domingo, septiembre 23, 2012

El Plan máximo



Durante el mes de septiembre de 2012 muchas cosas sucedieron en Argentina.
Lo más importante fue el comienzo de las rebeliones pacíficas a cargo de la llamada “clase media”. Se sabe que esa clase - condenada por Marx a la no existencia ya que, según el Profeta, estaba destinada a diluirse en el proletariado ante la polarización de la sociedad entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres - es la cenicienta de la política. Olvidada y despreciada por los políticos populistas y de izquierda – por sus veleidades individualistas- constituye sin embargo un importante botín electoral.
Se gobierna con los votos de la clase media pero contra los intereses de la clase media.
El kirchnerismo, abandonado por la clase media en 2009 obtuvo ese año un lastimoso 33% de los votos: un pasaporte al olvido. Esa lección fue muy importante para el partido en el poder. A partir de allí se diseñó un plan de reconquista de los sectores medios basado en la concesión de créditos de consumo a interés cero: televisores y computadoras a 50 cuotas iguales fueron la punta de lanza del plan, que se corporizó en los festejos del bicentenario, con dos millones de personas en las calles participando de un espectáculo maravilloso.
Ese acto cambió un poco el clima social y el kirchnerismo empezó a ver la luz al final del túnel. La economía se recobraba, el campo estaba en paz, el consumo se relanzaba y la oposición no terminaba de consolidar una presencia decisiva en el Congreso.
Entonces murió Él. Como si fuera un mensaje de la Historia, el impacto emocional de su muerte conmovió, nuevamente, a la clase media, en especial a sus jóvenes.
Entonces todo renació para el Kirchnerismo: nació una militancia joven, el peronismo disidente pidió permiso para volver al redil, la oposición perdió a su factor de aglutinación y todo se dispuso para la victoria inapelable del 2011.
Allí Cristina, La Viuda, obtuvo un histórico 54%.
Volvía al gobierno con ansias renovadas. Había sido humillada por la rebelión del campo en 2008 y por la derrota de 2009. Venía con ganas de venganza.
De un modo extraño y bizarro decidió vengarse de la clase media, a la que acababa de seducir. Ella no olvidaba que, en especial, la clase media porteña la despreció en 2011 dándole a Mauricio Macri el 65% de los votos.
Entonces decidió “ir por todo”. Terminar con el mercado libre del dólar, insinuar controles cada vez más fuertes a la actividad privada, aumentar la presión impositiva, restringir importaciones, imponer la idea de una reforma constitucional que la habilite a un tercer período, ningunear la decadencia de los servicios públicos- en especial el transporte de trenes y sus 51 víctimas en el accidente de Once- proteger a su Vice acusado de corrupción echando al Procurador de la Nación y al juez de la causa y, por último, estatizando la ex Ciccone. Y más. Negar la inseguridad, estatizar YPF, relanzar el conflicto de Malvinas, avanzar sobre el Banco Ciudad, quebrar la alianza con Moyano y fogonear la ruptura de la CGT, organizar el “Vatayon Militante”, llenar el gobierno con jóvenes de La Cámpora, incentivar el adoctrinamiento en colegios secundarios y escuelas primarias, acercarse cada día más a Chávez, etc.
Entonces estalló el cacerolazo del 13 de septiembre.
Al fin, la clase media salía de su letargo y de forma espontánea, a través de las redes sociales, sin dirigentes ni referentes llenó la Plaza de Mayo y decenas de plazas del interior. No era el odio lo que la unía sino la rabia. Jóvenes y señoras de Barrio Norte, Palermo, Belgrano, Caballito mezclados, felices, sorprendidos de su fuerza y su número, su poder. Lo que la oposición fue incapaz de hacer- ponerle un freno al “vamos por todo”- lo estaban haciendo ellos de la forma más fácil y natural posible, sin extrañas confabulaciones previas, sin negociaciones, programas de mínima, consignas pactadas, oradores, palcos, altoparlantes : sin nada de la estética de los actos programados desde el poder, con sus decenas de micros rentados, militantes organizados, pancartas y bombos. Nada del folclore político de los últimos 50 años. Algo insólito, increíble.
El impacto fue enorme. Ni los medios, ni los políticos de oposición, ni los encuestadores ni el Gobierno había previsto que 200,000 personas coincidieran en lugar y tiempo y en reclamos: No a la Re elección, basta de inseguridad, no te tenemos miedo, tengo derecho a hacer con mi dinero lo que quiera.
El Gobierno pasó del respeto formal (fue una marcha “importante”, hay que dar lugar a que la gente se exprese) a la descalificación más agresiva ( “son los que apoyaron los golpes militares”, “les interesa Miami más que San Juan”, “iban bien vestidos”)
La oposición se admiró y extrañó no haber conducido la marcha. Era un botin electoral demasiado importante y había que ponerse al frente. Los intelectuales opositores se alarmaron; espontaneismo, falta de liderazgo, manipulación de la derecha, espejo del populismo del gobierno, etc.
Así las cosas, el gobierno decidió poner en la heladera el plan reeleccionista y apostar a que una economía que despuntaba mejor para 2013 y algunas medidas de relanzamiento del consumo podrían aplacar a los caceroleros y permitir que en una mejor oportunidad se dieran las condiciones para plantear la Reforma de la Constitución.
Pero los estrategas del Gobierno no estaban tranquilos: había que hacer un gesto inusual, solo una quiebra histórica podría recuperar los votos perdidos de los sectores medios.
La “mesa chica” se declaró en sesión permanente. Se discutieron y analizaron estrategias, tácticas, acuerdos, alianzas, actos, contramarchas, gestos, anuncios, leyes, decretos, apariciones televisivas, estatizaciones, espectáculos, promesas, amenazas, aprietes, denuncias, juicios, discursos.
 Pero nada parecía servir: había que hacer algo impensado, dramático, histórico.
Zanini: Te acordas Cristina el hecho político que significó la muerte de Néstor
Cristina: Cómo no me voy a acordar
Zanini: Muchachos, lo tengo
Cristina, Kunkel, Diana Conti, Hebe, Máximo: Que tenes??
Zanini: La solución: El Plan Máximo
Cristina: de qué se trata
Zanini: Muy simple, como todos los buenos planes. Volver a patear el tablero, conmover a toda la gente, recuperar el apoyo, enmudecer a la oposición y a los caceroleros. Que Cristina “muera”.
Todos: Pero que estas diciendo, te volviste loco?
Zanini: Es muy simple. Durante el mes de febrero Cristina empieza a dar síntomas de enfermedad. Deja de ir a Casa Rosada. Se refugia en Calafate. Empiezan a lanzarse rumores: el cáncer, el viejo cáncer negado por la contra, reapareció. Cristina esta muy mal. Le quedan pocos meses de vida. Conmoción. Actos de miles de militantes. “Fuerza Cristina”. El 1 de marzo la Presidenta no puede dar el discurso de apertura de las sesiones del Congreso. Los rumores ya son un bramido, las redes sociales estallan, la gente se reúne angustiada. El 15 de marzo se informa de un agravamiento del estado de salud. No se habla de otra cosa. Por fin, el 17 de marzo, se conoce el desenlace: Cristina Fernández de Kirchner acaba de pasar a la inmortalidad, a las 20.25 hs.
Todos: Guau!
Zanini: Entonces surge el operativo Máximo. La Cámpora exige que Máximo sea nombrado Jefe de Gabinete y se prepare su candidatura para el 2015. Cristina se oculta en Venezuela. Se organiza el velatorio público, a cajón cerrado, en Río Gallegos, para tener todo controlado. Se ingresa el cajón a la cripta donde descansa Néstor. Millones de personas en todo el país se reúnen a llorar a la Presidenta. Los caceroleros se callan y, algunos, emocionados presentan su pésame a la familia. La oposición presenta sus respetos y se autodisuelve.
En las elecciones de 2013 las listas de diputados del Frente para la Victoria alcanzan el 65% de los votos.  Y en 2015, Máximo Kirchner será votado por el 62%, la misma cantidad de votos que sacó Perón en 1973. Fin de la historia. Cristina sigue gobernando desde las sombras, Máximo se asegura dos periodos consecutivos, no hay necesidad de reformar la Constitución y el Modelo se garantiza la continuidad por décadas. El único sacrificio lo tiene que hacer Cristina, pero bien vale la pena: Máximo en el Gobierno, Cristina en el Poder.
Cristina: APROBADO!

