El escándalo del descenso de River a la B es una muestra de que hay dos países.
Uno es el país formal, donde se cumplen los contratos, hay instituciones y se reconocen algunos valores comunes que facilitan la convivencia.
Y hay un lado oscuro, otro país, donde barras bravas, políticos, empresarios, funcionarios, periodistas y jueces traman conspiraciones, ejecutan aprietes, hacen lobby y deforman la aplicación de la ley hasta hacerla papel mojado.
Esta Argentina invisible aparece a la luz de tanto en tanto gracias a algún escándalo, alguna filtración, algún arrepentido que resuelve hablar.
Las mafias ocultas transforman a la Argentina en un país virtual: democracia virtual, instituciones virtuales, que no existen más que en los papeles.
Desde el antiguo contrabando colonial, consentido durante siglos, en los que ley se “acataba pero no se cumplía” hasta las tramas conspirativas y golpistas de 1930 en adelante, la Argentina ha vivido como un Mr. Jekyll, que rápidamente se transforma en Mr. Hyde.
Por ejemplo, el suicidio de Juan Duarte, hermano de Evita y secretario privado de Perón puso en evidencia un submundo de negocios sucios que el “hermanito” armaba con pasmosa impunidad. Sus juergas en boîtes, sus salidas con conocidas actrices, sus escándalos de hijo del Poder mostraban que el peronismo- virtual movimiento político popular- era una tapadera de enriquecimientos, trampas y negociados amparados desde la presidencia. O el escándalo de Perón tomando como amante a una niña de 14 años, Nelly Rivas.
El asesinato de Aramburu fue un producto de la conspiración de sectores nacionalistas del Ejército en connivencia con los fascistas del naciente Movimiento Montonero. Mientras los estúpidos cantábamos “Viva, viva, viva, vivan los Montoneros que mataron a Aramburu”, la siniestra maniobra nazionalista quedaba oculta bajo esos gritos revolucionarios.
El escándalo Schoklender muestra la trama oculta de dinero, poder, manipulación de la defensa de los derechos humanos, empresas fantasmas que a todos nos tiene horrorizados.
En épocas de Menem el contrabando de armas o las actividades de Yabrán mostraban la Argentina oculta, la verdadera Argentina donde se reparte el poder, se negocian espacios, se roba a los ciudadanos.
El enriquecimiento sospechoso de políticos, sindicalistas, jueces y periodistas jamás se investiga, jamás se condena.
Convivimos con el monstruo oculto en el ropero. De eso no se habla.
Por sobre la mirada amenazante de los inquisidores, de los dictadores, de los nazis, mujahidines, estalinistas, leninistas, castristas, ecofanáticos, maoístas, fascistas, nacionalistas, aristocratizantes o populistas, la llama de la libertad sigue ardiendo.
miércoles, junio 29, 2011
sábado, junio 18, 2011
El Mito peronista
Mircea Eliade, el gran historiador de las religiones, ha planteado en el “Mito del Eterno Retorno” y en “Mito y Realidad” que el mito no es una simple “rareza” cultural, un “opio para dormir a los pueblos” o un capricho de los poderosos, sino un elemento central en la constitución del sentido de lo humano. Los pueblos primitivos se definen como humanos cada vez que repiten metafóricamente el Mito de la Creación. Toda creación, un poema o un hijo , repite de algún modo al Creación primera y los ritos tienen la función de otorgarle a esas creaciones la fuerza que emana de de la Creación original. Cada cosecha, cada muerte, cada nacimiento se comprenden en el contexto de este retorno al inicio, a la constitución del Cosmos, donde antes reinaba el Caos.
Los Mitos cuentan hechos “reales”, sucedidos en el Inicio de los tiempos, protagonizados por dioses, seres extraordinarios, que crearon las cosas: la tierra, el agua, las cosechas, la vida,. la muerte. Reales , en el sentido de que se diferencian claramente de los cuentos, las historias fantasiosas que se relatan a la luz de la hoguera. Los pueblos primitivo le asignan el carácter de Verdad absoluta a los relatos míticos que cuentan la participación de los dioses en la creación del Cosmos.
Minimizar la esencial función del Mito es , simplemente, desconocer como los pueblos perciben su propia humanidad: no hay hombres, no hay nada humano, si no existe un fundamento mitológico, una recreación permanente de la Creación original. Lo que diferencia un pueblo de una horda de homínidos prehumanos es, claramente, esta noción de lo sagrado creando Humanidad, sacándola de la Naturaleza y convirtiendo, de alguna manera, a cada persona en un pequeño Dios.
Cabe, por lo tanto, tratar el fenómeno del peronismo como un Comienzo Mítico de un pueblo, hasta ese momento casi considerado como una especie natural, no integrada a lo humano. La hipótesis es fuerte y seguramente muy discutible.
De lo que hablo aquí es que el peronismo no es un hecho meramente político o social. Que no se explica solamente porque concedió mejoras a los sectores más pobres de la Argentina. No es un simple problema marxista de cambio en las relaciones de poder, un Programa que generó una mejora en las condiciones de vida de los marginados. Eso existió, pero sobre todo el peronismo implicó que al menos una mitad de los argentinos, radiados de todo sistema de representación política y sindical, casi ocultos y olvidados, encontraran un Padre poderoso y un Hada buena que los sacara de la cuasi animalidad del excluido y lo integrara a una humanidad (los “descamisados”) que al fin tenía existencia real.
Es evidente el carácter manipulador del peronismo, enfocado justamente a crear esa mitología. No se de donde sacó Perón ese libreto, pero el componente mítico del relato del fascismo y del nazismo, con sus promesas de liberar la Ser Nacional del olvido del sistema “burgués” de representación política (partidos, parlamento, elecciones) fue seguramente una de sus fuentes de inspiración. Otra parte fue creación original. Si el Código del laboro fascista fue copiado casi íntegramente, el rol del Hada buena, Evita, fue creación original- e irrepetible- del peronismo. Como bien explica el historiador Loris Zanatta, Eva Perón le dio al movimiento peronista su carácter de gesta humana, creadora de una nueva identidad. Su muerte prematura, congeló en la memoria a una figura joven, hermosa y potente que la transformaría en una Santa laica, en un Hada milagrosa que ablandaba el corazón del Padre (poderoso, pero lejano del Pueblo) A través suyo, el pueblo llegaba a Perón, intermediando entre Líder y Pueblo, en una trilogía inédita en los procesos políticos conocidos. La mujer del Líder no tuvo ninguna importancia ni en el leninismo-estalinismo, ni en los procesos fascistas, nazis o falangistas.
Como en todo Mito, la verdad brilla por su ausencia. La Evita organizando el 17 de octubre es la "mentira originaria" sobre la cual luego se monta toda la narración. Mientras Eva estaba en Junin, haciendo trámites de tipo económico, el Relato la ubica recorriendo barriadas obreras, llamando a la sublevación popular. Luego vendría su actuación como "redistribuidora" de riqueza ajena en su Fundación, el voto femenino y , otra gesta mítica, el Renunciamiento y posterior agonía.
Su muerte termina de configurar el Relato peronista, llevándolo a una dimensión desconocida. Por eso, porque Perón era conciente de eso, hasta el fin de sus días minimizó el papel de Evita: “Evita es mi creación” repetía obsesivamente. El Gran Conductor, por ejemplo,exigió que la ley que proclamaba a Evita “Jefa Espiritual de la Nación” incluyera su proclamación como, ni más ni menos, “Libertador de la Patria”.
La desmesura del evitismo llegó a su cénit a la muerte de Eva. Un país paralizado durante dos semanas, la obligación de lucir luto, los infinitos homenajes parlamentarios, sindicales, políticos, barriales, en empresas, escuelas, cuarteles, templos fueron la manifestación evidente de una nueva religión. Esa nueva religión hubiera tenido su Altar (de no ocurrir el derrocamiento de Perón) en un Monumento a Evita- aprobado por Ley- a ubicar en la Plaza de Mayo: un mausoleo conformado por un edificio de 140 metros de altura coronado por una estatua de Evita. Una impostura varias veces mayor que la estatua de la Libertad de Nueva York: el monumento más enorme jamás construido en el mundo, mayor al coloso de Rodas, con la altura de la pirámide de Keops.
Zanatta afirma que de no haber existido Eva, Perón derrocado hubiera corrido la misma suerte que diversos caudillos latinoamericanos caídos del poder. Rojas Pinilla, Somoza, Stroessner. La diferencia entre el peronismo y esas efímeras dictaduras se llamó Evita: la encarnación de una semidiosa, autora de una Creación Mitológica del pueblo argentino, un hecho que sería absurdo confinar a los límites de la política. Un hecho religioso.
Los Mitos cuentan hechos “reales”, sucedidos en el Inicio de los tiempos, protagonizados por dioses, seres extraordinarios, que crearon las cosas: la tierra, el agua, las cosechas, la vida,. la muerte. Reales , en el sentido de que se diferencian claramente de los cuentos, las historias fantasiosas que se relatan a la luz de la hoguera. Los pueblos primitivo le asignan el carácter de Verdad absoluta a los relatos míticos que cuentan la participación de los dioses en la creación del Cosmos.
Minimizar la esencial función del Mito es , simplemente, desconocer como los pueblos perciben su propia humanidad: no hay hombres, no hay nada humano, si no existe un fundamento mitológico, una recreación permanente de la Creación original. Lo que diferencia un pueblo de una horda de homínidos prehumanos es, claramente, esta noción de lo sagrado creando Humanidad, sacándola de la Naturaleza y convirtiendo, de alguna manera, a cada persona en un pequeño Dios.
Cabe, por lo tanto, tratar el fenómeno del peronismo como un Comienzo Mítico de un pueblo, hasta ese momento casi considerado como una especie natural, no integrada a lo humano. La hipótesis es fuerte y seguramente muy discutible.
De lo que hablo aquí es que el peronismo no es un hecho meramente político o social. Que no se explica solamente porque concedió mejoras a los sectores más pobres de la Argentina. No es un simple problema marxista de cambio en las relaciones de poder, un Programa que generó una mejora en las condiciones de vida de los marginados. Eso existió, pero sobre todo el peronismo implicó que al menos una mitad de los argentinos, radiados de todo sistema de representación política y sindical, casi ocultos y olvidados, encontraran un Padre poderoso y un Hada buena que los sacara de la cuasi animalidad del excluido y lo integrara a una humanidad (los “descamisados”) que al fin tenía existencia real.
Es evidente el carácter manipulador del peronismo, enfocado justamente a crear esa mitología. No se de donde sacó Perón ese libreto, pero el componente mítico del relato del fascismo y del nazismo, con sus promesas de liberar la Ser Nacional del olvido del sistema “burgués” de representación política (partidos, parlamento, elecciones) fue seguramente una de sus fuentes de inspiración. Otra parte fue creación original. Si el Código del laboro fascista fue copiado casi íntegramente, el rol del Hada buena, Evita, fue creación original- e irrepetible- del peronismo. Como bien explica el historiador Loris Zanatta, Eva Perón le dio al movimiento peronista su carácter de gesta humana, creadora de una nueva identidad. Su muerte prematura, congeló en la memoria a una figura joven, hermosa y potente que la transformaría en una Santa laica, en un Hada milagrosa que ablandaba el corazón del Padre (poderoso, pero lejano del Pueblo) A través suyo, el pueblo llegaba a Perón, intermediando entre Líder y Pueblo, en una trilogía inédita en los procesos políticos conocidos. La mujer del Líder no tuvo ninguna importancia ni en el leninismo-estalinismo, ni en los procesos fascistas, nazis o falangistas.
Como en todo Mito, la verdad brilla por su ausencia. La Evita organizando el 17 de octubre es la "mentira originaria" sobre la cual luego se monta toda la narración. Mientras Eva estaba en Junin, haciendo trámites de tipo económico, el Relato la ubica recorriendo barriadas obreras, llamando a la sublevación popular. Luego vendría su actuación como "redistribuidora" de riqueza ajena en su Fundación, el voto femenino y , otra gesta mítica, el Renunciamiento y posterior agonía.
Su muerte termina de configurar el Relato peronista, llevándolo a una dimensión desconocida. Por eso, porque Perón era conciente de eso, hasta el fin de sus días minimizó el papel de Evita: “Evita es mi creación” repetía obsesivamente. El Gran Conductor, por ejemplo,exigió que la ley que proclamaba a Evita “Jefa Espiritual de la Nación” incluyera su proclamación como, ni más ni menos, “Libertador de la Patria”.
La desmesura del evitismo llegó a su cénit a la muerte de Eva. Un país paralizado durante dos semanas, la obligación de lucir luto, los infinitos homenajes parlamentarios, sindicales, políticos, barriales, en empresas, escuelas, cuarteles, templos fueron la manifestación evidente de una nueva religión. Esa nueva religión hubiera tenido su Altar (de no ocurrir el derrocamiento de Perón) en un Monumento a Evita- aprobado por Ley- a ubicar en la Plaza de Mayo: un mausoleo conformado por un edificio de 140 metros de altura coronado por una estatua de Evita. Una impostura varias veces mayor que la estatua de la Libertad de Nueva York: el monumento más enorme jamás construido en el mundo, mayor al coloso de Rodas, con la altura de la pirámide de Keops.
Zanatta afirma que de no haber existido Eva, Perón derrocado hubiera corrido la misma suerte que diversos caudillos latinoamericanos caídos del poder. Rojas Pinilla, Somoza, Stroessner. La diferencia entre el peronismo y esas efímeras dictaduras se llamó Evita: la encarnación de una semidiosa, autora de una Creación Mitológica del pueblo argentino, un hecho que sería absurdo confinar a los límites de la política. Un hecho religioso.
miércoles, junio 15, 2011
La sabiduría de Rodolfo Pandolfi
De un email de RP
Tu observación me parece muy interesante. Pero creo que todo el vocabulario político actual está agotado. El progresista Fidel Castro se solidariza con la lapidación de mujeres en Irán. Mussolini no solamente hablaba de progreso sino de socialismo:
- ¿siamo liberali? - decía a la multitudç
- Noooo- era la respuesta correcta.
- ¿siamo popolare? (demócratas cristianos)
- Nooooo.
- ¿Siamo socialisti?
- Síiiiiiii.
Claro que era la época del Partido Obrero Nacional Socialista alemán, de diversos partidos socialistas
plegados a la oleada histótica del momento. Quiero encontrar el texto del himno nazi, que tengo vaya a saber donde, donde se decía "usamos la bandera roja porque es la bandera de la revolución".
El indigenismo puede ser objeto de un análisis exhaustivo pero allí se solucionaban los problemas de superpoblación sacrificando los chicos a los dioses (México) y matando a las mujeres infieles. Todo eso puede merecer el juicio según los códigos de una cultura y de una época, pero no es progresista.
Hasta los monárquicos franceses se decían socialistas en nombre de la nobleza y Charles Maurrás decía que la democracia es también un reino, el reino del dinero, el reino de los capitalistas que pueden armar sus aparatos electorales.
Los países árabes, en varios casos, no dejan aprender a leer a los mujeres. Y el comunismo chino mantiene la esclavitud, además de impedir el ingreso de los pobres a las ciudades paquetas como Cheng Cheng. La República Social Italiana decía que después de la guerra se implantaría el socialismo y Pinedo está a la izquierda de D´Elia. Las relaciones sexuales normales, para llamarlas de alguna manera, eran hedonismo burgués y por tener una amante se expulsó a Frigerio del Partido Comunista (luego tuvo muchas amantes), el baile nochero era "tan frívolo como masturbatorio" y una chica de Filosofía, en 1953, fue expulsada de la Fede por aceptar la invitación a ir a una confitería con un muchacho que no era el novio. Koestler embromaba: "lo que está permitido a los solteros y solteras es una masturbación por mes y una extra para el aniversario de la revolución de octubre". Hasta el mayo francés, que repugnaba en su momento (1968) a los comunistas se lograba entre la izquierda aquello en que la reina Victoria había fracasado. Ni que decir sobre los libros de Freud, que eran degenerados. Fueron prohibidos tanto en Alemania como en Rusia pero en Alemania tenía gran éxito la Asociación Psicoanalítica Alemana que presidía Carlos Jung y vicepresidía el hermano de Göering. Claro que era un psicoanálisis sin judíos y el término políticamente correcto para racismo, en los medios cultos, era "inconciente colectivo". Hay para hacer un libro en muchos tomos. El padre del Pinedo actual era socialista, luego socialista independiente (porque creía en Dios y se casó por la Iglesia) y, finalmente, ministro de Economía de los conservadores aunque, como explica muy bien Frondizi en un libro sobre la política económica entre 1930 y 1940, impulsó controles del Estado muy fuertes y congeló los alquileres. No era antisemita como Saramango y Neruda, además de Stalin. Perdoname la lata. Rodolfo.
Tu observación me parece muy interesante. Pero creo que todo el vocabulario político actual está agotado. El progresista Fidel Castro se solidariza con la lapidación de mujeres en Irán. Mussolini no solamente hablaba de progreso sino de socialismo:
- ¿siamo liberali? - decía a la multitudç
- Noooo- era la respuesta correcta.
- ¿siamo popolare? (demócratas cristianos)
- Nooooo.
- ¿Siamo socialisti?
- Síiiiiiii.
Claro que era la época del Partido Obrero Nacional Socialista alemán, de diversos partidos socialistas
plegados a la oleada histótica del momento. Quiero encontrar el texto del himno nazi, que tengo vaya a saber donde, donde se decía "usamos la bandera roja porque es la bandera de la revolución".
El indigenismo puede ser objeto de un análisis exhaustivo pero allí se solucionaban los problemas de superpoblación sacrificando los chicos a los dioses (México) y matando a las mujeres infieles. Todo eso puede merecer el juicio según los códigos de una cultura y de una época, pero no es progresista.
Hasta los monárquicos franceses se decían socialistas en nombre de la nobleza y Charles Maurrás decía que la democracia es también un reino, el reino del dinero, el reino de los capitalistas que pueden armar sus aparatos electorales.
Los países árabes, en varios casos, no dejan aprender a leer a los mujeres. Y el comunismo chino mantiene la esclavitud, además de impedir el ingreso de los pobres a las ciudades paquetas como Cheng Cheng. La República Social Italiana decía que después de la guerra se implantaría el socialismo y Pinedo está a la izquierda de D´Elia. Las relaciones sexuales normales, para llamarlas de alguna manera, eran hedonismo burgués y por tener una amante se expulsó a Frigerio del Partido Comunista (luego tuvo muchas amantes), el baile nochero era "tan frívolo como masturbatorio" y una chica de Filosofía, en 1953, fue expulsada de la Fede por aceptar la invitación a ir a una confitería con un muchacho que no era el novio. Koestler embromaba: "lo que está permitido a los solteros y solteras es una masturbación por mes y una extra para el aniversario de la revolución de octubre". Hasta el mayo francés, que repugnaba en su momento (1968) a los comunistas se lograba entre la izquierda aquello en que la reina Victoria había fracasado. Ni que decir sobre los libros de Freud, que eran degenerados. Fueron prohibidos tanto en Alemania como en Rusia pero en Alemania tenía gran éxito la Asociación Psicoanalítica Alemana que presidía Carlos Jung y vicepresidía el hermano de Göering. Claro que era un psicoanálisis sin judíos y el término políticamente correcto para racismo, en los medios cultos, era "inconciente colectivo". Hay para hacer un libro en muchos tomos. El padre del Pinedo actual era socialista, luego socialista independiente (porque creía en Dios y se casó por la Iglesia) y, finalmente, ministro de Economía de los conservadores aunque, como explica muy bien Frondizi en un libro sobre la política económica entre 1930 y 1940, impulsó controles del Estado muy fuertes y congeló los alquileres. No era antisemita como Saramango y Neruda, además de Stalin. Perdoname la lata. Rodolfo.
martes, junio 14, 2011
La muerte de un amigo, Rodolfo Pandolfi
Rodolfo murió hoy, tras un infarto fulminante. Puedo decir que yo era amigo, a pesar de la diferencia de edad. Hablábamos todas las semanas, comentando las novedades politicas. Sabía hablar y, raro, escuchar. Fue una gloria del periodismo argentino, desde la Revista Contorno, en epocas de Perón, hasta su función como jefe de la seccion politica de la mítica Primera Plana. Confirmado fue otra de sus revistas. Escribió reportajes a Frondizi e infinidad de libros, el último de los cuales- escrito en colaboración con Emilio Gibaja- me obsequió hace dos semanas: "La democracia derrotada. Arturo Illia y su época". Era demócrata, con un padre italiano, expulsado de Italia por Mussolini. Antiperonista, sí, antiperonista, como en aquella época dura se decía. Antifascista, anticomunista y antiperonista. Todas posturas muy desafiamtes para esta época light donde todos son, extrañamente, peronistas , socialistas y democratas, al mismo tiempo. El sabía que esa era una unión contra natura.
Hace dos semanas lo entrevisté para una historia oral que estoy desarrollando: Testigos del peronismo real. Escuchar las voces de los que de jóvenes, desde la Universidad, se oponían frontalmente a la dictadura de Perón, con carcel y torturas incluídas. Para que nos den su versión desmistificadora de la Edad Dorada que nos han vendido siempre, sobre los años 1943 a 1955.
Reproduzco ahora lo que seguramente ha sido su ultima entrevista.
EL: Rodolfo, hacenos una semblanza personal tuya
RP- Yo ya si bien era muy chico, tenia conciencia de lo que sucedía, porque en mi casa se hablaba continuamente de política, era una casa muy politizada, de manera que yo ya a los seis años sabía lo que era la guerra española. Por supuesto de una manera muy confusa, como era lógico. Viví la caída de Madrid y en seguida la Guerra Mundial, en que se vive en un doble sentido en una familia antifascista, en la que mi padre había sido militar italiano y se tuvo que ir de Italia (aunque él era argentino, fue a Italia en la Primera Guerra a pelear). Además vivíamos en Barrio Once, donde nuestros amigos eran judíos de manera que todo esto hizo que se viviera con mucha intensidad la política y en especial la Segunda Guerra Mundial.
Yo tenía 10 u 11 años y escuchaba la BBC de Londres y vivimos por ejemplo, la batalla de Stalingrado como si estuviéramos de algún modo allí. Por supuesto, el desembarco en Normandía, etc.,
Esto, entonces, se refleja luego en como percibimos al peronismo, en cuanto Perón era percibido como fascista…
EL- Volvamos a tu carrera
RP- Como periodista empecé en publicaciones estudiantiles, en el Movimiento Reformista, en la Revista Centro, del centro de estudiantes, en la revista Sagitario y en Contorno, un grupo de los hermanos Viñas, de Rozitchner padre, de Sebrelli, de Massotta,etc.
Luego pasé por diversos medios: Diario El Mundo, Clarín hasta que nació Primera Plana, donde fui el encargado de Política y durante un tiempo, mano derecha de Jacobo Timerman. Después fui a Confirmado, donde cubrí todos el periodo 73/74. Yo tenía dos amigos muy cercanos a Perón, que trabajaban para el en Puerta del Sol. Ahí tengo una anécdota muy interesante. Un día recibo un llamado en Confirmado desde la residencia de Perón. Era evidente que lo hacían bajo las ordenes de éste: “llama a los responsables de política de los diversos y medios y comunicale esto”. Me dice “ a ver, a ver: cuando Perón vuelva a Argentina, como va a ser el discurso de Perón?” yo le respondo, en base a mi mentalidad “gorila”: “Va a hacer lo de siempre, que cada uno lo pueda interpretar como quiera: que los Montoneros lo interpreten como apoyo a los Montoneros, la CGT como apoyo a la CGT, etc.….”. Me dijo “Cero. Perón en el poder no es así.” Perón ya había echado a Galimberti y advertido a los Montoneros que no jodieran. Perón no es marxista , eso es una simple postura. “Va a hacer un anuncio muy terminante y muy claro: déjense de joder, el país está en guerra. Y acordate de esta frase” Tiendo mi mano a los viejos adversarios pero frente a los infiltrados haré tronar el escarmiento”
Llega un pibe cuyo padre trabajaba en Confirmado y le digo “Va a haber problemas en Ezeiza”. “ah, ya te salió el gorila” me respondió. Perón había encargado a Osinde la seguridad del acto y los Montoneros no querían pasar desapercibidos, querían copar el acto. Y después pasó lo que pasó. Perón los echó de la Plaza el primero de mayo, Perón les dice a los de la CGT: “Que esperan para tomar venganza?”
