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domingo, mayo 15, 2011

La mayor hambruna de la Historia: China 1959-1961

(Basado en el capitulo sobre China de El Libro Negro del Comunismo, por Jean-Louis Margolin)

Los crímenes del socialismo real pueden agruparse en la siguientes categorías

- Ataque, represión y muerte a miembros y los representantes políticos de la burguesía, la aristocracia, la Iglesia.
- Ataque, represión y muerte a intelectuales, escritores y artistas no socialistas.
- Ataque, represión y muerte a opositores y disidentes
- Ataque, represión y muerte a los militantes de partidos de izquierda no comunista (socialistas, anarquistas, socialdemócratas, etc.)
- Ataque , represión y muerte a categorías sociales y étnicas (kulaks, campesinos medios, comerciantes, minorías nacionales, marginales, etc.)
- Purgas internas en el Partido Comunista
- Represión indiscriminada al pueblo llano para cumplir con cuotas prefijadas de esclavos para el Gulag o con propósito de infundir terror
- Grandes procesos de colectivización agraria (Ucrania, China) que provocaron hambruna y millones de muertos

La colectivización del campo en China, “el Gran Salto Adelante” fue sin lugar a dudas la operación más sangrienta de la historia de la Humanidad: entre 20 y 30 millones de campesinos murieron entre 1959 y 1961.
Vale la pena entrar en los detalles, ahí donde una simple estadística se convierte en un grito de dolor.

El Plan. La “fatal arrogancia”

El Presidente Mao Tse Tung, en vistas del éxito de la colectivización agraria de 1955- que agrupaba a los campesinos por aldea, con derecho a retirarse de la cooperativa- decidió dar el “gran salto adelante”: alterar el modo de vida de los campesinos agrupándolos en gigantescas unidades de decenas de miles de familias (las “comunas populares”) donde desaparece toda propiedad privada (hasta de la comida y las herramientas); concentrar las explotaciones en enormes extensiones, gracias a faraónicos trabajos de regadío y nuevas técnicas de cultivo; terminar con la separación entre agricultura e industria, construyendo altos hornos en cada explotación.
Pretendió así que un solo hombre, una sola cabeza, reemplazara el conocimiento de cien generaciones de campesinos chinos , que fueron adaptándose a cada nicho ecológico en busca del mejor rendimiento de sus cultivos. Hacer tabla rasa con ese conocimiento acumulado y pretender reemplazarlo por el Plan de una mente “brillante” es la fatal arrogancia en la que cayó Mao.
Al principio todo marchaba bien. Banderas desplegadas, voluntad, decisión, mística revolucionaria hacen incrementar la producción agrícola. La “emulación revolucionaria” lleva a suprimir totalmente las parcelas privadas, eliminar los mercados, imponer la prohibición de abandonar la explotación agrícola. Todos los objetos de metal son requisados para fundirlos en las acerías.


Los errores de concepción técnica

Basados en la absurda neo-ciencia proletaria del soviético Lysenko- un intento ridículo de negar la “genética burguesa”- se cometen errores técnicos irreversibles: basados en que las semillas prefieren estar juntas que separadas- por aquello de la “solidaridad”- se ultrautilizaron los semilleros de cinco a diez veces su capacidad normal con el resultado de matar a las plantas jóvenes. Además, “las labores profundas resecan la tierra o hacen que ascienda la sal; trigo y maíz no se hacen muy buena compañía en los mismos campos, y la sustitución de la cebada por el trigo en las tierras altas del Tíbet es sencillamente catastrófica.
Otros “errores” son de iniciativa nacional: el exterminio de los gorriones comedores de grano ha provocado la proliferación de parásitos; cantidad de obras hídricas, hechas deprisa y corriendo y mal coordinadas unas con otras, resultan inútiles e incluso peligrosas y su construcción cuesta cara en vidas humanas (10 mil de cada 60 mil trabajadores en una obra en Henan). La voluntad de apostar el futuro a una enorme cosecha de cereales arruina las pequeñas actividades agrícolas anexas, incluida la ganadería, indispensables a menudo para el equilibrio alimentario. En Fuijan, plantaciones de té de fortísimo valor añadido, son reconvertidas en arrozales.”

Se saca gente del campo para aplicarla a la industria- gente que se suma a la población no productora de alimento y que habrá que alimentar- y se reduce incluso la superficie sembrada confiados en el incremento de la productividad: “El resultado de esta combinación de “delirio económica y mentira política” son esas cosechas de 1960, que los campesinos no tienen siquiera fuerza para recoger. “

La mentira estadística

No tardan los dirigentes en advertir que los resultados van menguando: se miente sistemáticamente en las estadísticas de producción: “Es menos arriesgado para un mando alterar sus estadísticas, aun a costa de exprimir de forma insoportable a sus administrados para que, del modo que sea, proporcionen las entregas previstas, que confesar no haber cumplido los objetivos sacrosantos. (…) En 1958-59 cuanto mayor es una mentira , más rápida será la promoción del autor: la huida hacia adelante es total, los “termómetros” están todos rotos, y los críticos potenciales en la cárcel o en las obras de irrigación” . Se inventan cantidades de granos inexistentes ¡qué el Estado exige sean entregadas!.

