viernes, mayo 13, 2011

La claridad de Miriam Celaya: el aumento de la represión en Cuba

Represión: cantera de disidencia


Tras la clausura del VI Congreso del Partido Comunista, que dejara oficialmente aprobado el estancamiento del sistema y burlara las aspiraciones de cambios de grandes sectores sociales, incluyendo sectores oficialistas, el único punto de la agenda oficial que parece estarse cumpliendo a cabalidad es la represión de los grupos alternativos que han venido marcando un crecimiento significativo en los últimos años.

Durante el mes de abril y en los días transcurridos hasta hoy, hemos asistido a un marcado recrudecimiento de las acciones de hostigamiento, detenciones, intimidaciones, allanamiento de viviendas, decomisos y amenazas contra miembros de la disidencia, tanto de partidos opositores como de representantes de la sociedad civil independiente, en una escalada represiva que incluso provocó la muerte de un ciudadano, Juan Wilfredo Soto, el pasado 8 de mayo (Día de las Madres), en la ciudad de Santa Clara, víctima de una brutal golpiza de la policía local.

Reducir a los inconformes y, de paso, reforzar el temor de la población, es la estrategia elegida por el General “reformista”, que pretende establecer sus medidas cosméticas en base a conservar el control más absoluto sobre las acciones y el pensamiento sociales, en un país donde las crispaciones y la ausencia de derechos, largamente conculcados por la dictadura, siguen acumulando ingredientes para un caldo de cultivo propicio a un eventual proceso de manifestaciones ciudadanas. El General quiere instaurar una paz artificial, aunque para sus celosos subordinados –que no se caracterizan exactamente por poseer un elevado coeficiente de inteligencia– ésta sea literalmente la paz de los sepulcros. Es por ello que, con el cinismo que permite la impunidad, los medios de difusión oficiales se apresuraron, con una inhabitual celeridad, a “esclarecer” con su “fortaleza moral”, su propia verdad: el “occiso” (cuyo significado exacto, según el diccionario Aristos, es muerto violentamente) no pasaba de ser “un delincuente” que “cumplió sanción de privación de libertad durante dos años”. En síntesis, desde la perspectiva del régimen, Juan Wilfredo merecía morir; aunque no sería coherente suponer que el linchamiento por patadas a un opositor fuera exactamente la intención del General cuando llamó desde su simulacro de congreso a que los revolucionarios defendiesen las calles.

Simultáneamente, las autoridades están desarrollando también una callada pero sostenida labor de purga dentro de los espacios oficialistas, aplicando medidas extremas ante cualquier sospecha, fundamentalmente en lo relacionado con la utilización de la Internet. En este sentido, la Empresa de Telecomunicaciones (ETECSA), ahora controlada completamente por el Ministerio de las Fuerzas Armadas, ha llegado al extremo de expulsar de sus puestos de trabajo a jóvenes informáticos, por las absurdamente punibles circunstancias de haberse conectado en alguna ocasión a Facebook, de “usar excesivamente la Internet”, o bajo el pretexto de que los responsables de la seguridad informática “han perdido la pista” de los sitios a los que se han conectado, lo que demuestra que las redes sociales y el acceso a la información constituyen hoy por hoy verdaderas amenazas para el régimen.

Un cuidadoso monitoreo sobre sus empleados, obligados a justificar convincentemente cada minuto de navegación virtual, contribuye colateralmente al establecimiento de un estado de temor permanente en los individuos, que se saben vigilados. Paradójicamente, tal sistema solo consigue sembrar un sentimiento de rechazo al gobierno, debido a que los jóvenes sujetos a semejantes controles perciben con mayor claridad la castración de sus libertades.

En fin, que si la represión física y psicológica es la carta estratégica elegida por el régimen, poco le quedaría por hacer. Es el método más eficaz que pudiera encontrar para contribuir más temprano que tarde a nutrir las filas de la disidencia.