EL. Sigamos con la época del primer peronismo
RP- Durante la época de Perón la revista Contorno se dedicó a publicar temas de letras y filosofía y se politizó mucho al abrirse la libertad de prensa y poder hablar contra el Gobierno…
Éramos “gorilas” pero las ideas eran ideas equivocadas, íconos: no dejábamos de reconocerle cosas al peronismo, no éramos ajenos al viento de la historia que había en esos momentos, por ej. en la Inglaterra de los Laboristas, etc. Pero eso lo aplicábamos fundamentalmente al análisis del peronismo. En una nota mía de Contorno llamada “17 de octubre : trampa y salida” se notaba la idea de un doble juego, era una trampa, pero era una salida porque abría el camino a los trabajadores, etc.
La lucha contra la Iglesia del peronismo era un punto de unión: éramos anticlericales, laicistas lo cual no implicaba que aceptáramos la quema de iglesias.
Había mucha esperanza en que se manejara bien la apertura a los trabajadores. El país estaba dividido en dos mitades. En las elecciones del 46 el peronismo gano 52 a 48. Hubo errores de parte de Unión Democrática, un exceso de catalogar a Perón como Nazi. Es cierto que lo identificábamos con el fascismo. Hubo en el gobierno militar de 1943 un Ministerio de Educación manejado por Martínez Zubiría ,un nazi confeso, la Alianza Nacionalista en la calle como grupo que atacaba cafés donde se reunían judíos, en mi barrio, en pleno Once. Pero fue un exceso decir “Peronazi”, como decían los comunistas. Era una acusación, a los ojos de muchos, excesiva y por lo tanto, ineficaz.
Pero al mismo tiempo éramos muy severos con los conservadores, los monopolios, etc. Esta cosa de “gorilas de izquierda” éramos, con muchos matices. Y finalmente nos expresó mucho la candidatura de Frondizi.
EL- O sea tomar lo bueno entre comillas de la política de Perón, pero darle un marco democrático.
RP- Exactamente
EL- Volvamos un poco para atrás. El 17 de octubre, como lo viviste, tenes experiencias directas de esa jornada?
RP- Fue una gran sorpresa. En mi familia nadie lo esperaba: ni mi familia directa ni mis tíos. Después del 12 de octubre – fecha muy olvidada, con una manifestación democrática en Plaza San Martín, - después del 23 de septiembre, que había sido la Marcha por la Constitución y la Libertad, en la que los diarios daban dos millones de personas manifestando. Yo había ido a la manifestación de festejo por la liberación de París. En fin, todo estaba muy relacionado con el desarrollo de la Guerra mundial. Cuado los aliados perdían, mi mamá lloraba.
Si vos lees el manifiesto del GOU, o analizas la Alianza Libertadora Nacionalista, o si ves el clero fascista- que por cierto no era todo, vos ves a Monseñor Dandrea, la revistas cristianas, eran antifascistas y antiperonistas, no eran todos – tampoco en España fue todo el clero franquista. Pero la conducción del clero – copelliana- sin duda era profascista. Obviamente no apoyaban los campos de concentración, pero cuando nosotros le tirábamos lo de los campos, ellos nos tiraban lo de Hiroshima.
EL- Era ver quien tenía más muertos en su cuenta
RP- Sí, exactamente. Volviendo al 17 de octubre, fue una gran sorpresa. El 23 de septiembre del 45 había habido una gran manifestación. La Unión Democrática no se creó en esos días, se creó antes, contra Castillo, ahí la historia se salteó eso, al igual que los periodistas nuevos que ignoran cosas básicas. Se crea en mayo del 42, en el contexto de la guerra y agrupa a conservadores , radicales, comunistas, y la CGT, con la que inicialmente contábamos, porque la tradición del movimiento obrero era socialdemócrata y anarquista. Contábamos también con algunos militares y con algunos curas, muy minoritarios (Dandrea, etc.) y curiosamente …. Muy antiperonista, estaba en un barrio obrero y Filipo absolutamente nazi, justificaba el antisemitismo
EL- Sí tengo testimonios de sus sermones en la Redonda de Belgrano, muy antisemitas
RP- Esto hace que la visión nuestra sobre Perón no fuera como la que tenían los demócratas brasileros sobre Vargas, que había mandado tropas a Europa con los Aliados. Había luchado en Montecassino, no tenían esa idea sobre Vargas. Si bien este tenía algunas ideas similares, sobre la necesidad de la corporaciones, pero respetaba los compromisos internacionales, según los cuales los que atacan a un país americano atacan a todos los países americanos. Argentina tenía una posición neutralista, por no decir profascista. Castillo era profascista, lo mismo que Fresco. Por supuesto la represión era muy dura: los palos policiales, los gases, los tiros, los muertos en actos de la Unión Democrática agredidos por grupos policiales o parapoliciales, la policía montada por ejemplo, recorriendo mi barrio (que cuando podíamos les tirabamos bolitas para que se caigan los caballos). Perón no tenía la opinión pública a su favor. Pero que pasa: la situación económica al terminar la Guerra es muy buena por las exportaciones. Entonces ahí viene una serie de leyes sociales- algunas ya estaban , se le atribuyen a Perón pero ya estaban, lo que pasa es que no se aplicaban, se negociaban sectorialmente. La situación económica era favorable. La mayoría de los diarios (La Prensa, La Nación, El Mundo, Clarín) estaban con la Unión Democrática, y ellos tenían Democracia, El laborista, El Líder… pero eran muy poco influyentes. Crítica estaba con la Unión Democrática y era muy importante porque era popular y al mismo tiempo publicaba editoriales y tenía gente como Borges , que escribía sobre temas culturales…era muy influyente.
Bueno, termino el secundario entro en la Facultad de Filosofía a estudiar la carrera de Filosofía
EL: Entras a Filosofía atraído por que cuestiones: la teoría, el pensamiento…
RP- No , no tenía una línea, pero me interesaba Kant, la fenomenología de Husserl, Sartre que estaba muy de moda, Camus. Nosotros recitábamos , emocionados, a Paul Elouard, “la libertad”, pero ellos coqueteaban con los nazis. “Las Moscas” escrita en el 43, era de alguna manera Heidegger llevado al teatro…
La gente creo que tiene una visión distorsionada en la Argentina de las grandes diferencias que había entre el fascismo y el nazismo. El nazismo tenía elementos del paganismo y se embala muchísimo con el Psicoanálisis, no Freud, porque era judío, pero sí Jung: no dice “raza”, pero dice “inconciente colectivo”, el hermano de Goering era el presidente de la Asociación Psicoanalítica Alemana . Eso no lo hacía el franquismo , por ejemplo. Heidegger llevaba una vida muy poco eclesial, convivía con su mujer y su amante que era nada menos que Hanna Arendt…
EL- A pesar de lo que se dice, hubo serios enfrentamientos entre la Iglesia católica alemana y el nazismo
RP- Sí, yo tengo escrito un libro sobre ese tema. Bueno volviendo al relato, entro a Filosofia y Letras en el 51
EL. Los profesores, que tendencia tenían?
RP- Había excepciones, como por ejemplo Astrada, pero lo que predominaba era una tendencia peronista conservadora muy del peronismo tradicionalista, de sesgo conservador popular con algunos claramente fascistas como Guemes, en Historia.
EL- Y que clima había en la Facultad?
RP- Éramos todos antiperonistas. Todos. Había control: los “tiras”. Al final los policías te terminaban contando que eran tiras. Vos tenías que saber que había tiras y si querías hacer una denuncia tenías que saber a quien recurrir. Hubo un episodio que nos sorprendió a todos. Hubo una reunión que se hizo en Bahía Blanca con gente de la marina, una reunión “preconspirativa” como se llaman. A diferencia de lo que pasa hoy en día, en esa época era “te mato o me matas”, había un enorme grado de enfrentamiento. Y hubo una reunión y tipos de la Federación Juvenil Comunista que habían entrado en un doble juego con Real, denunciaron esa reunión, por lo cual se expulsó del centro de Estudiantes a los comunistas, no obstante lo cual la policía seguía fichando como “comunistas” a todos los que estaban en el Centro de Estudiantes.
Yo estuve preso. Había un fenómeno de delaciones, de teléfonos pinchados. Yo tenía que organizar una volanteada, pero por razones prácticas eso no se hizo…no obstante lo cual como se iba a hacer y hubo conversaciones telefónicas bastante imprudentes, entonces me pusieron preso por una volanteada que no se hizo. Yo tenía un portafolio donde debía haber llevado los volantes. Bueno, el procedimiento policial fue correcto, te trataban de usted, de señor, tenía 18 años, hoy en día te dicen “boludo , hacé esto”, pero no era el uso en esos tiempos. Salvo cuando había incidentes. Me llevaron a la Comisaría Primera, me tuvieron ahí pero me tuvieron un ratito en un calabozo y después me llevaron a una sala grande y después vino de Juez de Faltas. La acusación que me hacían era “agresión a la autoridad”. Algo disparatado porque yo no los agredí a ellos ni ellos a mí. Fui a juicio al Tribunal de Faltas, el Juez me dio un arresto de diez días en Devoto. Tuve una conversación privada con el Juez, en un aparte, “yo ya se que todo esto es loco” me dijo. ”Usted se imagina que yo, flaco y anteojudo pudiera agredir a la policía”, le digo. “Si usted lo hubiera hecho la pena sería mucho mayor. Todo esto no tiene sentido. Pero sabe que?- me dice- a usted le conviene que lo condene, le doy solo 10 días y nadie lo va a molestar más. Si yo lo absuelvo lo van a poner a disposición del Poder Ejecutivo. “ Había incluso peronistas disidentes en esas condiciones, dos años presos a disposición del PE.
Fui a Devoto. Había presos por hablar mal del Gobierno. Porque existía una ley sobre “Difusión de rumores”. Alguien protestaba en el almacén y había tiras que lo denunciaban. Había tiras en todos los lugares públicos, bares, cines, restoranes…No era el fascismo pero nosotros lo vivíamos así…
EL- O sea, si bien era duro no era…un exceso de represión. Ustedes de algún modo se construían un enemigo…
RP Sí, nos encanaban con facilidad, pero nos trataban bien, salvo cuando se mezclaran con un grupo terrorista. A Milo Gibaja lo torturaron mucho bajo esa acusación. El estuvo en la voladura de rieles. Aun así fijate que el policía que lo torturó después le mandó una carta pidiéndole disculpas…
EL- Es decir, era un fascismo “ a la argentina”, no a la alemana o la italiana
RP- Claro, Hubo casos. Nosotros nos metíamos con el Gobierno, pero el Gobierno no se metía mucho con nosotros, por que – y esto te lo contaba la policía- cuando te encanaban , te decían “ mira yo estoy acá ganando 180 pesos, y vos vas a ser un abogado importante”
EL. A mi me dijeron lo mismo en Devoto, en la época de Onganía: “Hoy ustedes están acá, y mañana son diputados…”
RP. Exacto. Salvo que estuvieras en acciones terroristas. Ahí si. Terrorismo hubo poco, pero hubo. Lo más importante fue la bomba en Plaza de Mayo, no el bombardeo que fue un acto, condenable o no, un acto militar, un acto de guerra sino el atentado terrorista en una concentración peronista, que fue en el 53, donde hubo varios muertos. Pero no eran “revolucionarios” de derecha, eran de izquierda, su modelo era el Maquis. Medio fantasiosos no?, pero era el Maquis. Eran la resistencia de izquierda a un gobierno dictatorial, fascista.
EL - Pero mataron gente
RP- Sí, si. Ellos todavía no se llamaban “comandos civiles “ se llamaban resistentes, pero ahí hubo cuatro muertos y heridos. Un acto de guerra es una cosa, poner una bomba en una concentración pacífica es otra.
Por parte del peronismo, los más perseguidos son los “cabecitas negras” por que son los que no tenían defensa. No tenían abogados .
EL – Quienes eran esos “cabecitas negras”?
RP- Indios. Hubo dos grandes represiones de indios. Una, de coyas en el 46. Tengo un amigo que está trabajando en ese tema. Y la otra fue la de los pilagaes. Y ahí hablan de más de mil muertos.
EL . Ese fue un genocidio oculto. Con un componente racista- contra los “indios”- y que fue cuidadosamente ocultado. Es un tema digno de ser investigado. Quien dio la orden y quien dio la orden de ocultar la orden…
RP- No hay una explicación clara. Siempre las zonas de frontera, en este caso con Paraguay son muy sensibles. Había un cierto clima de guerra, en esos tiempos. La hipótesis de guerra con Brasil, por ejemplo, que se mantuvo hasta hace muy poco. Estuvo quizás ligado a un tema en relación al Paraguay, de una inmoralidad tremenda, a gente que no había hecho nada, que sabía nada y menos de estrategia
EL Sentías en la vida cotidiana una represión, un control…
RP- Sí, en especial la persecución económica. A mi padre le cerraron los negocios. Era un opositor, era provocativamente opositor…Argumentando razones de espacio- que nunca pudimos entender- Mi padre había llegado a tener seis negocios de alimentos en estaciones ferroviarias. Eran concesiones. No se pagaba alquiler. Mi padre era titular del fondo de comercio, y no podía vender ninguna mercadería que no fuera de Swift. Los cerraron por “razones de espacio”, obviamente falsas porque después se instalaron otros negocios. Lo más común era persecución por “agio”, por “carestía de los productos”, las leyes contra la especulación. Un caso muy conocido fue el de Mu Mu, que se negó a darle la cuota a la Fundación Eva Perón. Ahí se tragaba como locos. Se hacían cosas pero se tragaba… La Fundación tenía empresarios a los que habitualmente exigía la entrega de dinero, y pocos se oponían a eso. Aparte de la propaganda había tragadas sensacionales. Lo acordado era 50 y 50, que después fue muy común en otros “impuestos revolucionarios”, por ejemplo los Tupamaros en los secuestros extorsivos. Eran negocios. Dicen que los de MuMu eran del partido comunista…Había todo un aparato empresario comunista.
EL- Los intelectuales, casi todos eran antiperonistas, pero también había intelectuales peronistas: Marechal, la gente de FORJA
RP- Sí, pero durante el peronismo no tuvieron ninguna influencia. En cambio, en épocas de Frondizi aparecieron, como formas de peronismo no reconocidas del todo como peronistas . Pero Jauretche…Discepolo, el famoso tango “cambalache” siempre se interpretó como una crítica a los gobiernos conservadores, pero no es así: era una critica al gobierno de Yrigoyen…
EL- Como viste la etapa final del peronismo, la Revolución Libertadora,,,
RP. Yo era un antiperonista estricto, sin dejar de reconocer aspectos positivos, que se pueden leer en los artículos que yo escribía en Contorno. No era una postura primitiva. Yo me acerque a una postura cristiana, lo que sería la democracia cristiana, no obstante lo cual en la Facultad yo estaba en el Reformismo, no en la Liga Humanista, Había mucha gente religiosa en esa época, cosa que ahora no existe. La religión era aun importante para muchos jóvenes, en el intento de dar respuesta a los grandes interrogantes: la vida, la muerte.
Tengo un breve paso por las juventudes socialistas y luego entro en el radicalismo. Entro a través del frondicismo. Frondizi sí expresaba bastante lo que yo pensaba. Era una idea del Desarrollo, una posición moderna, con referencias a la Justicia Social. Todos éramos bastantes nacionalistas en lo económico, todos éramos “víctimas del imperialismo”, cosa que ya hoy en día cambió.
La libertadora como la vemos? Hay un momento de gran entusiasmo, era como la liberación de París. Pero había una serie de figuras que nos daban recelo. Un grupo de nacionalistas que no terminábamos de tragar. Pero nada es simple de explicar. Ahora todo parece fácil, pero en aquel momento había una gran mezcla de cosas, buenas y malas.
Hace dos semanas lo entrevisté para una historia oral que estoy desarrollando: Testigos del peronismo real. Escuchar las voces de los que de jóvenes, desde la Universidad, se oponían frontalmente a la dictadura de Perón, con carcel y torturas incluídas. Para que nos den su versión desmistificadora de la Edad Dorada que nos han vendido siempre, sobre los años 1943 a 1955.
Reproduzco ahora lo que seguramente ha sido su ultima entrevista.
EL: Rodolfo, hacenos una semblanza personal tuya
RP- Yo ya si bien era muy chico, tenia conciencia de lo que sucedía, porque en mi casa se hablaba continuamente de política, era una casa muy politizada, de manera que yo ya a los seis años sabía lo que era la guerra española. Por supuesto de una manera muy confusa, como era lógico. Viví la caída de Madrid y en seguida la Guerra Mundial, en que se vive en un doble sentido en una familia antifascista, en la que mi padre había sido militar italiano y se tuvo que ir de Italia (aunque él era argentino, fue a Italia en la Primera Guerra a pelear). Además vivíamos en Barrio Once, donde nuestros amigos eran judíos de manera que todo esto hizo que se viviera con mucha intensidad la política y en especial la Segunda Guerra Mundial.
Yo tenía 10 u 11 años y escuchaba la BBC de Londres y vivimos por ejemplo, la batalla de Stalingrado como si estuviéramos de algún modo allí. Por supuesto, el desembarco en Normandía, etc.,
Esto, entonces, se refleja luego en como percibimos al peronismo, en cuanto Perón era percibido como fascista…
EL- Volvamos a tu carrera
RP- Como periodista empecé en publicaciones estudiantiles, en el Movimiento Reformista, en la Revista Centro, del centro de estudiantes, en la revista Sagitario y en Contorno, un grupo de los hermanos Viñas, de Rozitchner padre, de Sebrelli, de Massotta,etc.
Luego pasé por diversos medios: Diario El Mundo, Clarín hasta que nació Primera Plana, donde fui el encargado de Política y durante un tiempo, mano derecha de Jacobo Timerman. Después fui a Confirmado, donde cubrí todos el periodo 73/74. Yo tenía dos amigos muy cercanos a Perón, que trabajaban para el en Puerta del Sol. Ahí tengo una anécdota muy interesante. Un día recibo un llamado en Confirmado desde la residencia de Perón. Era evidente que lo hacían bajo las ordenes de éste: “llama a los responsables de política de los diversos y medios y comunicale esto”. Me dice “ a ver, a ver: cuando Perón vuelva a Argentina, como va a ser el discurso de Perón?” yo le respondo, en base a mi mentalidad “gorila”: “Va a hacer lo de siempre, que cada uno lo pueda interpretar como quiera: que los Montoneros lo interpreten como apoyo a los Montoneros, la CGT como apoyo a la CGT, etc.….”. Me dijo “Cero. Perón en el poder no es así.” Perón ya había echado a Galimberti y advertido a los Montoneros que no jodieran. Perón no es marxista , eso es una simple postura. “Va a hacer un anuncio muy terminante y muy claro: déjense de joder, el país está en guerra. Y acordate de esta frase” Tiendo mi mano a los viejos adversarios pero frente a los infiltrados haré tronar el escarmiento”
Llega un pibe cuyo padre trabajaba en Confirmado y le digo “Va a haber problemas en Ezeiza”. “ah, ya te salió el gorila” me respondió. Perón había encargado a Osinde la seguridad del acto y los Montoneros no querían pasar desapercibidos, querían copar el acto. Y después pasó lo que pasó. Perón los echó de la Plaza el primero de mayo, Perón les dice a los de la CGT: “Que esperan para tomar venganza?”
EL. Sigamos con la época del primer peronismo
RP- Durante la época de Perón la revista Contorno se dedicó a publicar temas de letras y filosofía y se politizó mucho al abrirse la libertad de prensa y poder hablar contra el Gobierno…
Éramos “gorilas” pero las ideas eran ideas equivocadas, íconos: no dejábamos de reconocerle cosas al peronismo, no éramos ajenos al viento de la historia que había en esos momentos, por ej. en la Inglaterra de los Laboristas, etc. Pero eso lo aplicábamos fundamentalmente al análisis del peronismo. En una nota mía de Contorno llamada “17 de octubre : trampa y salida” se notaba la idea de un doble juego, era una trampa, pero era una salida porque abría el camino a los trabajadores, etc.
La lucha contra la Iglesia del peronismo era un punto de unión: éramos anticlericales, laicistas lo cual no implicaba que aceptáramos la quema de iglesias.
Había mucha esperanza en que se manejara bien la apertura a los trabajadores. El país estaba dividido en dos mitades. En las elecciones del 46 el peronismo gano 52 a 48. Hubo errores de parte de Unión Democrática, un exceso de catalogar a Perón como Nazi. Es cierto que lo identificábamos con el fascismo. Hubo en el gobierno militar de 1943 un Ministerio de Educación manejado por Martínez Zubiría ,un nazi confeso, la Alianza Nacionalista en la calle como grupo que atacaba cafés donde se reunían judíos, en mi barrio, en pleno Once. Pero fue un exceso decir “Peronazi”, como decían los comunistas. Era una acusación, a los ojos de muchos, excesiva y por lo tanto, ineficaz.
Pero al mismo tiempo éramos muy severos con los conservadores, los monopolios, etc. Esta cosa de “gorilas de izquierda” éramos, con muchos matices. Y finalmente nos expresó mucho la candidatura de Frondizi.
EL- O sea tomar lo bueno entre comillas de la política de Perón, pero darle un marco democrático.
RP- Exactamente
EL- Volvamos un poco para atrás. El 17 de octubre, como lo viviste, tenes experiencias directas de esa jornada?
RP- Fue una gran sorpresa. En mi familia nadie lo esperaba: ni mi familia directa ni mis tíos. Después del 12 de octubre – fecha muy olvidada, con una manifestación democrática en Plaza San Martín, - después del 23 de septiembre, que había sido la Marcha por la Constitución y la Libertad, en la que los diarios daban dos millones de personas manifestando. Yo había ido a la manifestación de festejo por la liberación de París. En fin, todo estaba muy relacionado con el desarrollo de la Guerra mundial. Cuado los aliados perdían, mi mamá lloraba.
Si vos lees el manifiesto del GOU, o analizas la Alianza Libertadora Nacionalista, o si ves el clero fascista- que por cierto no era todo, vos ves a Monseñor Dandrea, la revistas cristianas, eran antifascistas y antiperonistas, no eran todos – tampoco en España fue todo el clero franquista. Pero la conducción del clero – copelliana- sin duda era profascista. Obviamente no apoyaban los campos de concentración, pero cuando nosotros le tirábamos lo de los campos, ellos nos tiraban lo de Hiroshima.
