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martes, septiembre 22, 2009

El Fin del Calentamiento Global

Mientras el Sol duerme

De http://jp.dk/opinion/kronik/article1809681.ece

Henrik Svensmark, Profesor, DTU, Copenhague
Traducción Eduardo Ferreyra


La estrella que nos mantiene vivos, durante los últimos tres años casi no ha tenido manchas, que son las señales usuales de la actividad magnética del Sol.

La última semana, el equipo científico de Sohosatellitten (Observatorio Solar y Heliosférico) informó que el número de días sin manchas en la superficie del Sol sugiere que la actividad solar se dirige a su nivel más bajo en cerca de 100 años. Todo indica que el Sol se está moviendo a un estado de hibernación y la pregunta obvia es si esto tiene algún significado para nosotros en la Tierra.

Si usted le pregunta al Panel del Cambio climático IPCC, que representa al actual 'consenso' sobre el cambio climático, la respuesta es un tranquilizante “nada”. Pero la historia y la investigación reciente sugiere que está totalmente equivocado. Veámoslo más cerca y veremos por qué.

La actividad solar ha variado siempre. Alrededor del año 1000 de nuestra era tuvimos un período de muy elevada actividad solar, que coincidió con el Período Cálido Medieval. Fue un período donde las heladas en Mayo eran un fenómeno casi desconocido y de una gran importancia para una buena cosecha. Los vikingos se establecieron en Groenlandia y exploraron las costas de Norteamérica. Por ejemplo, durante este la población de China se duplicó. Pero después de alrededor del 1300 la Tierra comenzó a enfriarse y fue el comienzo del período que ahora conocemos como la Pequeña Edad de Hielo.

En este período frío desaparecieron todos los asentamientos Vikingos en Groenlandia. Los suecos [se sorpren-dieron de ver a Dinamarca congelarse en el hielo], y el río Támesis en Londres se congeló repetidas veces. Pero mucho más serio fueron los largos períodos de cosechas fallidas que dio por resultado una población muy pobremente alimentada, y a causa de las enfermedades y hambrunas [la población se redujo] en un 30 por ciento en Europa.

Es importante notar que la Pequeña Edad de Hielo fue un evento global. Terminó a fines del siglo 19 y fue seguida de un aumento en la actividad solar. Durante los últimos 50 años la actividad solar ha sido la más alta desde el calentamiento medieval de hace 1000 años atrás. Y ahora parece que el Sol ha dado la vuelta y se dirige a lo que se llama 'un Gran Mínimo' como el que se vio en la Pequeña Edad de hielo.

La coincidencia entre la actividad solar y el clima a lo largo de la historia ha sido explicada como 'una coin-cidencia'. Pero resulta ser que no importa cuál sea el tiempo que se estudie, no sólo los últimos 1000 años, hay una tendencia. En el pasado la actividad solar ha fluctuado repetidamente entre alta y baja. En realidad, durante los últimos 17.000 años el Sol ha pasado el 17% del tiempo en un modo somnoliento, con un enfriamiento a continuación.

Uno puede darse cuenta de que el Panel del clima IPCC no cree que el cambio de actividad del Sol no tiene efecto sobre el clima, pero la razón es que ellos sólo incluyen cambios en la irradiación solar.

La radiación solar sería la manera más simple en que el Sol podría cambiar al clima. Algo así como aumentar o disminuir el brillo de una lamparita de luz.

Las mediciones satelitales mostraron que las variaciones de la radiación solar son demasiado pequeñas para causar un cambio del clima, pero han cerrado los ojos para una manera mucho más poderosa en la que el Sol afecta al clima de la Tierra. En 1996 nosotros descubrimos una sorprendente influencia del Sol –su impacto sobre la cobertura de nubes de la Tierra. Las partículas de alta energía provenientes de estrellas que explo-taban, la radiación cósmica, están ayudando a formar nubes.

Cuando el Sol está activo su campo magnético protege mejor contra los rayos cósmicos del espacio exterior antes de que lleguen a nuestro planeta, y al regular la cobertura de nubes el Sol puede aumentar o disminuir la temperatura. La elevada actividad solar produce pocas nubes y la Tierra se comienza a calentar. La baja actividad solar disminuye la protección contra los rayos cósmicos y ello da por resultado un aumento de las nubes y un descenso de la temperatura.

