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martes, julio 07, 2009

Palabra de Hayek, explicando los dos liberalismos

Los principios de un orden social liberal
Friedrich A. Hayek

1.
Entenderé aquí por 'liberalismo' la concepción de un orden político deseable que en el comienzo se desarrolló en Inglaterra, a partir de la época de los Old Whigs al término del siglo XVII, hasta aquélla de Gladstone a fines del XIX.
David Hume, Adam Smith, Edmund Burke, T. B. Macaulay y Lord Acton pueden ser considerados como sus representantes típicos en Inglaterra.
Esta concepción de la libertad individual conforme a la ley, fue la que inspiró desde el comienzo a los movimientos liberales en el continente y la que llegó a ser la base de la tradición política americana.
Pertenecen completamente a ella unos cuantos pensadores políticos dominantes en esos países, como B. Constant y A. de Tocqueville en Francia, Immanuel Kant, Friedrich von Schiller y Wilhelm von Humboldt en Alemania, y James Madison, John Marshall y Daniel Webster en los Estados Unidos.


2.
Este liberalismo debe ser distinguido claramente de otro, originalmente de tradición continental europea, también llamado 'liberalismo', del cual es un descendiente directo el que actualmente reclama este nombre en los Estados Unidos.
Este último, aunque comenzó con un intento de imitar la primera tradición, la interpretó movido por el espíritu de un constructivismo racionalista prevaleciente en Francia y con eso hizo de ella algo muy diferente y, al final, en vez de abogar por limitaciones a los poderes del gobierno, llegó a sostener el ideal de los poderes ilimitados de la mayoría.
Esta es la tradición de Voltaire, Rousseau, Condorcet y de la Revolución Francesa, que se convirtió en antecesora del socialismo moderno.
El utilitarismo inglés se hizo cargo de gran parte de esta tradición continental, y el partido liberal inglés de fines del siglo XIX —resultante de una fusión de los whigs liberales y de los radicales utilitaristas— fue también un producto de esta combinación.

3.
Liberalismo y democracia, aunque compatibles, no son lo mismo.
Al primero le incumbe la extensión del poder gubernamental; al segundo, quién detenta este poder.
La diferencia se advierte mejor si consideramos sus opuestos; el opuesto de liberalismo es totalitarismo, mientras que el opuesto de democracia es autoritarismo.
En consecuencia, al menos en principio, es posible que un gobierno democrático pueda ser totalitario y que un gobierno autoritario pueda actuar sobre la base de principios liberales.
La segunda especie de "liberalismo" mencionada anteriormente, ha llegado a ser, en realidad, más bien democratismo que liberalismo y, al exigir poder ilimitado de la mayoría, se ha convertido esencialmente en antiliberal.

4.
Habría que enfatizar especialmente que las dos filosofías políticas que se describen a sí mismas como "liberalismo" y que conducen en algunos aspectos a conclusiones similares, se apoyan en fundamentos filosóficos enteramente diferentes.
La primera se basa en una interpretación evolucionista de todos los fenómenos de la cultura y del espíritu y en una comprensión de los límites de los poderes de la razón humana.
La segunda se apoya en lo que he denominado racionalismo "constructivista" —una concepción que conduce al tratamiento de todo fenómeno cultural como el producto de un plan deliberado— y en la creencia de que es posible reconstruir todas las instituciones desarrolladas de acuerdo con un plan preconcebido.
La primera especie es, por consiguiente, respetuosa de la tradición y reconoce que todo conocimiento y toda civilización se apoya en la tradición, mientras que el segundo tipo mira con desprecio la tradición porque considera que una razón que existe independientemente es capaz de delinear el proyecto de la civilización (ver la asevaración hecha por Voltaire: "Si deseáis buenas leyes, quemad aquellas que tenéis y haced nuevas").
La primera es también un credo esencialmente modesto, que confía en la abstracción como el único medio aprovechable para extender los limitados poderes de la razón, en tanto que la segunda se rehusa a reconocer cualquier límite semejante y cree que solamente la razón puede probar el carácter deseable de los ordenamientos concretos particulares.
(Un resultado de esta diferencia es que la primera especie de liberalismo al menos no es incompatible con creencias religiosas y a menudo ha sido sustentada y aun desarrollada por hombres que mantenían fuertes convicciones religiosas, en tanto que el tipo "continental" de liberalismo ha sido siempre antagónico a toda religión y políticamente se ha mantenido en constante conflicto con las religiones organizadas).


