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viernes, diciembre 31, 2004

Asunción, Buenos Aires



Hoy nos sorprende la tragedia en Buenos Aires: 175 chicos muertos en un recital de rock. Lo de siempre: salidas de emergencia cerradas "para que no haya colados", una guardería de chiquitos improvisada en un baño, algún borracho que dispara una bengala y nuestros hijos que mueren.Repito lo que escribí en agosto, a raiz del incendio en Asunción:

" Debería estudiarse en todas las escuelas de nuestra América: el relato pormenorizado de la tragedia del shopping de Asunción del Paraguay.

Todos los ingredientes estuvieron allí.

-La falta de sensores de incendio, la inexistencia de planes de evacuación, la imprevisión, las autoridades que no controlan, la ausencia de normas, la falta de inversión en seguridad a fin de lograr la máxima ganancia con la mínima inversión.

- La orden de cerrar las puertas por temor a que la gente se escape sin pagar (“primero las cosas, luego la gente”)

- Empleados de seguridad haciendo cumplir la orden absurda(“obediencia debida”), disparando sus armas contra la multitud aterrada que quería escapar del infierno, muriendo ellos mismos en defensa de las puertas cerradas, su trampa mortal. El patrón debe ser obedecido.

- El dueño negando toda responsabilidad, diciendo que “se investigará hasta las ultimas consecuencias”.

- Las cajeras muertas en su lugar de trabajo, obedeciendo la absurda orden de “no dejar salir a nadie sin pagar”.

- Y centenas de cadáveres sorprendidos por la tormenta de fuego.

Otros desastres en la memoria colectiva remiten a lo mismo:

Puerta 12, en el estadio de River, en 1967, decenas de muertos aplastados ante la puerta cerrada
Estadio de Lima, centenares de muertos, con la policía tirando gases a la tribuna y las puertas cerradas.

La “puerta cerrada” es un trágico símbolo de esta América: el olvido, la orden apresurada, la falta de previsión, el desprecio de la vida, la corrupción del funcionario que debería controlar, el afán de lucro desmedido, la ignorancia, la falta de liderazgo, el desorden, la muerte."

domingo, diciembre 26, 2004

Del diagnóstico al diseño de un futuro posible




(Publicado en Revista Línea, 1998)

El debate al que he sido convocado incluye temas tan centrales como la credibilidad de las instituciones, la construcción de políticas en un contexto de descreimiento, el rol de los medios, la despolitización. Evidentemente carezco de respuestas para cada una de semejantes cuestiones de fondo.
Puedo inicialmente ensayar una "descripción objetiva" del estado de la opinión pública, y alertar sobre la falta de interés de la sociedad respecto de la política, la pésima imagen pública de "los políticos", la falta de esperanzas que campea, la exacerbación del individualismo, la falta de solidaridad, e, incluso, la tentación autoritaria de una sociedad que agota su capacidad de respuesta frente a temas como la seguridad, la violencia cotidiana, el crimen sin sentido.
Puedo, a continuación ensayar una suerte de "manual de uso" de políticos y funcionarios deseosos de restaurar su representatividad social, que les provea de algunas normas básicas que deberían cumplir si quieren continuar significando algo, políticamente hablando.
Me temo que este camino en exceso transitado por expertos, comentaristas y periodistas ha demostrado su inoperancia. Parece terminada la hora de los diagnósticos y debiera inaugurarse un período de generación de propuestas, de diseño de futuros posibles.

Por lo tanto, prefiero intentar una suerte de inventario de recursos disponibles, cercanos, aunque no explorados y explotados suficientemente

Lo pequeño es hermoso

Las macroempresas, los macroestados, las macrociudades, en fin, lo Macro (esto es : la concentración de recursos en enormes Economías de Escala para abaratar los flujos físicos, monetarios e informativos) esta en crisis. Lo Macro no puede adaptarse al cambio.
El futuro parece apuntar más a lo pequeño, altamente comunicado, autónomo, flexible, amigable, adaptable.
Imaginar qué repercusiones tendrá este cambio de paradigma en la actividad política, en las relaciones entre Estado y Sociedad, pueblo y representantes, empresas y trabajadores, trabajadores y sindicatos, estudiantes y docentes, etc., etc. es algo tan difícil como imprescindible si queremos avanzar hacia un futuro deseable.


