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miércoles, julio 27, 2011

Ahorristas, capitalistas, empresarios, gerentes

Las reducciones y simplificaciones de 150 años de doctrinas intervencionistas han generado una confusión de términos y una mezcla de funciones sociales que impide ver el bosque.
Para el socialismo, solo existen los “capitalistas” y los “proletarios” enzarzados en una épica lucha en la que , al fin de la Historia, los proletarios ganarán la partida y se inaugurará la Era de la Igualdad.
Para los nacionalismos varios- nazismo, peronismo, socialdemocracia- el Estado debe ser el arbitro que impida a los capitalistas sobreexplotar a los proletarios, y el que, a su vez, impida a los proletarios a terminar con la clase capitalista. Es el reino de la Volkswrtschaft, o sea , de la Economía Nacional dirigida por el Estado, definida por la escuela alemana de Bismarck y luego por el nazismo.
Para ambas doctrinas se trata de limitar el individualismo y la codicia y conformar comunidades organizadas donde el individuo jamás pretenda derechos por sobre la comunidad.
Ludwig Von Mises pone las cosas en su lugar, El no habla de “clases”, sino de funciones sociales. Nadie ES capitalista por nacimiento y definitivamente. Todos somos, de alguna manera, productores y consumidores.
La funciones esenciales de una economía libre son excluyentes y definidas, pero una persona puede realizar dos o más funciones.

Las funciones

La primera distinción que establece Mises es entre capitalistas y empresarios.
Los capitalistas son inversionistas tomadores de riesgo. A diferencia de los ahorristas- que se conforman por poner sus dineros en bonos de algún gobierno seguro, a costa de obtener un bajo interés- los inversionistas prefieren colocar sus capitales en empresas más riesgosas pero mucho más lucrativas. Eso significa que su función social es arriesgarse a empresas nuevas, financiarlas, en la esperanza de obtener beneficios superlativos.
Los empresarios, por otra parte, son los inventores y portadoras de nuevas ideas, pero carecen de capital para financiar la aventura. Crean nuevos productos o servicios, en la esperanza de obtener la confianza de los consumidores. Son inventores, creadores, investigadores, siempre atentos a las demandas actuales y potenciales de los consumidores y constructores de mecanismos, procesos productivos que minimicen el costo e incrementen la satisfacción de sus compradores.
No hay crecimiento de valor, desarrollo si de algún modo los empresarios no consiguen entusiasmar a los capitalistas para lograr los fondos necesarios para montar las nuevas empresas. Si los capitalistas son perspicaces, si “huelen” que la nueva idea puede ser exitosa, si están dispuesto a esperar y a correr el riesgo del fracaso, entonces acordaran fondear al empresario. Así se han hecho las empresas.
La literatura y el “sentido común” del pensamiento “social” pinta con caracteres siniestros a los inversores (financistas, banqueros, especuladores) y con algo más de benevolencia a los empresarios a la búsqueda de capital. Sin embargo ambos grupos sociales terminan siendo indiferenciados, pertenecientes a la “burguesía explotadora” y, por lo tanto, objeto de descalificación.
Se confunden también las funciones del empresario con la del gerente. Los gerentes son los encargados de implementar aspectos específicos del proyecto diseñado por el empresario. Son asalariados del empresario- de algún modo también “proletarios”- y no reciben , por lo tanto, tantas criticas como los capitalistas y los empresarios.
En general se los describe como seres con miedo a ser despedidos, víctimas de la dureza y el maltrato de los “dueños” de la empresa.
El relato social concluye con el carácter parasitario y explotador de capitalistas y empresarios, que podrán ser reemplazados fácilmente por los gerentes, que son los que “realmente” trabajan.
En el “fondo” están los proletarios, seres absolutamente débiles, incapaces de soportar la amenaza de despido y a merced de gerentes, empresarios y capitalistas. Y los únicos, según el marxismo, que generan valor, expropiado por los capitalistas, (Para Marx el empresario no genera valor: diseñar un producto, combinar los diversos factores de la producción, contratar gerentes, técnicos y profesionales, diseñar una estrategia de comercialización, etc., etc. son funciones superfluas…)
Sacando la hojarasca de la literatura y las doctrinas “sociales”, Von Mises nos describe con precisión como se articulan estas diferentes “funciones sociales”
Los ahorristas tienen aversión al riesgo y su única función es aportar capital a instituciones bancarias que le pagan con el interés, usualmente bajo, por esta cesión de fondos. Tienen un rol exiguo, meramente conservador.
Los capitalistas-inversionistas, en cambio, proveen del combustible que financia la innovación empresaria. Deben tener- en búsqueda del mayor lucro- la mezcla adecuada de audacia, conocimientos, “olfato” para detectar buenas propuestas empresarias, buenos proyectos innovadores. Su fracaso los puede llevar a la ruina porque ponen en juego su patrimonio. Sin ellos nada de esto sería posible.
Los empresarios son “la joya de la corona: sin emprendedores- usualmente gente capaz pero sin recursos- no habría nuevas empresas y estaríamos hoy igual que hace dos siglos. Son los que mueven la rueda del futuro, los que sueñan hacerse ricos con un nuevo producto o servicio. Son los que investigan las necesidades de los consumidores e imaginan como satisfacerlas. Son los que estudian o contratan estudiosos de los más diversos campos de la tecnología: hoy son los que promueven empresas informáticas, de ingeniería genética, de robótica, nuevos servicios vía Internet, la nanotecnología, la tecnología médica de punta, etc.
Los gerentes, por último, son los especialistas en implementación concreta de los planes generales, los que lidian con el día a día, con las finanzas, la logística, los recursos humanos, la comercialización, los impuestos, etc. Su función es imprescindible, ya que deben obtener resultados con el menor costo y tiempo. Pero no son empresarios ya que carecen de un plan general de negocio, solo cumplen la parcela específica que les toca. No juegan su patrimonio en esa tarea, solo deben mantener o incrementar su valor para el empresario y los accionistas, lo cual redundará en una mayor remuneración y/o funciones de mayor jerarquía en la empresa.
El problema del socialismo- y de todos las doctrinas de la “Economía nacional” - es que creen que pueden reemplazar a los empresarios por los gerentes. Confunden dos funciones distintas y complementarias. Creen que un empresario (el que innova, arriesga, desarrolla una capacidad especial para anticipar el futuro) puede ser reemplazado por un buen burócrata a sueldo, que carece de la “llama” de entusiasmo que define al emprendedor. No hay crecimiento sin innovación: eliminar a los empresarios en secar el árbol y perder los frutos.
Eso explica el fracaso de todos los intervencionismos , sean de “izquierda” o de “derecha”.

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