domingo, septiembre 23, 2012

El Plan máximo



Durante el mes de septiembre de 2012 muchas cosas sucedieron en Argentina.
Lo más importante fue el comienzo de las rebeliones pacíficas a cargo de la llamada “clase media”. Se sabe que esa clase - condenada por Marx a la no existencia ya que, según el Profeta, estaba destinada a diluirse en el proletariado ante la polarización de la sociedad entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres - es la cenicienta de la política. Olvidada y despreciada por los políticos populistas y de izquierda – por sus veleidades individualistas- constituye sin embargo un importante botín electoral.
Se gobierna con los votos de la clase media pero contra los intereses de la clase media.
El kirchnerismo, abandonado por la clase media en 2009 obtuvo ese año un lastimoso 33% de los votos: un pasaporte al olvido. Esa lección fue muy importante para el partido en el poder. A partir de allí se diseñó un plan de reconquista de los sectores medios basado en la concesión de créditos de consumo a interés cero: televisores y computadoras a 50 cuotas iguales fueron la punta de lanza del plan, que se corporizó en los festejos del bicentenario, con dos millones de personas en las calles participando de un espectáculo maravilloso.
Ese acto cambió un poco el clima social y el kirchnerismo empezó a ver la luz al final del túnel. La economía se recobraba, el campo estaba en paz, el consumo se relanzaba y la oposición no terminaba de consolidar una presencia decisiva en el Congreso.
Entonces murió Él. Como si fuera un mensaje de la Historia, el impacto emocional de su muerte conmovió, nuevamente, a la clase media, en especial a sus jóvenes.
Entonces todo renació para el Kirchnerismo: nació una militancia joven, el peronismo disidente pidió permiso para volver al redil, la oposición perdió a su factor de aglutinación y todo se dispuso para la victoria inapelable del 2011.
Allí Cristina, La Viuda, obtuvo un histórico 54%.
Volvía al gobierno con ansias renovadas. Había sido humillada por la rebelión del campo en 2008 y por la derrota de 2009. Venía con ganas de venganza.
De un modo extraño y bizarro decidió vengarse de la clase media, a la que acababa de seducir. Ella no olvidaba que, en especial, la clase media porteña la despreció en 2011 dándole a Mauricio Macri el 65% de los votos.
Entonces decidió “ir por todo”. Terminar con el mercado libre del dólar, insinuar controles cada vez más fuertes a la actividad privada, aumentar la presión impositiva, restringir importaciones, imponer la idea de una reforma constitucional que la habilite a un tercer período, ningunear la decadencia de los servicios públicos- en especial el transporte de trenes y sus 51 víctimas en el accidente de Once- proteger a su Vice acusado de corrupción echando al Procurador de la Nación y al juez de la causa y, por último, estatizando la ex Ciccone. Y más. Negar la inseguridad, estatizar YPF, relanzar el conflicto de Malvinas, avanzar sobre el Banco Ciudad, quebrar la alianza con Moyano y fogonear la ruptura de la CGT, organizar el “Vatayon Militante”, llenar el gobierno con jóvenes de La Cámpora, incentivar el adoctrinamiento en colegios secundarios y escuelas primarias, acercarse cada día más a Chávez, etc.
Entonces estalló el cacerolazo del 13 de septiembre.
Al fin, la clase media salía de su letargo y de forma espontánea, a través de las redes sociales, sin dirigentes ni referentes llenó la Plaza de Mayo y decenas de plazas del interior. No era el odio lo que la unía sino la rabia. Jóvenes y señoras de Barrio Norte, Palermo, Belgrano, Caballito mezclados, felices, sorprendidos de su fuerza y su número, su poder. Lo que la oposición fue incapaz de hacer- ponerle un freno al “vamos por todo”- lo estaban haciendo ellos de la forma más fácil y natural posible, sin extrañas confabulaciones previas, sin negociaciones, programas de mínima, consignas pactadas, oradores, palcos, altoparlantes : sin nada de la estética de los actos programados desde el poder, con sus decenas de micros rentados, militantes organizados, pancartas y bombos. Nada del folclore político de los últimos 50 años. Algo insólito, increíble.
El impacto fue enorme. Ni los medios, ni los políticos de oposición, ni los encuestadores ni el Gobierno había previsto que 200,000 personas coincidieran en lugar y tiempo y en reclamos: No a la Re elección, basta de inseguridad, no te tenemos miedo, tengo derecho a hacer con mi dinero lo que quiera.
