derechos de los funcionarios a no cumplir órdenes que consideran improcedentes; los derechos de la Provincia de Buenos Aires a no recibir órdenes de la Nación; los derechos de la actual Presidente a tomar ella las decisiones?

Vale todo.

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