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jueves, marzo 24, 2005

Relecturas de neonacionalistas

Me gusta desempolvar viejos textos de nuestra juventud. He aquí lo que encontré en "La Formación de la Conciencia Nacional". J.J Hernandez Arregui. Ed.Hachea.1970.

Hernandez Arregui, uno de los íconos de la Izquierda Nacional (¿recuerdan? la opuesta a la Izquierda Cipaya, la que asfaltó el camino del Marxismo hacia el Peronismo)argumenta lo siguiente : (subrayados nuestros)

"Estos grupos extranjeros no latinos actuan en Buenos Aires, la ciudad puerto y contribuyen a su cosmopolitismo, más que por su número, por los controles culturales de que disponen. La inmigración judía, en la Argentina, es de las mayores del mundo. Se calcula que esta población oscila entre 450.000 y 750.000 judíos. La mayor parte radicada en Capital Federal. Ligados al comercio, las finanzas, a la industria en sus diversos niveles económicos, a la construcción, al libro, al periodismo, a la Universidad, a las actividades artísticas y a las profesiones liberales, su influencia financiera y política está conectada a focos internacionales de propaganda y control culturales. La intelectualidad de izquierda cuenta no solo con activo apoyo judío, sino que, en cuanto capa sociológica, está integrada por individuos de este origen en fuerte relación numérica. A su vez, el poder económico internacional del judaísmo vincula a estos grupos étnicos , en forma poco visible pero real y organizada a escala mundial , al imperialismo, particularmente norteamericano, del cual el sionismo no es más que una variante con su foco en Israel."
(GUAU)

Comparemos esta revolucionaria frase del gurú de la Izquierda Nacional setentista con la siguiente:

" Los judíos dominan a nuestros gobiernos como los acreedores a sus deudores. Y esta dominación se hace sentir en la política internacional de los pueblos, en la política interna de los partidos, en la orientación económica de los países; esta dominación se hace sentir en los ministerios de Instrucción Pública, en los planes de enseñanza, en la formación de los maestros, en la mentalidad de los universitarios; el dominio judío se ejerce sobre la banca y sobre los consorcios financieros, y todo el complicado mecanismo del oro, de las divisas, de los pagos, se desenvuelve irremediablemenre bajo este poderoso dominio; los judíos dominan las agencias de información mundial, los rotativos, las revistas, los folletos, de suerte que la masa de gente va forjando su mentalidad de acuerdo a moldes judaicos; los judíos dominan en el amplio sector de las diversiones, y así ellos imponen las modas, controlan los lupanares, monopolizan el cine y las estaciones de radio, de modo que las costumbres de los cristianos se van modelando de acuerdo a sus imposiciones.
¿Dónde no domina el judío? Aquí, en nuestro país, ¿qué punto vital hay de nuestra zona donde el judío no se esté beneficiando con lo mejor de nuestra riqueza al mismo tiempo que está envenenando nuestro pueblo con lo más nefasto de las ideas y diversiones? Buenos Aires, esta gran Babilonia, nos ofrece un ejemplo típico. Cada día es mayor su progreso, cada día es mayor también en ella el poder judaico. Los judíos controlan aquí nuestro dinero, nuestro trigo, nuestro maíz, nuestro lino, nuestras carnes, nuestro pan, nuestra leche, nuestras incipientes industrias, todo cuanto puede reportar utilidad, y al mismo tiempo son ellos quienes siembran y fomentan las ideas disolventes contra nuestra Religión, contra nuestra Patria y contra nuestros Hogares; son ellos quienes fomentan el odio entre patrones y obreros cristianos, entre burgueses y proletarios; son ellos los más apasionados agentes del socialismo y comunismo; son ellos los más poderosos capitalistas de cuanto dáncing y cabaret infecta la ciudad. Diríase que todo el dinero que nos arrebatan los judíos de la fertilidad de nuestro suelo y del trabajo de nuestros brazos será luego invertido en envenenar nuestras inteligencias Y lo que aquí observamos se observa en todo lugar y tiempo. Siempre el judío, llevado por el frenesí de la dominación mundial, arrebata las riquezas de los pueblos y siembra la desolación. Dos mil años lleva en esta tarea la tenacidad de su raza, y ahora está a punto de lograr una efectiva dominación universal.