EL- Era ver quien tenía más muertos en su cuenta
RP- Sí, exactamente. Volviendo al 17 de octubre, fue una gran sorpresa. El 23 de septiembre del 45 había habido una gran manifestación. La Unión Democrática no se creó en esos días, se creó antes, contra Castillo, ahí la historia se salteó eso, al igual que los periodistas nuevos que ignoran cosas básicas. Se crea en mayo del 42, en el contexto de la guerra y agrupa a conservadores , radicales, comunistas, y la CGT, con la que inicialmente contábamos, porque la tradición del movimiento obrero era socialdemócrata y anarquista. Contábamos también con algunos militares y con algunos curas, muy minoritarios (Dandrea, etc.) y curiosamente …. Muy antiperonista, estaba en un barrio obrero y Filipo absolutamente nazi, justificaba el antisemitismo
EL- Sí tengo testimonios de sus sermones en la Redonda de Belgrano, muy antisemitas
RP- Esto hace que la visión nuestra sobre Perón no fuera como la que tenían los demócratas brasileros sobre Vargas, que había mandado tropas a Europa con los Aliados. Había luchado en Montecassino, no tenían esa idea sobre Vargas. Si bien este tenía algunas ideas similares, sobre la necesidad de la corporaciones, pero respetaba los compromisos internacionales, según los cuales los que atacan a un país americano atacan a todos los países americanos. Argentina tenía una posición neutralista, por no decir profascista. Castillo era profascista, lo mismo que Fresco. Por supuesto la represión era muy dura: los palos policiales, los gases, los tiros, los muertos en actos de la Unión Democrática agredidos por grupos policiales o parapoliciales, la policía montada por ejemplo, recorriendo mi barrio (que cuando podíamos les tirabamos bolitas para que se caigan los caballos). Perón no tenía la opinión pública a su favor. Pero que pasa: la situación económica al terminar la Guerra es muy buena por las exportaciones. Entonces ahí viene una serie de leyes sociales- algunas ya estaban , se le atribuyen a Perón pero ya estaban, lo que pasa es que no se aplicaban, se negociaban sectorialmente. La situación económica era favorable. La mayoría de los diarios (La Prensa, La Nación, El Mundo, Clarín) estaban con la Unión Democrática, y ellos tenían Democracia, El laborista, El Líder… pero eran muy poco influyentes. Crítica estaba con la Unión Democrática y era muy importante porque era popular y al mismo tiempo publicaba editoriales y tenía gente como Borges , que escribía sobre temas culturales…era muy influyente.
Bueno, termino el secundario entro en la Facultad de Filosofía a estudiar la carrera de Filosofía
EL: Entras a Filosofía atraído por que cuestiones: la teoría, el pensamiento…
RP- No , no tenía una línea, pero me interesaba Kant, la fenomenología de Husserl, Sartre que estaba muy de moda, Camus. Nosotros recitábamos , emocionados, a Paul Elouard, “la libertad”, pero ellos coqueteaban con los nazis. “Las Moscas” escrita en el 43, era de alguna manera Heidegger llevado al teatro…
La gente creo que tiene una visión distorsionada en la Argentina de las grandes diferencias que había entre el fascismo y el nazismo. El nazismo tenía elementos del paganismo y se embala muchísimo con el Psicoanálisis, no Freud, porque era judío, pero sí Jung: no dice “raza”, pero dice “inconciente colectivo”, el hermano de Goering era el presidente de la Asociación Psicoanalítica Alemana . Eso no lo hacía el franquismo , por ejemplo. Heidegger llevaba una vida muy poco eclesial, convivía con su mujer y su amante que era nada menos que Hanna Arendt…
EL- A pesar de lo que se dice, hubo serios enfrentamientos entre la Iglesia católica alemana y el nazismo
RP- Sí, yo tengo escrito un libro sobre ese tema. Bueno volviendo al relato, entro a Filosofia y Letras en el 51
EL. Los profesores, que tendencia tenían?
RP- Había excepciones, como por ejemplo Astrada, pero lo que predominaba era una tendencia peronista conservadora muy del peronismo tradicionalista, de sesgo conservador popular con algunos claramente fascistas como Guemes, en Historia.
EL- Y que clima había en la Facultad?
RP- Éramos todos antiperonistas. Todos. Había control: los “tiras”. Al final los policías te terminaban contando que eran tiras. Vos tenías que saber que había tiras y si querías hacer una denuncia tenías que saber a quien recurrir. Hubo un episodio que nos sorprendió a todos. Hubo una reunión que se hizo en Bahía Blanca con gente de la marina, una reunión “preconspirativa” como se llaman. A diferencia de lo que pasa hoy en día, en esa época era “te mato o me matas”, había un enorme grado de enfrentamiento. Y hubo una reunión y tipos de la Federación Juvenil Comunista que habían entrado en un doble juego con Real, denunciaron esa reunión, por lo cual se expulsó del centro de Estudiantes a los comunistas, no obstante lo cual la policía seguía fichando como “comunistas” a todos los que estaban en el Centro de Estudiantes.
Yo estuve preso. Había un fenómeno de delaciones, de teléfonos pinchados. Yo tenía que organizar una volanteada, pero por razones prácticas eso no se hizo…no obstante lo cual como se iba a hacer y hubo conversaciones telefónicas bastante imprudentes, entonces me pusieron preso por una volanteada que no se hizo. Yo tenía un portafolio donde debía haber llevado los volantes. Bueno, el procedimiento policial fue correcto, te trataban de usted, de señor, tenía 18 años, hoy en día te dicen “boludo , hacé esto”, pero no era el uso en esos tiempos. Salvo cuando había incidentes. Me llevaron a la Comisaría Primera, me tuvieron ahí pero me tuvieron un ratito en un calabozo y después me llevaron a una sala grande y después vino de Juez de Faltas. La acusación que me hacían era “agresión a la autoridad”. Algo disparatado porque yo no los agredí a ellos ni ellos a mí. Fui a juicio al Tribunal de Faltas, el Juez me dio un arresto de diez días en Devoto. Tuve una conversación privada con el Juez, en un aparte, “yo ya se que todo esto es loco” me dijo. ”Usted se imagina que yo, flaco y anteojudo pudiera agredir a la policía”, le digo. “Si usted lo hubiera hecho la pena sería mucho mayor. Todo esto no tiene sentido. Pero sabe que?- me dice- a usted le conviene que lo condene, le doy solo 10 días y nadie lo va a molestar más. Si yo lo absuelvo lo van a poner a disposición del Poder Ejecutivo. “ Había incluso peronistas disidentes en esas condiciones, dos años presos a disposición del PE.
Fui a Devoto. Había presos por hablar mal del Gobierno. Porque existía una ley sobre “Difusión de rumores”. Alguien protestaba en el almacén y había tiras que lo denunciaban. Había tiras en todos los lugares públicos, bares, cines, restoranes…No era el fascismo pero nosotros lo vivíamos así…
EL- O sea, si bien era duro no era…un exceso de represión. Ustedes de algún modo se construían un enemigo…
RP Sí, nos encanaban con facilidad, pero nos trataban bien, salvo cuando se mezclaran con un grupo terrorista. A Milo Gibaja lo torturaron mucho bajo esa acusación. El estuvo en la voladura de rieles. Aun así fijate que el policía que lo torturó después le mandó una carta pidiéndole disculpas…
EL- Es decir, era un fascismo “ a la argentina”, no a la alemana o la italiana
RP- Claro, Hubo casos. Nosotros nos metíamos con el Gobierno, pero el Gobierno no se metía mucho con nosotros, por que – y esto te lo contaba la policía- cuando te encanaban , te decían “ mira yo estoy acá ganando 180 pesos, y vos vas a ser un abogado importante”
EL. A mi me dijeron lo mismo en Devoto, en la época de Onganía: “Hoy ustedes están acá, y mañana son diputados…”
RP. Exacto. Salvo que estuvieras en acciones terroristas. Ahí si. Terrorismo hubo poco, pero hubo. Lo más importante fue la bomba en Plaza de Mayo, no el bombardeo que fue un acto, condenable o no, un acto militar, un acto de guerra sino el atentado terrorista en una concentración peronista, que fue en el 53, donde hubo varios muertos. Pero no eran “revolucionarios” de derecha, eran de izquierda, su modelo era el Maquis. Medio fantasiosos no?, pero era el Maquis. Eran la resistencia de izquierda a un gobierno dictatorial, fascista.
EL - Pero mataron gente
RP- Sí, si. Ellos todavía no se llamaban “comandos civiles “ se llamaban resistentes, pero ahí hubo cuatro muertos y heridos. Un acto de guerra es una cosa, poner una bomba en una concentración pacífica es otra.
Por parte del peronismo, los más perseguidos son los “cabecitas negras” por que son los que no tenían defensa. No tenían abogados .
EL – Quienes eran esos “cabecitas negras”?
RP- Indios. Hubo dos grandes represiones de indios. Una, de coyas en el 46. Tengo un amigo que está trabajando en ese tema. Y la otra fue la de los pilagaes. Y ahí hablan de más de mil muertos.
EL . Ese fue un genocidio oculto. Con un componente racista- contra los “indios”- y que fue cuidadosamente ocultado. Es un tema digno de ser investigado. Quien dio la orden y quien dio la orden de ocultar la orden…
RP- No hay una explicación clara. Siempre las zonas de frontera, en este caso con Paraguay son muy sensibles. Había un cierto clima de guerra, en esos tiempos. La hipótesis de guerra con Brasil, por ejemplo, que se mantuvo hasta hace muy poco. Estuvo quizás ligado a un tema en relación al Paraguay, de una inmoralidad tremenda, a gente que no había hecho nada, que sabía nada y menos de estrategia
EL Sentías en la vida cotidiana una represión, un control…
RP- Sí, en especial la persecución económica. A mi padre le cerraron los negocios. Era un opositor, era provocativamente opositor…Argumentando razones de espacio- que nunca pudimos entender- Mi padre había llegado a tener seis negocios de alimentos en estaciones ferroviarias. Eran concesiones. No se pagaba alquiler. Mi padre era titular del fondo de comercio, y no podía vender ninguna mercadería que no fuera de Swift. Los cerraron por “razones de espacio”, obviamente falsas porque después se instalaron otros negocios. Lo más común era persecución por “agio”, por “carestía de los productos”, las leyes contra la especulación. Un caso muy conocido fue el de Mu Mu, que se negó a darle la cuota a la Fundación Eva Perón. Ahí se tragaba como locos. Se hacían cosas pero se tragaba… La Fundación tenía empresarios a los que habitualmente exigía la entrega de dinero, y pocos se oponían a eso. Aparte de la propaganda había tragadas sensacionales. Lo acordado era 50 y 50, que después fue muy común en otros “impuestos revolucionarios”, por ejemplo los Tupamaros en los secuestros extorsivos. Eran negocios. Dicen que los de MuMu eran del partido comunista…Había todo un aparato empresario comunista.
EL- Los intelectuales, casi todos eran antiperonistas, pero también había intelectuales peronistas: Marechal, la gente de FORJA
RP- Sí, pero durante el peronismo no tuvieron ninguna influencia. En cambio, en épocas de Frondizi aparecieron, como formas de peronismo no reconocidas del todo como peronistas . Pero Jauretche…Discepolo, el famoso tango “cambalache” siempre se interpretó como una crítica a los gobiernos conservadores, pero no es así: era una critica al gobierno de Yrigoyen…
EL- Como viste la etapa final del peronismo, la Revolución Libertadora,,,
RP. Yo era un antiperonista estricto, sin dejar de reconocer aspectos positivos, que se pueden leer en los artículos que yo escribía en Contorno. No era una postura primitiva. Yo me acerque a una postura cristiana, lo que sería la democracia cristiana, no obstante lo cual en la Facultad yo estaba en el Reformismo, no en la Liga Humanista, Había mucha gente religiosa en esa época, cosa que ahora no existe. La religión era aun importante para muchos jóvenes, en el intento de dar respuesta a los grandes interrogantes: la vida, la muerte.
Tengo un breve paso por las juventudes socialistas y luego entro en el radicalismo. Entro a través del frondicismo. Frondizi sí expresaba bastante lo que yo pensaba. Era una idea del Desarrollo, una posición moderna, con referencias a la Justicia Social. Todos éramos bastantes nacionalistas en lo económico, todos éramos “víctimas del imperialismo”, cosa que ya hoy en día cambió.
La libertadora como la vemos? Hay un momento de gran entusiasmo, era como la liberación de París. Pero había una serie de figuras que nos daban recelo. Un grupo de nacionalistas que no terminábamos de tragar. Pero nada es simple de explicar. Ahora todo parece fácil, pero en aquel momento había una gran mezcla de cosas, buenas y malas.
sábado, junio 11, 2011
Peronismo: ¿Fascismo?
Una de las matrices que conforman el peronismo inicial es su componente fascista. Ambas etiquetas tienen un grado importante de “solapamiento”. Un buen fascista de los años cuarenta- en plena guerra -tranquilizando a sus amigos italianos respecto del carácter del reciente golpe del GOU, señalaba a Perón como “uno dei nostri”, según nos cuenta Pablo Giussani en su imprescindible “Montoneros, la soberbia armada”. El mismo Perón, en infinidad de entrevistas, alababa al fascismo, diciendo cosas como esta: “elegí cumplir mi misión en Italia porque allí se estaba produciendo un ensayo de un nuevo socialismo de carácter nacional. Hasta entonces, el socialismo había sido marxista, internacional, dogmático. En Italia, en cambio, el socialismo era sui generis italiano: el fascismo” (Entrevista con Tomas Eloy Martínez). Es famosa también su frase privada: ”Yo me propongo imitar a Mussolini en todo, menos en sus errores”.
Durante años la oposición a Perón, en especial la de izquierda, acusaba al peronismo de “nazifascismo”, y nadie se horrorizaba demasiado. Era obvia esta cercanía.
Pero después del 55 esa identidad o cercanía fue ignorada, como si fuera más bien una acusación infundada, solo útil para los “gorilas”. Las cosas se dieron vuelta de tal manera que Aramburu (aliadófilo, vasco antifranquista) para cualquier periodista promedio argentino, es “facho” y Perón,es poco menos que un Fidel Castro de las pampas. Absurdos que las ceremonias de la confusión que se celebran en el Peronismo ayudan a crear. “Gorila” como cuasi-sinónimo de “Nazi” es otra de esas ceremonias. Los Comandos Civiles radicales de Córdoba – estigmatizados hoy día como si fueran escuadrones de la muerte fascistas- surgieron a imitación de la Resistencia antifascista francesa.
Los años sesenta y setenta transformaron, mágicamente, al peronismo en un movimiento tercermundista, socialista, antiimperialista con solo algunos resabios retóricos de origen falangista, pero “nada preocupante”. Perón era un líder tercermundista como Nasser, Tito, Castro, Ben Bella o Mao, con limitaciones, pero al que había que acompañar, apoyar y – básico- al que se podría “influir” para que sus objetivos no se desviaran hacia el reformismo burgués y, en cambio, fueran una nueva “vía tercermundista” al Socialismo.
Al fin de cuentas, se podía transformar al Nacional Socialismo…en Socialismo Nacional. Un simple cambio de orden en las palabras.
De este modo se produjo una insólita transmutación: el peronismo pasaba de los arrabales de la derecha filofascista, al corazón de la Revolución antiimperialista y socialista.
Bajo este halo, nosotros, los que teníamos veinte años en los setenta nos hicimos peronistas.
No necesitábamos de mucho: un movimiento popular, ganador de toda elección libre, de base obrera, que había desestabilizado el sistema de poder durante quince años y que ahora se abrazaba con el movimiento de No alineados, con el Tercer Mundo en ebullición, no podía ser más tentador. Su “lado oscuro” (su base falangista y filo fascista, su furioso anticomunismo, la amistad política de Perón con Stroessner, Trujillo, Somoza, Perez Jiménez, Franco…), fue prolijamente borrado por las eficientes Cátedras Nacionales de Sociología, donde una generación entera de cuadros intelectuales recibía orientación ideológica básica. “ De cómo juntar en una misma bolsa al Che, a Evita, a Perón y a Kim il Sung y de cómo expulsar de esa bolsa a Franco, Stroessner o Mussolini”, así se llamaba la materia central de la carrera de Sociología en aquellos años. Hernández Arregui y Abelardo Ramos, nos explicaban el gorilismo de las izquierdas e instaban al nacimiento de una Izquierda Nacional, cercana al peronismo y lejos de cualquier componenda “gorila”.
Una carta falsa de Perón ante la muerte del Che- redactada por un agente de la KGB- (diciendo que “era el mejor de los nuestros”) le ponía digno broche a este casamiento de la izquierda revolucionaria con un movimiento tildado diez años atrás de “filofascista y burgués” por la izquierda argentina. Acusar en 1971 a Perón de fascista era como una broma de mal gusto que nadie en la izquierda de atrevía a hacer, a riesgo de ser acusado de gorila al servicio del Imperialismo.
Otras transformaciones hicieron posible el milagro de la transmutación.
-Había surgido un “ala izquierda” del Peronismo: el Peronismo Revolucionario antes aun del fenómeno montonero que aparecería varios años después. Los Peronistas Revolucionarios no eran jóvenes de clase media, católicos a la manera de los Firmenich, o marxistas mutados en nacionalistas, sino cuadros políticos formados en la Resistencia y atraídos luego por la Revolución Cubana. John William Cooke fue su referente principal, el primero que quiso unir lo útil con lo agradable, Peronismo y Socialismo a la cubana
- El Peronismo de la Resistencia había adoptado la vía armada y dejado una experiencia y una memoria insurreccional antes aun de la aventura castrista. La imagen de guerrilleros peronistas en los montes tucumanos cazaba perfectamente con la reciente mitificación del Che debida a su muerte boliviana.
- La Iglesia abandonaba las posturas conservadoras y surgía el movimiento de sacerdotes del Tercer Mundo. Había olvidado las vandálicas quemas del año 55 y exhibía su simpatía peronista desde la cúpula hasta los sacerdotes de las villas miseria
- La Patria, la Nación, otrora los valores básicos de la derecha aparecían ahora bajo otra luz: la consigna cubana “Patria o Muerte, Venceremos” revalorizaba el nacionalismo, ahora rebautizado Nacionalismo Revolucionario para diferenciarlo de sus variantes elitistas y católicas tradicionalistas.
- Por ultimo, el Sindicalismo había adquirido una dinámica propia, había negociado con sucesivos gobiernos y tenía una experiencia de poder directa y rica, que ponía ahora al servicio del Líder.
Todo se articulaba mágicamente: la generación de nacidos en los cincuenta, con padres antiperonistas y de izquierda, recuperaba los valores de Patria, Religión, Líder y Movimiento y entraba gozosa al Peronismo como la tercera Rama: la Rama Juvenil.
No sabía lo que le esperaba.
-----
Perón quiso recrear la experiencia fascista en Argentina, con las adaptaciones del caso. A diferencia de Mussolini- quien no podía ocultar su anticlericalismo de origen socialista- era perfectamente conciente de que la Iglesia debía ser – junto con el Ejército- pilar básico de su Régimen. Tampoco utilizaría el esquema de parlamento de las corporaciones, aunque alentaría desde el primer momento la organización centralizada de las categorías socioeconómicas: las Confederaciones Generales (del Trabajo, Económica, de Estudiantes, etc.) y la construcción de un Partido Único, para terminar con el estado deliberativo. La cárcel y la tortura para Cipriano Reyes, el gran gestor del 17 de octubre, fue el símbolo de la voluntad de cerrar cualquier atisbo de independencia.
Con una guerra europea casi perdida para el Eje, Perón obviamente no podía afirmar públicamente sus simpatías. Sabía sus limitaciones.
Se fue conformando así un movimiento basado en antiguos socialistas y radicales, viejos militantes sindicales y toda la intelectualidad de Forja, la verdadera novedad ideológica. Fue este grupo de ex radicales- antiimperialistas y neutralistas- el que aportó la idea fuerza básica del Peronismo: el “nacionalismo popular” que tanto espantaba a los clásicos nacionalistas católicos que habían acompañado a Uriburu en el treinta. Y que tanto confundiría a sus críticos de izquierda.
Forja aportaría la “picardía” popular, la irreverencia del tango, el tono patriótico pero alejado de la retórica cuartelera. Ante el gobierno militar que quiso “adecentar” las letras de tango, Perón supo aparecer como el hombre moderno que intercedió apara anular esa absurda orden. Perón le ponía una cara nueva al viejo sueño nacionalista y antiliberal que venía de la noche de los tiempos coloniales. Ese nacionalismo decadente encuentra en el “populismo” peronista una nueva vertiente que lo vivificaría.
Esa vibrante fuerza sindical y política que Perón comenzaba a conducir estaba lejos, sin embargo, de los acatamientos absolutos que supieron lograr Mussolini y Hitler.
Si bien arma su Partido Único, su maquinaria de control interno fue infinitamente más elemental y débil que las desarrolladas por las “grandes bestias” de Stalin, Hitler o Mussolini. El grado de brutalidad, violencia y coerción fue infinitamente menor. Puede hablarse de una treintena de casos graves de violación a los derechos humanos durante 1946-1955. Eso sucedía, en cualquier mañana de Hitler, entre la gimnasia matinal y su taza de té con strudl.
Por otra parte hay pruebas de que las veleidades falangistas de Perón - ya que el fascismo había muerto, quedaba Franco- no fueron acompañadas por el Partido Peronista con entusiasmo y quedaron reducidas al ámbito puramente diplomático. Los cuadros peronistas, quizás por su procedencia socialista o radical desconfiaban enormemente de Franco y simpatizaban poco y nada con el bando nacional. Perón tomó nota y calló. Pero llenó de falangistas la Facultad de Filosofía y Letras. Su “intelligentsia” se nutria de cuadros falangistas y otros directamente nazifascistas. ¿Donde estaban -uno se pregunta- los intelectuales “nacionales y populares” como Manzi, Discepolo o Marechal o los de Forja frente a este copamiento “facho”?
En suma: si las condiciones externas hubieran sido otras, Perón ni hubiera dudado en declarar públicamente su adhesión a la Internacional Fascista-falangista. Aun a pesar de la Guerra perdida, Perón no se resignó y siguió adherido al bando nacional español, aun contra los deseos reales de sus seguidores.
---------
Perón dejaba hacer. Todo servía. Mientras los Montoneros debutaban asesinando a Aramburu y las Juventudes Peronistas crecían en número, mientras las rencillas y navajazos entre Montoneros y la derecha de C. de O., Demetrios o Guardianes se extendían, mientras se asesinaba a sindicalistas “burócratas” , la Patria Socialista se iba imponiendo como proyecto hegemónico. Cámpora Presidente significaba la llegada al poder de los muchachos de la JP, de los Montoneros, de la Tendencia Revolucionaria del Peronismo: la Hora del Pueblo. El Mayor Alberte, una figura histórica de la izquierda peronista me dijo una vez: “La verdad es que los diez años de Perón no fueron TAN buenos, que estuvo lleno de errores, corrupciones y vicios. Pero hay que seguir regando el mito, para apuntalar la Revolución”.
Fidel Castro y Allende vinieron a la asunción de Cámpora en una puesta en escena del relanzamiento revolucionario latinoamericano, que no tardaría de prender en Uruguay y el resto la de la Región.
En este contexto, el Viejo decide volver a la Argentina: algo lo apuraba al extremo.
Dice el relato que en ese extraño vuelo, rodeado de la farándula peronista, viajaba un Perón decidido a “hacer tronar el escarmiento” a los “muchachos” de la Juveentud Peronista. La trampa que se armó en Ezeiza fue provocar a los Montoneros para ponerlos en evidencia. El Coronel Osinde, personaje fascista como pocos, fue el encargado de la Operación.
Ahí se nos murió la inocencia.
Transcribo algo que escribí en esos días.
“Podría decir “qué tiempos aquellos” pero mentiría. Aquel increíble día, el 20 de junio, algo se rompió dentro de cada uno. Ese día se acabó la joda, la alegría peronista y joven, las puteadas insolentes y frescas, incluso las trompadas y las broncas entre los grupos de activistas.
De ahí en más, la sangre se instaló como compañera.
Este cuento lo empecé ese invierno del 73 y quedó trunco, solo es un eco de la sorpresa, el asombro ante lo que no era explicable.
Por eso quedó trunco. Solo pudo reflejar lo que vivíamos hasta el 20 de junio.
Después, algo se rompió.
A dos años de eso, quizá ya podría terminar el relato. Pero, para qué.
Pasó tanto. En el Mundo, en Argentina, dentro mío. Cambió el lenguaje. Que quiere decir ahora “Viva Perón”? Que quiere decir ahora “Justicia Social, Soberanía Política, Libertad”?
Perón había mostrado su juego: de Socialismo, nada. De Revolución, nada. De Rama juvenil, nada. Todo era un absurdo malentendido: finalmente Perón era exactamente como me lo describía mi mamá: un dictador fascista de derecha, apoyado en un aparato de movilización de masas. Tan simple como eso. A nosotros, esos jóvenes neo-peronistas, que veníamos a recibir a “nuestro” líder tercer mundista, a “nuestro” Fidel, a “nuestro” Mao, la matanza de Ezeiza “nos rompió por dentro” como escribí en aquel momento. Nos hizo estallar todas las dudas que teníamos sobre la verdadera naturaleza de Perón y de su movimiento.