Autonomía de la sociedad civil, organización social

Capacidad de generar respuestas creativas desde la sociedad
En vez de indignarnos por que "los responsables" no tapan los pozos, dedicarnos a taparlos sin esperar a la tragedia.
Qué sabemos hoy sobre las formas espontaneas de organización social? Alguien se dedica a inventariar experiencias, a comunicar éxitos y fracasos, a pensar mejores diseños organizativos? Es esa una tarea poco apta para el lucimiento en los debates televisivos, difícilmente ocupe alguna primera plana. Alguna cátedra en Ciencias Sociales después de debatir sobre "el Imaginario del cuerpo del Otro en el Espacio de lo No-dicho" se ocupa de estos temas?


Tecnologías

Es sustentable la imagen de una tecnología enormemente costosa, en manos de unos pocos? El acceso de millones de personas a Internet es acaso un fuego de artificio, una trampa, una argucia de los poderosos?. O constituye una herramienta barata, disponible, fácil y de enorme poder de penetración para difundir, comunicar, informarse, publicitar, peticionar, exigir, denunciar, mostrar?
El video familiar, barato, fácil y disponible no debería haber generado infinitas alternativas a la telebasura que por 65 canales nos inunda cada día?
Porqué persistir en un divorcio entre tecnología y pensamiento progresista?



Liderazgo, Comunicación

El rol de los líderes políticos ha sido generar recursos políticos a partir de la promesa de un futuro posible.
La maravilla de esos " animales políticos" reside en su capacidad de sorprender a la audiencia. Su poder de seducción se basa en iluminar aspectos ya conocidos de la realidad con otros ojos, y transformarlos en algo nuevo. E invitarnos a todos a admirar, mirar por primera vez, lo que creíamos conocer. Los líderes tienen la capacidad de ampliar la percepción de lo cotidiano.
No es esta una época propicia para los líderes, ni aquí ni en el resto del Mundo.
En cambio, cabe discutir cómo producir recursos políticos aun en estos tiempos de liderazgos personales ausentes. Cómo recrear la comunicación política, como difundir experiencias, cómo usar o crear nuevos canales, como integrar la tecnología de comunicación a la práctica social.
Trabajar en lo cotidiano, imaginar otras formas posibles de gestión (de la salud pública, de la educación, de la seguridad, del entretenimiento...), experimentar y reflexionar, parecen ser los únicos caminos posibles para recrear alternativas viables, ciertas: un futuro posible.

viernes, diciembre 24, 2004

Goooooolll !!

El estruendo, ruido, explosión, bramido, rugido o como quiera que se denomine en buen castellano el sonido infinitamente fuerte y lleno de notas graves, chirridos, estremecimientos de trozos inconcebibles de Universo cayéndose hacia el fondo inabarcable de lo infinito, digo, ese ruido inaudito es tan solo el pálido eco de algo aun más conmocionante: el grito de gol de Pérez, jugador de Sportivo San Telmo, venciendo por primera vez en el campeonato una valla del contrario. Pérez brama su gol como un Titán satisfecho luego de devorar a su enemigo, como un toro cebado en sange, como una hiena sedienta de carne machacada de su víctima. ¡Como grita Pérez su gol, madre mía!

Por qué hará eso, pregunto. ¿Odia tanto al enemigo? No creo, hoy juega en San Telmo, mañana podrá jugar en Barracas. ¿Odia tanto a su entrenador? Mmm ahí si hay algo, creo. Hay una venganza, un grito de rebelión de subordinado que se queja por haber sido maltratado, despojado, rezagado. Ahí está la cosa: cada vez que un jugador aúlla un gol en canchas argentinas nadie se crea que lo hace por sanas razones, claras y directas, relacionadas con la alegría,la satisfacción por el trabajo bien hecho. No. Eso sería demasiado elemental para nuestra entreverada y sinuosa psicología nacional. No, está resolviendo una interna, ganando puntos en la partida eterna que juega al mismo tiempo contra los dirigentes de la institución, la barra brava, el compañero de equipo que lo quiere desplazar, el entrenador, el periodista aquel que lo maltrató, y quizás el suegro que lo desafió a ser macho de una vez por todas. GOOOOLLLLLLLLLLLLOOOOLLLLLL CAAARAAAJJJJJOOO!!!!!

Mens morbida in corpore sano...

