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sábado, abril 16, 2005

Google

Hay un cuento notable por lo anticipatorio. Recuerdo que decía algo así como

“ Todas las computadoras del mundo han sido conectadas en una enorme red universal que les permite compartir el conocimiento.
Es el acto inaugural y el Presidente del Gobierno Mundial tiene el derecho de hacer la primera pregunta al prodigio tecnológico.
Tímidamente, pregunta:
- ¿Existe Dios?
Una fracción de segundo demora la respuesta:
- Ahora, si “

Fecha : circa 1964, Revista Planeta , de Powels y Bergier, autor:...?

No sé si a Google se le dice “dios” en homenaje a este viejo y casi olvidado cuento, pero, como tantas veces, la literatura anticipa la realidad.
¿Cómo pudo alguien imaginar a principio de los sesenta , con tanta claridad, el portento de unir a todas las computadoras del mundo?¿ Como entrevió siquiera esa posibilidad?¿ Como supo que , de algún modo, se creaba una meta-mente, una supermente, un dios atiborrado de datos, información, conocimiento y, hasta posiblemente, sabiduría?

Quiero saber QUIEN escribió ese cuento. Se lo pregunto al Google pero, increíblemente, no lo sabe. No es infalible. No es Dios.

2 comentarios:

Santiago dijo...

Yo lo leí hace no mucho. Si me acuerdo te digo.

No es cierto, te digo ya. Frederick Brown, el cuento es "Answer", en español me imagino que "Respuesta" o "la respuesta o algo así.

(Guau, le gané a google)

esteban dijo...

Gernial, Santiago. Gracias a vos...y al Google encontré el cuento (es de 1954!) en la página dedicada a textos del escritor: http://www.fredbrown.com.ar/cuencifi.htm.
Paso a reproducirlo
LA RESPUESTA
Fredric Brown
Dwar Ev soldó ceremoniosamente la última conexión con oro. Los ojos de una docena de cámaras de televisión le contemplaban y el subéter transmitió al universo una docena de imágenes sobre lo que estaba haciendo.
Se enderezó e hizo una seña a Dwar Reyn, acercándose después a un interruptor que completaría el contacto cuando lo accionara. El interruptor conectaría, inmediatamente, todo aquel monstruo de máquinas computadoras con todos los planetas habitados del universo - noventa y seis mil millones de planetas - en el supercircuito que los conectaría a todos con una supercalculadora, una máquina cibernética que combinaría todos los conocimientos de todas las galaxias.
Dwar Reyn habló brevemente a los miles de millones de espectadores y oyentes. Después, tras un momento de silencio, dijo:
- Ahora, Dwar Ev.
Dwar Ev accionó el interruptor. Se produjo un impresionante zumbido, la onda de energía procedente de noventa y seis mil millones de planetas. Las luces se encendieron y apagaron a lo largo de los muchos kilómetros de longitud de los paneles.
Dwar Ev retrocedió un paso y lanzó un profundo suspiro.
- El honor de formular la primera pregunta te corresponde a ti, Dwar Reyn.
- Gracias - repuso Dwar Reyn -, será una pregunta que ninguna máquina cibernética ha podido contestar por sí sola.
Se volvió de cara a la máquina.
- ¿Existe Dios?
La impresionante voz contestó sin vacilar, sin el chasquido de un solo relé.
- Sí, ahora existe un Dios.
Un súbito temor se reflejó en la cara de Dwar Ev. Dio un salto para agarrar el interruptor.
Un rayo procedente del cielo despejado le abatió y produjo un cortocircuito que inutilizó el interruptor.
FIN"

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