Lo que siguió fue la puesta en marcha del plan de aniquilamiento de la izquierda peronista que ejecutó la Triple A por orden del Líder y supervisión de López Rega y prosiguió, a partir de 1976, con la implacable fuerza del Estado, en el Proceso de Reorganización. "Puestos a enfrentar la violencia con la violencia, tenemos más medios posibles para aplastarla. Y lo haremos a cualquier precio, porque no estamos aquí de monigotes",dijo Perón en 1973, lanzando oficialmente la Triple A.
El sueño se transformó en pesadilla. El Perón fascista del que nos habían prevenido nuestros padres había obrado con total coherencia con su esencia nacionalista, militar, anticomunista y reaccionaria.
Hoy día nadie dice esto. Hoy día a Perón se lo glorifica en el Panteón de los Héroes. Se lo sigue evocando como líder popular progresista, antiimperialista, se sigue ahondando la brecha entre mito y realidad.
Todo es mucho más simple: leamos a Perón, es transparente y claro:
Iglesia-Estado
“Ahora bien- y a esta conclusión van encaminadas mis anteriores palabras- el hecho de que la Iglesia no tenga que entender en la gobernación del estado, es decir que mantenga la división de potestades, no significa que el estado tenga que prescindir de la Iglesia. Esa no prescindencia, esa obligación de sostener el culto católico y de que el Presidente pertenezca al culto católico, constituye unas de las mas encomiables previsiones de nuestra carta magna, porque quienes la sancionaron, pese al amplio criterio liberal en que se inspiraron y que se refleja en todas sus normas, no pudieron desconocer que la gobernación de los pueblos se ha de basar en normas de moral y que las normas de moral tienen su origen y fundamento en preceptos religiosos” (1948)
Conspiración judeo-masónica-comunista-capitalista
“Este desarrollo intenso de la política internacional, dentro y fuera de los países, ha impuesto la necesidad de crear los instrumentos para manejarla y así han surgido las Grandes Internacionales. El capitalismo y el comunismo soviético no son sino dos de ellas, aparentemente contrapuestas pero, en realidad de verdad, perfectamente unidas y coordinadas. Para comprobarlo, basta recordar 1939 cuando se aliaron para aniquilar a un tercero en discordia, representado entonces por Alemania e Italia. No es menos elocuente lo que sucedió en la Conferencia de Yalta en la que ambos imperialismos se ponen de acuerdo y coordinan sus futuras actividades de dominio y explotación. Pero es que todo tiende a internacionalizarse alrededor de ello, lo que, en último análisis, es el triunfo del internacionalismo comunista. La masonería, el sionismo, las sociedades internacionales de todo tipo, no son sino consecuencias de esa internacionalización del mundo actual. Son las fuerzas ocultas de la revolución como son las fuerzas ocultas del dominio imperialista”.(1968)
Las dos lineas
“Cuando en España desaparece Fernando VII para dar lugar a las Cortes de Cádiz que enfrentan a la dominación napoleónica, en el Virreinato del Río de La Plata desaparece también el poder virreinal, reemplazado por la “Primera Junta”. Es decir que de allí parten ya dos líneas históricas que han de acompañarnos en toda nuestra existencia: la primera hispánica y nacional, la segunda antinacional y anglosajona. “(1968)
Ley Universitaria
De su representación
Art. 84º. – Los estudiantes tendrán representación en los consejos directivos por intermedio de un delegado por cada escuela.
Art. 85º. – Entre los diez alumnos que hubieran obtenido las más altas calificaciones en el transcurso de su carrera y se encuentren cursando el último año, se sorteará al que ha de tener la representación estudiantil. Este cargo es irrenunciable, salvo causa justificada a juicio del consejo.
Art. 86º. – El delegado será convocado a las sesiones que celebre el consejo directivo. En dichas sesiones el delegado podrá expresar libremente el anhelo de sus representados, no teniendo voto en las decisiones que adopte el consejo.(1947)
Resumiendo.
La caricatura de un Perón Nazi-fascista asesinando inocentes fue funcional al proyecto neofascista real que él encarnó. Es absurdo intentar homologarlo a Hitler. Pero su adhesión a los postulados fascistas fue reconocida por él mismo, y no debería seguir habiendo dudas al respecto.
El problema para sus admiradores de izquierda, es que nunca los abandonó, ni aun en su final “socialista”. El fascismo no fue la “enfermedad infantil” del Peronismo sino parte constitutiva de su esencia y el escenario del triste final de la experiencia setentista.
Aun en una coyuntura internacional adversa mantuvo la brasa encendida de su adhesión a la Internacional Fascista, dándole apoyo al franquismo, abriendo las fronteras para los jerarcas nazis y llenando las facultades con intelectuales declaradamente falangistas.
Su fascismo originario cambió de terminología hacia los años sesenta, en los que Perón adoptó apresuradamente los lugares comunes del tercermundismo (colonialismo, liberación nacional, violencia de los arriba, imperialismo) pero sin abandonar la vieja teoría de la conspiración judeomasónica, socialista, capitalista.
Su fascismo originario se transformó en un poderosos brazo armado que desencadenó la masacre de Ezeiza y liquidó al ala izquierda con la Triple A inspirando al Proceso militar.
Los asombrados jóvenes izquierdo-peronistas del 73 vimos como Perón no solo no condenaba las matanzas sino que parecía alentarlas. Ya era tarde. La trampa de había cerrado.
Durante años la oposición a Perón, en especial la de izquierda, acusaba al peronismo de “nazifascismo”, y nadie se horrorizaba demasiado. Era obvia esta cercanía.
Pero después del 55 esa identidad o cercanía fue ignorada, como si fuera más bien una acusación infundada, solo útil para los “gorilas”. Las cosas se dieron vuelta de tal manera que Aramburu (aliadófilo, vasco antifranquista) para cualquier periodista promedio argentino, es “facho” y Perón,es poco menos que un Fidel Castro de las pampas. Absurdos que las ceremonias de la confusión que se celebran en el Peronismo ayudan a crear. “Gorila” como cuasi-sinónimo de “Nazi” es otra de esas ceremonias. Los Comandos Civiles radicales de Córdoba – estigmatizados hoy día como si fueran escuadrones de la muerte fascistas- surgieron a imitación de la Resistencia antifascista francesa.
Los años sesenta y setenta transformaron, mágicamente, al peronismo en un movimiento tercermundista, socialista, antiimperialista con solo algunos resabios retóricos de origen falangista, pero “nada preocupante”. Perón era un líder tercermundista como Nasser, Tito, Castro, Ben Bella o Mao, con limitaciones, pero al que había que acompañar, apoyar y – básico- al que se podría “influir” para que sus objetivos no se desviaran hacia el reformismo burgués y, en cambio, fueran una nueva “vía tercermundista” al Socialismo.
Al fin de cuentas, se podía transformar al Nacional Socialismo…en Socialismo Nacional. Un simple cambio de orden en las palabras.
De este modo se produjo una insólita transmutación: el peronismo pasaba de los arrabales de la derecha filofascista, al corazón de la Revolución antiimperialista y socialista.
Bajo este halo, nosotros, los que teníamos veinte años en los setenta nos hicimos peronistas.
No necesitábamos de mucho: un movimiento popular, ganador de toda elección libre, de base obrera, que había desestabilizado el sistema de poder durante quince años y que ahora se abrazaba con el movimiento de No alineados, con el Tercer Mundo en ebullición, no podía ser más tentador. Su “lado oscuro” (su base falangista y filo fascista, su furioso anticomunismo, la amistad política de Perón con Stroessner, Trujillo, Somoza, Perez Jiménez, Franco…), fue prolijamente borrado por las eficientes Cátedras Nacionales de Sociología, donde una generación entera de cuadros intelectuales recibía orientación ideológica básica. “ De cómo juntar en una misma bolsa al Che, a Evita, a Perón y a Kim il Sung y de cómo expulsar de esa bolsa a Franco, Stroessner o Mussolini”, así se llamaba la materia central de la carrera de Sociología en aquellos años. Hernández Arregui y Abelardo Ramos, nos explicaban el gorilismo de las izquierdas e instaban al nacimiento de una Izquierda Nacional, cercana al peronismo y lejos de cualquier componenda “gorila”.
Una carta falsa de Perón ante la muerte del Che- redactada por un agente de la KGB- (diciendo que “era el mejor de los nuestros”) le ponía digno broche a este casamiento de la izquierda revolucionaria con un movimiento tildado diez años atrás de “filofascista y burgués” por la izquierda argentina. Acusar en 1971 a Perón de fascista era como una broma de mal gusto que nadie en la izquierda de atrevía a hacer, a riesgo de ser acusado de gorila al servicio del Imperialismo.
Otras transformaciones hicieron posible el milagro de la transmutación.
-Había surgido un “ala izquierda” del Peronismo: el Peronismo Revolucionario antes aun del fenómeno montonero que aparecería varios años después. Los Peronistas Revolucionarios no eran jóvenes de clase media, católicos a la manera de los Firmenich, o marxistas mutados en nacionalistas, sino cuadros políticos formados en la Resistencia y atraídos luego por la Revolución Cubana. John William Cooke fue su referente principal, el primero que quiso unir lo útil con lo agradable, Peronismo y Socialismo a la cubana
- El Peronismo de la Resistencia había adoptado la vía armada y dejado una experiencia y una memoria insurreccional antes aun de la aventura castrista. La imagen de guerrilleros peronistas en los montes tucumanos cazaba perfectamente con la reciente mitificación del Che debida a su muerte boliviana.
- La Iglesia abandonaba las posturas conservadoras y surgía el movimiento de sacerdotes del Tercer Mundo. Había olvidado las vandálicas quemas del año 55 y exhibía su simpatía peronista desde la cúpula hasta los sacerdotes de las villas miseria
- La Patria, la Nación, otrora los valores básicos de la derecha aparecían ahora bajo otra luz: la consigna cubana “Patria o Muerte, Venceremos” revalorizaba el nacionalismo, ahora rebautizado Nacionalismo Revolucionario para diferenciarlo de sus variantes elitistas y católicas tradicionalistas.
- Por ultimo, el Sindicalismo había adquirido una dinámica propia, había negociado con sucesivos gobiernos y tenía una experiencia de poder directa y rica, que ponía ahora al servicio del Líder.
Todo se articulaba mágicamente: la generación de nacidos en los cincuenta, con padres antiperonistas y de izquierda, recuperaba los valores de Patria, Religión, Líder y Movimiento y entraba gozosa al Peronismo como la tercera Rama: la Rama Juvenil.
No sabía lo que le esperaba.
-----
Perón quiso recrear la experiencia fascista en Argentina, con las adaptaciones del caso. A diferencia de Mussolini- quien no podía ocultar su anticlericalismo de origen socialista- era perfectamente conciente de que la Iglesia debía ser – junto con el Ejército- pilar básico de su Régimen. Tampoco utilizaría el esquema de parlamento de las corporaciones, aunque alentaría desde el primer momento la organización centralizada de las categorías socioeconómicas: las Confederaciones Generales (del Trabajo, Económica, de Estudiantes, etc.) y la construcción de un Partido Único, para terminar con el estado deliberativo. La cárcel y la tortura para Cipriano Reyes, el gran gestor del 17 de octubre, fue el símbolo de la voluntad de cerrar cualquier atisbo de independencia.
Con una guerra europea casi perdida para el Eje, Perón obviamente no podía afirmar públicamente sus simpatías. Sabía sus limitaciones.
Se fue conformando así un movimiento basado en antiguos socialistas y radicales, viejos militantes sindicales y toda la intelectualidad de Forja, la verdadera novedad ideológica. Fue este grupo de ex radicales- antiimperialistas y neutralistas- el que aportó la idea fuerza básica del Peronismo: el “nacionalismo popular” que tanto espantaba a los clásicos nacionalistas católicos que habían acompañado a Uriburu en el treinta. Y que tanto confundiría a sus críticos de izquierda.
Forja aportaría la “picardía” popular, la irreverencia del tango, el tono patriótico pero alejado de la retórica cuartelera. Ante el gobierno militar que quiso “adecentar” las letras de tango, Perón supo aparecer como el hombre moderno que intercedió apara anular esa absurda orden. Perón le ponía una cara nueva al viejo sueño nacionalista y antiliberal que venía de la noche de los tiempos coloniales. Ese nacionalismo decadente encuentra en el “populismo” peronista una nueva vertiente que lo vivificaría.
Esa vibrante fuerza sindical y política que Perón comenzaba a conducir estaba lejos, sin embargo, de los acatamientos absolutos que supieron lograr Mussolini y Hitler.
Si bien arma su Partido Único, su maquinaria de control interno fue infinitamente más elemental y débil que las desarrolladas por las “grandes bestias” de Stalin, Hitler o Mussolini. El grado de brutalidad, violencia y coerción fue infinitamente menor. Puede hablarse de una treintena de casos graves de violación a los derechos humanos durante 1946-1955. Eso sucedía, en cualquier mañana de Hitler, entre la gimnasia matinal y su taza de té con strudl.
Por otra parte hay pruebas de que las veleidades falangistas de Perón - ya que el fascismo había muerto, quedaba Franco- no fueron acompañadas por el Partido Peronista con entusiasmo y quedaron reducidas al ámbito puramente diplomático. Los cuadros peronistas, quizás por su procedencia socialista o radical desconfiaban enormemente de Franco y simpatizaban poco y nada con el bando nacional. Perón tomó nota y calló. Pero llenó de falangistas la Facultad de Filosofía y Letras. Su “intelligentsia” se nutria de cuadros falangistas y otros directamente nazifascistas. ¿Donde estaban -uno se pregunta- los intelectuales “nacionales y populares” como Manzi, Discepolo o Marechal o los de Forja frente a este copamiento “facho”?
En suma: si las condiciones externas hubieran sido otras, Perón ni hubiera dudado en declarar públicamente su adhesión a la Internacional Fascista-falangista. Aun a pesar de la Guerra perdida, Perón no se resignó y siguió adherido al bando nacional español, aun contra los deseos reales de sus seguidores.
---------
Perón dejaba hacer. Todo servía. Mientras los Montoneros debutaban asesinando a Aramburu y las Juventudes Peronistas crecían en número, mientras las rencillas y navajazos entre Montoneros y la derecha de C. de O., Demetrios o Guardianes se extendían, mientras se asesinaba a sindicalistas “burócratas” , la Patria Socialista se iba imponiendo como proyecto hegemónico. Cámpora Presidente significaba la llegada al poder de los muchachos de la JP, de los Montoneros, de la Tendencia Revolucionaria del Peronismo: la Hora del Pueblo. El Mayor Alberte, una figura histórica de la izquierda peronista me dijo una vez: “La verdad es que los diez años de Perón no fueron TAN buenos, que estuvo lleno de errores, corrupciones y vicios. Pero hay que seguir regando el mito, para apuntalar la Revolución”.
Fidel Castro y Allende vinieron a la asunción de Cámpora en una puesta en escena del relanzamiento revolucionario latinoamericano, que no tardaría de prender en Uruguay y el resto la de la Región.
En este contexto, el Viejo decide volver a la Argentina: algo lo apuraba al extremo.
Dice el relato que en ese extraño vuelo, rodeado de la farándula peronista, viajaba un Perón decidido a “hacer tronar el escarmiento” a los “muchachos” de la Juveentud Peronista. La trampa que se armó en Ezeiza fue provocar a los Montoneros para ponerlos en evidencia. El Coronel Osinde, personaje fascista como pocos, fue el encargado de la Operación.
Ahí se nos murió la inocencia.
Transcribo algo que escribí en esos días.
“Podría decir “qué tiempos aquellos” pero mentiría. Aquel increíble día, el 20 de junio, algo se rompió dentro de cada uno. Ese día se acabó la joda, la alegría peronista y joven, las puteadas insolentes y frescas, incluso las trompadas y las broncas entre los grupos de activistas.
De ahí en más, la sangre se instaló como compañera.
Este cuento lo empecé ese invierno del 73 y quedó trunco, solo es un eco de la sorpresa, el asombro ante lo que no era explicable.
Por eso quedó trunco. Solo pudo reflejar lo que vivíamos hasta el 20 de junio.
Después, algo se rompió.
A dos años de eso, quizá ya podría terminar el relato. Pero, para qué.
Pasó tanto. En el Mundo, en Argentina, dentro mío. Cambió el lenguaje. Que quiere decir ahora “Viva Perón”? Que quiere decir ahora “Justicia Social, Soberanía Política, Libertad”?
Perón había mostrado su juego: de Socialismo, nada. De Revolución, nada. De Rama juvenil, nada. Todo era un absurdo malentendido: finalmente Perón era exactamente como me lo describía mi mamá: un dictador fascista de derecha, apoyado en un aparato de movilización de masas. Tan simple como eso. A nosotros, esos jóvenes neo-peronistas, que veníamos a recibir a “nuestro” líder tercer mundista, a “nuestro” Fidel, a “nuestro” Mao, la matanza de Ezeiza “nos rompió por dentro” como escribí en aquel momento. Nos hizo estallar todas las dudas que teníamos sobre la verdadera naturaleza de Perón y de su movimiento.
Lo que siguió fue la puesta en marcha del plan de aniquilamiento de la izquierda peronista que ejecutó la Triple A por orden del Líder y supervisión de López Rega y prosiguió, a partir de 1976, con la implacable fuerza del Estado, en el Proceso de Reorganización. "Puestos a enfrentar la violencia con la violencia, tenemos más medios posibles para aplastarla. Y lo haremos a cualquier precio, porque no estamos aquí de monigotes",dijo Perón en 1973, lanzando oficialmente la Triple A.
El sueño se transformó en pesadilla. El Perón fascista del que nos habían prevenido nuestros padres había obrado con total coherencia con su esencia nacionalista, militar, anticomunista y reaccionaria.
Hoy día nadie dice esto. Hoy día a Perón se lo glorifica en el Panteón de los Héroes. Se lo sigue evocando como líder popular progresista, antiimperialista, se sigue ahondando la brecha entre mito y realidad.
Todo es mucho más simple: leamos a Perón, es transparente y claro:
Iglesia-Estado
“Ahora bien- y a esta conclusión van encaminadas mis anteriores palabras- el hecho de que la Iglesia no tenga que entender en la gobernación del estado, es decir que mantenga la división de potestades, no significa que el estado tenga que prescindir de la Iglesia. Esa no prescindencia, esa obligación de sostener el culto católico y de que el Presidente pertenezca al culto católico, constituye unas de las mas encomiables previsiones de nuestra carta magna, porque quienes la sancionaron, pese al amplio criterio liberal en que se inspiraron y que se refleja en todas sus normas, no pudieron desconocer que la gobernación de los pueblos se ha de basar en normas de moral y que las normas de moral tienen su origen y fundamento en preceptos religiosos” (1948)
Conspiración judeo-masónica-comunista-capitalista
“Este desarrollo intenso de la política internacional, dentro y fuera de los países, ha impuesto la necesidad de crear los instrumentos para manejarla y así han surgido las Grandes Internacionales. El capitalismo y el comunismo soviético no son sino dos de ellas, aparentemente contrapuestas pero, en realidad de verdad, perfectamente unidas y coordinadas. Para comprobarlo, basta recordar 1939 cuando se aliaron para aniquilar a un tercero en discordia, representado entonces por Alemania e Italia. No es menos elocuente lo que sucedió en la Conferencia de Yalta en la que ambos imperialismos se ponen de acuerdo y coordinan sus futuras actividades de dominio y explotación. Pero es que todo tiende a internacionalizarse alrededor de ello, lo que, en último análisis, es el triunfo del internacionalismo comunista. La masonería, el sionismo, las sociedades internacionales de todo tipo, no son sino consecuencias de esa internacionalización del mundo actual. Son las fuerzas ocultas de la revolución como son las fuerzas ocultas del dominio imperialista”.(1968)
Las dos lineas
“Cuando en España desaparece Fernando VII para dar lugar a las Cortes de Cádiz que enfrentan a la dominación napoleónica, en el Virreinato del Río de La Plata desaparece también el poder virreinal, reemplazado por la “Primera Junta”. Es decir que de allí parten ya dos líneas históricas que han de acompañarnos en toda nuestra existencia: la primera hispánica y nacional, la segunda antinacional y anglosajona. “(1968)
Ley Universitaria
De su representación
Art. 84º. – Los estudiantes tendrán representación en los consejos directivos por intermedio de un delegado por cada escuela.
Art. 85º. – Entre los diez alumnos que hubieran obtenido las más altas calificaciones en el transcurso de su carrera y se encuentren cursando el último año, se sorteará al que ha de tener la representación estudiantil. Este cargo es irrenunciable, salvo causa justificada a juicio del consejo.
Art. 86º. – El delegado será convocado a las sesiones que celebre el consejo directivo. En dichas sesiones el delegado podrá expresar libremente el anhelo de sus representados, no teniendo voto en las decisiones que adopte el consejo.(1947)
Resumiendo.
La caricatura de un Perón Nazi-fascista asesinando inocentes fue funcional al proyecto neofascista real que él encarnó. Es absurdo intentar homologarlo a Hitler. Pero su adhesión a los postulados fascistas fue reconocida por él mismo, y no debería seguir habiendo dudas al respecto.
El problema para sus admiradores de izquierda, es que nunca los abandonó, ni aun en su final “socialista”. El fascismo no fue la “enfermedad infantil” del Peronismo sino parte constitutiva de su esencia y el escenario del triste final de la experiencia setentista.
Aun en una coyuntura internacional adversa mantuvo la brasa encendida de su adhesión a la Internacional Fascista, dándole apoyo al franquismo, abriendo las fronteras para los jerarcas nazis y llenando las facultades con intelectuales declaradamente falangistas.
Su fascismo originario cambió de terminología hacia los años sesenta, en los que Perón adoptó apresuradamente los lugares comunes del tercermundismo (colonialismo, liberación nacional, violencia de los arriba, imperialismo) pero sin abandonar la vieja teoría de la conspiración judeomasónica, socialista, capitalista.
Su fascismo originario se transformó en un poderosos brazo armado que desencadenó la masacre de Ezeiza y liquidó al ala izquierda con la Triple A inspirando al Proceso militar.
Los asombrados jóvenes izquierdo-peronistas del 73 vimos como Perón no solo no condenaba las matanzas sino que parecía alentarlas. Ya era tarde. La trampa de había cerrado.
jueves, junio 09, 2011
De amianto
El Gobierno y sus cada vez más fanatizados seguidores son de amianto. Ninguno de los multiples incendios que producen los afectan. Salen de la casa incendiada con su traje de amianto, se lo sacan y con una sonrisa preguntan "Por qué yo? si no pasó nada"
Así, sonrien inocentes...
- Cuando se mienten los indices de inflación
- Cuando a una ministra se le encuentran cien mil dolares en una bolsa
- Cuando cobran el 30% por cada obra pública
- Cuando entra una valija con 700 mil dolares desde Venezuela
- Cuando un Secretario de Transporte no puede justificar su patrimonio
- Cuando se compra a politicos, funcionarios, periodistas, escritores, actores
- Cuando se nombra como auditora a la mujer del Ministo de Obras Públicas
- Cuando se donan millones de dolares a la Fundacion Madres de Plaza de Mayo y no se audita su uso
- Cuando se multa a consultoras por difundir estimaciones de inflacion que no coinciden con las del Indec
- Cuando interviene, presiona, controla, estatiza empresas privadas, transformandolas en deficitarias
- Cuando reparte la pauta publicitaria solo a medios de comunicación amigos
- Cuando reparte dinero solo a Gobernadores e intendentes amigos
- Etcétera.
Así, sonrien inocentes...