01/10/04

sábado, diciembre 11, 2004

El pogrom gaucho de Tata Dios

El 1º de enero de 1872 se cometió una masacre de extranjeros a manos de varias decenas de gauchos seguidores del santón y curandero Gerónimo Solané, alias Tata Dios.
Niños , mujeres, jóvenes y ancianos fueron degollados, violados, robados en una insensata orgía de sangre, bajo la consigna “muerte a los extranjeros y masones” y “Viva la Religión”.
A diferencia de las sangrientas refriegas que durante décadas sufrió al país, (el ancestral combate entre federales y unitarios, Interior y Capital) esta masacre tuvo al odio racial y xenófobo como principal componente. Por primera vez un pogrom, una pueblada anárquica y feroz se descargó sobre un grupo de seres humanos cuyo única condición de extranjeros los colocó en la mira.
No se trataba de huestes del Chacho en combate con el Gobierno Nacional o de un entrevero entre caudillos enfrentados. Se trató de una degollina de población civil inerme, desprevenida, sorprendida en la madrugada, atacada en sus carretas (9 vascos asesinados a orillas del río Tandil , con sus cuerpos, como nos cuenta un cronista de la época “tendidos, degollados, acribillados a puñaladas y lanzazos”), en sus hogares (la familia Chapar íntegra , incluyendo un bebé de 5 meses y su hermanita de 5 años) , o en la Plaza del pueblo, como un italiano organillero, primera víctima de esa noche infausta.
Este pequeño holocausto argentino (36 muertos por razones raciales) ha sido dejado de lado de la memoria colectiva. Fue prolijamente olvidado durante generaciones. Seguramente vecinos de Tandil, lugar de la tragedia, habrán sabido de esos sucesos, pero un manto de silencio, un oportuno olvido hundió esta carnicería en la desmemoria.
Persisten , en cambio, recuerdos de las guerras civiles, de la revolución del 90, la semana trágica del 18, la represión en la Patagonia, los bombardeos del 55 a Plaza de Mayo, la Operación Masacre, Trelew y los desaparecidos del Proceso.
Pero este oscuro episodio ha resistido la luz pública.
Me pregunto porqué.

Sucios, malos y pobres


“Antes y ahora, siempre indigentes, siempre vejados, siempre sometidos a la voluntad absoluta del Juez de Paz o del Comandante, no les es posible tener hogar, ni dedicarse en la quietud de él a la meditación que suaviza las ideas.(...). Al gaucho de Buenos Aires nadie lo proteje, antes bien se le persigue para enviarlo a la guerra o a la frontera.(...)
“Mientras ellos sin paga, sin alimentación defienden la propiedad ajena, nadie cuidará de su familia abandonada y sometida al duro dilema de perecer en la miseria o abrazar una prostitución y criminalidad forzados para seguir arrastrando la existencia.(...)
“ Y ese estado social reposa en la injusticia inicua de tener la Provincia dividida en dos clases, una privilegiada, compuesta de los habitantes de la ciudad, de los grandes propietarios rurales y de los extranjeros; la otra, vejada y oprimida, compuesta de los trabajadores de la campaña”
El alegato del abogado Martín Aguirre, defensor de los gauchos procesados por los asesinatos de Tandil, es una pieza de una fuerza de ideas, una sinceridad y una originalidad notables.
Es como si la Historia hubiera elegido a este casi desconocido abogado de provincia para desarrollar la oratoria central del discurso nacional que tan bien expresara, en esos mismos años, el “Martín Fierro” de Hernandez.
Ahí comienzan las desgracias,
Ahí principia el pericon;
Porque ya no hay salvación,
Y que uste quiera o no quiera,
Lo mandan a la frontera
O lo echan a un batallón


(...)
No hallé ni rastro del rancho
Solo estaba la tapera
(..)
Y la pobre mi mujer
Dios sabe cuanto sufrió
Me dicen que se voló
Con no se qué gavilán
Sin duda para buscar el pan
Que no podía darle yo



El mito nacional ya está construido. El gaucho explotado, arrojado a la frontera, usado como pion para sus jefes, su casas rematadas, su mujer prostituida, clama al cielo por vindicta.
Yo he sido manso primero,
Y hoy seré gaucho matrero
(...)
A naides le debo nada
Ni pido cuartel ni doy
(...)



Gaucho explotado que , sin embargo y para incomodidad de mas de un bienpensante del campo nacional y popular se atreve a ser crudamente xenófobo:

“Era un gringo tan bozal,
Que nada se le entendía-
¡Quién sabe de ande sería!
Tal vez no juera cristiano;
Pues lo único que decía
Es que era pa-po-litano.

(...)
“Yo no sé porqué el gobierno
Nos manda aquí a la frontera
Gringada que ni siquiera
Se sabe atracar un pingo
(...)
“¿Qué diablos! Solo son güenos
Pa vivir entre maricas...”