El Gobierno pasó del respeto formal (fue una marcha “importante”, hay que dar lugar a que la gente se exprese) a la descalificación más agresiva ( “son los que apoyaron los golpes militares”, “les interesa Miami más que San Juan”, “iban bien vestidos”)
La oposición se admiró y extrañó no haber conducido la marcha. Era un botin electoral demasiado importante y había que ponerse al frente. Los intelectuales opositores se alarmaron; espontaneismo, falta de liderazgo, manipulación de la derecha, espejo del populismo del gobierno, etc.
Así las cosas, el gobierno decidió poner en la heladera el plan reeleccionista y apostar a que una economía que despuntaba mejor para 2013 y algunas medidas de relanzamiento del consumo podrían aplacar a los caceroleros y permitir que en una mejor oportunidad se dieran las condiciones para plantear la Reforma de la Constitución.
Pero los estrategas del Gobierno no estaban tranquilos: había que hacer un gesto inusual, solo una quiebra histórica podría recuperar los votos perdidos de los sectores medios.
La “mesa chica” se declaró en sesión permanente. Se discutieron y analizaron estrategias, tácticas, acuerdos, alianzas, actos, contramarchas, gestos, anuncios, leyes, decretos, apariciones televisivas, estatizaciones, espectáculos, promesas, amenazas, aprietes, denuncias, juicios, discursos.
 Pero nada parecía servir: había que hacer algo impensado, dramático, histórico.
Zanini: Te acordas Cristina el hecho político que significó la muerte de Néstor
Cristina: Cómo no me voy a acordar
Zanini: Muchachos, lo tengo
Cristina, Kunkel, Diana Conti, Hebe, Máximo: Que tenes??
Zanini: La solución: El Plan Máximo
Cristina: de qué se trata
Zanini: Muy simple, como todos los buenos planes. Volver a patear el tablero, conmover a toda la gente, recuperar el apoyo, enmudecer a la oposición y a los caceroleros. Que Cristina “muera”.
Todos: Pero que estas diciendo, te volviste loco?
Zanini: Es muy simple. Durante el mes de febrero Cristina empieza a dar síntomas de enfermedad. Deja de ir a Casa Rosada. Se refugia en Calafate. Empiezan a lanzarse rumores: el cáncer, el viejo cáncer negado por la contra, reapareció. Cristina esta muy mal. Le quedan pocos meses de vida. Conmoción. Actos de miles de militantes. “Fuerza Cristina”. El 1 de marzo la Presidenta no puede dar el discurso de apertura de las sesiones del Congreso. Los rumores ya son un bramido, las redes sociales estallan, la gente se reúne angustiada. El 15 de marzo se informa de un agravamiento del estado de salud. No se habla de otra cosa. Por fin, el 17 de marzo, se conoce el desenlace: Cristina Fernández de Kirchner acaba de pasar a la inmortalidad, a las 20.25 hs.
Todos: Guau!
Zanini: Entonces surge el operativo Máximo. La Cámpora exige que Máximo sea nombrado Jefe de Gabinete y se prepare su candidatura para el 2015. Cristina se oculta en Venezuela. Se organiza el velatorio público, a cajón cerrado, en Río Gallegos, para tener todo controlado. Se ingresa el cajón a la cripta donde descansa Néstor. Millones de personas en todo el país se reúnen a llorar a la Presidenta. Los caceroleros se callan y, algunos, emocionados presentan su pésame a la familia. La oposición presenta sus respetos y se autodisuelve.
En las elecciones de 2013 las listas de diputados del Frente para la Victoria alcanzan el 65% de los votos.  Y en 2015, Máximo Kirchner será votado por el 62%, la misma cantidad de votos que sacó Perón en 1973. Fin de la historia. Cristina sigue gobernando desde las sombras, Máximo se asegura dos periodos consecutivos, no hay necesidad de reformar la Constitución y el Modelo se garantiza la continuidad por décadas. El único sacrificio lo tiene que hacer Cristina, pero bien vale la pena: Máximo en el Gobierno, Cristina en el Poder.
Cristina: APROBADO!

Así fueron las cosas. Hoy, 25 de mayo de 2023 Máximo Kirchner le pasa la banda presidencial a Flor Kirchner, en un emotivo acto, en el cual ambos lloraron en recuerdo de Él y Ella. Yo, con más de 70 años aun sueño con irme a vivir a Uruguay, pero, se sabe la patria tira. Mis amigos, mi familia están acá. Habrá que soportar a Florencia ocho años. Quizás algún día las cosas cambien, la oposición termine de unirse y la clase media recuerde de lo que fue capaz un 13 de septiembre de 2012. Pero lo veo algo difícil. Ya casi no queda clase media. En este país, como Marx había profetizado, solo hay muy pocos ricos muy ricos y una enorme mayoría de pobres, muy pobres.





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