- Cuando se mienten los indices de inflación
- Cuando a una ministra se le encuentran cien mil dolares en una bolsa
- Cuando cobran el 30% por cada obra pública
- Cuando entra una valija con 700 mil dolares desde Venezuela
- Cuando un Secretario de Transporte no puede justificar su patrimonio
- Cuando se compra a politicos, funcionarios, periodistas, escritores, actores
- Cuando se nombra como auditora a la mujer del Ministo de Obras Públicas
- Cuando se donan millones de dolares a la Fundacion Madres de Plaza de Mayo y no se audita su uso
- Cuando se multa a consultoras por difundir estimaciones de inflacion que no coinciden con las del Indec
- Cuando interviene, presiona, controla, estatiza empresas privadas, transformandolas en deficitarias
- Cuando reparte la pauta publicitaria solo a medios de comunicación amigos
- Cuando reparte dinero solo a Gobernadores e intendentes amigos
- Etcétera.
La Orden secreta Nro. 1 de Juan Domingo Perón, abril de 1952
Por lo general las órdenes de represión que exceden el marco legal, son secretas o simplemente verbales, para que no queden pistas. Los dictadores, Hitler o Stalin, nunca firmaron la orden de eliminación física de los judíos o de los kulaks ucranianos. No hay pruebas de las órdenes, pero si interminables testimonios de sus efectos.
El Presidente Perón, cuya formación militar a veces le jugó en contra, tuvo la audacia de mimeografiar y distribuir una orden secreta, caratulada bajo el rótulo de “secreto confidencial y personal”, descubierta por Félix Luna y difundida por Hugo Gambini en un artículo de mayo del 2002 publicado en La Nación. Le jugó en contra la obsesión militar por el orden: se olvidaron de destruir los originales y estos aparecieron en poder del General Sosa Molina, en 1955.
Lo que muestra dicha orden es que cuando se termina la sonrisa, el discurso escondedor, la astucia del mentiroso, surge clara la verdad. Jamás Perón mencionó esa orden secreta en sus múltiples escritos y cartas personales. Habrá pensado que no convenía la difusión de unas directivas muy claras en el sentido de “ formar un frente sólido y enérgico con la MISION (sic) fundamental de aniquilar las fuerzas adversarias, dirigentes y perturbadoras, con todos los medios y con la mayor energía y decisión, ante cualquier preparativo o intento de alteración del orden público.”
Los fragmentos que revela el artículo de Gambini son sin desperdicio:
“ El objetivo inicial del adversario sería un atentado personal al Presidente de la Nación”
“[En ese caso] Se ordena contestar con miles de atentados”
“ Se han confeccionado listas de objetivos, de locales y organizaciones extranjeras enemigas de nuestro gobierno que actúan en común con los complotados y de personas opositoras , que deben ser suprimidas sin más , en caso de atentado al Excmo. Señor Presidente de la Nación”
“Las mencionadas listas, donde figuran domicilio y teléfono van agregadas como anexo a las disposiciones especiales (…) Se organizará también el ataque y destrucción de las mencionadas organizaciones enemigas y las operaciones punitivas contra los dirigentes de las mismas”
“ Si la lucha psicológica opositora es efectuada escudándose en el anonimato, ya sea por llamadas telefónicas, cartas, panfletos, volantes, etc. , el afectado llevará este hecho a conocimiento del Servicios de Informaciones de la dependencia u organización a que pertenezca”
“ Extremar, organizar y establecer la vigilancia sobre el personal de la Administración Pública sindicado como opositor o indeciso(…) llevar un registro donde se anoten minuciosamente los antecedentes, tendencias ideológicas de cada funcionario y empleado [ el individualizado] debe ser radiado de inmediato del servicio”
“ Solamente deben tener puestos de responsabilidad y directrices los funcionarios, jefes y oficiales de probada adhesión y lealtad al Gobierno Justicialista”
“[ deben prepararse] equipos de información, prevención, y represión ante la posibilidad de alteración del orden público”
Si esto no es fascismo-stalinismo versión argentina, que alguien me explique que este plan es una natural medida defensiva contra las oligarquías y los imperialismos que se oponen a la Revolución Justicialista.
Represión a la oposición, delación, expulsión de opositores e indecisos del Estado, control de la acción de la oposición, fichaje de sospechosos, son eso: ejercer la dictadura totalitaria, no hay otro nombre para eso. Delirar con supuestas conspiraciones para matar al Presidente y crear toda una estructura de información, detección y represión de un fantasma que solo vivía en la mente afiebrada de Perón.
Con el pseudónimo de Descartes, Perón escribió en Democracia, 16/8/51
“ El pueblo debe saber la verdad. Si se altera el orden, si hay atentado o asesinato, su reacción ha de dirigirse sobre los verdaderos culpables y dar un escarmiento que, por ejemplar, se recuerde por varios siglos” Como el Holocausto.
El Presidente Perón, cuya formación militar a veces le jugó en contra, tuvo la audacia de mimeografiar y distribuir una orden secreta, caratulada bajo el rótulo de “secreto confidencial y personal”, descubierta por Félix Luna y difundida por Hugo Gambini en un artículo de mayo del 2002 publicado en La Nación. Le jugó en contra la obsesión militar por el orden: se olvidaron de destruir los originales y estos aparecieron en poder del General Sosa Molina, en 1955.
Lo que muestra dicha orden es que cuando se termina la sonrisa, el discurso escondedor, la astucia del mentiroso, surge clara la verdad. Jamás Perón mencionó esa orden secreta en sus múltiples escritos y cartas personales. Habrá pensado que no convenía la difusión de unas directivas muy claras en el sentido de “ formar un frente sólido y enérgico con la MISION (sic) fundamental de aniquilar las fuerzas adversarias, dirigentes y perturbadoras, con todos los medios y con la mayor energía y decisión, ante cualquier preparativo o intento de alteración del orden público.”
Los fragmentos que revela el artículo de Gambini son sin desperdicio:
“ El objetivo inicial del adversario sería un atentado personal al Presidente de la Nación”
“[En ese caso] Se ordena contestar con miles de atentados”
“ Se han confeccionado listas de objetivos, de locales y organizaciones extranjeras enemigas de nuestro gobierno que actúan en común con los complotados y de personas opositoras , que deben ser suprimidas sin más , en caso de atentado al Excmo. Señor Presidente de la Nación”
“Las mencionadas listas, donde figuran domicilio y teléfono van agregadas como anexo a las disposiciones especiales (…) Se organizará también el ataque y destrucción de las mencionadas organizaciones enemigas y las operaciones punitivas contra los dirigentes de las mismas”
“ Si la lucha psicológica opositora es efectuada escudándose en el anonimato, ya sea por llamadas telefónicas, cartas, panfletos, volantes, etc. , el afectado llevará este hecho a conocimiento del Servicios de Informaciones de la dependencia u organización a que pertenezca”
“ Extremar, organizar y establecer la vigilancia sobre el personal de la Administración Pública sindicado como opositor o indeciso(…) llevar un registro donde se anoten minuciosamente los antecedentes, tendencias ideológicas de cada funcionario y empleado [ el individualizado] debe ser radiado de inmediato del servicio”
“ Solamente deben tener puestos de responsabilidad y directrices los funcionarios, jefes y oficiales de probada adhesión y lealtad al Gobierno Justicialista”
“[ deben prepararse] equipos de información, prevención, y represión ante la posibilidad de alteración del orden público”
Si esto no es fascismo-stalinismo versión argentina, que alguien me explique que este plan es una natural medida defensiva contra las oligarquías y los imperialismos que se oponen a la Revolución Justicialista.
Represión a la oposición, delación, expulsión de opositores e indecisos del Estado, control de la acción de la oposición, fichaje de sospechosos, son eso: ejercer la dictadura totalitaria, no hay otro nombre para eso. Delirar con supuestas conspiraciones para matar al Presidente y crear toda una estructura de información, detección y represión de un fantasma que solo vivía en la mente afiebrada de Perón.
Con el pseudónimo de Descartes, Perón escribió en Democracia, 16/8/51
“ El pueblo debe saber la verdad. Si se altera el orden, si hay atentado o asesinato, su reacción ha de dirigirse sobre los verdaderos culpables y dar un escarmiento que, por ejemplar, se recuerde por varios siglos” Como el Holocausto.
lunes, junio 06, 2011
Es una pelotudez
La nueva linea argumental del Gobierno es que, al lado de la tragedia de los 30 mil desaparecidos, cualquier cosa que haga mal el gobierno, ES UNA PELOTUDEZ. Por ejemplo
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la estafa de Schoklender ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la mentira del Indec ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la inflacion ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, el maletin de Antonini ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la fuga de dolares ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, los problemas de la energía ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la corrupción ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la inseguridad ES UNA ESTUPIDEZ
- Etc, etc.
Genial... y muy dficil de rebatir...
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la estafa de Schoklender ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la mentira del Indec ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la inflacion ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, el maletin de Antonini ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la fuga de dolares ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, los problemas de la energía ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la corrupción ES UNA ESTUPIDEZ
- Al lado de los 30 mil desaparecidos, la inseguridad ES UNA ESTUPIDEZ
- Etc, etc.
Genial... y muy dficil de rebatir...
viernes, junio 03, 2011
Un país en broma
La indiferencia de la sociedad en relación al manejo del Presupuesto es uno de los grandes factores de la decadencia argentina. En un “país en serio” (la vieja consigna de Kirchner de 2003) la gran ley, la Ley de Leyes, la única que año a año focaliza la atención de los ciudadanos es la de Presupuesto. Ni más ni menos que el nivel de Ingresos que tendrá el Estado (o sea, qué carga impositiva) , el tipo del Gasto ( en qué y cómo gastará el Gobierno lo recaudado) y el Control de la ejecución del Presupuesto. O sea: cuánto nos va a extraer el Estado, en qué va a gastarlo y cómo asegurarse que gaste eficientemente y sin corrupción.
Nada de eso funciona ya en Argentina.
Nadie sabe cuánto va a recaudar el Estado, por que los cálculos presupuestarios eluden olímpicamente el factor inflacionario. Nadie sabe exactamente en qué gasta el Estado, ya que hay gastos extrapresupuestarios (vía fideicomisos, por ejemplo) aportes y subsidios a ONG (como en el caso de la Fundación Madres de Plaza de Mayo) y subsidios cruzados a la energía, el transporte y cuanta actividad algún burócrata decida favorecer, incluyendo extraños subsidios a la industria molinera. Se promociona alegremente la producción cinematográfica- vía el INCAA, que maneja varias decenas de millones dólares por año- sin saber con qué criterios el Estado decide ser bondadoso con algunos directores cinematográficos y avaro con otros. Por ejemplo, si un productor se acerca al INCAA y pide que subsidie un proyecto titulado “La gran mentira peronista”, sabemos que su destino es el cesto de papeles. En cambio, aparece otro y propone “La Historia de Nestor Kirchner” y los millones fluyen abundantes. Los aportes que reciben los programas y los canales oficialistas son muchos, y desconocidos en su contabilidad real. La publicidad oficial, las ayudas a provincias y municipios, los subsidios y las exenciones impositivas a empresas de amigos, en fin, todo el día a día de la máquina de gastar que es el Estado pertenece a la más estricta arbitrariedad del Poder Ejecutivo. No hay cómo acceder a la información y no hay cómo detener esa máquina corrupta, a no ser por la compleja vía judicial, que siempre se toma su tiempo para comenzar a actuar. En el caso Schoklender, un año entero.
Luego, los anuncios. La gran máquina de la Narratividad oficial se monta ante cada anuncio de obras, como si éste fuera resultado de una repentina iluminación de la Presidente y no, como debería ser evidente, de una decisión parlamentaria votada en el Presupuesto – que incluye, obviamente, el plan de obras públicas del año-. Lo que es una decisión del pueblo argentino, a través de sus representantes, se narra, en Cadena Nacional, como un iluminado deseo de la Primera Magistrada, que justo hoy se despertó con ganas de prometer mil viviendas en Villa Caracazuú. Además: quién paga esas obras? La Presidente? No: el pueblo. O sea: el pueblo debe agradecer a su Presidente que se decida a realizar…lo que el pueblo ya había votado en la ley de Presupuesto y sufragado mediante impuestos directos e indirectos. Redondito para la Narratividad Épica del Gobierno, todo ganancia: les sacamos unos 100 mil millones de dólares por año a los argentinos y cada vez que hacemos algo con eso, lo anunciamos como si fuera el Gobierno el que creó esa riqueza, que ahora “redistribuye”.
Es claro que ese vicio no es solo argentino. Pero aquí ha tomado una forma de caricatura que debería dar vergüenza a los actores, al publico complaciente que es convocado a esos actos (empresarios, sindicalistas, funcionarios) y a los – pocos- televidentes que soportan esa ceremonia casi semanal, propia de un país en broma.
Nada de eso funciona ya en Argentina.
Nadie sabe cuánto va a recaudar el Estado, por que los cálculos presupuestarios eluden olímpicamente el factor inflacionario. Nadie sabe exactamente en qué gasta el Estado, ya que hay gastos extrapresupuestarios (vía fideicomisos, por ejemplo) aportes y subsidios a ONG (como en el caso de la Fundación Madres de Plaza de Mayo) y subsidios cruzados a la energía, el transporte y cuanta actividad algún burócrata decida favorecer, incluyendo extraños subsidios a la industria molinera. Se promociona alegremente la producción cinematográfica- vía el INCAA, que maneja varias decenas de millones dólares por año- sin saber con qué criterios el Estado decide ser bondadoso con algunos directores cinematográficos y avaro con otros. Por ejemplo, si un productor se acerca al INCAA y pide que subsidie un proyecto titulado “La gran mentira peronista”, sabemos que su destino es el cesto de papeles. En cambio, aparece otro y propone “La Historia de Nestor Kirchner” y los millones fluyen abundantes. Los aportes que reciben los programas y los canales oficialistas son muchos, y desconocidos en su contabilidad real. La publicidad oficial, las ayudas a provincias y municipios, los subsidios y las exenciones impositivas a empresas de amigos, en fin, todo el día a día de la máquina de gastar que es el Estado pertenece a la más estricta arbitrariedad del Poder Ejecutivo. No hay cómo acceder a la información y no hay cómo detener esa máquina corrupta, a no ser por la compleja vía judicial, que siempre se toma su tiempo para comenzar a actuar. En el caso Schoklender, un año entero.
Luego, los anuncios. La gran máquina de la Narratividad oficial se monta ante cada anuncio de obras, como si éste fuera resultado de una repentina iluminación de la Presidente y no, como debería ser evidente, de una decisión parlamentaria votada en el Presupuesto – que incluye, obviamente, el plan de obras públicas del año-. Lo que es una decisión del pueblo argentino, a través de sus representantes, se narra, en Cadena Nacional, como un iluminado deseo de la Primera Magistrada, que justo hoy se despertó con ganas de prometer mil viviendas en Villa Caracazuú. Además: quién paga esas obras? La Presidente? No: el pueblo. O sea: el pueblo debe agradecer a su Presidente que se decida a realizar…lo que el pueblo ya había votado en la ley de Presupuesto y sufragado mediante impuestos directos e indirectos. Redondito para la Narratividad Épica del Gobierno, todo ganancia: les sacamos unos 100 mil millones de dólares por año a los argentinos y cada vez que hacemos algo con eso, lo anunciamos como si fuera el Gobierno el que creó esa riqueza, que ahora “redistribuye”.
Es claro que ese vicio no es solo argentino. Pero aquí ha tomado una forma de caricatura que debería dar vergüenza a los actores, al publico complaciente que es convocado a esos actos (empresarios, sindicalistas, funcionarios) y a los – pocos- televidentes que soportan esa ceremonia casi semanal, propia de un país en broma.
jueves, junio 02, 2011
Keiko vs. Humala
La política es en nuestro continente una actividad peligrosa. Vivimos en el único continente donde hay un plan regional de destruir la democracia- la frágil e imperfecta democracia latinoamericana- con un nuevo tipo de "golpe", que en nada se parece a los de la década del 70. Se trata de obtener una mayoría circunstancial y luego, rápidamente, reformar la Constitucion, establecer la reelección permanente, acotar el poder del congreso y la justicia, cercar a la prensa libre, amenazar a las organizaciones de la comunidad, estatizar, confiscar, regular todos los mercados, aislarse de la odiada globalizacion y del comercio internacional y amenazar a la oposición como supuestamente responsable de una "conspiración" contra el pueblo. Humala es el representante de ese proyecto continental en Perú, lo quiera o no admitir su adherente Vargas Llosa.
Keiko, por su parte, tiene un único proyecto: lavar su apellido. Si gana hará una presidencia prolija, cuidadosa, no vaya a ser que la acusen de querer volver al fujimorismo de los 90. Su peligrosidad, comparada a la de Humala es la de un gatito en comparación con una hiena.
Está claro donde hay mayor capacidad de daño, más poder de fuego. Humala es simplemente la reacción nacionalista, retógrada, a 20 años de apertura económica del Peru, que ha bajado 20 puntos la pobreza, que atrae inversiones y trabajo, y que muestra al menos un camino, con todas las dificultades que tiene.
Humala en el poder sería otro desastre al modo venezolano, nicaraguense o ecuatoriano: el arte de no perder la oportunidad de perder oportunidades.
Señores, a votar por Keiko (aunque no nos guste...)
Keiko, por su parte, tiene un único proyecto: lavar su apellido. Si gana hará una presidencia prolija, cuidadosa, no vaya a ser que la acusen de querer volver al fujimorismo de los 90. Su peligrosidad, comparada a la de Humala es la de un gatito en comparación con una hiena.
Está claro donde hay mayor capacidad de daño, más poder de fuego. Humala es simplemente la reacción nacionalista, retógrada, a 20 años de apertura económica del Peru, que ha bajado 20 puntos la pobreza, que atrae inversiones y trabajo, y que muestra al menos un camino, con todas las dificultades que tiene.
Humala en el poder sería otro desastre al modo venezolano, nicaraguense o ecuatoriano: el arte de no perder la oportunidad de perder oportunidades.
Señores, a votar por Keiko (aunque no nos guste...)
martes, mayo 31, 2011
Dialogo de dos campesinos marxistas
Fritz y Frans son campesinos muy especiales. En sus largos inviernos con pocas tareas para realizar se han dedicado, desde hace treinta años, a leer El Capital y otras obras de Carlos Marx. Asisten regularmente a cursos on line sobre marxismo, discuten entre ellos y hasta se animan a escribir en un blog denominado “elmarxismonomorirajamas.blogspot.com”. A veces, forzados por las leyes del capitalismo, del mercado, tienen que hacer tratos económicos, intercambiar bienes, comprarse el uno al otros diversos productos.
Fritz ha tenido este año una extraordinaria cosecha de papas y Frans necesita papas para alimentar a sus cerdos, ya que esta temporada no ha conseguido a buen precio de alimento para cerdos, especialmente porque la fábrica de galletas que hay en el pueblo ha reducido su producción y tiene poco material de desecho, que es lo Frans compra para alimentar a sus cerdos.
Fritz, por su parte quiere comprar un cerdo para proveerse de jamón y embutidos para el resto del año. Está contento por la buena cosecha de papas que ha tenido y quiere darse un gusto, a él y a su mujer, Frida.
Por lo tanto, le envía un mail a Frans y le propone un trato: intercambiar papas por un cerdo.
-Ok, contesta Frans, no me vendrían mal unas bolsas de papas. Pero ¿Cuántas?
- Frans ¿acaso te olvidas de la sabiduría el Viejo Carlos? Tenemos que intercambiar dos mercancías por el mismo valor, sino habría explotación
- Correcto. Un cerdo por 10 bolsas de papas
Fritz, que era marxista pero no estúpido, contestó rápidamente:
- ¿Diez bolsas? Me parece que has bebido demasiada vodka polaca Frans. Creo que tres estaría muy bien.
- A ver, por qué tres y no diez? Veamos, mi amigo, apliquemos la sabiduría de Marx. Ambas mercancías deben representar el mismo valor, medido en el trabajo socialmente necesario para producir un cerdo y una bolsa de papas. A ver ¿ cual es el trabajo socialmente necesario que aplicaste tu para cosechar las papas esta temporada?
- Mmm, es un cálculo algo difícil de hacer: Hubo un clima estupendo, unas lluvias adecuadas y, en realidad, no trabajé más tiempo que otros años y obtuve un incremento del 50% de bolsas de papas.
- Para Marx, la naturaleza no crea valor, solo el trabajo socialmente necesario lo crea.
- Bueno, lo único que me puede guiar es que este año las papas bajaron un 10% su precio, justamente porque hubo muy buena cosecha
- Pero eso es un factor cambiante: ¿cual es promedio de trabajo necesario para producir una bolsa de papas? No confundas el vil precio, producto de fluctuaciones capitalistas caprichosas, con el Valor de una mercancía, que surge, insisto, de la cantidad de tiempo que se requiere en promedio para producirla.
- Bueno, hay que calcular que además de la simiente tuve contratar a dos peones para que levanten la cosecha.
- Y cuanto le pagaste por el trabajo?
- Poco, en realidad, ya que eran dos chicos jóvenes, dos turistas suecos que se pagaban su comida trabajando en cosechas. Ya deben estar en Paris.
- Bueno, pero tenían que comer y beber
- Sí, les di casa y comida por dos semanas. Y les pagué 10 dólares por día, o sea….14 días por 10 por 2: 380 dólares por cien bolsas de papas. A 3,8 dólares la bolsa.
- Ok. ¿Y pretendes darme solo dos bolsas que te costaron menos de 8 dólares por un hermoso cerdo de 200 kilos?
- Y mi ganancia?
- Me parece que el cerdo eres tu. ¿Acaso no conoces la Ley de la Plusvalía? Una parte de lo que te costó es para la reproducción de la fuerza de trabajo, y lo que obtengas al venderlo como plus , por encima del costo salarial- es la plusvalía, la explotación: y no quieras explotarme a mi! Me lo tienes que vender por 5 dólares, como mucho, si eres un buen marxista.
- Oye, te olvidas que les di casa y comida
- OK, calcula.
- Y que tuve que darles herramientas para que levanten la cosecha, algunas de las cuales se desgastaron bastante.
- OK, calcula
- Y que tuve que enseñarles a hacer bien el trabajo, para que no arruinen el producto
- OK, calcula
- Y que hace años invierto en tener las mejores simientes, compro las semillas más caras
- OK, calcula
- Oye, pero ESO (el capital acumulado, el conocimiento, la experiencia, la capacidad empresaria, la de dirigir a un equipo de trabajadores) ESO para Marx no crea valor
- Más vale! Era lo que te estaba diciendo: pretendes explotarme a mí, tu amigo, intentando subir el precio de la papa, que solo te costó 4 dólares la bolsa.
- Oye, no sé para Marx, pero para mi ESO SI CREA VALOR.
- Mmm, revisionismo de la peor calaña: estas discutiendo el carácter científico de los descubrimientos de Marx! Del principal de ellos: que el valor no lo crea la demanda, sino el tiempo socialmente necesario de trabajo.
- Y acaso el mío no es trabajo?
- NO, no y no! El único trabajo que reconoce Marx es el del obrero, no el del empresario, eso no es trabajo! Es un hobbie! Un entretenimiento de capitalista!
- Oye, que este entretenimiento me lleva media vida: que cuando hay mala cosecha paso hambre, que si no aprendo nuevas técnicas tengo magras cosechas, que tengo que comprar herramientas, afrontar mal tiempo o precios de mercado que no me compensan!
- Mmm, estas quejándote demasiado
- Y te olvidas de la hipoteca que estoy pagando por el campo: mil dólares por mes, que salen de mi “ganancia”. O sea, según Marx, la Naturaleza no genera valor, pero sin mi campo, no habría papas, aunque le pague a los peones. Y no habría papas sin mi trabajo previo de inversión. Y no habría papas si no me dedico a negociar su precio en el mercado, acarrearlas a las ferias, presentarlas de la mejor manera posible, hacerme amigo de los verduleros, adaptarme a los cambiantes gustos de los consumidores- hay centenares de variedades de papa- lo cual implica investigar etc., etc.
