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viernes, febrero 13, 2009

Para reflexionar


Los inventos del "absolutismo asambleario" durante la Revolución francesa

Por Francisco Moreno

Conclusión

Las herencias recibidas de la Revolución francesa han marcado a fuego nuestra Edad Contemporánea, a saber: la asamblea legislativa con poderes omnímodos, control de precios (leyes de Máximum) y posterior legislación contra especuladores, la descristianización y laicidad impuesta a golpe de bayoneta, una peculiar forma de emisión descontrolada de dinero fiat de curso forzoso contra bienes confiscados (los assignats), la politización de la sociedad civil mediante la labor capilar de unos proto-partidos políticos (clubes), la intensa centralización administrativa, la implantación de la conscripción, la educación pública y laica mediante catecismos de las virtudes republicanas, la ideología igualitaria, la progresividad en materia fiscal, el control de la prensa, la prohibición de asociaciones profesionales y otros cuerpos intermedios entre el individuo y el Estado, la idolatría a la naturaleza y, en fin, el endiosamiento del Estado.

Los totalitarismos contemporáneos tampoco quedaron huérfanos de lecciones que sacar de la Revolución francesa: un comité central llegaría a asumir todos los poderes, se crearon tribunales revolucionarios políticos, se instauró un control absoluto sobre la población mediante unos comités municipales de vigilancia asistidos por guardias de secciones repartidos por todo el país, se suspendieron todo tipo de garantías procesales, se cometieron crímenes de Estado, se aprobó una ley de sospechosos para perseguir a los ideológicamente contrarios a la revolución que permitió asesinar legalmente a millares de personas con la "igualitaria" guillotina, llevar a cabo encarcelamientos preventivos masivos y deportaciones a ultramar. Se perpetró también un genocidio ("populicidio" lo llamarían entonces) en la región de La Vendée aún negado hoy por muchos historiadores.

Ante todos estos inventos de la Revolución francesa, se pueden apreciar ahora mucho mejor las diferencias con respecto a las dos revoluciones liberales clásicas por excelencia: la Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra, que puso freno exitosamente al poder arbitrario del rey para que respetara los contrapesos constitucionales y las tradicionales garantías del Rule of law, por una parte, y la Revolución (de Independencia) americana de tan sólo unos pocos años antes, por otra. Los padres fundadores de la nación americana siempre recelaron del poder e intentaron desde el principio limitarlo. Su Constitución no persigue otra cosa (pese a que el actual Gobierno federal traspase muchos de sus límites).

La Revolución francesa cambió el régimen de gobierno pero no lo limitó; fue cualquier cosa menos una revolución liberal.

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