Los campos de Europa Oriental

Pitesti, Rumania

Yo ya creía saber todo sobre el Gulag. Mi capacidad de asombro ya había sido colmada por los relatos de ese horror. Pero acabo de leer el estremecedor relato de los campos rumanos. Pareciera que Rumania estableció algún tipo de competencia con la Unión Soviética para crear la más bizarra y terrorífica forma de tortura, como si su inventor figurara , a partir de allí, en el libro de los Héroes del Comunismo.
El “toque” rumano- aplicado en el campo de Pitesti- incluía un método de lavado de cerebro que nunca se había ensayado en la URSS: pretendía lograr una conversión interior del preso, su transformación en “otra persona”, en un creyente fervoroso en las verdades del comunismo.
Las cuatro fases del método eran las siguientes.
- “Desenmascaramiento exterior”: se obligaba al prisionero a confesar las “traiciones” de amigos o familiares
- “Desenmascaramiento interior”: se los obligaba a denunciar a quien los hubiera ayudado en la cárcel.
- “Desenmascaramiento moral público”: se exigía al detenido blasfemar contra todo lo que considerara sagrado: familia, novia, Dios, amigos.
- “ Reeducación al amigo”: el detenido debía “reeducar” a su mejor amigo del campo, torturándolo con sus propias manos y convirtiéndose él mismo en verdugo.
Cada fase era acompañada por torturas permanentes: algunas duraban dos meses. Cuenta el escritor rumano Virgil Ierunca:
” Fue practicada toda la gama de suplicios: quemaduras de cigarrillo en diversas partes del cuerpo, prisioneros que tenían las nalgas necrosadas y se les caía la carne a pedazos como si fueran leprosos. Se obligaba a algunos a tragar toda clase de excrementos y cuando vomitaban les metían sus vómitos en la garganta (…) Los creyentes eran “bautizados” todas las mañanas del siguiente modo: se les sumergía la cabeza en los cubos llenos de orines y restos fecales mientras que los otros presos repetían a su alrededor la fórmula bautismal. (…) A los seminaristas se los obligaba a oficiar misas negras (…) Llamaban a la santísima Virgen “las gran puta” y a Jesús “el cabrón que murió en la cruz”. El seminarista que hacía el papel de sacerdote tenía que desnudarse completamente y le envolvían en una sábana manchada de excrementos.”

Lovech, Bulgaria

También Bulgaria quiso ensayar “una vía nacional hacia el Gulag”. En el campo de Lovech se intentó volver a la Edad de Piedra: los detenidos eran asesinados a palos, simplemente. Este monstruoso experimento duró hasta 1961, años después del “deshielo” y la denuncia de los crímenes de Stalin por Kruschev.
Cuenta Tristán Todorov:
“ Durante la llamada de la mañana el jefe del campo escogía a sus víctimas; tiene la costumbre de sacar de su bolsillo un trocito de espejo y ofrecérselo: “Toma, ¡mírate por última vez!” Los condenados reciben entonces un saco que servirá más tarde para transportar su cadáver al campo: deben llevarlo ellos mismos, como Cristo su cruz camino al Gólgota. Salen para la obra, en este caso, una cantera de piedra. Allí serán golpeados hasta morir por los jefes de la brigada y cerrados en su saco con un trozo de alambre. Por la tarde, sus compañeros les traerán de vuelta al campo, cargados sobre una carretilla, y los cadáveres serán apilados detrás de los aseos- hasta que haya veinte, para que el camión no haga el viaje vacío-. Los que no hayan cumplido las normas durante el día serán señalados durante la llamada de noche.: el responsable de la policía dibujará con el extremo de su bastón un círculo en la arena: los que sean invitados a entrar a él morirán destrozados a golpes.”
¿Se justificaba en los años 50 tal grado de locura homicida? ¿Estaba en peligro el comunismo europeo, por lo cual eran explicables estas formas de represión?. Como dice el autor del capitulo sobre Europa Oriental, en el Libro Negro del Comunismo, Karel Bartosek,
“ Todavía hoy, tropezamos a veces, a propósito de la historia del comunismo, con el discurso que alude al “contexto de la época”, al “aspecto social”, etc.¿No está este discurso sostenido por una aproximación ideológica de la Historia y un “revisionismo” que no respetan los hechos establecidos y se oponen a una verdadera investigación de la verdad?¿No deberían, los que son sensibles a ello, volcarse del lado de la dimensión social de la represión, especialmente sobre el pueblo llano?”

