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domingo, diciembre 07, 2008

Nuevamente, el Peronismo

No estoy "obsesionado" con el Peronismo. Simplemente creo que constituye algo así como una "segunda" naturaleza de la Argentina y como tal, debe aceptar la crítica, sin apelar a la fácil defensa del "sos un gorila!".
Todos los frentes , coaliciones y alianzas argentinas buscan "la pata peronista", desde los delirantes de la ultraizquierda hasta los caballeros republicanos del PRO, pasando por la Coalición Cívica y -ovbiamente.- toda la "transversalidad" kirchnerista. Como si se tratara de poseer un relicario, un Santo Grial, toda la politica argentina - con la excepción de alguna minoritaria y testimonial agrupación, sea de izquierda o de derecha- busca afanosa al "verdadero peronismo" para que le traspase, mágicamente, la Espada del Poder que la Pareja Mítica ("Peron y Evita") supieron blandir durante años.
Nadie escapa a ese embujo: enemigos que se declaran simplemente adversarios, intelectuales de izquierda que nos explican sesudamente como la retorica fascista de Peron era un simple guiño, pero que su corazón estaba a la izquierda; carapintadas, nacionalistas y neofascistas que simplemente han leído "La Doctrina Pronista", editado en los años cuarenta, y no hacen otra cosa que seguir sus indicaciones; sacerdotes que ocultan los incendios de iglesias y ejercen el "peronismo de púlpito";periodistas; profesores; historiadores: todos rehuyen el mote de "gorila", como si del mismo fuego del infierno se tratara y se acogen a la sombra protectora del Arbol Peronista, donde estarán al abrigo de dudas e insidias del Enemigo.
Cada uno de ellos construye un Peronismo a su medida, con mayores o menores dosis de nacionalismo, anticapitalismo, anticomunismo, franquismo, democratismo, populismo, folklorismo, revisionismo, catolicismo, socialismo, corporativismo, industrialismo, antimperialismo, tercermundismo, trujillismo, somocismo, castrismo, guevarismo, hitlerismo, tradicionalismo, hispanismo... total, siempre encontrarán un párrafo de algun discurso, del Ella o de Él, que servirá para avalar una propuesta, una idea, una línea politica o filosófica.


Miren lo que la gente seria, no aquejada del "mal argentino" puede descubrir si se libera de ese influjo

(Entrevista a Uki Goñi)

“Uno nace en Argentina bajo una especie de fascismo mágico totalmente oculto y negado,” explica Goñi. “Siempre supimos de la leyenda de la llegada de los nazis con ayuda de Perón y del establishment, pero era algo de ficciones como Los Niños del Brasil. En 1996, haciendo una nota, me di cuenta de qué poca información había acá sobre el tema. Era como el caso Yabrán, o los atentados a la AMIA y la embajada. Me encontré lo mismo: versiones sobre la complicidad del estado argentino de hace medio siglo con el terrorismo de esa época, que era el nazi.”
Los siguientes seis años, Goñi los pasó desenterrando documentos en cinco países.
–¿Se encontró con lo que esperaba o fue peor?
–Me encontré con mucho más de lo que esperaba. Aunque hice más de 200 entrevistas, el libro no está basado en ellas sino en la documentación, porque el tema es todavía muy irritativo. Investigué los archivos en Bélgica del colaboracionista Pierre Daye, que vivió en Argentina y era un hombre educado, un escritor y diarista compulsivo que fundó la organización para el rescate de sus camaradas en una reunión de criminales de guerra en la sala de gabinete con Perón. Daye dejó detalladas descripciones de las reuniones con Perón, escribiendo cosas como que se miraban entre ellos en la mesa, se reconocían como criminales de guerra nazi y se miraban sorprendidos de que “el presidente más importante de Sudamérica nos recibiera en su palacio presidencial.” Otros archivos importantes fueron los suizos, donde se guardan los detalladas minutas del jefe de policía de los años cuarenta, Heinrich Rothmund, que hace un pacto con los agentes argentinos para mandar nazis refugiados a Argentina. También hubo mucho información que logré desclasificar informes norteamericanos sobre la vía española de escape. Pero la gran fuente fue el archivo de la Dirección Nacional de Migraciones aquí en Buenos Aires.
–¿Y lo dejaron investigar?
No querían, hicieron lo imposible para alejarme pero temían un escándalo. Allí descubrí que cada inmigrante tiene un legajo y en cada libro de llegadas quedaba anotado el número de legajo. Así encontré las llegadas y los números de Mengele, Eichmann, Priebke, y pedí los legajos. No estaban, habían desaparecido. Los habían limpiado. Se armó un gran revuelo, y un día un funcionario me dice, “¿qué quiere que haga? ¿que le admitamos que nos ordenaron quemarlos en 1996? Nunca lo admitiremos.” Aún así, hubo información valiosísima. Por ejemplo, que los expedientes de inmigración de Mengele y Priebke tienen números consecutivos, lo que muestra que fueron abiertos por una misma persona, al mismo tiempo. Esto ocurre muy frecuentemente, con varios criminales de guerra. También aparece claramente que el año de mayor actividad es 1948, cuando el capitán de las SS Carlos Fuldner está en Suiza trayendo nazis. Por ejemplo, ese año se abre el expediente de Eichmann, que llega en 1950.
–O sea que la leyenda negra se quedó corta. No fue que llegaron sino que los trajeron.
Por eso el libro se llama la auténtica Odessa, porque acá se trata de una organización que nace de las reuniones que Perón, el propio Presidente de la Nación, tuvo en la sala de gabinete de la Casa Rosada con los criminales de guerra. Los papeles muestran que Perón financió esta empresa, que envió a Fuldner a tener reuniones para organizar todo esto al más alto nivel en Suiza, con un pasaporte oficial que decía “enviado especial del Presidente de Argentina”. Lo fantástico es que esto estuvo oculto por 50 años. A mí no me interesa el tema nazis, lo que yo quería demostrar es que en este país vivimos sobre un iceberg gigantesco que todos desconocemos, que pretendemos no ver. En mi libro anterior, “Perón y los alemanes”, documento la historia del nacionalista argentino Juan Carlos Goyeneche que es enviado durante la guerra como enviado de Perón para juntar apoyo a un golpe contra el gobierno de Castillo. Goyeneche se entrevistó con Himmler, con Ribbentrop, tal vez con Hitler, con Mussolini, pidiendo financiamiento para el golpe. Mussolini acepta y manda una carta a Castillo en estos términos que llega a Buenos Aires el mismo día del golpe de 1943. Siempre se dijo que el golpe del GOU había sido financiado por el Eje y cuando se ven estos documentos... Pero los mismos militares que derrocaron a Perón en 1955 nombran a Goyeneche secretario de información pública.

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