Así fueron las cosas. Hoy, 25 de mayo de 2023 Máximo Kirchner le pasa la banda presidencial a Flor Kirchner, en un emotivo acto, en el cual ambos lloraron en recuerdo de Él y Ella. Yo, con más de 70 años aun sueño con irme a vivir a Uruguay, pero, se sabe la patria tira. Mis amigos, mi familia están acá. Habrá que soportar a Florencia ocho años. Quizás algún día las cosas cambien, la oposición termine de unirse y la clase media recuerde de lo que fue capaz un 13 de septiembre de 2012. Pero lo veo algo difícil. Ya casi no queda clase media. En este país, como Marx había profetizado, solo hay muy pocos ricos muy ricos y una enorme mayoría de pobres, muy pobres.





sábado, septiembre 22, 2012

Últimos posts míos en Facebook




Nuevamente la política. Las marchas espontáneas del 13S y la programada para el 8N están removiendo el avispero intelectual. No hablemos de los escribas oficialistas: hablemos de los supuestos intelectuales opositores que escriben en La Nación. Están casi tan alarmados como Abal Medina: "hay odio, esto es lo mismo que el gobierno, son manipulados por la derecha", etc. Piden que la gente sea "sensata" y no odie, ni insulte, se comporte como lores ingleses en el parlamento. Están muy alarmados por, lo que dicen, es el desprecio a la política que muestran esas multitudes. Odian lo espontáneo. Y quieren a intelectuales y políticos opositores a la cabeza de las marchas. Sino, esto va a terminar mal. Creo lo contrario: hace uno meses la queja era que no había oposición y el gobierno no tenía limites. El limite que encontró son 200 mil personas autoconvocadas: eso es política, en serio. Ahora hay oposición. Lo demás es retórica.

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Acabo de escuchar a un especialista en impuestos que me dejó helado. El Estado nacional más los provinciales más los municipales recaudan unos 72 mil millones de pesos al mes. Dividiendo entre 8 millones de familias, cada familia aporta mensualmente casi 9 mil pesos! Si desapareciera el Estado, cada familia dispondría de más del doble de los ingresos que actualmente tiene. Vamos a supone que el Estado no debe desaparecer, sino pasar a ser el estado pequeño que era hace un siglo. En estos días el Estado se queda con el 60% del PBI. En 1914, con el 10%. Esa es la diferencia. Si los políticos de la oposición- cosa casi imposible- se propusieran reducir el Estado al tamaño de 1914 (no seamos tan exigentes: reducirlo a la mitad) el ingreso de las familias y, por lo tanto la economía, y por lo tanto la creación de nuevas empresas y por lo tanto la demanda de trabajo aumentarían al doble. Un Estado que "solo" consumiera el 30% del PBI, liberaría un 30% para uso de las familias y empresas: esa es la Revolución. Eso es lo que hay que pedir en las marchas. Por que si no, se Irán los K, pero quedara el Estado enorme que nos ahoga con el saqueo del 60% de los que producimos como sociedad.


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Qué es una revolución? Desde el punto de vista del análisis político- al margen de los objetivos de la misma- se compone de una geometría idéntica: un sistema de dos polos de poder (Gobierno y oposición) en el cual el primero tiene más poder de fuego, se transforma en una tríada: Gobierno, sectores que apoyaban al gobierno y dejan de hacerlo, y Oposición. Se constituye una alianza tácita o explicita entre los ex-oficialistas y los opositores, que de este modo rompe la balanza y el poder pasa a la alianza opositora. Sucedió en 2008-2009 cuando la ciudad se alío al campo; y puede suceder ahora, cuando la clase media puede confluir con el sindicalismo de Moyano. Toda revolución implica la alianza de dos ex-enemigos, de ahí lo raro que sean. Hay mucha tensión interna en la nueva alianza, viejas cuentas por cobrar. Por lo que suelen ser increíblemente crueles una vez con toman el poder y se desata la lucha interna. Veremos lo que pasa aquí.

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La Marcha de la Libertad, en septiembre de 1945 convocó a cientos de miles de personas, hartas del gobierno militar-nacionalsindicalista. La clase media creyó que ese era el golpe definitivo. Que la calle era de la oposición democrática. Pero llegó, inesperado, el 17 de octubre. La calle fue de otros.
Quizás estemos asistiendo a un nuevo 17 de octubre, esta vez de los sectores medios. Fue tan inesperado como el del 45: la calle era del gobierno, ahora no. El gobierno prepara una contramedida, pero es evidente que es como respuesta defensiva. Niegan la importancia del 13S, pero preparan la réplica, o sea, no se entiende.
La Marcha de la Libertad del 45 no fue capitalizada por los partidos de oposición: eso permitió que Perón armara su propuesta electoral ganadora. Esta vez, nos guste o no, algo, alguien tiene que juntar esa fuerza y transformarla en poder político. No es fácil. Y desconfiamos de los políticos. Como mínimo, si la Ley de necesidad de la Reforma sale- cosa no improbable- hay que EXIGIR el armado de una única lista de Convencionales Antirreforma. Si gana, la Asamblea Constituyente debe declarar el primer día que su voluntad es NO reformar la Constitución, y autodisolverse.
¿Seremos capaces?

jueves, septiembre 06, 2012

Mi libro "La Utopía del Socialismo Cintífico" en Sribd
Link http://es.scribd.com/doc/105057605/La-utopia-del-socialismo-cientifico-edicion

sábado, agosto 18, 2012

Utopía y Profecía




La Utopía es una expresión de deseos: “me gustaría un mundo donde no haya ricos ni pobres, en el que todos disfruten de los mismos bienes”, es una Utopía.
En cambio, la Profecía es una afirmación sobre cómo será el futuro, una  presciencia de lo que con seguridad ocurrirá: “ Y el mundo, al fin, será un lugar de igualdad, sin ricos ni pobres, donde todos podrán disfrutar de los mismos bienes”.
La Utopía, ubicada en el lugar del puro deseo, es, por lo tanto inocente: es solo la expresión de un ideal, al cual no se le asigna ninguna probabilidad concreta de cumplimiento.
La Profecía, en cambio, es una “revelación”, un anticipo del futuro. Intenta provocarlo al ser proferida: si usted no entiende como será el futuro trabajará en contra del futuro. Conocer el futuro nos permite arribar a él más fácilmente.
El marxismo tiene un elemento profético y un elemento utópico. Ambos planos se mezclan, a veces en forma intrincada, por lo cual se confunde una simple expresión de deseos con una supuesta capacidad científica de prever el futuro. Es una utopía “científicamente” explicada: mi deseo, es el deseo del Historia. Mi deseo se transforma en un resultado objetivo de la Historia, al margen de mi práctica. La historia profetizada le da cuerpo, entidad, probabilidad cierta a mi utopía.
En el Socialismo Utópico se diseñan planes de un mundo perfecto. El Socialismo Científico intenta demostrar que esos “planes” no son capricho de pensadores bienintencionados, sino necesidades objetivas de la Historia y, por lo tanto, serán coronados por el éxito. Solo resta trabajar para “crear las condiciones subjetivas” que den lugar al despliegue objetivo de la realidad. Es esa tremenda seguridad en el éxito lo que otorga la confianza, el entusiasmo, la alegría al militante socialista. Se sabe acompañado por la Historia y desprecia a los que no entienden el mensaje que descubrió Carlos Marx. La Nueva Sociedad no es un simple catálogo de buenas intenciones, es el futuro, es lo que ocurrirá, tarde o temprano. Para que ocurra tienen que darse ciertas condiciones “objetivas” (el desarrollo del capitalismo, hasta el punto en el que las fuerzas productivas entren en conflicto con las relaciones de producción) y condiciones “subjetivas” (que la clase obrera tenga conciencia de su papel histórico, que deje de ser una “clase en-sí, para ser una “clase para-sí).
El leninismo simplifica las cosas: no son necesarias, en realidad, las “condiciones objetivas”. Rusia está lejos de los niveles de desarrollo capitalista que existen en Inglaterra o Alemania, pero eso no importa demasiado. Lo que falta de “objetividad” se compensa con un exceso de “subjetividad”, de voluntad. De ahí su extraordinario énfasis en el Partido, la expresión orgánica de la subjetividad, del puro deseo incansable de hacer posible la Revolución. La “ciencia del Socialismo” se transforma en la “ciencia de la Revolución”, en un manual de técnica de toma del poder, en el “Qué hacer”. De ahí, la mística de la militancia: contra todas las condiciones objetivas, el militante revolucionario debe tener fe en el éxito, debido a su persistente e incansable actividad. El “militantismo”, el “activismo”, toman el mando. Ya no se discute la “necesidad histórica” del Socialismo ni cómo será- o como debiera ser- el Socialismo, una vez tomado el Poder. El medio ( la toma del Poder para realizar el Socialismo) se transforma en el único fin. Los “técnicos” de la Revolución solo discuten en términos de oportunidades de debilitar al enemigo y de fortalecer “el campo revolucionario”.
De la Utopia de la libertad y la igualdad, se pasa a la profesionalización de la toma del Poder. Los medios (la violencia, la supresión de libertad para los “enemigos”, la muerte como recurso de la Revolución) están  justificados, pierden dimensión moral. Criticar la acción de la Cheka es “humanismo burgués”. “Un buen comunista es un buen chequista” dijo Lenin, para acallar las criticas que entre muchos bolcheviques honestos levantaba el accionar violento, arbitrario, asesino, de la Cheka, el órgano del Poder revolucionario por excelencia, al que más recursos le dedicó el estado soviético.
La utopia se tranforma en acción criminal justificada por el fin de crear una Sociedad libre e igualitaria. El malentendido ya estaba instalado. Cien millones de muertos esperaban.