Como el magnetismo del Sol había duplicado su fuerza durante el Siglo 20, este mecanismo natural es el responsable de una gran parte del calentamiento global durante este período. También explica esto por qué gran cantidad de científicos del clima están tratando de ignorar esta posibilidad porque de hecho no habla a favor de la idea de que el aumento de la temperatura durante el Siglo 20 se deba mayormente a las emisiones humanas de CO2.

Si el sol ha influido de manera significativa en el calentamiento del Siglo 20 ello significa que la contribución del CO2 es necesariamente mucho más pequeña. Desde que emitimos nuestra teoría en 1996 ella ha sufrido una serie de fuertes críticas, lo que es normal en la ciencia.

Primero se dijo que un nexo entre las nubes y la actividad solar no podría ser correcta porque no se cono-cían los mecanismos físicos. Pero en 2006, después de muchos años de trabajo conseguimos realizar un experimento en DTU Space donde demostramos la existencia de un mecanismo físico. La radiación cósmica ayuda a formar aerosoles que son las semillas de la formación de nubes.

Luego vino la crítica de que el mecanismo que habíamos hallado en el laboratorio era incapaz de sobrevivir en la atmósfera real y por ello casi no tenía significado práctico. Pero esta crítica la hemos desechado enfática-mente. Resulta que el Sol mismo está haciendo lo que podríamos llamar 'experimentos naturales'. Gigantescas erupciones solares pueden hacer que los rayos cósmicos disminuyan su ingreso durante unos pocos días. En los días posteriores a la erupción la cobertura de nubes disminuye un 4%. Y el contenido de agua líquida en las nubes (gotas minúsculas) se reduce en un 7%. Ciertamente se puede decir que las nubes de la Tierra son originadas desde el espacio.

Por consiguiente nos hemos fijado en la actividad magnética del Sol con una preocupación creciente desde que comenzó a desvanecerse a mediados de los años 90.

Hace dos años, en una reunión en Kiruna, Suecia, los científicos solares habían sugerido que el Sol iría a entrar en un mínimo profundo. Cundo Nigel Calder y yo actualizamos nuestro libro, 'The Chilling Stars' (Las Estrellas Heladas), escribimos un pasaje provocativo, 'recomendamos a nuestros amigos que gocen del calentamiento global mientras dure.'

En verdad, el calentamiento global se ha detenido y está comenzando un enfriamiento. La semana pasada Mojib Latif, de la Universidad de Kiel, argumentó en la Conferencia del Clima de la ONU en Ginebra que el enfriamiento podría continuar durante los próximos 10 o 20 años.

Su explicación apuntaba a cambios naturales en la circulación oceánica del Atlántico Norte y no a la activi-dad solar. Pero, no importa cómo se lo interprete, el tema de las variaciones naturales del clima penetra cada vez más y más.

Una consecuencia podría ser que el Sol mismo demuestre su importancia para el clima y de esa manera pro-bará si las teorías del calentamiento global son correctas o erradas. Ninguno de los modelos de clima había predicho el enfriamiento de la Tierra, sino todo lo contrario.

Esto significa que las proyecciones del clima futuro son impredecibles. Un pronóstico que diga que podría ser más cálido dentro de 50 años no es muy útil, porque la ciencia no es capaz de predecir la actividad del Sol.

De manera que, en muchas formas, estamos en una encrucijada. El futuro cercano será muy interesante y yo creo que es importante reconocer que la naturaleza es completamente independiente de lo que los humanos piensan de ella. ¿Sobrevivirá la teoría del Invernadero a un significativo enfriamiento de la Tierra? No en su actual forma dominante. Desafortunadamente los desafíos del clima del mañana serán muy diferentes a las predicciones de la teoría del “invernadero antropogénico” y quizás se vuelva a hacer popular investigar el impacto del Sol sobre el clima.

El Profesor Svensmark es director del Centro para la Investigación del Sol-Clima en DTU Space. Su libro, 'Las Estrellas Heladas' también ha sido publicado en danés como 'El Clima y el Cosmos' (Gads Forlag, DK ISBN 9788712043508)

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