sábado, mayo 07, 2011

jueves, mayo 05, 2011

Un artículo de Rodolfo Pandolfi sobre ben Laden y los rumores

Ben Laden
Escribe Rodolfo Pandolfi


La muerte de Osama ben Laden, ejecutado por agentes de los Estados Unidos en Pakistán, se presta a numerosos rumores e interpretaciones.
Por lo pronto, resulta llamativo que en lugar de estar escondido en un sótano, el terrorista más buscado del mundo viviera en un lujoso chalet cuya valuación, según se dice, no podría ser menor a un millón de dólares. La casona era grande, vistosa y visible. No se percibía que el jefe de Al Qaeda se moviera de ese dominio pero todo indica que la Inteligencia de Pakistán, sin ninguna simpatía por el magnate, se hubiera molestado en averiguar de quien era ese domicilio. En segundo lugar, en círculos políticos y militares de los Estados Unidos se sabía que existía un operativo de gran importancia en preparación.
La muerte de ben Laden fue una sorpresa inesperada pero encuadrada en la lógica.
El anuncio formulado por el presidente Barack Obama tuvo un significado muy fuerte. Si la noticia no hubiera correspondido a la información era impensable que el anuncio fuera formulado por el Presidente. Puede recordarse el costo político que tuvo el Watergate para Richard Nixon.
No obstante, existieron rumores en algunos países del mundo sobre la veracidad de los hechos narrados. Los rumores siempre brotan de acontecimientos sorpresivos y de importancia. El episodio rutinario o insignificante no deja lugar para el rumor. Por otra parte, el hecho que motiva al rumor tiene ser en mayor o menor medida esperado.
Cuando el general Juan Domingo Perón murió, mucho dijeron que su fallecimiento se había producido dos días antes. En el caso del deceso de Eva Perón, la información pública se dio a conocer con un error intencional de solamente cinco minutos porque decir 20:25 daba sensación de algo más preciso que anunciar la hora real (20:30, que la gente traduciría enseguida como “murió a las ocho y media”).
No hay mucho espacio psicológico para difundir rumores falsos sobre hechos importantes. La gente, en general, huele si algo es verdadero o falso a través del emisor de la noticia. Es impensable, sobre todo en el caso de USA, la posibilidad que un jefe de Estado difunda bolos. La duración de los rumores es breve. Los personajes deben ser siempre individuos muy conocidas y los hechos difundidos suelen dejar algún hueco para el rumor falso.
En el caso de ben Laden, la ausencia de fotografías de su cadáver, aunque sí de los cuerpos de sus custodios, llamó tanto la atención como el cajón vacio que supuestamente contenía los restos del presidente argentino Néstor Kirchner. Aquí se verifica otro principio sobre lo enunciado: los rumores respecto a que el mandatario argentino estaba vivo desaparecieron enseguida. En los años más críticos de la segunda guerra mundial, la Inteligencia americana se encontró con el problema de los rumores difundidos por sus enemigos a fin de crear desconcierto en la población. La fórmula para combatir esos cuchicheos fue sencilla: “el rumor corre por falta de noticias. Por consiguiente, debemos proporcionar al pueblo noticias totalmente exactas. en forma rápida, sobre cada acontecimiento, favorable o desfavorable”.
En Gran Bretaña, la ausencia de pánico durante los días en que los alemanes bombardeaban continuamente se debió a que la población estaba segura que el gobierno informaba con precisión sobre todo hecho y por lo tanto cada habitante sabía lo malo. La psicología popular no necesitaba inventar fantasmas.
El 7 de diciembre de 1941 Japón atacó en forma sorpresiva a Pearl Harbor y en Estados Unidos existían quienes decían que la derrota había sido mucho mayor que la correspondiente a las cifras oficiales.
En el caso de Pearl Harbor algunas personas llegaron a afirmar que había sido aniquilada la flota de Estados Unidos en el Océano Pacífico, lo cual dejaba indefenso a ese país. Se agregaba que por lo menos mil aviones militares americanos habían sido destruidos en tierra y se agregaba que el número de soldados y marines de USA que había muerto era muy superior al anunciado.
Existió un silencio táctico de los americanos, que dejaron absorber la gravedad de la situación difundida con más énfasis que el correspondiente a la realidad. Recién el 24 de febrero de 1942, es decir más de dos meses después de los hechos, el presidente Franklin Delano Roosevelt decidió desvirtuar los rumores falsos y divulgar toda la verdad compatible con elementales normas de seguridad. Expresó las cifras exactas y los miedos de la gente disminuyeron en forma extraordinaria. Nadie podía pensar que un presidente jugara todo su prestigio, para colmo en tiempos de guerra, para mentir. Roosevelt debía cuidar mucho la confianza de sus compatriotas para que estos aceptaran jugarse en condiciones derivadas de la sorpresa, de diversos miedos y de la separación de las familias por la convocatoria a filas de los varones adultos. La decisión del presidente tuvo mucho que ver con una encuesta realizada el 10 de febrero de 1942 que constaba de la siguiente pregunta: “¿Cree usted que nuestras pérdidas en Pearl Harbor fueron mayores o mucho mayores que las difundidas o piensa que fueron equivalentes o menores a las anunciadas?”. El 69% contestó que el desastre había sido más grave o mucho más grave que el reflejado en los comunicados oficiales. Después de haber escuchado el mensaje presidencial la tendencia se invirtió en forma categórica.