5.
La primera especie de liberalismo —que es la única que consideraremos en lo sucesivo— no es el resultado de una construcción teórica, sino que surgió por el deseo de extender y generalizar los efectos beneficiosos que habían seguido inesperadamente a las limitaciones impuestas sobre los poderes del gobierno en razón de la pura desconfianza al gobernante.
Sólo con posterioridad, cuando se encontró que la indiscutida mayor libertad personal de que disfrutaban los ingleses en el siglo XVIII había producido una prosperidad material sin precedentes, se realizaron intentos para desarrollar una teoría sistemática del liberalismo, intentos que en Inglaterra nunca llegaron muy lejos, mientras que las interpretaciones continentales cambiaron considerablemente el significado de la tradición inglesa.


6.
El liberalismo, de esta manera, deriva del descubrimiento de un orden espontáneo o que se genera a sí mismo en los asuntos sociales (el mismo descubrimiento que condujo al reconocimiento que existía un objeto para las ciencias sociales teóricas); un orden que hizo posible la utilización del conocimiento y aptitud de todos los miembros de la sociedad en un grado mucho mayor del que sería posible en cualquier orden creado por una dirección central, y del deseo consiguiente por hacer un uso tan pleno como fuera posible de esas poderosas fuerzas ordenadoras espontáneas.


7.
De este modo, ocurrió que en sus esfuerzos para hacer explícitos los principios de un orden ya existente, pero sólo en una forma imperfecta, Adam Smith y sus seguidores desarrollaron los principios básicos del liberalismo con la intención de demostrar el carácter deseable de su aplicación general.
Al proceder así, pudieron dar por supuesta la noción de justicia del derecho consuetudinario, de los ideales del Estado de Derecho y del gobierno sujeto a la ley, conceptos que eran poco conocidos fuera del mundo anglosajón: el resultado fue que no sólo sus ideas no fueron entendidas plenamente fuera de los países de habla inglesa, sino que dejaron de ser bien entendidas incluso en Inglaterra, una vez que Bentham y sus seguidores reemplazaron la tradición legal inglesa por un utilitarismo constructivista más derivado del racionalismo continental que de la concepción evolucionista de la tradición inglesa.


8.
El concepto central del liberalismo es que bajo la vigencia de reglas universales de conducta justa, que protejan un dominio privado de los individuos que pueda ser reconocido, se formará por sí mismo un orden espontáneo de las actividades humanas de mucho mayor complejidad del que jamás podría producirse mediante un ordenamiento deliberado.
En consecuencia, las actividades coercitivas del gobierno deberían limitarse a mantener el cumplimiento de dichas reglas, cualesquiera sean los demás servicios que el gobierno pueda prestar al mismo tiempo al administrar aquellos recursos particulares que le han sido puestos a su disposición para esos propósitos.


9.
La distinción entre un orden espontáneo, basado en reglas abstractas que dejan libres a los individuos para que hagan uso de sus conocimientos con vistas a sus propios propósitos, y una organización u ordenamiento basado en mandatos, es de una importancia central para la comprensión de los principios de una sociedad libre y deberá ser explicada con algún detalle en los párrafos siguientes, especialmente por cuanto el orden espontáneo de una sociedad libre contendrá muchas organizaciones (incluyendo la organización más grande, el gobierno).
Pero los dos principios de orden no pueden mezclarse entre sí como nos dé la gana.

2 comentarios:

Fernando Conturso dijo...

Exelente ... de casualidad me encontre con tu blog..

Fundamental etablecer esa diferencia entre los dos tipos de "liberalismos"... porque, y sobre todo en latinoamerica, se ha sumado al desgaste de las banderas de la ideología socialista (pobreza, igualdad, proletariado) en pro de gobiernos que lo que menos hacen es respetar igualdad o derecho alguno (caso de Chavez), a hablar de la "libertad que se alcanza por medio de la interveción" (esta es mi Argentina), ironico, no existe mayor contradión.

Te dejo Saludos!

Fernando

esteban dijo...

Gracias Fernando.No se si hago bien publicando algunos fragmentos clave de escritores importantes pero poco leídos,pero voy a seguir en esa linea.Saludos

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