Nacionalismo económico

Hubo un lider de un pais que...

- Controló la produccion agrícola a través de unos cupos que debían entregarse al Estado a precios irrisorios. Esto generó que las cantidades entregadas por los campesinos al Estado fueran cada vez menores, con el consiguiente desabastecimiento.
- Para evitar esta situacion se agudizó el intervencionismo del Estado, que los agricultores sortearon recortando las co
sechas y vendiendo en el mercado negro
- Los que no podian acceder al mercado negro tenían que contentarse con cartillas de racionamiento, magras e insuficientes para alimentar a la población.
- Los salarios de los obreros agrícolas fueron fijados por el Gobierno, en un bajo nivel
- Las magras cosechas eran , segun el gobierno, resultado de la sequía
- En la industria tambien se fijaron largas jornadas de trabajo y se recortaron salarios
-Se creo in Instituto de la Industria, se intervienieron empresas privadas, se creo una empresa estatal para producir energía que consumio millones de pesos y termino abandonandose
- Se nacionalizo la red de ferrocarriles, empresa que fue gestionada de modo desastroso. El programa de nacionalización produjo resultados similares a los de los paises de Europa Oriental
- Se aplicó un fuerte control del comercio exterior, con la idea de reducir las exportaciones y aumentar las exportaciones
- Como resultado de todo esto se bloqueó el cecimiento económico y el aislamiento internacional hizo imposible proveerse de materias primas y alimento- Para poder participar en el comercio exterior había que inscribirse en un registro cerrado, lo cual fue usado como modo de corrupción, dandole a los "amigos" ese derecho
- En suma: caida de la productividad, reduccion de salarios, colapso del comercio exterior, intervencionismo en el mercado interno y un enorme deficit producido por la creacion de empresas inviables con dinero público, inflacion y corrupcion generalizada
QUIEN FUE? Stalin, Perón, Chávez? no, El Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por Gracia de Dios, entre 1939 y 1960.

jueves, agosto 02, 2012

De la Introduccion a la Utopía del Socialismo Científico, que estoy escribiendo:


De los dos terrores que asolaron el siglo XX- el nazismo y el comunismo- es el comunismo el más misterioso. 
Que el nazismo era un sistema de violencia contra las minorías, un programa de exterminio y de predominio racial, nunca hubo dudas. Fue groseramente franco. Ya en el programa del Partido Nacional Socialista de 1920 se exponía con claridad el plan de excluir a los judíos de la nación alemana y el propósito de obtener “colonias” para dar sustento a la población alemana. Había que tener “mala entraña” para adherir a esas ideas. 
Pero el comunismo, el marxismo fue otra cosa. Un ideario liberador, humanista, la culminación del proceso iniciado por la Ilustración para acabar con los privilegios de las minorías, un programa de liberación, de desaparición de la desigualdad, de desarrollo científico y económico. La promesa del marxismo fue muy atractiva. Pero sus frutos casi iguales- peores en algún sentido- a los del nazismo. El nazismo cumplió su programa a rajatabla, sin contradicciones internas. En cambio el marxismo , el “socialismo real” ocultó cuidadosamente el crimen: cumplió un plan implícito, secreto de liquidación y asesinato que aun hoy es negado. Así como los negacionistas del Holocausto judío por los nazis son seres moralmente inferiores, los innumerables negacionistas del holocausto comunista no tienen mayor estatura moral. Solo que unos tienen muy mala prensa y los otros, programas de radio y televisión.
El comunismo, ese arco que va desde un iluminado Marx hasta un asesino serial y frio como Stalin, es incomprensible. La mejor gente, la más inteligente, la más buena adhirió al comunismo. Su claridad, su fuerza expresiva convenció a varias generaciones de la incomparable justeza de sus objetivos. Picasso, Neruda, Sartre, Rolland, Saramago, por nombrar solo algunos, fueron los referentes de cientos de intelectuales, poetas, artistas – la “crème” de la intelectualidad- que adhirieron sin dudarlo al comunismo. Solo algunos, valientes y repudiados, como Guide, Koestler, Camus, Octavio Paz o Vargas Llosa se atrevieron a mirar…y vieron: el Gulag, la persecución a homosexuales, el trabajo esclavo, las deportaciones masivas, las prohibiciones, los Procesos de Moscú, el Gran Salto Adelante de Mao con sus 30 millones de muertos , la Stasi, la Cheka, la KGB, los Servicios Cubanos… Mucho, demasiado para explicar como simples “desviaciones” del programa liberador marxista.
Así como no se entiende el arco que va desde el Jesus del amor hasta un Torquemada de la tortura, la religión civil marxista amparó en su seno a lo mejor y a lo peor, en una mezcla esquizofrénica que aun hoy provoca escozor. 
Ya nadie, en su sano juicio, se reivindica nazifascista. En cambio miles de personas, incluyendo intelectuales, artistas, creadores, aun se dicen marxistas. Los cien millones de muertos que los regímenes comunistas produjeron en medio siglo no parecen conmover demasiado a esas conciencias.
En general- además de negarse a creer en los innumerables testimonios que lo prueban- apelan a los “errores” o “deformaciones” del marxismo en manos de gente como Stalin. Marx no se equivocó, se equivocaron los marxistas en el poder, parecen decirnos.
Nuestra pregunta es la siguiente: ¿ cómo se explica que sin excepción alguna TODOS los marxistas en el poder construyeron sistemas totalitarios? Desde Lenin hasta Mao Tse Tung, desde Castro a Kim il Sung, desde Pol Pot hasta Ceasescu, desde Stalin hasta Trotsky, ¿TODOS traicionaron a Marx? Qué hubo ¿ una conspiración nefasta para traicionar al Viejo Marx?
Difícil de creer.
Mi hipótesis- que no es novedosa- es que el marxismo originario ya tenía en su seno el huevo de la serpiente. Marx no es inocente del Gulag. Marx no puede ser apartado respetuosamente de los campos de concentración que Lenin- mucho antes que Hitler- instaló en la Rusia revolucionaria.
Creemos que Marx y los primeros pensadores marxistas elaboraron una utopía que contenía en germen el desastre. Pero eso hay que demostrarlo, si puede “demostrarse” algo en el terreno de lo humano. Aqui voy.