(Julio Meinville. Prologo de "El Judío en el misterio de la Historia". Buenos Aires 1936)
(GUAU))

En aquellos años, mirábamos sin ver, leíamos sin entender: Creíamos que Hernandez Arregui portaba la nueva verdad revolucionaria; solo traía el viejo discurso nacionalista de la Patria amenazada por el liberalismo-sionismo-capitalismo-comunismo-masonería, todas las creaciones de El Judío.
Para eso, mejor ir al original (Padre Meinville, que al menos escribe bien) que a la copia re-mixada con supuestos tintes modernos que nos presenta el triste Gurú Nacional- Popular de los setenta. Hubiéramos empezado por beber de la fuente nacionalista-católica de origen.


¿En que termina este juego de espejos, esta especie de nacionalismo de entre casa, "nuevo,nunca nazi”, medio burlón que se practicaba en el "campo popular y nacional" en aquellos años?:


Octubre de 2002
ENTREVISTA A VARIOS DE LOS INTEGRANTES DEL FORO DE LA IZQUIERDA NACIONAL

- En el boletín “En Lucha” ustedes sostienen que las fuerzas armadas son uno de los actores principales del escenario político. ¿Cómo debe entenderse esta apreciación?

- María Peña, editora del periódico La Gaceta: El discurso democratista y antimilitariista con que los medios de comunicación y los aparatos ideológicos machacan desde hace dos décadas, ha presentado a los militares como el gran problema de la Argentina. Serían “el mal” por antonomasia, para decirlo a la manera de Bush. Pero para un marxista esto resulta inaceptable, o debería serlo, en realidad muchos “marxistas” han hecho suya la ideología antimilitarista. Las fuerzas armadas no están fuera del tiempo y del espacio, y las alternativas de la lucha de clases se expresan en su seno. El imperialismo trata de controlar a las fuerzas armadas a fin de que operen como la “ultima ratio” del orden semicolonial. Pero la lucha de las masas oprimidas por la emancipación nacional y social se expresa al interior de los cuarteles, y entonces surgen corrientes militares patrióticas, populares, nacionalistas. La historia de América Latina y de la Argentina abunda en ejemplos. El gobierno de Chávez, en Venezuela, expresa justamente la alianza entre los militares nacionalistas y las masas oprimidas. En 1989 el pobrerío venezolano se alzó sin contar con el apoyo de los militares nacionalistas, y fue aplastado. En 1992 se levantaron los militares nacionalistas. Tampoco alcanzó y fueron derrotados. Pero finalmente maduró la convergencia de ambos sectores, y se puso en marcha la revolución bolivariana que, por supuesto, aún tiene mucho trecho por recorrer y un final incierto, como todo en la vida. Sin la participación de la fracción patriótica de las fuerzas armadas no hay Frente Nacional Antiimperialista. Y sin éste último, la lucha por el socialismo es palabra vacía. La izquierda tradicional, infectada de demoliberalismo reformista o maximalista, tiene una política contra las fuerzas armadas. La izquierda nacional debe tener una política hacia las fuerzas armadas.

- ¿Tener una política hacia las fuerzas armadas significa pedir por la libertad de Seineldín, como piden ustedes?
- Seineldín es un preso político de un régimen ilegítimo, que es repudiado masivamente día a día. Pedir por su libertad es una consigna democrática elemental. El menemismo no hubiera podido llevar a cabo su tarea destructiva si no hubiese disciplinado al ejército purgándolo de sus elementos nacionales, llamados despectivamente por los plumíferos, “carapintadas”. Esta es una historia que habrá que escribir para ilustrar a las nuevas generaciones. Por supuesto, nuestra identidad política e ideológica no es la misma que la de Seineldín. Pero tanto él como nosotros nos situamos en el campo de fuerzas nacional-populares. En esta coyuntura, fortalecer este campo, con la convergencia de sus diferentes expresiones, es la tarea decisiva.


