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viernes, noviembre 21, 2008

In memoriam Michael Crichton

Actualmente, una de las religiones más poderosas en el mundo Occidental es el ecologismo. Parece ser la religión elegida por los ateos urbanos. ¿Por qué digo que es una religión? Bien, sólo mire a las creencias. Si uno observa con cuidado, se ve que el ecologismo es, de hecho, el trazado de un nuevo mapa para el Siglo 21 de las tradicionales creencias y mitos Judeo-Cristianos.

Existe un Edén inicial, un Paraíso, un estado de gracia y unidad con la naturaleza; hay una caída de la gracia a un estado de contaminación como resultado de comer del árbol del conocimiento y, como resultado de nuestras acciones, hay un Día del Juicio llegando para todos nosotros. Somos todos pecadores de la energía, condenados a morir, a menos que busquemos la salvación – que ahora parece llamarse “sustentabilidad”. La sustentabilidad es la salvación en la Iglesia del Ecologismo. Tal como la comida orgánica es su comunión, esa agua sin pesticidas que la gente correcta, con las creencias correctas bebe, es el vino del cáliz.

El Edén, la caída del hombre, la pérdida de la gracia, el inminente Apocalipsis – son estas estructuras profundamente míticas. Son creencias profundamente conservadoras. Puede ser que estén impresas como circuitos eléctricos en nuestros cerebros, quién sabe? Por cierto, no quiero convencer a nadie de que abandone sus creencias, como no quiero convencer a nadie de que Jesucristo pueda no ser el Hijo de Dios que resucitó de entre los muertos. Estos no son hechos que se pueden discutir. Son asuntos de Fe. Dogmas.

Y así sucede, tristemente, con el ecologismo. De manera creciente, parece que los hechos comprobados no son necesarios, porque los argumentos ecologistas son acerca de creencias. Se trata de si uno va a ser un pecador, o será salvado. Si uno será parte de la gente en el bando de la salvación, o en el bando de los condenados. Si uno será parte de nosotros, o de ellos.

¿Estoy exagerando para marcar un punto? Me temo que no. Porque ahora sabemos mucho más acerca del mundo de lo que sabíamos hacen 40 años. Y lo que sabemos ahora no apoya tanto a ciertos mitos del ecologismo, y sin embargo, esos mitos no mueren. Veamos algunos de ellos:

El Edén Perdido

No existe el Edén. Nunca existió. ¿Cuál fue el Edén del magnífico y mítico pasado? ¿Es acaso el tiempo en que la mortalidad infantil era del 80%, cuando 4 de 5 niños morían antes de los 5 años? ¿Cuándo una mujer entre 6 moría al dar a luz? ¿Cuándo la expectativa de vida promedio era de 40 años, como era en los Estados Unidos un siglo atrás? ¿Cuándo las plagas barrían el planeta, matando millones de un solo golpe? ¿Era cuando millones morían de hambrunas espantosas? ¿Era entonces cuando existía el Edén?

Michael Crichton



Para leer el artículo completo: En el sitio Mitos y fraudes en ecología, se publica esta conferencia de Michael Crichton de 2003. Haga click aquí

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