martes, julio 17, 2012

Bitcoin




Bitcoin es una moneda virtual para realizar transacciones a través de la Web. Más allá de si el experimento tenga o no éxito, lo bueno de Bitcoin es que recrea las características iniciales del dinero: un medio de pago aceptado socialmente e independiente de la acción de los gobiernos. La historia del dinero es quizás la más importante…y la menos conocida de todas.
No es cierto que el dinero haya sido una creación del Estado. Por el contrario, fue una creación espontánea, un método inteligente que hace miles de años fue creado para finalizar con las complejas transacciones basadas en el trueque y , en cambio, agilizar la compra y  venta.
Un ejemplo: al Sr.Q le sobran tomates y quiere pan.  En los tiempos del trueque el Sr. Q debía ir al mercado y vocear su oferta ”cambio tomates por pan”. Si casualmente el Sr.W tenía pan y le faltaban tomates, se podía cerrar el trato. Pero la realidad era que tal transacción era de difícil y engorrosa tramitación: quizás nadie quería tomates, o el que los quería , no tenía pan para intercambiarlo, etc.
Ahora bien, el Sr.Q quiere pan y ofrece tomates; el Sr.W quiere tomates y ofrece vino, y el Sr.Z quiere vino y ofrece pan. Es evidente que la transacción no se realiza porque Q y Z no se conocen, no entran en contacto. Pero a algún genio se le ocurrió crear un medio de pago, por ejemplo, unas semillas. Entonces el Sr.Q va al mercado y vocea su oferta” vendo un kilo de tomates por 10 gramos de semilla”. Entonces  le vende los tomates al Sr.W y recibe 10 gramos de semillas. Con esas semillas vocea su oferta,”quiero comprar pan, pago 10 gramos por un kilo”. Aparece el Sr Z y quizás otros señores y la operación se concreta rápidamente. ¿Por qué? : porque en vez de obligar a un trueque de mercaderías, las semillas (el dinero) son aceptadas universalmente como medio de pago y valen tanto por tomates, como por pan, como por vino o cualquier otra mercadería. Las transacciones se facilitan enormemente de este modo. El comercio nacional o internacional jamás hubiera nacido siquiera, sin existir un medio de pago universalmente aceptado.
Ese medio de pago que se impuso luego de siglos fue el oro. Un material escaso, atractivo- con un valor ornamental propio- que no se oxida, no se desgasta casi y que permite ser transformado en piezas de distinto peso (o valor). La plata también fue aceptada durante mucho tiempo como medio de pago, pero con un valor mucho menor (aproximadamente 1gr. de oro se cambiaba a 15grs. de plata), por lo cual se destinaba a compras menores.
Se descubrió que una manera de uniformar los valores del oro era acuñando monedas idénticas y con el mismo peso, en distintos valores (o peso). La identificación de la palabra “peso” o “libra” con dinero proviene de allí: cada moneda tenía una determinado peso (pesaba determinada cantidad de libras) lo cual informaba claramente sobre su valor. La acuñación estaba en manos privadas, ya que requería saberes muy especializados para lograr piezas exactamente iguales, y por lo tanto del mismo valor.
Acá entra el Estado. Los reyes declararon en algún momento el monopolio de la acuñación. Y , he ahí el problema. Los muy pícaros se dieron cuenta que podían falsificar moneda, bajando su “ley”, su componente de oro, mezclándola con otros metales, como bronce. Entonces se lanzaron alegremente a falsificar moneda para saldar sus deudas con menos gasto. Eso se llama inflación. La inflación hizo estragos y su única causa era el desmedido afán del rey en falsificar la moneda para “pagar” más barato a sus proveedores.
Mucho tiempo después se creó el “papel moneda”, un sustituto del oro real, físico, convertible exactamente en la cantidad de oro que “el peso”, o la “libra” papel prometía. Un sistema perfecto…salvo por el hecho de cuando alguien quería redimir la deuda- o sea cambiar los billetes por monedas o lingotes de oro- descubría que el oro no existía: el Rey lo había gastado alegremente. Durante siglos los gobiernos trataron de esquivar la relación entre billete y oro, a fin de desalentar a las personas a hacerse del oro. Hubo un Patron Oro que por unas décadas obligó a los gobiernos a fijar alguna relación fija entre billetes y oro, pero al fin fue dejado de lado hace unos 40 años. A partir de allí, los gobiernos se sintieron libres de emitir cuanta moneda quisieran, por lo cual la inflación se hizo creciente.
Recapitulando: el dinero fue una creación espontánea, macerada durante siglos, basada en la común aceptación de un medio de pago universal, el oro. La estatización en la producción de esos medios de pago minó la confianza en la moneda, y la inflación se instaló como un “mal necesario” de la economía.
El Bitcoin intenta restablecer el sentido originario del dinero. Hay una emisión absolutamente autocontrolada: jamás habrá más de 21 millones de “dólares” en Bitcoins. Es decir, no hay peligro de inflación porque la emisión acompaña rigurosamente la cantidad de transacciones que se hacen en esa moneda. Hoy hay 6 millones de “dólares” en Bitcoins. Se calcula que para 2030 habrá unos 20 millones. Y a partir de allí, no se emitirán más Bitcoins.
Si la gente acepta el Bitcoin como medio de pago y como no hay peligro de inflación- porque no existe ningún Gobierno que a través de su banco central quiera “inflar” la economía-  puede ser que el experimento funcione y la Web, esa increíble plataforma independiente de gobiernos y corporaciones, sea un mecanismo de devolución del poder del Estado a la gente.
Se habrá reinventado el dinero, y esta vez ningún poder lo podrá manipular. 

lunes, julio 16, 2012

El futuro



Los diarios nos traen dramáticas escenas de la crisis europea. La Presidente nos recita todos los días que Argentina se salva mientras el mundo se cae a pedazos. Miles de mineros llegan a Madrid en protesta. Indignados, desocupados, jubilados que se suicidan. Ante ese panorama, lo jóvenes se preguntan algo así como ”¿Papá, para que me trajiste a este mundo?”
Ni tanto, ni tan poco. Me llamó mucho la atención el sostenido y creciente precio de la soja. En un mundo que se cae a pedazos….es raro que crezca la demanda de alimentos, no?
Justamente hoy se publica un informe que da una vision de largo plazo sobre la economia y la demografía mundial. (Ver Juan Llach, en La Nación:http://www.lanacion.com.ar/1489386-con-viento-de-cola-para-rato  )
En síntesis, más allá de los resbalones de las crisis, la tendencia es clara: centenares de millones de nuevos consumidores –especialmente asiáticos- se incorporarán a la demanda de más y mejor alimentación, y eso tira los precios para arriba. Hasta el 2030 se prevé esta tendencia, una oportunidad increíble para Argentina: soja, carne, aceites, aves, etc.
El mundo no se cae a pedazos. Lo que se esta cayendo- y no voy a entrar en detalles - es el Estado de Bienestar europeo, basado en innumerables beneficios sociales a sus ciudadanos. El problema es que el “bienestar” se acaba cuando no hay quien lo pague. Y no hay quien lo pague. En cambio, en Asia, las multitudes campesinas se están urbanizando aceleradamente, están trabajando en nuevos servicios e industrias y están demandando cada vez más y mejores alimentos y otros bienes. Cuatro mil millones de teléfonos móviles están conectando campesinos, pescadores, artesanos con sus mercados, con aquellos que demandan sus productos. El mercado- el espacio en el que oferta y demanda se sientan a negociar- se ha hecho global e instantáneo. Nadie concentra- como en épocas de los imperios- el poder de decisión: millones de personas deciden comprar o no comprar a este u otro precio, este u otro producto. Los negocios serán para los que entiendan este proceso…y dejen de llorar por la leche derramada en Europa.

martes, julio 10, 2012

Impuestos e inflación



Los gobiernos desde siempre han apelado a dos mecanismos para recaudar : impuestos y falsificación de moneda.
Los primeros son de alta conflictividad social: la gente siente que el gobierno le mete la mano en la cartera y le roba. Hubo innumerables rebeliones impositivas. La Revolucion Americana comenzó por un impuesto al té. “No taxation without representation” fue la consigna: los impuestos deben ser aprobados por parlamentos que tengan representantes de los contribuyentes.
La otra manera es menos conflictiva, aunque más fraudulenta aún: emitir moneda cada vez con menor “ley”, menor proporción de oro. El Rey tenía el monopolio de la acuñación, y para conseguir recursos simplemente acuñaba monedas falsas, casi sin oro. Los efectos eran tan letales como los impuestos, pero más difusos y tardaban mucho en hacerse evidentes. Crear moneda falsa es generar inflación: los alimentos o el vestido cada vez costaban más y, cada tanto- sobre todos cuando había una mala cosecha- estallaba la rebelión.
De modo que los gobiernos fueron sofisticando el robo.
Nacieron los impuestos indirectos: al comprar sal, una parte del dinero iba a las arcas del Rey, pero la gente no sentía que era atracada por los recaudadores de impuestos.
La otra forma de robar sin que se note fue falsificar la moneda, pero no por la  grosera vía de mezclar oro con bronce, sino emitiendo billetes, Al principio ,los billetes tenían “respaldo” en oro. Se suponía que cualquier persona podía cambiarlos por oro. Pero eso se fue transformando en una formalidad: nació el dinero fiduciario, no respaldado en reservas, pero “garantizado” por el Estado. Así, cada vez más, el papel moneda fue independizándose del oro. Se abandonó el Patron Oro y fue reemplazado por…papel “garantizado”: dólares, en especial. O sea, bajo el supuesto de que el Estado no quiebra, los gobiernos se sintieron libres para emitir moneda sin respaldo alguno.
Como la moneda no crea valor lo único que conseguía la emisión de nueva moneda era favorecer al gobierno (que le pagaba a sus proveedores y empleados con el papel que imprimía) y a los “amigos”: los que recibían ese papel primero, compraban bienes a precio “viejo”. Como cada vez había más papel, los bienes subían de precio. Como en esas “cadenas” donde los primeros ganan y los últimos pierden, cuando los más pobres, los jubilados, los obreros reciben el dinero “nuevo”, van al mercado pero ya los precios han aumentado, con lo cual reciben menos valor por el producto de su esfuerzo. En la inflación, los precios no suben todos el mismo día, sino que la onda expansiva tarda un tiempo en hacerse evidente. En el interin, los privilegiados que cobraron el nuevo dinero al principio, acopian productos aun a precio “viejo”.
Los bancos forman parte del esquema de expolio. Reciben autorización del Gobierno de prestar dinero no respaldado. Esto crea un boom de consumo, la gente se larga alegremente a comprar, nadie invierte, o se toman malas decisiones de inversión. El pais es una fiesta hasta que estalla la desconfianza. La inflación se desboca y la gente siente que el papel impreso cada día vale menos. Entonces corre a comprar oro o moneda extranjera más fuerte. Caen los precios, cae la demanda y llega la recesión. Del boom se pasa al crack. Desesperado, el Gobierno intenta recaudar vía impuestos- ya que la inflación ha llegado al límite tolerable- . Pero aumentar los impuestos agrava la desinversión y disminuye aun más el consumo. Entonces el Gobierno sale a endeudarse . Pero nadie presta barato dinero a un gobierno en problemas: prestan a altísimo interés. Se crea un nuevo problema: no solo hay que pagar a los acreedores internos- que se puede hacer con billetes inflacionados- sino que los acreedores externos exigen pago en moneda fuerte, no en los despreciados billetes Nacionales y Populares. Crece el odio a estos extranjeros explotadores, se agita el nacionalismo y, un día se declara el default. Imposible conseguir prestamos del exterior: el país incumple sus compromisos y el crack ya es total.
La fantasía de crear valor emitiendo termina con una crisis estructural que obliga a ajustar los gastos del Estado. Esto trae enorme conflictividad por parte de los perjudicados (empleados públicos y proveedores del Estado) con lo cual la crisis económica se transforma en crisis social y política.
En eso estamos. ¿No será hora de que los gobiernos entiendan algo elemental: que el dinero es solo un símbolo, un representante del valor de los bienes, y que sin creación de valor, el dinero es solo papel pintado?