Hay algo en nuestro poema nacional que se hace más claro a medida que más uno conoce la masacre de Tata Dios.
Ese gringo del que Fierro se queja (maricón, perezoso, ignorante de las cosas del campo, parlanchín, aprovechado) se transforma en el objeto del odio. La noche del 1º de enero del 72, la primera víctima fue un organillero italiano, quizás un pa-po-litano como Fierro diría, quizas ni siquiera cristiano, de afuera, de otro mundo, un masón seguramente.
Fierro nos desafía: para ser argentino hay que ser macho, astuto, saber carniar, distinguir un bulto a una legua, payar, enlazar, hay que ser cristiano.
“Viva la religión” gritaba la montonera. Degüello a los extranjeros y masones.
Ser pobre pero macho, cristiano y federal como contrapartida a ser pueblero, de levita, unitario y extranjerizante.

Qué dilema, ¿no?

El episodio de Tandil conecta lo viejo con lo nuevo: la Santa Federación con la Inmigración. Dos hechos alejados en el tiempo y unidos en aquella madrugada: una vieja argentina vencida, cargada de resentimiento, se vuelca a la caza del extranjero - papolitanos organilleros, vascos carreteros, ingleses prósperos- y los pasa a cuchillo.
Qué dilema. ¿Con quién está tu corazón, viejo?
¿Con el gaucho vejado, idiotizado por una religión mal aprendida, presto a seguir a santones y curanderos, desconfiado, explotado por jueces, comisarios y comandantes de frontera, herido en su dignidad, atónito ante la llegada de los desconocidos, los de afuera...?
¿O con esas buenas gentes de Europa, venidas a América a tocar su organito, a buscar un lugar en un país ajeno y extraño, con viejas peleas ignoradas, a hacerse sin embargo tan argentinos como Fierro, a ser los padres de tu padre?

Asi como el inconsciente archiva la escena primordial, reprime lo inconfesable y alimenta la culpa, así esta historia ha sido debidamente reprimida, olvidada, archivada en algún periódico viejo, exhumada por un escritor de provincias y más recientemente por un estudioso inglés.
Porque asumirla es tan duro, tan inquietante como enterarse de que nuestros mitos nacionales tienen su lado oscuro, siniestro.
Si esos gauchos indómitos, patria desarrapada pero digna, esos gauchos que los Habib, los Katz, los Petinotti, los García, los Smith, aprendieron a admirar en su transformación de hijos de inmigrantes en hijos de esta tierra, si esos gauchos, carajo, mataron a 36 abuelos míos o de Habib, Katz o Petinotti , algo muy fuerte se nos mueve, se nos desmorona por dentro.
Entonces, vamos a negarlo. Lo hundimos. Lo rematamos. Lo asesinamos. Pasamos a degüello ese recuerdo, lo quemamos, lo ignoramos. Y nos quedamos tranquilos.
©2003

miércoles, diciembre 08, 2004

Según la UE , en Sudán no hay Genocidio

“Para Pieter Feith, quien presidió la delegación europea, durante el recorrido no se encontró ninguna prueba concreta de genocidio en Darfur, donde desde febrero de 2003 se enfrentan las milicias árabes progubernamentales Janjaweed y los insurgentes Ejército de Liberación de Sudán y Movimiento de Justicia e Igualdad.
Aunque constató que se realizaron matanzas 'lentas y silenciosas', Feith reconoció carecer de evidencias de que esos actos fueran cometidos por personas enviadas con instrucciones del gobierno central.”

***

Matanzas lentas y silenciosas, no son Genocidio. El Genocidio es ruidoso, y rápido, como un misil. Pero no es una matanza, esta claro ¿no? A ver si te lo explico mejor:
Hay una guerra entre milicias y un Ejercito de Liberación, por lo tanto que las milicias arabes hayan matado a cincuentamil pobladores negros cristianos o animistas, no es un genocidio, es...una matanza lenta y silenciosa.En el contexto de una guerra. Un asunto interno sudanes. Y eso, la Unión Europea no lo puede condenar. No podemos condenar lo lento y silencioso.
Por lo tanto le hemos pedido al Gobierno de Sudán que trate de organizar una matanza más rápida y ruidosa, así la opinión europea,al fin, empezará a creer que en Sudan están asesinando a civiles inocentes y, quizás entonces, nos animemos a condenar al gobierno sudanés. Mientras tanto, no podemos hacer nada. Solo leves críticas, airadas, a dicho gobierno. Obviamente la Corte Internacional de La Haya no tiene previsto sino hasta el 2020 iniciar alguna causa al respecto.