Fachos

Está de moda llamar "fachos" a todos los que renegamos del discurso unico progresista. En este sentido Karl Popper sería un facho más, un mero agente de "la derecha". La Sociedad Abierta, su obra cumbre, escrita cuando la democracia estaba en retirada frente a las dictaduras fachistas y comunistas ha sido una luz para todos los que creemos en la libertad politica y económica. Esto es exactamente los que los verdaderos fachos repudian. La economia nazi decreta que las empresas son apendices del Estado y deben "coordinar" sus politicas con el Gobierno. Nada muy distinto de lo que proponen los progresistas: que el Estado tenga la conducción estrategica de la economia y las empresas sean agentes menores de esa trama.
Para que quede claro: rever la actuacion de la guerrilla argentina de los años 60 y 70 NO quiere decir apoyar la represión indiscriminada y feroz que desató el Proceso militar desde 1976. Hay que estar loco para suponer que la critica a unos significa el apoyo a los otros.
Algunos de mis articulos han sido levantados en sitios siniestramente fachos, defensores del Proceso. Para ellos - carentes de toda capacidad teorica- todo les viene bien para arrojar como piedras a sus archienemigos de la izquierda. Allá ellos. Como escribe Sabato en su prologo al Nunca Más, la Argentina ha sufrido el embate de la extrema izquierda y de la extrema derecha. Dos demonios con demasiadas cosas en comun. Quieren hacernos caer en la trampa de que esa es la "contradiccion proncipal" pero eso es falso, la verdadera contradiccion es entre democracia republicana y totalitarismo de derecha o de izquierda.
O sea: señores fachos: los repudio con el mismo énfasis que a los enloquecidos de la extrema izquierda.

domingo, mayo 01, 2011

Prólogo original del Nunca Más, por Ernesto Sábato

Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países. Así aconteció en Italia, que durante largos años debió sufrir la despiadada acción de las formaciones fascistas, de las Brigadas Rojas y de grupos similares. Pero esa nación no abandonó en ningún momento los principios del derecho para combatirlo, y lo hizo con absoluta eficacia, mediante los tribunales ordinarios, ofreciendo a los acusados todas las garantías de la defensa en juicio; y en ocasión del secuestro de Aldo Moro, cuando un miembro de los servicios de seguridad le propuso al General Della Chiesa torturar a un detenido que parecía saber mucho, le respondió con palabras memorables: «Italia puede permitirse perder a Aldo Moro. No, en cambio, implantar la tortura».