jueves, junio 28, 2012

La avaricia




Está de moda- desde hace unos tres mil años- condenar la avaricia. Y, por tanto, a los avaros. Como si atesorar monedas de oro fuera un pecado- de hecho es uno de los siete pecados capitales- casi del nivel de violar niños o asesinar viudas.
La condena de la “codicia” y la “avaricia” resuena hoy con más fuerza que la del asesinato, el fraude o la esclavitud.
Me pregunto por qué.
Leyendo a Von Mises se me aclaran algunas cosas.
La gente tiende a atesorar valores cuando la incertidumbre sobre el futuro es grande. En un sistema económico sin inflación y con parámetros estables, la gente tiene menos tendencia a atesorar: no ve la necesidad de precaverse de un futuro incierto. En cambio en economías signadas por la incertidumbre monetaria, donde los valores que hoy tengo no serán los valores de dentro de unos años, la gente- sensatamente- tiende a atesorar “moneda fuerte”, es decir, no billetes corrientes sino oro, piedras preciosas o alguna moneda externa que genere la suficiente confianza como para ser considerada reserva de valor.
En 1985, en la Argentina inflacionaria, había que ser simplemente estúpido para guardar pesos: la gente compraba- atesoraba- dólares. La gente era avara de dólares y dispendiosa con los pesos. Atesoraba dólares y gastaba los pesos en consumos, porque sabía que en un año esos pesos valdrían un 20% de su actual valor adquisitivo.¿Se podría acusar a la sociedad argentina de los ochenta de “avara”? ¿O la avaricia no es una tara psicológica sino un comportamiento defensivo, para contextos de alta incertidumbre?
Vamos a lo individual. En un mismo contexto, dos personas de similar ingreso pueden mostrar comportamientos económicos distintos. Una es gastadora, quiere gozar de la vida ya y no piensa demasiado en el futuro. Confía en que siempre habrá recursos y que no pende amenaza alguna sobre su felicidad futura. En cambio, la otra es más melindrosa, más temerosa. Está tranquilo, pero sospecha que en un futuro más o menos lejano puede desatarse algun proceso inflacionario que echará por tierra su situación económica. Entonces, esa persona más temerosa, más cuidadosa, separará una parte de su ingreso para comprar bienes de valor estable: propiedades, oro, dólares.
¿Sobre cual debería caer el juicio ético? Llamar va la primera honesta y a la segunda avara parece cuanto menos injusto y arbitrario. No actúan así guiados por ideales altruistas sino como resultado de una distinta conformación psicológica. Más optimista una, más pesimista la otra. ¿Por qué condenar como avara a una y elogiar como “buen ciudadano” a la otra?¿Quien puede juzgar a alguien por ser temeroso o desconfiado? ¿Desde que altura moral a un gobierno, un Papa o un intelectual se le da por juzgar a réprobos- los avaros- y elegidos- los gastadores-?
Los judíos son usualmente acusados de avaros. O sea, no solo de “explotadores” sino de acopiadores, de atesoradores. Nadie ha vivido con más incertidumbre que los judíos. Hoy el Zar los ama, mañana los expropia y los expulsa. Hoy este país los acoge, mañana los extermina. En esa cultura de la incertidumbre un judío gastador y optimista, es un estúpido: un ser humano que no comprende su “circunstancia”, que la niega o la ignora. Son infinitas las anécdotas- en mi familia las hubo- de judíos que para eludir la cárcel o el exilio coimeaban a funcionarios gubernamentales a punto de ejecutar las órdenes. Les daban esas monedas de oro que habían atesorado en previsión de un futuro incierto.¿Merecen la condena por eso?
¿Cuantos dolares hay que atesorar para pasar de la categoría de "prudente" a la de "avaro"? Es absurdo. Así como hay gastadores "compulsivos" debe haber atesoradores "compulsivos". ¿Merecen ambos la condena moral?
En realidad la condena moral se aplica tanto a los atesoradores (“¡Avaros!”) como a los gastadores (“¡Consumistas!”) La Iglesia y los socialistas acusan a ambos de ser insolidarios, egoístas. Ambas conductas, lejos de ello, son resultantes de pulsiones psicológicas distintas: no surgen de alguna semilla de maldad que anida en sus almas sino de una diferente percepción de la realidad. Pero hoy me interesaban los avaros. En la próxima me dedicaré a los “consumistas”

viernes, junio 01, 2012

Las disculpas del torturador peronista a su víctima

Documento histórico: la carta de pedido de disculpas de un torturador a su víctima.

Emilio "Milo" Gibaja fue duramente torturado en 1951, bajo el gobierno de Perón, en una comisaría de la Provincia. Su delito: apoyar una huelga ferroviaria. 30 años después, siendo funcionario del gobierno de Alfonsín, recibió esta carta:

"Villa del Totoral, febrero 21 de 1984
Señor Don Emilio Gibaja, Secretario de Información, Presidencia de la Nación

Estimado doctor: Soy el funcionario policial que tuvo la obligación de interrogarlo en 1951, circunstancia que no he podido olvidar. Durante años me persiguió el insidioso recuerdo como una puñalada y aunque después supe que le habíamos curado el asma con el procedimiento electromecánico que le aplicamos entonces [la "picana"] , nunca dejé de sentir un cruel remordimiento.
Ahora, al reconocerlo a usted en los periódicos no puedo menos que manifestarle mi admiración y simpatía, así como mi más profundo arrepentimiento por aquellos excesos de juventud que ambos protagonizamos dialécticamente (sic) de tan insólita manera.
Quiera Dios que aquellos procedimientos sean definitivamente basura del pasado y que los argentinos conozcamos en el futuro la ventura de decenios y decenios de paz, fraternidad y democracia.
El destino me ha traído al final de mi vida a la Provincia de Córdoba, donde tengo un campito. Nada me haría tan feliz que un generoso signo de su parte, para el alivio de mi atormentada conciencia.
Mis señas son: Don Manuel Amigo, "La Loma". Villa del Totoral, Pcia. de Córdoba, Tel XX.
Suyo devotísmo"

Milo jamas le respondió.

viernes, mayo 25, 2012

El arte de izquierda




La izquierda cultural domina el arte narrativo (literatura, teatro, cine) desde hace 150 años. Desde Dickens en adelante. Su éxito es en ese campo demoledor. Siempre atraerán las historias basadas en la lucha contra la explotación.
La pregunta es si eso es arte, o si todo el arte debe ser “social”, “comprometido”.
Stalin llamó a los escritores “ingenieros del alma”, desnudando la idea de un “arte” al servicio de la construcción del socialismo estatal, un “arte” que glorificara al grupo y combatiera al individualismo, que ensalzara el compromiso social, la solidaridad y expulsara del reino las cuestiones meramente psicológicas e individuales. Hasta el amor debe dejar de ser “romántico” y ser un amor entre dos luchadores sociales (”en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos”, dice la canción)  
Los elementos básicos de toda historia social son los siguientes:
-         Existe un colectivo social, los “pobres” que siempre son uniformemente buenos y levemente ingenuos
-         Existe un grupo explotador, los “ricos”, dueños de la riqueza y el poder, que se dedican a conspirar para hacer de los pobres cada día aun más pobres: toda su riqueza se basa en explotar a los pobres ingenuos
-         Entre ambos, hay una gris clase media que se estupidiza viendo televisión basura, envidiando a los ricos y despreciando a los pobres.
-         Existe un joven rico que se enamora de una muchacha pobre. Ella le muestra la realidad que el nunca quiso ver: la pobreza, el hambre, la desesperanza.
-         El joven entra en crisis existencial y rompe con su familia. Conoce a un intelectual, un militante de izquierda que le da una explicación teórico-histórico-materialista dialéctica a su crisis.
-         El joven se hace revolucionario y acompañado de su novia pobre comienza a organizar a los pobres ingenuos del lugar, para que dejen de ser ingenuos.
-         Para ello convence a sus amigos de la clase media de que dejen de mirar TV y se “concienticen”.
-         Se desata una huelga general por tiempo indeterminado
-         Los “ricos” reprimen , por medio de la policía a su servicio a los “pobres”, en especial al grupo que el muchachito ha organizado.
-         El hermano de la novia es asesinado por la policía y el joven es metido preso y torturado
-         El muchachito convence a su padre de que se ha llegado a un limite y que es necesario que los ricos dejen de explotar a los pobres
-         El padre, a su pesar, rompe con los prejuicios de clase, ordena a la policía que no reprima más, se compromete a resolver las demandas de los pobres y, para colmo de bienes, le da su consentimiento al casamiento de su hija con la muchacha pobre
-         Fin