- En una palabra, te has transformado en un vil capitalista
- Sabes una cosa Frans, creo que Marx jamás visitó una producción de papas, ni ninguna otra industria. Oye, te propongo algo: dejemos de lado por un rato a Marx, estudiémoslo, que no deja de ser un gran escritor, pero no nos sirve para resolver nuestros asuntos. Escucha, ¿deseas mucho esas bolsas de papas?
- Sí, ya te dije que no consigo alimentos para cerdo
- Y cuantas bolsas estarías dispuesto a cambiar por un cerdo?
- Y…diez
- Estas muy lejos…
- Siete…
- Ya te acercas… dos
- Cinco
- Trato hecho!
- Y sin haber calculado el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir un cerdo y tres bolsas de papas!
- Pero no me vas a negar que escribía bien el Viejo…
Fritz ha tenido este año una extraordinaria cosecha de papas y Frans necesita papas para alimentar a sus cerdos, ya que esta temporada no ha conseguido a buen precio de alimento para cerdos, especialmente porque la fábrica de galletas que hay en el pueblo ha reducido su producción y tiene poco material de desecho, que es lo Frans compra para alimentar a sus cerdos.
Fritz, por su parte quiere comprar un cerdo para proveerse de jamón y embutidos para el resto del año. Está contento por la buena cosecha de papas que ha tenido y quiere darse un gusto, a él y a su mujer, Frida.
Por lo tanto, le envía un mail a Frans y le propone un trato: intercambiar papas por un cerdo.
-Ok, contesta Frans, no me vendrían mal unas bolsas de papas. Pero ¿Cuántas?
- Frans ¿acaso te olvidas de la sabiduría el Viejo Carlos? Tenemos que intercambiar dos mercancías por el mismo valor, sino habría explotación
- Correcto. Un cerdo por 10 bolsas de papas
Fritz, que era marxista pero no estúpido, contestó rápidamente:
- ¿Diez bolsas? Me parece que has bebido demasiada vodka polaca Frans. Creo que tres estaría muy bien.
- A ver, por qué tres y no diez? Veamos, mi amigo, apliquemos la sabiduría de Marx. Ambas mercancías deben representar el mismo valor, medido en el trabajo socialmente necesario para producir un cerdo y una bolsa de papas. A ver ¿ cual es el trabajo socialmente necesario que aplicaste tu para cosechar las papas esta temporada?
- Mmm, es un cálculo algo difícil de hacer: Hubo un clima estupendo, unas lluvias adecuadas y, en realidad, no trabajé más tiempo que otros años y obtuve un incremento del 50% de bolsas de papas.
- Para Marx, la naturaleza no crea valor, solo el trabajo socialmente necesario lo crea.
- Bueno, lo único que me puede guiar es que este año las papas bajaron un 10% su precio, justamente porque hubo muy buena cosecha
- Pero eso es un factor cambiante: ¿cual es promedio de trabajo necesario para producir una bolsa de papas? No confundas el vil precio, producto de fluctuaciones capitalistas caprichosas, con el Valor de una mercancía, que surge, insisto, de la cantidad de tiempo que se requiere en promedio para producirla.
- Bueno, hay que calcular que además de la simiente tuve contratar a dos peones para que levanten la cosecha.
- Y cuanto le pagaste por el trabajo?
- Poco, en realidad, ya que eran dos chicos jóvenes, dos turistas suecos que se pagaban su comida trabajando en cosechas. Ya deben estar en Paris.
- Bueno, pero tenían que comer y beber
- Sí, les di casa y comida por dos semanas. Y les pagué 10 dólares por día, o sea….14 días por 10 por 2: 380 dólares por cien bolsas de papas. A 3,8 dólares la bolsa.
- Ok. ¿Y pretendes darme solo dos bolsas que te costaron menos de 8 dólares por un hermoso cerdo de 200 kilos?
- Y mi ganancia?
- Me parece que el cerdo eres tu. ¿Acaso no conoces la Ley de la Plusvalía? Una parte de lo que te costó es para la reproducción de la fuerza de trabajo, y lo que obtengas al venderlo como plus , por encima del costo salarial- es la plusvalía, la explotación: y no quieras explotarme a mi! Me lo tienes que vender por 5 dólares, como mucho, si eres un buen marxista.
- Oye, te olvidas que les di casa y comida
- OK, calcula.
- Y que tuve que darles herramientas para que levanten la cosecha, algunas de las cuales se desgastaron bastante.
- OK, calcula
- Y que tuve que enseñarles a hacer bien el trabajo, para que no arruinen el producto
- OK, calcula
- Y que hace años invierto en tener las mejores simientes, compro las semillas más caras
- OK, calcula
- Oye, pero ESO (el capital acumulado, el conocimiento, la experiencia, la capacidad empresaria, la de dirigir a un equipo de trabajadores) ESO para Marx no crea valor
- Más vale! Era lo que te estaba diciendo: pretendes explotarme a mí, tu amigo, intentando subir el precio de la papa, que solo te costó 4 dólares la bolsa.
- Oye, no sé para Marx, pero para mi ESO SI CREA VALOR.
- Mmm, revisionismo de la peor calaña: estas discutiendo el carácter científico de los descubrimientos de Marx! Del principal de ellos: que el valor no lo crea la demanda, sino el tiempo socialmente necesario de trabajo.
- Y acaso el mío no es trabajo?
- NO, no y no! El único trabajo que reconoce Marx es el del obrero, no el del empresario, eso no es trabajo! Es un hobbie! Un entretenimiento de capitalista!
- Oye, que este entretenimiento me lleva media vida: que cuando hay mala cosecha paso hambre, que si no aprendo nuevas técnicas tengo magras cosechas, que tengo que comprar herramientas, afrontar mal tiempo o precios de mercado que no me compensan!
- Mmm, estas quejándote demasiado
- Y te olvidas de la hipoteca que estoy pagando por el campo: mil dólares por mes, que salen de mi “ganancia”. O sea, según Marx, la Naturaleza no genera valor, pero sin mi campo, no habría papas, aunque le pague a los peones. Y no habría papas sin mi trabajo previo de inversión. Y no habría papas si no me dedico a negociar su precio en el mercado, acarrearlas a las ferias, presentarlas de la mejor manera posible, hacerme amigo de los verduleros, adaptarme a los cambiantes gustos de los consumidores- hay centenares de variedades de papa- lo cual implica investigar etc., etc.
- En una palabra, te has transformado en un vil capitalista
- Sabes una cosa Frans, creo que Marx jamás visitó una producción de papas, ni ninguna otra industria. Oye, te propongo algo: dejemos de lado por un rato a Marx, estudiémoslo, que no deja de ser un gran escritor, pero no nos sirve para resolver nuestros asuntos. Escucha, ¿deseas mucho esas bolsas de papas?
- Sí, ya te dije que no consigo alimentos para cerdo
- Y cuantas bolsas estarías dispuesto a cambiar por un cerdo?
- Y…diez
- Estas muy lejos…
- Siete…
- Ya te acercas… dos
- Cinco
- Trato hecho!
- Y sin haber calculado el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir un cerdo y tres bolsas de papas!
- Pero no me vas a negar que escribía bien el Viejo…
lunes, mayo 30, 2011
Murió un maestro: Rubén Zorrilla
De Rubén Zorrilla, uno de mis maestros
Durante tres años nos reunimos semanalmente con él para leer, analizar, reflexionar, discutir. Su disciplina era increible: estaba escribiendo un ensayo sobre el imperialismo, y hacia cinco años que estaba investigando el tema. Igualito que nuestros improvisados periodistas! Descanse en paz, en el lugar de los buenos.
Prólogo de "Sociedad de Alta Complejidad"
Desde que apareció, apenas intuida, a la sombra de una cada vez más extensa –e intensa– economía dineraria, la sociedad de alta complejidad –cuyo fundamento y sostén es el capitalismo– fue encarnizadamente combatida por la cultura tradicional y los personeros conspicuos de su herencia, quienes recogieron imprecaciones y condenas, a veces sólo insinuadas, de un pasado milenario.
El dinero, el interés, el capital, su acumulación y concentración, el lucro, la célebre plusvalía, el monopolio, entre otros términos críticos, fueron –en simple metáfora– los muñecos miserables, reiteradamente vilipendiados por una ética convencional, discrimi-natoria y sensiblera, que se negaba a comprender la nueva realidad del proceso histórico moderno, desencadenada por la audacia de la aventura, la inteligencia de la innovación y la porfía del trabajo incesante y meticuloso.
Las grandes máquinas, coordinadas en vastas organizaciones (pensemos en el ferrocarril), fueron caracterizadas como demonios. La tecnología, y la misma ciencia, han sido reiteradamente desestimadas por creadoras de incertidumbre y problemas (lo que es cierto) como si ésas no fueran las consecuencias necesarias de elegir entre opciones perentorias –realizadas por millones de personas–, todas las cuales tienen los mismos resultados inciertos y problemáticos. Pero mientras la tecnología y la ciencia nos lanzan al itinerario azaroso de vivir y aun exprimir lo desconocido y misterioso de la sociedad y la historia, su quiebra, o la abstención de producirlas, nos llevarían a la estabilidad de la inacción y a la nada, sin superar o enfrentar los problemas de vivir. Rifaríamos la propuesta imprevisible de crear y saber frente a lo desconocido que nos asedia. Dejaríamos de ser los astronautas del misterio, para gozar de la seguridad –por completo ilusoria– en el nicho de la ignorancia.
Las meras relaciones sociales de la sociedad compleja han recibido la condena de insolidarias, desalmadas, opacas e intrincadas, en elogio implícito o explícito, por contraste, de la sociedad simple, en la que todos sus miembros serían hermanos, compañeros o camaradas, y sus relaciones transparentes, signadas por la bondad y la comprensión. Este colectivismo idealizado choca estruendosamente con la realidad que ofrece la antropología, y sus inferencias acerca del remoto pasado humano. También es contradictorio con lo que sabemos de historia sobre el pasado de las sociedades actuales.
Las fallidas predicciones relativas a la “decadencia de Occidente” y “la caída del capitalismo” y de la sociedad de alta complejidad desde que esta se insinuó en la prime-ra mitad del siglo XIX –junto con el advenimiento de las propuestas socialistas– se han mostrado hasta ahora completamente equivocadas, aunque siempre se podrá decir que algo que existe habrá de terminar, y con razón, porque la vida medra en la dimensión incomprensible de lo perecedero. La cuestión radica en demostrar cómo y cuándo, porque todo, repito, muy probablemente es cierto que desaparecerá.
Aparte de estas atendibles advertencias, es indudable que la segunda mitad del siglo XX ha deparado un admirable progreso –en todos los planos– de la sociedad de alta complejidad, allí donde el capitalismo pudo desarrollarse. No obstante, cubre una porción minoritaria del planeta, aunque sin duda está en la proyección de todos los países que cuentan con una economía dineraria en crecimiento. Además, las resistencias a tole-rar su expansión han desatado terribles oposiciones, como el comunismo, el nacional–socialismo, el anarquismo, los nacionalismos populares, el terrorismo y sus mezclas diversas.
Todos los datos que podemos recoger, sin embargo, y las inferencias más probables que ellos hacen posible, sugieren que la sociedad de alta complejidad, con sus heladeras, sus hazañas médicas y astronáuticas, sus servicios de información plurales y libres, y el fantástico desarrollo de la ciencia y la tecnología, además de la vastedad inaudita de sus entretenimientos, entre otros aspectos que podrían agregarse –acaso más importantes– navegará airosamente, aunque no sin tragedias, entre los asedios de la incomprensión.
Es claro que no sabemos a dónde va. Pero en cualquier otra opción –si la hay– nos pasaría lo mismo, fuera diferente o contradictoria. Ni de nuestro vivir, ni de la misma vida sabemos por qué existe, ni para qué, ni cuál será su destino. Esta regresión a las raíces de la filosofía parece justificada porque a veces se hace necesario recordar lo obvio.
Los prodigiosos hallazgos de la sociedad de alta complejidad y del capitalismo han sido separados quirúrgicamente por quienes los combaten –sin darse cuenta, puesto que son valores compartidos por todos–, del progreso institucional y ético, surgidos de la matriz sociológica y cultural que los originó. Los fogonazos deslumbrantes de un descubrimiento cultural que llevó dos milenios y medio –con los inesperados anticipos del Renacimiento– fueron salvajemente arrancados de las raíces que los hacían posible, y sin las cuales no hubieran existido, ni siquiera en atisbos. Más: los elementos dinámicos de esa increíble mutación histórica fueron criminalizados como promotores de la pobreza material y la miseria ética, cuando, en rigor, abrían nuevas exploraciones en la tierra incógnita de la creación moral, que debía traducirse –penosamente, como siempre ocurre– en nuevas instituciones políticas, como el ejercicio de la democracia y la justicia independiente.
Los presuntos monigotes de la historia, aquellos que recibían las afrentas (el capital, el interés, el lucro, el dinero, para citar algunos), en tanto, seguían actuando imperturba-bles –como compete a su naturaleza inanimada– en la práctica ruin de la vida cotidiana, activando las pasiones, los cálculos y las acciones de toda la gente, desde príncipes y mendigos a los revolucionarios y reaccionarios del statu quo; desde los genios a los do-tados con poca inteligencia. ¿Por qué?
Es que la sociedad de alta complejidad y el capitalismo activan mecanismos vitales de la psicología humana. Por eso se mueven y triunfan en la acción de la gente común, a pesar de que el ambiente cultural es anticapitalista y añora la simplicidad, ingenua y desgraciada, de San Francisco, el mínimo y dulce. Aun los países del socialismo real, para sorpresa de sus inamovibles autócratas, incorporaban masivamente
–cuando podían– las gracias incomparables de los muñecos asesinos. ¿Por qué?
Aquí yace la trágica cantera del más grande de los malos entendidos de nuestro tiempo. Es que 250 años de progreso hasta ahora incesante –si bien plagado de conflic-tos, hecho común en la historia del homo sapiens– no son todavía convincentes para gran parte de la masa intelectual o intelectualizada. Muchos más de los que serían espe-rables de sus miembros –entre ellos una considerable cantidad de premios Nobel– no se han informado de datos y conocimientos elementales: por ejemplo, que desde hace ape-nas dos siglos el homo sapiens, en una pequeña porción de la Tierra, está sacando la nariz de las cavernas, allí, precisamente, donde reside la sociedad de alta complejidad.
Si siempre nos diéramos cuenta de nuestros errores; si la realidad fuera transparente, entonces –inclusive la vida de animales y plantas– no sería lo que es: una exploración incierta en las coerciones de los trabajos y los días. Además, no puede dejar de ser así.
No pienso lamentarme aquí de esos errores, dado que nuestra ignorancia es y será infinita. Pero podemos aprender indefinida aunque dolorosamente, si “nos damos cuenta”, a través de mejores argumentos y mejor información, que algo importante pasa a nuestro lado sin ser percibido. Darnos cuenta de que ahora contamos en Occidente con una gran sociedad, mejor que ninguna en el pasado, pero –como todas– con inmensos problemas, medidos desde la estatura de sus hazañas –aunque tratables desde un nivel completamente distinto al de la ignorancia de antaño–. Si no “nos damos cuenta” perde-remos la oportunidad de mejorarla y, lo que es peor, acaso la perdamos para siempre.
Este libro es un intento y una propuesta para “darse cuenta” de la naturaleza de la sociedad de alta complejidad y de sus relaciones con el subsistema capitalista. Como su contradictor –que pasa siempre como su alternativa teórica y práctica– es el socialismo, sus diferencias con él ocupan el núcleo central de las reflexiones que siguen.
Siento que esa polémica, implícita y ostensible a un tiempo, esté plagada de reitera-ciones. Pero lo que es o parece redundante está justificado para tener presente hipótesis, términos teóricos, datos empíricos y argumentaciones.
Todos estos elementos interpretativos forman parte de una perspectiva sociológica, que es dominante, pero que se halla relacionada con la ciencia política, la economía, la historia y la antropología social.
Agradezco a mis amigos Elena Valero Narváez, Luis Balcarce, Horacio Domínguez y Jorge Mercado su contribución en documentos y libros raros, o difíciles de hallar.
Inesperadamente, se me imponen a la memoria estos versos conclusivos y sin duda gratuitos, que expresan la atmósfera de mi intencionalidad:
Incógnito e irreparable,
muevo los hilos de estas trasgresiones inútiles,
secuestrado por la inocencia y la veracidad,
circunstanciando presentimientos e hipótesis
en los límites mismos de la plegaria y la indigencia.
Durante tres años nos reunimos semanalmente con él para leer, analizar, reflexionar, discutir. Su disciplina era increible: estaba escribiendo un ensayo sobre el imperialismo, y hacia cinco años que estaba investigando el tema. Igualito que nuestros improvisados periodistas! Descanse en paz, en el lugar de los buenos.
Prólogo de "Sociedad de Alta Complejidad"
Desde que apareció, apenas intuida, a la sombra de una cada vez más extensa –e intensa– economía dineraria, la sociedad de alta complejidad –cuyo fundamento y sostén es el capitalismo– fue encarnizadamente combatida por la cultura tradicional y los personeros conspicuos de su herencia, quienes recogieron imprecaciones y condenas, a veces sólo insinuadas, de un pasado milenario.
El dinero, el interés, el capital, su acumulación y concentración, el lucro, la célebre plusvalía, el monopolio, entre otros términos críticos, fueron –en simple metáfora– los muñecos miserables, reiteradamente vilipendiados por una ética convencional, discrimi-natoria y sensiblera, que se negaba a comprender la nueva realidad del proceso histórico moderno, desencadenada por la audacia de la aventura, la inteligencia de la innovación y la porfía del trabajo incesante y meticuloso.
Las grandes máquinas, coordinadas en vastas organizaciones (pensemos en el ferrocarril), fueron caracterizadas como demonios. La tecnología, y la misma ciencia, han sido reiteradamente desestimadas por creadoras de incertidumbre y problemas (lo que es cierto) como si ésas no fueran las consecuencias necesarias de elegir entre opciones perentorias –realizadas por millones de personas–, todas las cuales tienen los mismos resultados inciertos y problemáticos. Pero mientras la tecnología y la ciencia nos lanzan al itinerario azaroso de vivir y aun exprimir lo desconocido y misterioso de la sociedad y la historia, su quiebra, o la abstención de producirlas, nos llevarían a la estabilidad de la inacción y a la nada, sin superar o enfrentar los problemas de vivir. Rifaríamos la propuesta imprevisible de crear y saber frente a lo desconocido que nos asedia. Dejaríamos de ser los astronautas del misterio, para gozar de la seguridad –por completo ilusoria– en el nicho de la ignorancia.
Las meras relaciones sociales de la sociedad compleja han recibido la condena de insolidarias, desalmadas, opacas e intrincadas, en elogio implícito o explícito, por contraste, de la sociedad simple, en la que todos sus miembros serían hermanos, compañeros o camaradas, y sus relaciones transparentes, signadas por la bondad y la comprensión. Este colectivismo idealizado choca estruendosamente con la realidad que ofrece la antropología, y sus inferencias acerca del remoto pasado humano. También es contradictorio con lo que sabemos de historia sobre el pasado de las sociedades actuales.
Las fallidas predicciones relativas a la “decadencia de Occidente” y “la caída del capitalismo” y de la sociedad de alta complejidad desde que esta se insinuó en la prime-ra mitad del siglo XIX –junto con el advenimiento de las propuestas socialistas– se han mostrado hasta ahora completamente equivocadas, aunque siempre se podrá decir que algo que existe habrá de terminar, y con razón, porque la vida medra en la dimensión incomprensible de lo perecedero. La cuestión radica en demostrar cómo y cuándo, porque todo, repito, muy probablemente es cierto que desaparecerá.
Aparte de estas atendibles advertencias, es indudable que la segunda mitad del siglo XX ha deparado un admirable progreso –en todos los planos– de la sociedad de alta complejidad, allí donde el capitalismo pudo desarrollarse. No obstante, cubre una porción minoritaria del planeta, aunque sin duda está en la proyección de todos los países que cuentan con una economía dineraria en crecimiento. Además, las resistencias a tole-rar su expansión han desatado terribles oposiciones, como el comunismo, el nacional–socialismo, el anarquismo, los nacionalismos populares, el terrorismo y sus mezclas diversas.
Todos los datos que podemos recoger, sin embargo, y las inferencias más probables que ellos hacen posible, sugieren que la sociedad de alta complejidad, con sus heladeras, sus hazañas médicas y astronáuticas, sus servicios de información plurales y libres, y el fantástico desarrollo de la ciencia y la tecnología, además de la vastedad inaudita de sus entretenimientos, entre otros aspectos que podrían agregarse –acaso más importantes– navegará airosamente, aunque no sin tragedias, entre los asedios de la incomprensión.
Es claro que no sabemos a dónde va. Pero en cualquier otra opción –si la hay– nos pasaría lo mismo, fuera diferente o contradictoria. Ni de nuestro vivir, ni de la misma vida sabemos por qué existe, ni para qué, ni cuál será su destino. Esta regresión a las raíces de la filosofía parece justificada porque a veces se hace necesario recordar lo obvio.
Los prodigiosos hallazgos de la sociedad de alta complejidad y del capitalismo han sido separados quirúrgicamente por quienes los combaten –sin darse cuenta, puesto que son valores compartidos por todos–, del progreso institucional y ético, surgidos de la matriz sociológica y cultural que los originó. Los fogonazos deslumbrantes de un descubrimiento cultural que llevó dos milenios y medio –con los inesperados anticipos del Renacimiento– fueron salvajemente arrancados de las raíces que los hacían posible, y sin las cuales no hubieran existido, ni siquiera en atisbos. Más: los elementos dinámicos de esa increíble mutación histórica fueron criminalizados como promotores de la pobreza material y la miseria ética, cuando, en rigor, abrían nuevas exploraciones en la tierra incógnita de la creación moral, que debía traducirse –penosamente, como siempre ocurre– en nuevas instituciones políticas, como el ejercicio de la democracia y la justicia independiente.
Los presuntos monigotes de la historia, aquellos que recibían las afrentas (el capital, el interés, el lucro, el dinero, para citar algunos), en tanto, seguían actuando imperturba-bles –como compete a su naturaleza inanimada– en la práctica ruin de la vida cotidiana, activando las pasiones, los cálculos y las acciones de toda la gente, desde príncipes y mendigos a los revolucionarios y reaccionarios del statu quo; desde los genios a los do-tados con poca inteligencia. ¿Por qué?
Es que la sociedad de alta complejidad y el capitalismo activan mecanismos vitales de la psicología humana. Por eso se mueven y triunfan en la acción de la gente común, a pesar de que el ambiente cultural es anticapitalista y añora la simplicidad, ingenua y desgraciada, de San Francisco, el mínimo y dulce. Aun los países del socialismo real, para sorpresa de sus inamovibles autócratas, incorporaban masivamente
–cuando podían– las gracias incomparables de los muñecos asesinos. ¿Por qué?
Aquí yace la trágica cantera del más grande de los malos entendidos de nuestro tiempo. Es que 250 años de progreso hasta ahora incesante –si bien plagado de conflic-tos, hecho común en la historia del homo sapiens– no son todavía convincentes para gran parte de la masa intelectual o intelectualizada. Muchos más de los que serían espe-rables de sus miembros –entre ellos una considerable cantidad de premios Nobel– no se han informado de datos y conocimientos elementales: por ejemplo, que desde hace ape-nas dos siglos el homo sapiens, en una pequeña porción de la Tierra, está sacando la nariz de las cavernas, allí, precisamente, donde reside la sociedad de alta complejidad.
Si siempre nos diéramos cuenta de nuestros errores; si la realidad fuera transparente, entonces –inclusive la vida de animales y plantas– no sería lo que es: una exploración incierta en las coerciones de los trabajos y los días. Además, no puede dejar de ser así.
