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lunes, febrero 13, 2012

Fascismo del Siglo XXI


 
Lógicamente solo a unos extraños trasnochados se le puede ocurrir que el fascismo tenga alguna remota posibilidad de hacerse del poder en algún lugar de Europa o América.
El antifascismo fue la idea-fuerza de la propaganda soviética durante muchos años, antes de pactar con el odiado nazifascismo en 1939. El ataque alemán a Rusia volvió a instalar el “antifascismo” como gran tema comunista.
 Todo gobierno democrático capitalista, según esta argumentación, oculta a un monstruo fascista en su interior y es deber de un revolucionario provocar al monstruo para que revele su verdadera naturaleza. De ahí, los Tupamaros o los Montoneros o Sendero Luminoso o las FARC provocando militarmente a las endebles democracias latinoamericanas para despertar al “verdadero” enemigo. Para ellos, la Historia siempre pasa por el peor lado: cuanto más provoquemos a las estúpidas democracias, antes vendrá el verdadero Amo Fascista a imponer crudamente su violencia . Y entonces: La Hora de los Hornos, el pueblo armado, la Insurrección, la Guerra Popular Prolongada, el Foco insurreccional, crear dos , tres, muchos Vietnams. Y toda la mitología alrededor de esa épica, con el Che a la cabeza, el ícono de los íconos.
Esa tradición revive ahora con el Socialismo del siglo XXI, una amenaza real, mucho más real que los fascismos de opereta con que nos asustan. Para ellos, la democracia “burguesa”, “formal” es la fachada del fascismo y por lo tanto hay que crear un Nueva Democracia plebiscitaria que concentre poder en el Líder (Chávez, Correa, Evo…y siguen las firmas) y lo habilite a hacer y deshacer: expropiaciones, estatizaciones, controles, guerra a la prensa.
Esa amenaza es lo más parecido al fascismo que se pueda encontrar. En el lenguaje , en las formas, en el estilo y en los objetivos. Mussolini miraría hoy con simpatía a Chávez. Nada los diferencia profundamente: anticapitalismo, antiliberalismo, antisemitismo, gobierno fuerte, Líder gritón y parlanchín, concentraciones de masas, grupos de choque, monopolio de la difusión- o intentos de acabar con la prensa opositora. Y corrupción, burocracia, ineficiencia, despilfarro. Son como dos gotas de agua.
Llamemos las cosas por su nombre: el fascismo ha muerto- afortunadamente- Hoy su expresión más cercana es el Socialismo del siglo XXI.
A eso le temo, no a la “amenaza” de un fascismo inexistente.


1 comentario:

Orlando Tambosi dijo...

Caro Esteban,

hoje podemos dizer: o fascismo é o socialismo do século XXI.

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