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miércoles, junio 18, 2008

La Plaza

Mientras la Presidente habla (o grita más bien) en la Plaza sobre la amenaza a la democracia que significan los reclamos sectoriales del campo, me entretengo leyendo a algunos como Becker o Menger, Alberdi.

Por ejemplo, dice Alberdi:

“Pero no bastaba reconocer la propiedad como derecho inviolable. Ella puede ser respetada en su principio, y desconocida y atacada en lo que tiene de más precioso, -en el uso y disponibilidad de sus ventajas. Los tiranos más de una vez han empleado esta distinción sofística para embargar la propiedad, que no se atrevían a desconocer. El socialismo hipócrita y tímido, que no ha osado desconocer el derecho de propiedad, ha empleado el mismo sofisma, atacando el uso y disponibilidad de la propiedad en nombre de la organización del trabajo. Teniendo esto en mira y que la propiedad sin el uso ilimitado es un derecho nominal, la Constitución argentina ha consagrado por su artículo 14 el derecho amplísimo de usar y disponer de su propiedad, con lo cual ha echado un cerrojo de fierro a los avances del socialismo.”

(…)

Puede ser atacada la propiedad por contribuciones arbitrarias o exorbitantes del gobierno. Para evitar este mal ordinario en países nacientes, la Constitución atribuye exclusivamente al Congreso el poder de establecer contribuciones.”

O sea, Papá Fundador ya sabía de la voluntad del Estado de apropiarse de los frutos de la propiedad privada por vía impositiva. Para limitar la voracidad del Rey- Presidente, obliga a que solo el Parlamento sea el que decida nuevos impuestos.

La Presidente , como si hubiera leido a Alberdi- seguramente uno de sus autores predilectos- se dio cuenta de que su solitaria decisión faraónica debía ser refrendada por el legislativo. Aunque la funcion del Parlamento no es aprobar o rechazar mecanicamente una propuesta del ejecutivo, si no ser el ambito de discusion pública de los proyectos, en especial los que afectan tan claramente las rentas de determinados sectores de la sociedad. Para evitar ese molesto debate, la Presidente exigió lealtad y voto unánime. Como dijo alguien , hoy: con este acto se sabra quienes son peronistas y quienes no (en obvia alusion a ciertos peronismos provinciales, opuestos a las retenciones móviles)
Creo que esta vez, no va a ser así: las leyes de la historia son más fuertes que una histeria presidencial pasajera. Las lógicas del mercado político se impondrán al capricho del poder ejecutivo.
Como dice el Profesor Zorrilla, los partidos son empresas que compiten en el mercado del voto, tratando de ofrecer la opción mas apreciada por el electorado. Y ninguna empresa se suicida. En Cordoba, en Buenos Aires interior, en Santa Fé cada diputado nacional sabe que sus votantes lo observan. Y sabe que si vota por lealtad al ejecutivo y desoyendo la preferencia de sus votantes, sus días politicos estan terminados.
Lo bueno de esto es que por primera vez en mucho tiempo vamos a ver a la política en acción: sin retoricas de plaza, sin promesas abstractas, sin crisis terminales que limitan las opciones: solo argumentos de pro o de contra, solo negociación, cesion, busqueda de consenso.
Cristina, le recomiendo leer a Alberdi. Va a aprender mucho de Papá Fundador.

2 comentarios:

José Luis dijo...

No sé cómo hacés para escribir algo sosegado. Después de escuchar ese discurso de barricada, berreta, mentiroso, para la gilada; después de escucharla impostando a Evita para redondear la liturgia (sólo le faltaba el rodete y 25 años menos), qué querés que te diga, me dan ganas de patear las paredes.

esteban dijo...

Frente a tanta histeria, retórica y mentira creo que lo mejor es no hacerles el juego y hacer exactamento lo que ellos no haran jamas: leer, reflexionar, analizar, sopesar, intercambiar ideas, crear.
Un saludo, desde la tristeza.

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