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jueves, mayo 26, 2011

La Madre Teresa: una exitosa y egoísta especuladora

Es extraordinario cómo los pensadores de la Escuela Austríaca desmitifican y “ponen en valor” palabras condenadas por el uso común.
Por ejemplo, “egoísmo”: según Von Mises el egoísmo es la tendencia a cumplir los objetivos individuales que cada ser humano se propone.

El ahorrador reduce su satisfacción presente en el deseo de aumentar el bienestar de mañana, ya sea propio o de sus causahabientes. Tales actuaciones vienen, desde luego, dictadas por motivaciones egoístas,
empleando este adjetivo en su sen ido más popular. Lo interesante
es que ese egoísmo beneficia a todos los componentes
de la sociedad y decisivamente contribuye al futuro bienestar
de la misma; engendra lo que hasta el dirigista más recalcitrante
no tiene otro remedio que calificar de desarrollo econámico
y de progreso social.


Sigue:

Los conceptos de egoísmo y altruismo, sin embargo, tal como
los intervencionistas los manejan, resultan vanos y contradictorios.
El hombre, al actuar, como más de una vez se ha destacado,
invariablemente aspira a provocar una situación que él aprecia
en más que la que piensa hubiera prevalecido en ausencia de la
correspondiente actuación . Toda humana actividad, en este sentido,
viene siempre dictada por el egoísmo. Qién entrega dinero
para alimentar niños hambrientos lo hace o bien porque piensa
que su acci6n será premiada en la otra vida o bien porque disfruta
más remediando la necesidad infantil que con cualquier otra
satisfacción que la suma en cuestión pudiera conseguir.


Para Von Mises, la madre Teresa sería buen ejemplo de egoísmo, ya que el sentido que quiso dar a su vida, los objetivos que se propuso y la elección del trabajo con los más humildes son ejemplo de determinación egoísta para cumplir fines propios, no de otro. Ella sentía un estado de insatisfacción – recordemos sus orígenes en una familia reconocida , con su padre como político de Albania- y actuó: decidió cambiar insatisfacción por satisfacción. La ayuda espiritual a los moribundos fue el medio que escogió para lograr su satisfacción, su felicidad. No hay una fórmula para la felicidad, afortunadamente: cada cual la busca a su manera.

Otra palabra despreciada es “especular”

Tal contrastación nos enseña que el enfrentarse con las condiciones
inciertas de un futuro siempre desconocido -o sea, el
especular- es característico de todo tipo de actuar (…)
De ahí que el efecto de la acción haya siempre
por fuerza de ser incierto. El actuar implica especular.


Especular, en la terminología de Von Mises, es estimar riesgos, calcular – con diversos grados de error- como estarán en el futuro los precios de los que se propone comprar, o los bienes que me propongo obtener; si valdrá la pena invertir tiempo o capital en cierta elección de alternativas (una carrera universitaria, un noviazgo, comprar oro, etc.)

En ese sentido la Madre Teresa especuló: optó por dar servicio entre los más pobres de los pobres. Decisión que, como ella cuenta , no estuvo exenta de dudas, al punto que casi abandona el proyecto. Pero finalmente, estimó, especuló con que su misión debía seguir adelante pese a las dificultades y dudas y obtuvo éxito (otra palabra con mala prensa)

Los egoístas especulando : esa exactamente la descripción del mercado libre: hombres que se sienten insatisfechos y por eso actúan, decidiendo entre alternativas. Al decidir por una de ellas especulan con que en el futuro obtendrán un beneficio mayor a los recursos que invierte. Que tendrán éxito.

No es casual, lógicamente, que las palabras claves que describen la libertad económica hayan sido transformadas en insultos. Es hora de reivindicar el egoísmo, la especulación y el éxito

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