Hoy nos enteramos de que hay mil muertos diarios por hambre en los campamentos de refugiados. Eso es ir por el buen camino: a este ritmo en poco tiempo ya tendremos un buen Genocidio y podremos condenar a Sudán Siempre hay que tener esperanzas.

domingo, diciembre 05, 2004

Bastones Largos

En julio de 1966, un mes después de derrocar al Gobierno constitucional, el general Onganía ordenó liquidar cincuenta años de autonomía universitaria. Tropas de asalto de la Guardia de Infantería irrumpieron en las distintas Facultades de la Universidad de Buenos Aires, con la orden de arrasar con toda oposición a la Intervención decretada.
Pero en una de ellas - la Facultad de Ciencias Exactas- la noche fue especialmente violenta: decenas de profesores y alumnos fueron golpeados, tirados al suelo, insultados, en una cacería que aun se recuerda como la Noche de los Bastones Largos.
Exactas no se caracterizaba ni por la masividad de las tradicionales Medicina o Derecho, ni por la efervescencia política, como la de Filosofía y Letras. Era un pequeño ámbito científico, de investigación y enseñanza.
¿Por qué fue blanco de esa saña especial? ¿Por qué la represión adquirió allí el rostro de una jornada trágica, inolvidable, e incomprensible?
Creo saber la respuesta.

Yo cursaba el secundario en el Colegio Nacional General Julio A. Roca. Dos patios, el olor de cincuenta años atendiendo a camadas de alumnos del barrio de Belgrano y alrededores, con las luces y las sombras de una enseñanza que hoy se añora: Club Colegial – cuya revista “tuve el honor” de dirigir, clases de música - formaba parte del coro-, viejas profesoras, broncas, bromas, acto de fin de año, discutir de política – Vietnam era una herida-, música, futuro.
En junio de 1966 escribí en el pizarrón, en letras grandes LLEGO EL GOLPE. No sé bien por qué lo hice: no como homenaje sino como ratificación de algo que toda Argentina esperaba desde hacía varios meses: la irrupción de los militares, de la mano del General (retirado) Juan Carlos Ongañía. Desde su renuncia a la Comandancia del Ejército, a fines de 1965, todos sabían que el golpe era cuestión de tiempo. Y de circunstancias disparadoras, como el Plan de Lucha que oportunamente la CGT descerrajó sobre un Gobierno democrático y honesto. Pero eso es otra historia.

Yo iba al Roca. Sí. ¿Y saben que se conmemoraba en julio de 1964? Los cincuenta años de la muerte del “Prócer”. Y¿ saben dónde se conmemoraba? En el Monumento a Roca: Diagonal Sur y Perú, a metros de la Facultad de Ciencias Exactas.
Allí fuimos unos pocos alumnos- los miembros del coro- a entonar el Himno a Roca, que nuestra benemérita Profesora de Música había compuesto para la ocasión... No recuerdo ni su nombre, ni la letra de la soporífera loa al Conquistador del Desierto.

Al rato llegó el Presidente Arturo Illia y nos saludó, uno a uno. Subió al palco, y quedó rodeado por prohombres: ministros, secretarios... y el Teniente General Juan Carlos Onganía, Comandante en Jefe del Ejército.
Era la primera vez que veía a un Presidente de la Nación tan cerca. En algún lugar mío había emoción, en otro, mi rebeldía se reía de toda aquella puesta en escena.

Todo marchaba muy bien. Palabras alusivas. Público respetuoso, señoras y señores importantes, algún descendiente del héroe. Nosotros esperando a cantar el Himno...
De pronto, desde algún lugar que identifiqué como la terraza del histórico edificio de la Facultad de Exactas, se escucharon gritos y consignas. Era un grupo de estudiantes. Pocos, diez o doce. No recuerdo las palabras, pero eran contra los militares, sin alusiones al Gobierno. Gritaban, aullaban, se reían. (Los admiré, pequeño, abajo, quise estar con ellos ahí arriba, libres y poniendo nerviosos a esos adustos personajes).
Algún funcionario, muy alterado, gritó algo contra los estudiantes. Estaban aguando el acto. Y estaban poniendo muy nerviosos a los asistentes. Sobre todo a uno de ellos.
Ahí lo vi. Vi su mirada humillada e impotente. Así hablaban los ojos del general Onganía. El máximo jefe militar, el que había aplastado con sus tanques a la fracción colorada del ejército, el gran caudillo militar emergente, estaba ahí, a merced de diez “loquitos”, resguardados por la autonomía universitaria. Un hombre acostumbrado a mandar, veía con claridad un límite al poder que, ya seguramente en ese momento, planeaba asaltar.
Nunca olvidó la afrenta. Por eso, el general no descansó hasta ver la odiada Facultad de Ciencias Exactas y Naturales humillada, hundida, dispersa y asustada, con sus profesores golpeados hasta la sangre; sus aparatos e instalaciones, destrozados; sus alumnos, demudados. Y la Ciencia huyendo del país.
Eso vi hace ya cuarenta años, y ahora lo cuento.


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