Un mundo en blanco y negro. Una grosera simplificación de la realidad. Personajes cartón pintado. Pero funciona, desde hace cien años, funciona. Salimos del cine dispuestos a luchar por un mundo mejor y nos sentimos infinitamente inteligentes y superiores a los estúpidos que siguen mirando TV basura.
Esa es la magia del arte de izquierda: nos hace sentir buenos y útiles. De un lado está el Mal: capitalismo, grandes empresas, extranjeros codiciosos, financistas, políticos su servicio y del otro, los Buenos: los pobres, los militantes de izquierda, los jóvenes que se concientizan. Todo es claro y evidente, la duda deja de existir, tenemos un compromiso que cumplir, dejamos de ser parte de la gris clase media y nos convertimos, de alguna manera, en redentores que luchan para emancipar a los pobres.

domingo, mayo 13, 2012

Ayer Mercante, hoy Scioli

Dijo hoy Mariotto: "Yo respondo a la presidenta de la Nación que es la que conduce y Scioli como el resto de los gobernadores también deben responder a la presidenta, no entiendo dónde está el problema".
La ignorancia, la prepotencia y la agresividad van en el Vicegobernador de la mano.
- Ningún Gobernador "responde" al Presidente, en un sistema federal. Pueden pertenecer al mismo partido, pero afecta gravemente al sistema federal que por ese hecho, deban "responder" a cada orden de la Presidente. Recordemos que Mercante, el Gobernador peronista de la provincia, 1946-52 defendió la autonomía de la BsAS frente al atropello del Gob nacional en reiteradas oportunidades. Se nego a intervenir el P Judicial y pactaba con la oposicion el nombramiento de jueces, al tiempo que respetaba la libertad de prensa
- Mariotto es prepotente porque se siente avalado y apoyado por la Reina. Su poder es el de un lacayo que depende en todo de su mandante. Scioli- quizas a su pesar- al menos intenta que su poder se legitime por los ciudadanos, que es la unica forma legitima de obtener poder en una democracia. Mariotto confunde a un funcionario electo con un simple ministro removible por el presidente
- la agresividad es un estilo. El hombre no es muy sutil, es como elefante en bazar. este es el tipo de personaje que surge de los gobiernos cuasi dictatoriales como éste., en los que se premia la sumisión, no la eficiencia y las buenas formas



¿Será Scioli un nuevo Mercante? Es dudoso, pero vale la pena que el actual Gobernador repase la historia de su antecesor, el Coronel Mercante, Gobernador de Buenos Aires entre 1946 y 1952. Este militar del GOU, nacionalista y estatista se dieferenciaba de Peron / Evita en su escrupuloso apego a las instituciones, en su rechazo al mesianismo y fanatismo evitiano, en su respeto a la oposicion y la prensa libre, en su renuncia a un segundo mandato, que la Constitucion del 49 le habilitaba, en la independencia del poder judicial que mantuvo pese a las presiones, etc. Como es evidente, esto lo distanció de la dupla Peron/Eva,  quienes jamas soportaron semejante independencia y le bajaron el pulgar. Pero eso le reservó a Mercante un lugar en la Historia, cosa que al menos es mejor que ser un Aloe obsecuente e ignorante. Si Scioli puede ser un Mercante, Mariotto YA es un Aloe.

Carta a Perón




Usted, General, escribía muchas cartas, afortunadamente para los historiadores. Aquí tengo una, dirigida a Joaquin Balaguer en 1967 que tiene poco desperdicio. Está publicada por el viejo político dominicano en su “Memorias de un cortesano de la Era de Trujillo”, editado en 1988.
Dice Joaquín Balaguer varias cosas muy interesantes. Como el viejo líder caribeño no sabía ni le interesaba la política argentina, su ingenuidad resulta reveladora.
Escribe que usted, de visita en la isla, "cuando tocaba esos temas se enardecía y su palabra, por lo general parca y precisa, cobraba un acento más cálido e incomparablemente más contagioso. En su pasión por la justicia social solía asomar su admiración por los hombres cuya personalidad se proyecta más autoritariamente en la historia. Hitler, pero principalmente Mussolini, le atraían por el fasto un poco teatral de su mesianismo político."
La carta de Perón a Balaguer, en 1967, que publica en el libro, dice: " Quedarán los perturbadores contumaces y, a esos, solo se los puede dominar mediante las represiones más duras. En ese sentido tengo la más dura experiencia: si yo hubiera terminado, aunque fuera violentamente , con los conspiradores profesionales, nada me hubiera impedido realizar acabadamente cuánto me había propuesto y la República Argentina no estaría en la actualidad en el estado lamentable en que se encuentra.
Soy enemigo de la violencia y durante más de diez años lo demostré en el Gobierno, perdonando todo, pero no puedo desconocer que, si la violencia es negativa como sistema, no por eso deja de ser indispensable como excepción y en los casos que la seguridad del Estado peligra por las acción de los irresponsables. Por eso me permito aconsejarle lo que mi experiencia (que es la parte más efectiva de la sabiduría) me ha demostrado. Usted es un hombre "demasiado blando", no deje que esa bondad lo llegue a perjudicar: cuando haya que "dar", dé duro y a la cabeza, como dicen los españoles."
Hay varias preguntas interesante que me surgen. Cuando usted dice que durante su gobierno “perdonó todo”, a que se refiere, exactamente. Es cierto que comparado al de su admirado Trujillo, su gobierno fue “casi” un remanso de paz: solo algunas decenas de torturados, unos mil indios pilagaes asesinados y unos pocos casos de muertes por excesos en la mesa de tortura. No pasó usted a la historia como un genocida.
Su admiración confesa por Hitler y Mussolini ha sido prolijamente apartada por sus entusiastas biógrafos, y en general se la considera un “pecado de juventud”, propio de la época. Pero , según la cita de Balaguer aun en los años 60, cuando estuvo en Santo Domingo, seguía usted admirando públicamente a Hitler y Mussolini. Pecado, sí, pero no de juventud.
La idea de que la violencia no es buen sistema, pero sí debe ser empleada como correctivo excepcional resume espléndidamente su concepción de la política. Recordará la Orden Secreta Nro. 1 que usted firmó en 1952. Allí puede leerse que, en el caso excepcional de un atentado contra usted, el Presidente de la Nación, decía “[En ese caso] Se ordena contestar con miles de atentados”“ Se han confeccionado listas de objetivos, de locales y organizaciones extranjeras enemigas de nuestro gobierno que actúan en común con los complotados y de personas opositoras , que deben ser suprimidas sin más , en caso de atentado al Excmo. Señor Presidente de la Nación”“Las mencionadas listas, donde figuran domicilio y teléfono van agregadas como anexo a las disposiciones especiales (…) Se organizará también el ataque y destrucción de las mencionadas organizaciones enemigas y las operaciones punitivas contra los dirigentes de las mismas”
“ Si la lucha psicológica opositora es efectuada escudándose en el anonimato, ya sea por llamadas telefónicas, cartas, panfletos, volantes, etc. , el afectado llevará este hecho a conocimiento del Servicios de Informaciones de la dependencia u organización a que pertenezca”
“ Extremar, organizar y establecer la vigilancia sobre el personal de la Administración Pública sindicado como opositor o indeciso(…) llevar un registro donde se anoten minuciosamente los antecedentes, tendencias ideológicas de cada funcionario y empleado [ el individualizado] debe ser radiado de inmediato del servicio”
“ Solamente deben tener puestos de responsabilidad y directrices los funcionarios, jefes y oficiales de probada adhesión y lealtad al Gobierno Justicialista”

O sea, que contrariamente a lo que usted señala (que debía haber eliminado a sus adversarios) de hecho usted los había eliminado y pensaba hacerlo del modo más violento si éstos atentaban contra su vida.
En su época se torturaba. No es esta una novedad, pero la fantasiosa historia escrita para que los jóvenes de los 70 y de los 2000 siguieran considerándolo un líder popular revolucionario exigía borrar ese capítulo. Afortunadamente para la verdad algunas de sus víctimas siguen con vida y recuerdan. Yo me entrevisté con varias de ellas, y no olvidan ni perdonan.