Los resultados


Henan , una de las provincias “modelo” registra entre dos y ocho millones de muertos, según diversas estimaciones. La cosecha de 1960, de 143 millones de toneladas es inferior en un 27% a la de 1957: ¡se ha caído al nivel de 1950, pero con 100 millones más de chinos! El precio del arroz se multiplicó por 15 en los mercados libres o negros. En Anhui, las tasas de mortalidad se disparan al 7% anual, frente al 1,5% de los periodos normales, la natalidad baja de del 3% al 1%. Para colmo , como la política era que cada comuna debía ser autosuficiente, los traslados interprovinciales de víveres quedan prohibidos: las provincias superabundantes no podían ayudar a las deficitarias. Aparece el canibalismo. Los vecinos de la aldea se intercambian sus hijos para evitar el horror de comer a sus propios vástagos, reemplazado por el horror de comer a los amigos de sus hijos…
Para todo el país, la mortalidad se dispara en 1960 al 3%: “las pérdidas ligadas a la sobre mortalidad de hambre pueden evaluarse, de 1959 a 1961, entre 20 millones (cifra cuasi oficial en China desde 1988) a 43 millones de personas. Nos enfrentamos , verosímilmente, a la hambruna mas grave (al menos en cifras absolutas) de toda la historia de China (la segunda sería la de 1877-1878 en el norte del país, que provocó entre 9 y 13 millones de víctimas), y sin duda también de la historia del mundo.”

La falta de corrección del Plan

Ante un Plan que da malos resultados, el buen sentido político indica que hay que corregir el rumbo. Pero el Presidente Mao no estaba dispuesto a reconocer el error. Las crecientes tensiones con la URSS y “el ataque al buró político del Partido Comunista realizado por el prestigioso Mariscal Peng Dehuai en contra de la estrategia querida por el propio Mao, llevaron a este último, por razones de pura técnica política, a negarse a reconocer la menor dificultad, para admitir así el menor error. El demasiado lúcido ministro de Defensa es sustituido por Lin Biao, que se revelará como una criatura servil al Timonel”
La culpa era de otros, como siempre: “Los activistas están convencidos, como Mao, de que todas las dificultades provienen de los campesinos, que esconden el grano: según el secretario de la prefectura de Xinyang (10 millones de habitantes) donde se había iniciado la primera comuna popular del país, “no es que el alimento falte. Hay grano en cantidad, pero el 90% de los habitantes tienen problemas ideológicos”.

La represión contra los campesinos

Se desencadena una feroz represión contra los campesinos: 10 mil encarcelados, orden de romper todos los utensilios de cocina para impedir la autoalimentación, se prohíbe cualquier tipo de fuego, aun en invierno. “Los excesos de la represión son terroríficos: torturas sistemáticas a millones de detenidos, niños muertos, puestos a hervir y luego utilizado como abono (…) En Anhui, donde se proclama la intención de “mantener la bandera roja incluso con el 99% de muertos” los mandos recuperan las buenas y antiguas tradiciones de enterramiento en vida y tortura con hierro candente. (…) los aldeanos desesperados que intentan trasladarse a las ciudades son recibidos en estas con metralla”
Los relatos estremecen: “ Pléyades de hambrientos que intentan comer caldos de hierba, de cortezas de árbol, de hojas de álamo en las ciudades, vagando por los caminos en busca de pitanza, tratando de saquear los convoyes de víveres (…) las tres cuartas partes de la brigada de trabajo de Jean Pasqualini [ un testigo] en agosto de 1960 habían muerto un año después o se encontraban moribundos, y los sobrevivientes se veían obligados a buscar granos de maíz no digeridos en los excrementos de los caballos, y gusanos en las boñigas de las vacas”

El fin de la pesadilla

Se toman algunas medidas “correctivas” que lo empeoran todo: se incentiva la exportación de grano a la URSS, se rechaza la ayuda de EEUU.
Por último, a pesar del temor de criticar la política del Presidente, el número dos Liu Shaoqi “pudo poner al presidente del partido a la defensiva e imponer casi una vuelta a la colectivización “suave” anterior a la formación de las comunas populares: parcelas privadas, mercados campesinos, empresas artesanales libres y desconcentración en el nivel de la brigada de trabajo (equivalente a la antigua aldea) de la gestión de las actividades campesinas.”
La recuperación fue muy lenta, debido al profundo mal causado por el “gran salto adelante”: recién en 1983 se alcanzó el nivel de producción agraria de 1952, treinta años de retraso.
“No es sorprendente que sean los pequeños campesinos quienes, respondiendo con entusiasmo a las reformas liberales de Deng Xiaoping, hayan sido la punta de lanza de la reintroducción de la economía de mercado en China, exactamente veinte años después del lanzamiento de las comunas populares”

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