No pienso lamentarme aquí de esos errores, dado que nuestra ignorancia es y será infinita. Pero podemos aprender indefinida aunque dolorosamente, si “nos damos cuenta”, a través de mejores argumentos y mejor información, que algo importante pasa a nuestro lado sin ser percibido. Darnos cuenta de que ahora contamos en Occidente con una gran sociedad, mejor que ninguna en el pasado, pero –como todas– con inmensos problemas, medidos desde la estatura de sus hazañas –aunque tratables desde un nivel completamente distinto al de la ignorancia de antaño–. Si no “nos damos cuenta” perde-remos la oportunidad de mejorarla y, lo que es peor, acaso la perdamos para siempre.
Este libro es un intento y una propuesta para “darse cuenta” de la naturaleza de la sociedad de alta complejidad y de sus relaciones con el subsistema capitalista. Como su contradictor –que pasa siempre como su alternativa teórica y práctica– es el socialismo, sus diferencias con él ocupan el núcleo central de las reflexiones que siguen.
Siento que esa polémica, implícita y ostensible a un tiempo, esté plagada de reitera-ciones. Pero lo que es o parece redundante está justificado para tener presente hipótesis, términos teóricos, datos empíricos y argumentaciones.
Todos estos elementos interpretativos forman parte de una perspectiva sociológica, que es dominante, pero que se halla relacionada con la ciencia política, la economía, la historia y la antropología social.
Agradezco a mis amigos Elena Valero Narváez, Luis Balcarce, Horacio Domínguez y Jorge Mercado su contribución en documentos y libros raros, o difíciles de hallar.
Inesperadamente, se me imponen a la memoria estos versos conclusivos y sin duda gratuitos, que expresan la atmósfera de mi intencionalidad:
Incógnito e irreparable,
muevo los hilos de estas trasgresiones inútiles,
secuestrado por la inocencia y la veracidad,
circunstanciando presentimientos e hipótesis
en los límites mismos de la plegaria y la indigencia.
jueves, mayo 26, 2011
La Madre Teresa: una exitosa y egoísta especuladora
Es extraordinario cómo los pensadores de la Escuela Austríaca desmitifican y “ponen en valor” palabras condenadas por el uso común.
Por ejemplo, “egoísmo”: según Von Mises el egoísmo es la tendencia a cumplir los objetivos individuales que cada ser humano se propone.
El ahorrador reduce su satisfacción presente en el deseo de aumentar el bienestar de mañana, ya sea propio o de sus causahabientes. Tales actuaciones vienen, desde luego, dictadas por motivaciones egoístas,
empleando este adjetivo en su sen ido más popular. Lo interesante
es que ese egoísmo beneficia a todos los componentes
de la sociedad y decisivamente contribuye al futuro bienestar
de la misma; engendra lo que hasta el dirigista más recalcitrante
no tiene otro remedio que calificar de desarrollo econámico
y de progreso social.
Sigue:
Los conceptos de egoísmo y altruismo, sin embargo, tal como
los intervencionistas los manejan, resultan vanos y contradictorios.
El hombre, al actuar, como más de una vez se ha destacado,
invariablemente aspira a provocar una situación que él aprecia
en más que la que piensa hubiera prevalecido en ausencia de la
correspondiente actuación . Toda humana actividad, en este sentido,
viene siempre dictada por el egoísmo. Qién entrega dinero
para alimentar niños hambrientos lo hace o bien porque piensa
que su acci6n será premiada en la otra vida o bien porque disfruta
más remediando la necesidad infantil que con cualquier otra
satisfacción que la suma en cuestión pudiera conseguir.
Para Von Mises, la madre Teresa sería buen ejemplo de egoísmo, ya que el sentido que quiso dar a su vida, los objetivos que se propuso y la elección del trabajo con los más humildes son ejemplo de determinación egoísta para cumplir fines propios, no de otro. Ella sentía un estado de insatisfacción – recordemos sus orígenes en una familia reconocida , con su padre como político de Albania- y actuó: decidió cambiar insatisfacción por satisfacción. La ayuda espiritual a los moribundos fue el medio que escogió para lograr su satisfacción, su felicidad. No hay una fórmula para la felicidad, afortunadamente: cada cual la busca a su manera.
Otra palabra despreciada es “especular”
Tal contrastación nos enseña que el enfrentarse con las condiciones
inciertas de un futuro siempre desconocido -o sea, el
especular- es característico de todo tipo de actuar (…)
De ahí que el efecto de la acción haya siempre
por fuerza de ser incierto. El actuar implica especular.
Especular, en la terminología de Von Mises, es estimar riesgos, calcular – con diversos grados de error- como estarán en el futuro los precios de los que se propone comprar, o los bienes que me propongo obtener; si valdrá la pena invertir tiempo o capital en cierta elección de alternativas (una carrera universitaria, un noviazgo, comprar oro, etc.)
En ese sentido la Madre Teresa especuló: optó por dar servicio entre los más pobres de los pobres. Decisión que, como ella cuenta , no estuvo exenta de dudas, al punto que casi abandona el proyecto. Pero finalmente, estimó, especuló con que su misión debía seguir adelante pese a las dificultades y dudas y obtuvo éxito (otra palabra con mala prensa)
Los egoístas especulando : esa exactamente la descripción del mercado libre: hombres que se sienten insatisfechos y por eso actúan, decidiendo entre alternativas. Al decidir por una de ellas especulan con que en el futuro obtendrán un beneficio mayor a los recursos que invierte. Que tendrán éxito.
No es casual, lógicamente, que las palabras claves que describen la libertad económica hayan sido transformadas en insultos. Es hora de reivindicar el egoísmo, la especulación y el éxito
Por ejemplo, “egoísmo”: según Von Mises el egoísmo es la tendencia a cumplir los objetivos individuales que cada ser humano se propone.
El ahorrador reduce su satisfacción presente en el deseo de aumentar el bienestar de mañana, ya sea propio o de sus causahabientes. Tales actuaciones vienen, desde luego, dictadas por motivaciones egoístas,
empleando este adjetivo en su sen ido más popular. Lo interesante
es que ese egoísmo beneficia a todos los componentes
de la sociedad y decisivamente contribuye al futuro bienestar
de la misma; engendra lo que hasta el dirigista más recalcitrante
no tiene otro remedio que calificar de desarrollo econámico
y de progreso social.
Sigue:
Los conceptos de egoísmo y altruismo, sin embargo, tal como
los intervencionistas los manejan, resultan vanos y contradictorios.
El hombre, al actuar, como más de una vez se ha destacado,
invariablemente aspira a provocar una situación que él aprecia
en más que la que piensa hubiera prevalecido en ausencia de la
correspondiente actuación . Toda humana actividad, en este sentido,
viene siempre dictada por el egoísmo. Qién entrega dinero
para alimentar niños hambrientos lo hace o bien porque piensa
que su acci6n será premiada en la otra vida o bien porque disfruta
más remediando la necesidad infantil que con cualquier otra
satisfacción que la suma en cuestión pudiera conseguir.
Para Von Mises, la madre Teresa sería buen ejemplo de egoísmo, ya que el sentido que quiso dar a su vida, los objetivos que se propuso y la elección del trabajo con los más humildes son ejemplo de determinación egoísta para cumplir fines propios, no de otro. Ella sentía un estado de insatisfacción – recordemos sus orígenes en una familia reconocida , con su padre como político de Albania- y actuó: decidió cambiar insatisfacción por satisfacción. La ayuda espiritual a los moribundos fue el medio que escogió para lograr su satisfacción, su felicidad. No hay una fórmula para la felicidad, afortunadamente: cada cual la busca a su manera.
Otra palabra despreciada es “especular”
Tal contrastación nos enseña que el enfrentarse con las condiciones
inciertas de un futuro siempre desconocido -o sea, el
especular- es característico de todo tipo de actuar (…)
De ahí que el efecto de la acción haya siempre
por fuerza de ser incierto. El actuar implica especular.
Especular, en la terminología de Von Mises, es estimar riesgos, calcular – con diversos grados de error- como estarán en el futuro los precios de los que se propone comprar, o los bienes que me propongo obtener; si valdrá la pena invertir tiempo o capital en cierta elección de alternativas (una carrera universitaria, un noviazgo, comprar oro, etc.)
En ese sentido la Madre Teresa especuló: optó por dar servicio entre los más pobres de los pobres. Decisión que, como ella cuenta , no estuvo exenta de dudas, al punto que casi abandona el proyecto. Pero finalmente, estimó, especuló con que su misión debía seguir adelante pese a las dificultades y dudas y obtuvo éxito (otra palabra con mala prensa)
Los egoístas especulando : esa exactamente la descripción del mercado libre: hombres que se sienten insatisfechos y por eso actúan, decidiendo entre alternativas. Al decidir por una de ellas especulan con que en el futuro obtendrán un beneficio mayor a los recursos que invierte. Que tendrán éxito.
No es casual, lógicamente, que las palabras claves que describen la libertad económica hayan sido transformadas en insultos. Es hora de reivindicar el egoísmo, la especulación y el éxito
lunes, mayo 23, 2011
Un texto para entender la realidad de Cuba: stalinismo de la peor especie
Palabras de Pedro Pablo Oliva
2011-05-23
A raíz de que fuera revocado como Delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular en Pinar del Río
"Les confieso que no hubiera querido hablar nunca de estas cosas. Han sido y son demasiado fuertes para tenerlas presente en mi memoria. Quisiera borrarlas. Si lo hago es porque algunos amigos me han pedido que no me quede callado y porque las cosas comenzaron a tomar un giro que me obliga a comunicarlas. Creo hoy que es lo mejor.
Amo mi país. Quienes me conocen saben que no es palabra dicha en falso. Preferí quedarme en mi sitio, ese que me vio empinar papalotes y recoger romerillos y que tanto necesitaba de un soplo nuevo y una visión diferente de las cosas.
Vengo del mundo de la creación artística y el pensamiento. No acostumbramos los artistas a quedarnos anclados en el terreno de lo que nos dicen, indagamos y vamos en busca de otra explicación del mundo y nos parece mucho más convincente un árbol repleto de flores que la demagogia de un funcionario. No dejamos nunca de cuestionarnos la realidad y transformarla, aún cuando nos digan ingenuos y desinformados.
Cuando hace unos cuantos años se me preguntó si estaba dispuesto a formar parte de la Asamblea Provincial del Poder Popular como Delegado y dije que sí, lo hice porque me pareció oportuno participar, en el contexto de la provincia, ayudando no solo con mi proyecto de la Casa Taller y con mi trabajo como creador, sino también con mi modesto criterio para contribuir al mejoramiento en la esfera de la cultura.
Por otra parte, pensé que era extraordinario conocer más de cerca el funcionamiento de un órgano que tenía vínculos más estrechos con el hombre cotidiano. La realidad siempre será mucho más que lo que puede decir la prensa o la televisión. La verdad que creemos palpable a veces puede resultar otra verdad.
Cuando se me citó para informarme sobre la denuncia que un delegado había presentado en mi contra con el criterio de que ya no poseía las condiciones necesarias, por las cuales fui elegido y que solicitaba se me evaluara para la separación de esa responsabilidad, confieso que nada me tomó por sorpresa.
Una serie de acontecimientos donde quedó involucrada la Casa Taller, desencadenó con el tiempo la carta que escribí a Yoani Sánchez y que fue publicada en su blog con mi aprobación. Considero hoy que aquellos sucesos fueron mal manejados por las instituciones públicas. El empleo de métodos violentos nunca sirvió ni servirá para aplacar nada en el mundo de las ideas (les remito a la Declaración de la Casa Taller publicada en su sitio www.casatalleroliva.org). También había concedido una entrevista para el programa radial de Miami “La noche se mueve”, dirigida por Edmundo García, quien ha realizado frecuentemente entrevistas en la isla a otros intelectuales cubanos.
Mis palabras expresadas en ambos sitios infringían o contradecían los estatutos ideológicos y el código de ética, por el cual se rige la estructura de gobierno, firmado por mí al asumir mi responsabilidad en el Poder Popular. Es por eso, que estuve de acuerdo con el delegado que hizo la denuncia.
Busco como todo ser humano que ama su país, una sociedad mejor, pero esa búsqueda no siempre tiene que coincidir con las ideas de un partido. No idealizo ninguna sociedad. No soy ciego, en las que he vivido, he palpado que las diferencias sociales acentúan la pobreza. La nuestra no ha cesado de tener sus remiendos cada cierto tiempo. Todas están ahí para mejorarlas con la crítica o el cuestionamiento.
Se me acusa, entre otras cosas, haber hecho públicos mis pensamientos en el “terreno de la disidencia”. No temo a ningún espacio. Por otra parte estoy convencido que ningún órgano de prensa oficial, ni periódico, ni radio, ni televisión, ni sitio web hubiese publicado mis palabras, aún cuando asumiera mi total responsabilidad. En todo caso, participar con ideas en otros espacios de debate no implica, en modo alguno, pensamientos semejantes.
Se me cuestiona también el mantener relaciones de amistad con ciertos “elementos contrarrevolucionarios”. Los amigos los escojo yo. La gente que me conoce sabe que lo mismo converso con un convencido comunista que con un liberal, una vendedora de dulces sin interés en la política, un jubilado, un maestro, un buquenque o el llamado agente Robin. No discrimino filiaciones políticas en mis relaciones con los demás.
Siempre he agradecido a un proceso social llamado Revolución y al cual, lo digo en la entrevista radial, le debo haberme podido formar como creador. Pero soy un hombre que no se queda callado ante lo que considera errado.
Quiero dejar algunas cosas claras porque también sé lidiar con la estrechez de pensamiento y las manipulaciones. No me paga la CIA, no me sostiene la Fundación Cubano Americana, ni ninguna otra, ni las embajadas Polaca y Checa con las que tengo las mejores relaciones culturales en un clima de respeto. Lo que poseo lo he logrado a fuerza de trabajo. Duro ha sido no haber perdido la lengua en estos años.
Las sociedades donde todo el mundo piensa igual, sobre todo en terrenos tan polémicos como la política o la ideología, no existen, y qué bueno. La inmovilidad de pensamiento es el cáncer de los procesos sociales. Los que me conocen del mundo artístico saben que siempre opté por la obra crítica porque me parecía que la primera función del arte era ayudar a mejorar la sociedad con el cuestionamiento o la denuncia. Eso me llevó a asumir unas veces el espíritu de un sociólogo, o de un psicólogo, y otras simplemente, el análisis del hombre-artista enfrentado a su tiempo. Dejar constancia de mi época fue el principio y fin de mi trabajo, recoger parte del estado espiritual de los años que me tocó vivir.
Todo material de pensamiento sobre Cuba es de mi interés, sea publicado dentro o fuera del país. Me gusta leer a quien piensa diferente. La isla hace rato que no termina en sus bordes.
Vivo en un país marcado cada día por gente obsesionada con partir a cualquier sitio. No es ese el país que soñé. Sé que el presidente de la nación está haciendo esfuerzos por organizar nuestra maltrecha economía, titánica labor, pero aún más lo será intentar unificar la nación espiritualmente. Ha sido mucho el desgarramiento. Pero eso sí, tengo el derecho a no estar de acuerdo con un método u otro. Tengo el derecho a la duda.
La comisión de ética creada para valorar la denuncia contra mí, determinó que me había pasado a “las filas de la disidencia”, en los términos que políticamente se valora en el país. Los demás delegados y hasta el presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular aprobaron no solo la calificación de “disidente” y “contrarrevolucionario” sino que aportaron, entre muchas, la de traidor a la Patria y hasta anexionista, expresiones que no había escuchado ni para los más radicales opositores. Me niego a aceptar esas acusaciones por el solo hecho de haber expresado mis ideas.
Tomamos la difícil decisión de cerrar la Casa Taller, porque la dirección del Poder Popular, consideró que el proyecto se había desviado de los objetivos culturales por los cuales fue fundado. Como si la cultura no fuese pensamiento, lucha y contradicciones.
Este hombre al que hoy le han colocado el traje de “disidente” o “contrarrevolucionario” no tiene ninguna intención de partir de este país. Esta tierra nos pertenece a todos por un derecho que no lo otorga un partido. Creo que fidelidad a la Patria no es fidelidad a un partido. Un partido es una propuesta social, y la Patria guarda en sí el pensamiento y el corazón de todos.
Seguiré soñando con un país mejor, derecho que tengo como ser humano. Aquí me quedo, esta es mi tierra y mi gente. Los conflictos del país, económicos, espirituales y políticos, tendrán que ser resueltos por nosotros los cubanos. Los que vivimos dentro y fuera, con nadie más. Duermo hoy tranquilo, mañana volveré a coger mis pinceles."
Pedro Pablo Oliva
2011-05-23
A raíz de que fuera revocado como Delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular en Pinar del Río
"Les confieso que no hubiera querido hablar nunca de estas cosas. Han sido y son demasiado fuertes para tenerlas presente en mi memoria. Quisiera borrarlas. Si lo hago es porque algunos amigos me han pedido que no me quede callado y porque las cosas comenzaron a tomar un giro que me obliga a comunicarlas. Creo hoy que es lo mejor.
Amo mi país. Quienes me conocen saben que no es palabra dicha en falso. Preferí quedarme en mi sitio, ese que me vio empinar papalotes y recoger romerillos y que tanto necesitaba de un soplo nuevo y una visión diferente de las cosas.
Vengo del mundo de la creación artística y el pensamiento. No acostumbramos los artistas a quedarnos anclados en el terreno de lo que nos dicen, indagamos y vamos en busca de otra explicación del mundo y nos parece mucho más convincente un árbol repleto de flores que la demagogia de un funcionario. No dejamos nunca de cuestionarnos la realidad y transformarla, aún cuando nos digan ingenuos y desinformados.
Cuando hace unos cuantos años se me preguntó si estaba dispuesto a formar parte de la Asamblea Provincial del Poder Popular como Delegado y dije que sí, lo hice porque me pareció oportuno participar, en el contexto de la provincia, ayudando no solo con mi proyecto de la Casa Taller y con mi trabajo como creador, sino también con mi modesto criterio para contribuir al mejoramiento en la esfera de la cultura.
Por otra parte, pensé que era extraordinario conocer más de cerca el funcionamiento de un órgano que tenía vínculos más estrechos con el hombre cotidiano. La realidad siempre será mucho más que lo que puede decir la prensa o la televisión. La verdad que creemos palpable a veces puede resultar otra verdad.
Cuando se me citó para informarme sobre la denuncia que un delegado había presentado en mi contra con el criterio de que ya no poseía las condiciones necesarias, por las cuales fui elegido y que solicitaba se me evaluara para la separación de esa responsabilidad, confieso que nada me tomó por sorpresa.
Una serie de acontecimientos donde quedó involucrada la Casa Taller, desencadenó con el tiempo la carta que escribí a Yoani Sánchez y que fue publicada en su blog con mi aprobación. Considero hoy que aquellos sucesos fueron mal manejados por las instituciones públicas. El empleo de métodos violentos nunca sirvió ni servirá para aplacar nada en el mundo de las ideas (les remito a la Declaración de la Casa Taller publicada en su sitio www.casatalleroliva.org). También había concedido una entrevista para el programa radial de Miami “La noche se mueve”, dirigida por Edmundo García, quien ha realizado frecuentemente entrevistas en la isla a otros intelectuales cubanos.
Mis palabras expresadas en ambos sitios infringían o contradecían los estatutos ideológicos y el código de ética, por el cual se rige la estructura de gobierno, firmado por mí al asumir mi responsabilidad en el Poder Popular. Es por eso, que estuve de acuerdo con el delegado que hizo la denuncia.
Busco como todo ser humano que ama su país, una sociedad mejor, pero esa búsqueda no siempre tiene que coincidir con las ideas de un partido. No idealizo ninguna sociedad. No soy ciego, en las que he vivido, he palpado que las diferencias sociales acentúan la pobreza. La nuestra no ha cesado de tener sus remiendos cada cierto tiempo. Todas están ahí para mejorarlas con la crítica o el cuestionamiento.
Se me acusa, entre otras cosas, haber hecho públicos mis pensamientos en el “terreno de la disidencia”. No temo a ningún espacio. Por otra parte estoy convencido que ningún órgano de prensa oficial, ni periódico, ni radio, ni televisión, ni sitio web hubiese publicado mis palabras, aún cuando asumiera mi total responsabilidad. En todo caso, participar con ideas en otros espacios de debate no implica, en modo alguno, pensamientos semejantes.
Se me cuestiona también el mantener relaciones de amistad con ciertos “elementos contrarrevolucionarios”. Los amigos los escojo yo. La gente que me conoce sabe que lo mismo converso con un convencido comunista que con un liberal, una vendedora de dulces sin interés en la política, un jubilado, un maestro, un buquenque o el llamado agente Robin. No discrimino filiaciones políticas en mis relaciones con los demás.
Siempre he agradecido a un proceso social llamado Revolución y al cual, lo digo en la entrevista radial, le debo haberme podido formar como creador. Pero soy un hombre que no se queda callado ante lo que considera errado.
Quiero dejar algunas cosas claras porque también sé lidiar con la estrechez de pensamiento y las manipulaciones. No me paga la CIA, no me sostiene la Fundación Cubano Americana, ni ninguna otra, ni las embajadas Polaca y Checa con las que tengo las mejores relaciones culturales en un clima de respeto. Lo que poseo lo he logrado a fuerza de trabajo. Duro ha sido no haber perdido la lengua en estos años.
Las sociedades donde todo el mundo piensa igual, sobre todo en terrenos tan polémicos como la política o la ideología, no existen, y qué bueno. La inmovilidad de pensamiento es el cáncer de los procesos sociales. Los que me conocen del mundo artístico saben que siempre opté por la obra crítica porque me parecía que la primera función del arte era ayudar a mejorar la sociedad con el cuestionamiento o la denuncia. Eso me llevó a asumir unas veces el espíritu de un sociólogo, o de un psicólogo, y otras simplemente, el análisis del hombre-artista enfrentado a su tiempo. Dejar constancia de mi época fue el principio y fin de mi trabajo, recoger parte del estado espiritual de los años que me tocó vivir.
Todo material de pensamiento sobre Cuba es de mi interés, sea publicado dentro o fuera del país. Me gusta leer a quien piensa diferente. La isla hace rato que no termina en sus bordes.
Vivo en un país marcado cada día por gente obsesionada con partir a cualquier sitio. No es ese el país que soñé. Sé que el presidente de la nación está haciendo esfuerzos por organizar nuestra maltrecha economía, titánica labor, pero aún más lo será intentar unificar la nación espiritualmente. Ha sido mucho el desgarramiento. Pero eso sí, tengo el derecho a no estar de acuerdo con un método u otro. Tengo el derecho a la duda.
La comisión de ética creada para valorar la denuncia contra mí, determinó que me había pasado a “las filas de la disidencia”, en los términos que políticamente se valora en el país. Los demás delegados y hasta el presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular aprobaron no solo la calificación de “disidente” y “contrarrevolucionario” sino que aportaron, entre muchas, la de traidor a la Patria y hasta anexionista, expresiones que no había escuchado ni para los más radicales opositores. Me niego a aceptar esas acusaciones por el solo hecho de haber expresado mis ideas.
Tomamos la difícil decisión de cerrar la Casa Taller, porque la dirección del Poder Popular, consideró que el proyecto se había desviado de los objetivos culturales por los cuales fue fundado. Como si la cultura no fuese pensamiento, lucha y contradicciones.
Este hombre al que hoy le han colocado el traje de “disidente” o “contrarrevolucionario” no tiene ninguna intención de partir de este país. Esta tierra nos pertenece a todos por un derecho que no lo otorga un partido. Creo que fidelidad a la Patria no es fidelidad a un partido. Un partido es una propuesta social, y la Patria guarda en sí el pensamiento y el corazón de todos.
Seguiré soñando con un país mejor, derecho que tengo como ser humano. Aquí me quedo, esta es mi tierra y mi gente. Los conflictos del país, económicos, espirituales y políticos, tendrán que ser resueltos por nosotros los cubanos. Los que vivimos dentro y fuera, con nadie más. Duermo hoy tranquilo, mañana volveré a coger mis pinceles."