Pero para nosotros, los jovenes "idealistas" de los 70, esto eran pamplinas. Nosotros creíamos en usted. Sabíamos que sus orígenes no eran muy claros, pero eso no importaba. En nuestra ingenuidad suponíamos que había una "relación dialéctica" entre el pueblo y su conductor, y que a la larga el pueblo le había borrado a a usted esos vicios de origen. Tenía, sabíamos, "debilidades burguesas", pero eso se compensaba con la presencia de la clase obrera en su Movimiento, y que esa presencia garantizaba el advenimiento del Socialismo. Un socialismo a la cubana, obrero y campesino, revolucionario.
Estabamos totalmente equivocados, como la historia demostró. ¿Entenderan esto los actuales jóvenes "idealistas"? Al parecer la historia se repite y el drama de los 70 parece que se repetira en esta década.
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miércoles, mayo 09, 2012

Mi búsqueda



Estoy estudiando, a mis sesenta y tantos, filosofía. ¿Qué busco con eso?
Hay un costado ético y un costado gnoseológico. No me meto con la metafísica porque aun soy kantiano y poperiano: la filosofía debe tratar el problema del conocimiento, ni mas ni menos,  el problema de la verdad. La ontología, la esencia de la realidad aun se me escapa. El otro problema tiene que ver, no con la verdad, sino con el Bien y el Mal. En el fondo, es el mismo problema: una filosofía que descree de la verdad- o, peor, que cree haber descubierto La Verdad- no cree en la posibilidad de entender y deslindar el bien y el mal- o peor, dictamina qué es el Bien y qué es el Mal.
El relativismo nos viene a contar esa historia: hay tantas verdades como culturas, hay tantas bondades como culturas, lo que es verdad ahora, era mentira antaño, lo que es bueno aquí, es malo allá.
Instintivamente rechazo ese argumento , pero busco fundamentar ese rechazo.
Sin verdad posible, sin criterios de búsqueda de verdades y de refutación de pseudoverdades, cualquier intelectual, cualquier demagogo experto en retórica, cualquier “comunicador” es capaz de inventar caminos que parece que llevan al paraíso pero desembocan en eriales secos, en infiernos.
La clave de la Filosofía es que nos enseña a no esperar de los grandes pensadores de todos los tiempos respuestas a preguntas que NO se formularon. Aristóteles no se formuló el problema de los limites de lo humano: declaró sin más que los esclavos son máquinas, no seres humanos. Sin embargo estudió la Ética. Su problema no es nuestro problema, pero sin embargo sus respuestas nos sirven aún. No, obviamente, las referidas  al esclavitud, pero sí las referidas a la Ética como espacio normativo que regula las relaciones entre los hombres, y entre los hombres y el poder. La pregunta de Descartes es como fundamentar el conocimiento. El lo basa en Dios y en la posibilidad del ser humano de alcanzar el conocimiento de la realidad, porque Dios no creó una realidad caprichosa, sino racional, inteligible. El problema es que los agnósticos no pueden dejar que Dios sea la base que fundamenta la cognocibilidad de la realidad. Pero, el problema que plantea Descartes SI es universal y debe ser asumido y resuelto por los agnósticos.

La ciencia, afortunadamente, es una herramienta que convive con la verdad: solo avanza mediante hipótesis cada vez más cercanas a la realidad. Si todavía supusiéramos que la Tierra es el centro del Universo, no habríamos llegado a la Luna ni descubierto las incontables galaxias. Las ciencias naturales son una fuente inagotable de filosofía del conocimiento, de confrontación entre hipótesis y realidad.
El problema es que estas ciencias no tratan con la realidad humana, o sea, una realidad que a diferencia de la realidad física no se maneja con leyes matemáticas, sino que su sustancia es el sentido, la libertad, el lenguaje, las relaciones no entre cosas, sino entre humanos.
Y allí no hay ciencia natural posible. No hay átomos o planetas que mantienen con su entorno relaciones matemáticamente definidas.
Pero, ¿es posible una ciencia “humana”? ¿Existen las ciencias sociales, o en realidad se disfraza de “ciencia” lo que es pura opinión?¿Hay “leyes sociales”, como las de la física? ¿Hay una verdad en lo social, como la química?
El marxismo, y en general, el positivismo han creído que sí, que hay leyes humanas objetivas, que actúan a pesar de los voluntad humana, como mecanismos ineluctables , como caminos de un destino inevitable, como soluciones únicas a problemas complejos, independientes de la conciencia. Leyes, sin embargo, que se pueden conocer, a la manera de ley de gravedad: los intelectuales, los científicos sociales son los encargados de desentrañar las regularidades ocultas, las leyes invisibles.
Ese sueño terminó hace mucho y lo hereda el escepticismo del “relativismo absoluto”. No existe una verdad, sino incontables verdades, no existe una moral sino incontables morales. No hay universales, no hay una “especie humana” única, sino incontables experiencias plasmadas en culturas diferenciadas y mutuamente excluyentes.
Este relativismo y su abandono de la pretensión de verdad y bondad está en el fondo de todas las nefastas experiencias políticas actuales. Si antes los totalitarismos se basaron en iluminados que creían haber dado con la “verdad”- los Hitler, los Stalin- ahora nos las tenemos que ver con oportunistas que son, al mismo tiempo liberales, estatistas, populistas, aristocratizantes, cristianos, ateos, nacionalistas e internacionalistas, todo junto y por el mismo  precio. Cada ocasión es buena para proclamar alguna miniverdad relativa, alguna sombra borrosa de la casi olvidada verdad. Cada ocasión es oportuna para dar lecciones de Ética Relativista, donde todo lo bueno anida en nosotros y todo lo malo en los otros. Pero cuando negociamos con esos “otros” admitimos grados diferentes de maldad: no son tan malos si podemos neutralizarlos. Así, todo es posible, en una negociación permanente en la cual , esa antigüedad, los valores, son reemplazados por la razón de Estado, o por las verdades “instrumentales”, oportunistas, las que convienen en cada ocasión particular.
Por eso esta búsqueda en la Filosofía. Quizás pueda renovar allí, en ese camino, mi compromiso con la Verdad y con el Bien, sin ponerme colorado al nombrar semejantes conceptos, sin sentirme estúpido frente al cinismo posmoderno que desdeña esos valores como antiguallas dignas de museo. 

sábado, abril 21, 2012

Política y Economía




Por lo general, los progresistas y populistas elevan a la política al trono de la sociedad, y los liberales ponen a la economía en ese lugar. Cada uno tiene sus razones.
Para quienes creen que las instituciones son producto de un designio humano, de un plan, para los que suponen que las leyes son órdenes a cumplir esta claro que no hay ninguna esfera autónoma e independiente de lo político. Ni comprar el pan está fuera de la política.
Para los que, por el contrario, creemos que las instituciones, el lenguaje, la moneda, las normas básicas, el concepto del bien y el mal, la justicia no son producto de un designio humano racional sino de una larga evolución, un resultado de infinitas pruebas, con errores y aciertos, una infraestructura no conciente que actúa para crear civilización, para humanizar a la especie, para desarrollar la libertad, en fin, para los que creemos que hay un “orden espontáneo” que es necesario respetar, la política es solo la esfera que trata de lo público y que no debe interferir la esfera del individuo o el grupo.
Los excesos de la política produjeron centenares de millones de muertos en el siglo XX, no casualmente.
La consigna de los progresistas es “la historia la escriben los que ganan”, es decir, no existe la verdad objetiva sino la verdad del poder. Se trata, entonces, no de descubrir la verdad sino de hacerse con el poder para inventarla. “Quien controla el pasado, controla el presente, y quien controla el presente, controla el futuro” escribe Orwell en “1984”.
Sabemos que Hitler intentó demostrar científicamente la superioridad de la raza aria desarrollando la teoría de que hace más de cien mil años ésta se separó del resto de la especie humana, inferior, para lograr la superioridad.
Stalin, en pleno delirio luego de la victoria contra los nazis, recreó una supuesta “alma rusa”, autora de todos los inventos del siglo XIX y XX, que luego Occidente robó. Ambos, no casualmente, acusaron a los judíos de atentar contra el “ser nacional”, de ser “cosmopolitas”, no nacionalistas.
Perón hipertrofió la figura de San Martín – militar como él- a fin de contrarrestar la influencia de los fundadores de la Argentina moderna, los liberales Alberdi y Sarmiento. Chávez endiosó a Bolívar, como modo indirecto de presentarse como su heredero.
O sea, que todas las dictaduras, de izquierda o derecha, populistas o aristocratizantes reescriben la Historia . En ese sentido es cierto que “la Historia la escriben los que ganan”. Solo que eso no es Historia, es Mitología. Es el “Ministerio de la Vedad” que describe Orwell.
La “historia” así reescrita requiere actores colectivos (el pueblo, la raza, la clase, la nación) con un designio único, manifiesto, que se enfrenta a enemigos colectivos (el antipueblo,  los capitalistas, el Imperio, los judíos) en una lucha épica y secular.
Esos colectivos pasan por grandes períodos callados, enfrentados sordamente a su Enemigo, hasta que aparece el Héroe, un semidios que les insufla voluntad y los lleva a la victoria. El Líder (Conductor, Duce, Führer, Conducator, Gran Timonel, Primer Trabajador, el Camarada) es una pieza necesaria, imprescindible en este Relato.
Él conoce las claves, ha sabido interpretar el “sentido de la Historia” y ese conocimiento único- como el de los faraones, que conocían antes que nadie el régimen de inundaciones del Nilo, que garantizaba las cosechas- lo torna imprescindible. Solo un pueblo guiado por un ser omnisciente puede alcanzar la victoria.