Mi cuento, “Monólogo de un nazionalista”, que creí una fantasía total, una caricatura, fue solo un pálido reflejo de este pensamiento (que sin saberlo yo, oh ignorante, existe : Hernandez Arregui VIVE!)



Monólogo del nazionalista

Mi nombre es Raúl Salim. Me dicen el Turco, por obvias razones.
Odio a los extranjeros. Ya sé que mi abuelo fue un extranjero en esta tierra. También sé que todos los pueblos en algún momento migraron, fueron extranjeros, invadieron tierras ajenas. A mí qué me importa. Yo ahora, como argentino, odio a los extranjeros.
Soy argentino, argentino. Me emociona el Himno, el tango, el mate y el asadito a la parrilla. Juego al Truco, tomo ginebra y meto palabras lunfardas ahí donde puedo. Hablo al vesrre. Me emociono con Carlitos. Y no me banco a los cabecitas, sean de Jujuy o de Bolivia, paraguayos o chilenos. Acepto a duras penas a los uruguayos, de tan parecidos a nosotros que son.
Ando armado. Con ganas de terminar con varios negritos que siempre me joden en mi barrio. O piden o roban bicicletas o juegan al fútbol en la vereda o gritan goles o escuchan cumbia.
Mi nombre es Raúl Salim, ya les dije. Me hice afiliado del Partido Nación Argentina de Pie. Ahí la tienen clara: Argentina es el único país del Hemisferio Sur que se opone al Plan sinárquico encabezado por el Imperialismo, con ayuda de los judíos, masones y liberales. La prueba fue que siempre nos opusimos a las Guerras europeas, no estuvimos con los aliados, incluso e hicimos la Guerra a Inglaterra por las Malvinas.
Nos quieren hacer mierda.
El primero fue Alfonsín, que se dedicó a joder a los militares. El segundo Menem, que vendió lo que pudo. El tercero es ahora el Kirchner, que es medio Monto.
Seineldin, otro turco de oro, la tiene clara. El otro día elogió a Fidel. Me parece que con la zurda nacionalista vamos a llegar a un acuerdo. Casi no nos divide nada: nuestros enemigos son los socialdemócratas, los judíos sionistas, los liberales, el Imperio. Las divisiones del pasado hay que terminarlas, por el bien de la Nación Latinoamericana: Chavez , Fidel, Noriega, Seineldín, un solo corazón.
Lo único que los zurditos no entienden que a los negritos hay que cagarlos a tiros para que no se pasen. Está claro? Además no me los banco mucho en las cuestiones morales: estos de la zurda estan de acuerdo con el aborto, con el divorcio, con los casamientos de putos, con los travestis y toda la mariconada. Ahí me pongo mal y quiero salir a cagarlos a tiros.
Pero después la gente del Partido me explica. Que el problema principal ahora no es ese, que la Nación está en peligro y que hay que hacer un Frente Nacional que junto a izquiezda y derecha patriótica y nacionalista contra la judería, los yanquis y el FMI.
Después veremos el tema de las minorías, que los zurdos defienden vaya a saber porqué.
Bueno, desde septiembre del 2001 me recorren unas cosquillas de satisfacción. Con el comunismo derrotado, solo nos queda la liquidación del capitalismo liberal y volver a tener un mundo previsible, comandado por la religión, (católica en Occidente, Islámica en Oriente y Africa) y la milicia. Un Mundo que se olvide de la Revolución Francesa y vuelva al Reino de la Armonía de clases y la separación de razas. Amén.

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