Pedro Pablo Oliva
domingo, mayo 22, 2011
Camboya, 1975-79: el culto a la muerte
El poder de los Kmer rojos en Camboya permite sin ningún resquicio de duda contemplar en su expresión más extrema y total, la degradación de la condición humana de la cual el stalinismo y el maoismo fueron antecedentes.pero allí se llegó al límite.
En China hubo 20 millones de muertos en los campos de concentración, pero estaba prohibida la tortura física (no la psicológica) y era raro el fusilamiento: la gente infraalimentada moría de hambre, de agotamiento y de enfermedad. Era obvio que el poder sabía que así terminarían sus rehenes, pero de alguna manera dejaban un resquicio de defensa: morían por su culpa, no en manos de sus captores.
El Gulalg era una empresa productiva de varios millones de esclavos que trabajaban en condiciones de penuria extrema y morían de frio, hambre y agotamiento. “culpa suya” dirian los guardianes. Stalin fusiló a “solo” dos millones de rusos: los otros cuarenta murieron de hambre con la colectivización rural, en los “traslados” de pueblos enteros a Siberia, en la construcción de canales, ferrocarriles, en la tala de bosques, en las minas: murieron “produciendo” riqueza, lo cual indicaba que había cierta preocupación por no acelerar la muerte de prisioneros tan útiles. El 10% de la economía soviética se basaba en estos esclavos: nadie mata a los esclavos, se le mueren de agotamiento, hambre, frío, enfermedades o se suicidan.
Además, hay una cierta “discriminación”: en la URSS no todas la categorías eran enemigas: la represión se centraba en ciertas etnias (tártaros, alemanes), categorías sociales (kulaks, vagabundos) , políticas (opositores socialistas o anarquistas, purgas periódicas) y solo excepcionalmente se reclutaban esclavos al azar (aunque hubiera ciertamente casos así).
Se lee en capitulo sobre Camboya de El Libro Negro del Comunismo, escrito por Jean-Louis Margolin:
“En la Kampuchea democrática no había cárceles, ni tribunales, ni universidades, ni institutos, ni moneda, ni correos, ni libros, ni deporte, ni distracciones…En una jornada de 24 horas no se toleraba ningún tiempo muerto. La vida cotidiana se dividía del modo siguiente: doce horas de trabajo físico, dos horas para comer, tres horas para el descanso y la educación, siete horas de sueño. Estábamos en un inmenso campo de concentración. Y no había Justicia. Era el Angkar el decidía todos los actos de nuestra vida “
“Debía acostumbrarse uno a la desaparición total de la enseñanza, la libertad de desplazamiento, del comercio lícito, de la medicina digna de ese nombre, de la religión, de la escritura, así como la imposición de estrictas normas indumentarias ( blusa negra, de largas mangas , abotonadas hasta el cuello) y de comportamiento ( nada de demostraciones de afecto, nada de peleas o de injurias, ni de quejas ni de lagrimas). Había que obedecer en forma ciega a las consignas, asistir (fingiendo escuchar) a las interminables reuniones, gritar o aclamar cuando se ordenaba, criticar a los demás y autocriticarse. (…) Es comprensible que los primeros tiempos del régimen hayan estado marcados por una epidemia de suicidios”
(...)
“El horror no necesita cifras para resultar obvio. (…) Lo que queda por cuantificar, es comprender lo siguiente: si ninguna categoría de la población se salvó ¿cuál era la más apuntada?¿Donde y cuando ocurrió eso?¿Como situar la tragedia de Camboya entre todas las de este siglo XX, y en el seno de su propia historia?”
Los diversos estudios varían en la estimación de víctimas entre uno y dos millones, para una población sobreviviente, en 1979, de 5.200.000 habitantes. Aun en 1990 no se había superado la cantidad de habitantes de 1970: una catástrofe humanitaria única, con cerca de un 20% de la población asesinada.
“La ruralización forzosa de los habitantes de las ciudades causó, como máximo, 400,000 víctimas, probablemente menos. La ejecuciones son el dato más inseguro, y su cifra media gira en torno a unas 500,000. (…) Las enfermedades y el hambre fueron, sin duda, las causas de mortalidad más importantes, con unos 700,000 probablemente por lo menos. Sliwinski señala la cifra de 900,000, incluyendo en ella las secuelas directas de la ruralización.”
La “política” de desarrollo económico produjo la reducción en un 50% del área de cultivos. Cuenta un testigo:
“ A ambos lados del camino se extendían hasta el infinito arrozales baldíos.
Busqué inútilmente labores de trasplante. Nada, salvo un grupo de muchachas al cabo de una decena de kilómetros.
¿Dónde estaban los cientos de jóvenes de brigadas móviles de las que hablaba todos los días la radio?
De vez en cuando, grupos de hombres y mujeres deambulaban, con aspecto ausente y un hatillo a la espalda. (…) Estos antiguos habitantes de las ciudades habían sido enviados en un primer momento, a las regiones desheredadas del sureste, donde frente a la indigencia total, debían hacerse una “nueva concepción del mundo”. Y, mientras tanto, las regiones fértiles permanecían sin mano de obra. La gente se moría de hambre en todo el país ¡y solo se explotaba una quinta parte de las tierras sembradas!
¿ A dónde había ido a parar la antigua mano de obra que trabajaba en aquellas tierras? Muchas preguntas quedaban sin respuesta.”
La clave proyecto económico eran las grandes obras de regadío, diques y canales: “Muchas obras se las llevó la primera crecida, hicieron discurrir o fluir el agua contra su sentido natural, encenegaron en unos meses. “las obras eran dirigidas no por ingenieros- clase de intelectuales despreciada como todas las demás- sino por campesinos sin experiencia. La Oficina Central – con fatal arrogancia de la omnisciencia- determinaba los calendarios de las tareas agrícolas desde lejos, independientemente de las condiciones locales. Se talaban árboles frutales – que cobijaban gorriones- dejando así sin alimento a los campesinos. “Junto a esto, mandos distantes, nimbados de omnipotencia, que apenas trabajaban con sus subordinados y daban órdenes sin tolerar la menor discusión”.
El resultado fue que la ración histórica de Camboya, de 400 gramos por día para un adulto, se transformó en menos de 250 gramos…cuando se la podía conseguir. El mercado negro adquirió un valor vital, lo mismo que la búsqueda individual de alimento, globalmente prohibida. La gente robaba alimentos públicos, los pocos gallineros privados y emprendía una caza de cangrejos, ranas, caracoles, ratas, lagartos, serpientes junto con brotes y tubérculos del bosque que devoraban crudos y fueron causa de gran número de muertes.
El hambre, obviamente, era el mejor argumento para obtener la sumisión total de una población debilitada, a fin de desterrar toda idea de fuga o resistencia.
“ La subalimentación crónica, que debilitaba los organismos, favoreció el conjunto de enfermedades (en particular la disentería) y acentuó su gravedad.” El edema generalizado por el aporte de excesiva sal, hacía su obra. “ Esta muerte relativamente tranquila (uno se debilita, luego zozobra en la inconciencia) acabó siendo tenida como envidiable por algunos”.
Los enfermos eran sospechados de holgazanería: “los hospitales eran lugares de eliminación de la población más que de curación”: allí se reducía la ración a la mitad y la falta de higiene propagaba infecciones letales.
El canibalismo se hizo presente. Era una practica aceptada entre los Kmeres rojos: “ En una cárcel se cuenta la extirpación del feto de una embarazad asesinada,. El feto se tira, y el resto se lo llevan acompañándolo con la siguiente reflexión, ”Para esta noche ya tenemos carne suficiente”!.(…) En este recurso a la antropofagia ¿no estamos ante un caso límite de un fenómeno mucho más general: el hundimiento de los valores, de los puntos de referencia morales y culturales, y en primer lugar de la compasión, virtud tan cardinal en el budismo? Paradojas del régimen de los Khmer rojos: afirmó querer crear una sociedad de igualdad, de justicia, de fraternidad, de olvido de uno mismo, y, como los demás poderes comunistas, provocó un frenesí inaudito del egoísmo, del cada uno para sí, de la desigualdad convertida en poder, de la arbitrariedad. Para sobrevivir, en primer lugar y sobre todo, había que saber mentir, robar y permanecer insensible”.
En China hubo 20 millones de muertos en los campos de concentración, pero estaba prohibida la tortura física (no la psicológica) y era raro el fusilamiento: la gente infraalimentada moría de hambre, de agotamiento y de enfermedad. Era obvio que el poder sabía que así terminarían sus rehenes, pero de alguna manera dejaban un resquicio de defensa: morían por su culpa, no en manos de sus captores.
El Gulalg era una empresa productiva de varios millones de esclavos que trabajaban en condiciones de penuria extrema y morían de frio, hambre y agotamiento. “culpa suya” dirian los guardianes. Stalin fusiló a “solo” dos millones de rusos: los otros cuarenta murieron de hambre con la colectivización rural, en los “traslados” de pueblos enteros a Siberia, en la construcción de canales, ferrocarriles, en la tala de bosques, en las minas: murieron “produciendo” riqueza, lo cual indicaba que había cierta preocupación por no acelerar la muerte de prisioneros tan útiles. El 10% de la economía soviética se basaba en estos esclavos: nadie mata a los esclavos, se le mueren de agotamiento, hambre, frío, enfermedades o se suicidan.
Además, hay una cierta “discriminación”: en la URSS no todas la categorías eran enemigas: la represión se centraba en ciertas etnias (tártaros, alemanes), categorías sociales (kulaks, vagabundos) , políticas (opositores socialistas o anarquistas, purgas periódicas) y solo excepcionalmente se reclutaban esclavos al azar (aunque hubiera ciertamente casos así).
Se lee en capitulo sobre Camboya de El Libro Negro del Comunismo, escrito por Jean-Louis Margolin:
“En la Kampuchea democrática no había cárceles, ni tribunales, ni universidades, ni institutos, ni moneda, ni correos, ni libros, ni deporte, ni distracciones…En una jornada de 24 horas no se toleraba ningún tiempo muerto. La vida cotidiana se dividía del modo siguiente: doce horas de trabajo físico, dos horas para comer, tres horas para el descanso y la educación, siete horas de sueño. Estábamos en un inmenso campo de concentración. Y no había Justicia. Era el Angkar el decidía todos los actos de nuestra vida “
“Debía acostumbrarse uno a la desaparición total de la enseñanza, la libertad de desplazamiento, del comercio lícito, de la medicina digna de ese nombre, de la religión, de la escritura, así como la imposición de estrictas normas indumentarias ( blusa negra, de largas mangas , abotonadas hasta el cuello) y de comportamiento ( nada de demostraciones de afecto, nada de peleas o de injurias, ni de quejas ni de lagrimas). Había que obedecer en forma ciega a las consignas, asistir (fingiendo escuchar) a las interminables reuniones, gritar o aclamar cuando se ordenaba, criticar a los demás y autocriticarse. (…) Es comprensible que los primeros tiempos del régimen hayan estado marcados por una epidemia de suicidios”
(...)
“El horror no necesita cifras para resultar obvio. (…) Lo que queda por cuantificar, es comprender lo siguiente: si ninguna categoría de la población se salvó ¿cuál era la más apuntada?¿Donde y cuando ocurrió eso?¿Como situar la tragedia de Camboya entre todas las de este siglo XX, y en el seno de su propia historia?”
Los diversos estudios varían en la estimación de víctimas entre uno y dos millones, para una población sobreviviente, en 1979, de 5.200.000 habitantes. Aun en 1990 no se había superado la cantidad de habitantes de 1970: una catástrofe humanitaria única, con cerca de un 20% de la población asesinada.
“La ruralización forzosa de los habitantes de las ciudades causó, como máximo, 400,000 víctimas, probablemente menos. La ejecuciones son el dato más inseguro, y su cifra media gira en torno a unas 500,000. (…) Las enfermedades y el hambre fueron, sin duda, las causas de mortalidad más importantes, con unos 700,000 probablemente por lo menos. Sliwinski señala la cifra de 900,000, incluyendo en ella las secuelas directas de la ruralización.”
La “política” de desarrollo económico produjo la reducción en un 50% del área de cultivos. Cuenta un testigo:
“ A ambos lados del camino se extendían hasta el infinito arrozales baldíos.
Busqué inútilmente labores de trasplante. Nada, salvo un grupo de muchachas al cabo de una decena de kilómetros.
¿Dónde estaban los cientos de jóvenes de brigadas móviles de las que hablaba todos los días la radio?
De vez en cuando, grupos de hombres y mujeres deambulaban, con aspecto ausente y un hatillo a la espalda. (…) Estos antiguos habitantes de las ciudades habían sido enviados en un primer momento, a las regiones desheredadas del sureste, donde frente a la indigencia total, debían hacerse una “nueva concepción del mundo”. Y, mientras tanto, las regiones fértiles permanecían sin mano de obra. La gente se moría de hambre en todo el país ¡y solo se explotaba una quinta parte de las tierras sembradas!
¿ A dónde había ido a parar la antigua mano de obra que trabajaba en aquellas tierras? Muchas preguntas quedaban sin respuesta.”
La clave proyecto económico eran las grandes obras de regadío, diques y canales: “Muchas obras se las llevó la primera crecida, hicieron discurrir o fluir el agua contra su sentido natural, encenegaron en unos meses. “las obras eran dirigidas no por ingenieros- clase de intelectuales despreciada como todas las demás- sino por campesinos sin experiencia. La Oficina Central – con fatal arrogancia de la omnisciencia- determinaba los calendarios de las tareas agrícolas desde lejos, independientemente de las condiciones locales. Se talaban árboles frutales – que cobijaban gorriones- dejando así sin alimento a los campesinos. “Junto a esto, mandos distantes, nimbados de omnipotencia, que apenas trabajaban con sus subordinados y daban órdenes sin tolerar la menor discusión”.
El resultado fue que la ración histórica de Camboya, de 400 gramos por día para un adulto, se transformó en menos de 250 gramos…cuando se la podía conseguir. El mercado negro adquirió un valor vital, lo mismo que la búsqueda individual de alimento, globalmente prohibida. La gente robaba alimentos públicos, los pocos gallineros privados y emprendía una caza de cangrejos, ranas, caracoles, ratas, lagartos, serpientes junto con brotes y tubérculos del bosque que devoraban crudos y fueron causa de gran número de muertes.
El hambre, obviamente, era el mejor argumento para obtener la sumisión total de una población debilitada, a fin de desterrar toda idea de fuga o resistencia.
“ La subalimentación crónica, que debilitaba los organismos, favoreció el conjunto de enfermedades (en particular la disentería) y acentuó su gravedad.” El edema generalizado por el aporte de excesiva sal, hacía su obra. “ Esta muerte relativamente tranquila (uno se debilita, luego zozobra en la inconciencia) acabó siendo tenida como envidiable por algunos”.
Los enfermos eran sospechados de holgazanería: “los hospitales eran lugares de eliminación de la población más que de curación”: allí se reducía la ración a la mitad y la falta de higiene propagaba infecciones letales.
El canibalismo se hizo presente. Era una practica aceptada entre los Kmeres rojos: “ En una cárcel se cuenta la extirpación del feto de una embarazad asesinada,. El feto se tira, y el resto se lo llevan acompañándolo con la siguiente reflexión, ”Para esta noche ya tenemos carne suficiente”!.(…) En este recurso a la antropofagia ¿no estamos ante un caso límite de un fenómeno mucho más general: el hundimiento de los valores, de los puntos de referencia morales y culturales, y en primer lugar de la compasión, virtud tan cardinal en el budismo? Paradojas del régimen de los Khmer rojos: afirmó querer crear una sociedad de igualdad, de justicia, de fraternidad, de olvido de uno mismo, y, como los demás poderes comunistas, provocó un frenesí inaudito del egoísmo, del cada uno para sí, de la desigualdad convertida en poder, de la arbitrariedad. Para sobrevivir, en primer lugar y sobre todo, había que saber mentir, robar y permanecer insensible”.
jueves, mayo 19, 2011
Un artículo de Rodolfo Pandolfi sobre el manejo de la política cultural
El ruido de la lata
Escribe Rodolfo Pandolfi
Un dato político casi sorprendente es la utilización, por parte del gobierno, de técnicas destinadas a avanzar sobre los sectores en que tradicionalmente era minoritario: científicos, protagonistas del espectáculo, músicos, pintores, intelectuales y miembros de la clase media culta. La ofensiva oficialista tiende a fragmentar la oposición y desinteresar al pueblo de los grandes temas que se discuten.
Para los políticos veteranos es curioso encontrar ahora a jóvenes que son partidarios de Cristina Kirchner. Al menos en los centros urbanos, ese territorio político había sido siempre opositor. Al mismo tiempo, la propaganda oficial busca atraer también así a los intelectuales. Contra toda la tradición que salta a la vista, por ejemplo, en los discursos del mismo Juan Domingo Perón, sus partidarios de ahora elijen fragmentos convenientes en sus debates internos.
El doble rasero o selección de indignaciones es un recurso cuya eficacia es incomprensible, pero funciona. Los países que mayor número de personas han torturado, asesinado, hecho desaparecer o utilizado para experimentos biológicos mortales son los mismos que denuncian sin cesar toda violación a los derechos humanos. Esas violaciones son malas cuando la practica la contraparte. Casi no es necesario citar ejemplos en ese sentido.
La estrategia comunicacional de las dictaduras, civiles o militares, se basa fundamentalmente en la discontinuidad. No es una casualidad que los programas de la televisión oficialista parcelen su discurso, lo maticen con humor y eviten que el televidente (o el escucha en el caso de un programa de radio) pueda razonar sobre lo que se dice. Esta técnica, asociada a la creencia en un enemigo único que maneja todas las críticas al gobierno es, en el fondo la esencia de la estrategia psicológica del totalitarismo light que se utiliza en estos tiempos.
Las torturas físicas se reemplazan por el agobio al pensamiento coherente y la negación del diálogo con la creación de un estereotipo, el enemigo único. A la vez, la sobrevaluación del factor sorpresa puede inclusive entretener pero no convence a largo plazo.
El tema fue muy estudiado por Max Picard. En su tiempo (finales de la década del 30 y principios del 40) el análisis se centraba necesariamente en la radio. Picard tomó un ejemplo concreto basado en un programa radial alemán: 6 de la mañana; gimnasia; 6 y 10 música ligera; luego, sucesivamente, noticias, lecciones de código Morse (muy difundido en ese tiempo), luego breve reflexión metafísica; enseguida estampas de la vida de un pueblo; a la 10 una pieza de música clásica; enseguida perspectivas del tiempo e impacto del mismo sobre la agricultura; más noticias, sobre todo del ámbito internacional; a las 11 música clásica; luego humor y así hasta el final.
El enemigo fue siempre presentado como astuto y perverso pero, a la vez, ridículo; los amigos se multiplicaban pero no existía seguridad sobre la lealtad de todos.
Dice Picard: “no contento con ser caótico, ese mundo de la radio produce caos, presenta los hechos sistemáticamente fuera de contexto y anula la relación de unos con otros.
“Se reflotan episodios que aparecen en medio de la niebla del olvido; no hay (en esa estrategia) un mundo exterior que deba ser comprendido, solamente un revoltijo y ninguna mente que lo comprenda porque la mente misma se ha transformado en un revoltijo. En ese tráfico de la radio, el ser humano ni elije ni examina sus objetos; un mundo liquido y descoyuntado pasa junto a un hombre descoyuntado y nada importa lo que pasa, nadie se interesa por nada, sólo que pasa algo. En esa procesión cualquier cosa puede arrastrase sin ser advertida”.
Picard agrega que a través de la comunicación oficial se genera un enorme vacío donde algo ruge, no se sabe si el bramido surge de los que mandan o de quienes son mandados; se alzan los brazos, no se sabe si para atacar o para defender, si se está con los verdugos o con los ahorcados”.
Los aullidos emitidos no están dirigidos solamente al pueblo sino, sobre todo, a los mismos puntales del poder. “Es como si un pedazo de lata, para probarse a sí mismo que sigue existiendo, estuviese siempre diciendo soy un pedazo roto de lata”.
Escribe Rodolfo Pandolfi
Un dato político casi sorprendente es la utilización, por parte del gobierno, de técnicas destinadas a avanzar sobre los sectores en que tradicionalmente era minoritario: científicos, protagonistas del espectáculo, músicos, pintores, intelectuales y miembros de la clase media culta. La ofensiva oficialista tiende a fragmentar la oposición y desinteresar al pueblo de los grandes temas que se discuten.
Para los políticos veteranos es curioso encontrar ahora a jóvenes que son partidarios de Cristina Kirchner. Al menos en los centros urbanos, ese territorio político había sido siempre opositor. Al mismo tiempo, la propaganda oficial busca atraer también así a los intelectuales. Contra toda la tradición que salta a la vista, por ejemplo, en los discursos del mismo Juan Domingo Perón, sus partidarios de ahora elijen fragmentos convenientes en sus debates internos.
El doble rasero o selección de indignaciones es un recurso cuya eficacia es incomprensible, pero funciona. Los países que mayor número de personas han torturado, asesinado, hecho desaparecer o utilizado para experimentos biológicos mortales son los mismos que denuncian sin cesar toda violación a los derechos humanos. Esas violaciones son malas cuando la practica la contraparte. Casi no es necesario citar ejemplos en ese sentido.
La estrategia comunicacional de las dictaduras, civiles o militares, se basa fundamentalmente en la discontinuidad. No es una casualidad que los programas de la televisión oficialista parcelen su discurso, lo maticen con humor y eviten que el televidente (o el escucha en el caso de un programa de radio) pueda razonar sobre lo que se dice. Esta técnica, asociada a la creencia en un enemigo único que maneja todas las críticas al gobierno es, en el fondo la esencia de la estrategia psicológica del totalitarismo light que se utiliza en estos tiempos.
Las torturas físicas se reemplazan por el agobio al pensamiento coherente y la negación del diálogo con la creación de un estereotipo, el enemigo único. A la vez, la sobrevaluación del factor sorpresa puede inclusive entretener pero no convence a largo plazo.
El tema fue muy estudiado por Max Picard. En su tiempo (finales de la década del 30 y principios del 40) el análisis se centraba necesariamente en la radio. Picard tomó un ejemplo concreto basado en un programa radial alemán: 6 de la mañana; gimnasia; 6 y 10 música ligera; luego, sucesivamente, noticias, lecciones de código Morse (muy difundido en ese tiempo), luego breve reflexión metafísica; enseguida estampas de la vida de un pueblo; a la 10 una pieza de música clásica; enseguida perspectivas del tiempo e impacto del mismo sobre la agricultura; más noticias, sobre todo del ámbito internacional; a las 11 música clásica; luego humor y así hasta el final.
El enemigo fue siempre presentado como astuto y perverso pero, a la vez, ridículo; los amigos se multiplicaban pero no existía seguridad sobre la lealtad de todos.
Dice Picard: “no contento con ser caótico, ese mundo de la radio produce caos, presenta los hechos sistemáticamente fuera de contexto y anula la relación de unos con otros.
“Se reflotan episodios que aparecen en medio de la niebla del olvido; no hay (en esa estrategia) un mundo exterior que deba ser comprendido, solamente un revoltijo y ninguna mente que lo comprenda porque la mente misma se ha transformado en un revoltijo. En ese tráfico de la radio, el ser humano ni elije ni examina sus objetos; un mundo liquido y descoyuntado pasa junto a un hombre descoyuntado y nada importa lo que pasa, nadie se interesa por nada, sólo que pasa algo. En esa procesión cualquier cosa puede arrastrase sin ser advertida”.
Picard agrega que a través de la comunicación oficial se genera un enorme vacío donde algo ruge, no se sabe si el bramido surge de los que mandan o de quienes son mandados; se alzan los brazos, no se sabe si para atacar o para defender, si se está con los verdugos o con los ahorcados”.
Los aullidos emitidos no están dirigidos solamente al pueblo sino, sobre todo, a los mismos puntales del poder. “Es como si un pedazo de lata, para probarse a sí mismo que sigue existiendo, estuviese siempre diciendo soy un pedazo roto de lata”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
INTERNET LIBRE
LIBRE ACCESO A LA WEB EN CUBA!