Los liberales somos un tanto más modestos.
Sabemos, por Popper, que la Historia no tiene un “sentido”, unas “leyes” inexorables que solo los grandes lideres saben descubrir.
Sabemos, por Mises que sí hay leyes universales, pero que no explican la historia sino la Acción Humana, o sea una acción guiada por objetivos, que evalúa costos y beneficios, que planea acciones a lo largo del tiempo, y que fracasa o tiene éxito ya que no hay un libreto preestablecido. Si fracasa, aprende. Y si tiene éxito, también.
Y sabemos por Hayek que la Civilización no es producto de un Plan humano- ni divino- sino el despliegue de infinitas acciones que han ido generando un fondo de normas, instituciones, reglas practicas, un conocimiento disperso en millones de individuos, que ningún Estado es capaz de capturar. El dinero (el “vil metal”) es el sistema de información sobre las preferencias de los consumidores que guía a los productores. El “plan” se diluye en millones de decisiones que los agentes económicos toman cada día y que son las que informan al sistema para lograr su equilibrio.
Por eso los liberales hacemos énfasis en la economía. No porque somos “materialistas”, despreocupados del espíritu humano, sino porque el campo más claro y evidente donde se despliega la libertad- y su opuesto, la coacción estatal- se juega cada día en los mercados. Los mercados son la arena donde el estado hiperpolitizado intenta manejar la economía, o sea, disciplinar al libre acción de los individuos para ponerla al servicio del Plan Histórico del Líder. Es la “variable independiente” a dominar. Se puede hacer de manera burda, como Lenin en 1917, prohibiendo bajo pena de muerte los intercambios, requisando la producción agraria y logrando así cinco millones de muertos en tres años. O se puede hacer de forma sutil, a través de un Estado Benefactor que se hace cargo de la salud, la seguridad social, la educación, el sistema monetario, la regulación, las “empresas estratégicas” y termina anulando la libertad económica, minimizándola, ahogándola.
Por eso, los socialpopulistas y los liberales hablan idiomas distintos. No hay una “tercera vía” que compatibilice libertad económica con “igualdad” socialista. La política no puede reemplazar a la economía sin costos, el Estado no puede invadir impunemente la esfera individual libre. 

viernes, abril 20, 2012

Perder es ganar



Perder es ganar


Es evidente que la confiscación del 51% de YPF no está destinada a obtener el autoabastecimiento. Su motivación de fondo es política, no económica.
En el imaginario Kirchnerista, mi tamaño es el tamaño de mi enemigo. Cuanto más grande es mi enemigo, más grande soy yo.
Obviamente, al Cristinismo (fase superior del Kirchnerismo) no le basta Magnetto, el CEO del Grupo Carín. Le queda chico. Por eso, ahora la pelea es con el Mundo: España y la Unión Europea, EEUU, el FMI, el Banco Mundial, "los poderosos", que me harán más poderosa a mi si los enfrento.
La épica que estaba faltando se reestablece en un plano aun más alto: los militares son un enemigo demasiado débil y obvio, el campo...ya volveremos por él, Clarín es un pequeño matón de barrio al lado del "mundo" de los poderosos. Con esta jugada Cristina alcanza el papel protagónico de la película mundial, que es lo único que le interesa. En eso parece que su maestro es Galtieri en la Operación Malvinas,  con la diferencia que el militar calculó mal la "neutralidad" de EEUU y la OTAN y así le fue. Cristina no calculó mal: sabía perfectamente que la medida contaría inmediatamente con el repudio mundial, que ya se había insinuado hace pocos días cuando 40 países condenaron el proteccionismo de Argentina.
Pero Ella no pelea para ganar, sino para perder. Perder contra el mundo, para ella, la coloca en el panteón de las heroínas, que es donde quiere estar , junto a Evita y, quizás, Juana de Arco.
Su lógica ya no es la de este prosaico mundo occidental, de racionalidad y cálculo. A modo de kamikaze o de Mujahidin que explota junto a su bomba para ganar el Paraiso, la lógica de Cristina no es la de este mundo sino la de una Redentora, como diría Enrique Krauze. El cálculo que hace no es de la racionalidad convencional sino que Ella - que se definió como hegeliana- maneja la contradicción y la dialéctica como pocos. Para Cristina no rige el principio de identidad, en el que A es igual a A siempre. En su lógica perder luchando contra “los poderes” es ganarse un lugar único en la Historia, que es donde Ella quiere estar. No le alcanza con la politica: quiere entrar en la Historia, en la Leyenda y en el Mito.
Kirchner, a su modo, recreó el Mito Peronista subclase Tendencia Revolucionaria, los “jóvenes idealistas de los 70”.
Cristina pretende algo mucho más audaz- y por ahora lo está logrando-:  reemplazar el viejo Mito Peronista por el Mito Kirchnerista.
Ya tiene un muerto - El, a quien invoca en cada discurso sin nombrarlo, una Evita, que nos contempla desde el cielo - y tiene un Perón - ella misma- que además de vencer los limites de “género” vence a la enfermedad (el cáncer). En este mito, Él se inmola, como Evita y ella acumula poder, como Perón. En este Mito, ella realiza el deseo oculto de Evita: vivir y superar a Perón.
Para eso debe estar estudiando la historia del primer peronismo y copia. Copia la idea de acumular poder sobre la base de someter a todas las “fuerzas vivas” y, sobre todo, manejando hegemónicamente los medios de comunicación. Por eso necesita vencer a Clarín y La Nación, para unificar un único relato en la que Ella, la heroína , libra una apoteótica batalla contra los poderes concentrados. Copia también al política cultural,  deportiva y de entretenimiento del primer peronismo: el dominio casi excluyente de deportistas, intelectuales, artistas, cantantes, poetas, rockeros, cineastas, pintores que día a día nos convencen se las bondades del “modelo” y su Conductora.
No le falta a este Cristinismo  el componente violento y autoritario- para eso lo tiene a La Cámpora, a Moreno, etc. - y leyes como la Antiterrorista. Tiene que imponer una Reforma Constitucional que la lleve a la eternidad del poder y tiene que imponer una Cultura Cristinista que opere sobre el alma, los sentimientos de los argentinos, para convertirlos en seguidores del nuevo culto.
No sé si lo logrará. Del “otro lado” hay poca cosa, solo la protesta subterránea y un acatamiento de hecho a los dictados de Ella.   Sus excesos deberían ser tantos, tanta la torpeza y la violencia que es dudoso que cometa esos errores, pero no imposible. Sobretodo si, como parece, ya no escucha ninguna voz que no sea su propio eco.

Bien. ¿Y nosotros? Mal, gracias. Este juego en el gran escenario de la Historia y la Epopeya, en el que perderemos lo poco que nos quedaba de significación económica y política, repercutirá en una baja de inversiones, lo cual implica menos crecimiento, más desocupación, etc. En lo político esto nos arroja de lleno al eje liderado por Irán, seguido por Venezuela y apoyado por Rusia y China , que pueden darse el lujo de enfrentar a Occidente sin demasiados problemas ¿Podemos enfrentar a Occidente? Es obvio que no, que no "nos da el cuero", que es una jugada a pérdida. Pero qué importa: hemos recuperado la "dignidad" y la épica cristinista está en su apogeo. Eso es lo importante.
Para ella, perder es ganar.

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