No fue de esta manera en nuestro país: a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos.

Nuestra Comisión no fue instituída para juzgar, pues para eso estan los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional. Pero, después de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado; todo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categoría de los crímenes de lesa humanidad. Con la técnica de la desaparición y sus consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas filosofías erigieron a lo largo de milenios de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y bárbaramente desconocidos.

Son muchísimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona a través de la historia y, en nuestro tiempo, desde los que consagró la Revolución Francesa hasta los estipulados en las Cartas Universales de Derechos Humanos y en las grandes encíclicas de este siglo. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria.

De la enorme documentación recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la extensión del territorio. ¿Cómo no atribuirlo a una metodología del terror planificada por los altos mandos? ¿Cómo podrían haber sido cometidos por perversos que actuaban por su sola cuenta bajo un régimen rigurosamente militar, con todos los poderes y medios de información que esto supone? ¿Cómo puede hablarse de «excesos individuales»? De nuestra información surge que esta tecnología del infierno fue llevada a cabo por sádicos pero regimentados ejecutores. Si nuestras inferencias no bastaran, ahí están las palabras de despedida pronunciadas en la Junta Interamericana de Defensa por el jefe de la delegación argentina, General Santiago Omar Riveros, el 24 de enero de 1980: «Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores» . Así, cuando ante el clamor universal por los horrores perpetrados, miembros de la Junta Militar deploraban los «excesos de la represión, inevitables en una guerra sucia» , revelaban una hipócrita tentativa de descargar sobre subalternos independientes los espantos planificados.

Los operativos de secuestro manifestaban la precisa organización, a veces en los lugares de trabajo de los señalados, otras en plena calle y a la luz del día, mediante procedimientos ostensibles de las fuerzas de seguridad que ordenaban «zona libre» a las comisarías correspondientes. Cuando la víctima era buscada de noche en su propia casa, comandos armados rodeaban la manzanas y entraban por la fuerza, aterrorizaban a padres y niños, a menudo amordazándolos y obligándolos a presenciar los hechos, se apoderaban de la persona buscada, la golpeaban brutalmente, la encapuchaban y finalmente la arrastraban a los autos o camiones, mientras el resto de comando casi siempre destruía o robaba lo que era transportable. De ahí se partía hacia el antro en cuya puerta podía haber inscriptas las mismas palabras que Dante leyó en los portales del infierno: «Abandonad toda esperanza, los que entrais».

De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: la de los Desaparecidos. Palabra - ¡triste privilegio argentino! - que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo.

Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. ¿Quiénes exactamente los habían secuestrado? ¿Por qué? ¿Dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no habían oído hablar de ellos, las cárceles no los tenían en sus ¦ldas, la justicia los desconocía y los habeas corpus sólo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jamás un lugar de detención clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanción a los culpables de los delitos. Así transcurrían días, semanas, meses, años de incertidumbres y dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debatiéndose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e inutiles, de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa.

En cuanto a la sociedad, iba arraigándose la idea de la desprotección, el oscuro temor de que cualquiera, por inocente que fuese, pudiese caer en aquella infinita caza de brujas, apoderándose de unos el miedo sobrecogedor y de otros una tendencia consciente o inconsciente a justificar el horror: «Por algo será», se murmuraba en voz baja, como queriendo así propiciar a los terribles e inescrutables dioses, mirando como apestados a los hijos o padres del desaparecido. Sentimientos sin embargo vacilantes, porque se sabía de tantos que habían sido tragados por aquel abismo sin fondo sin ser culpable de nada; porque la lucha contra los «subversivos», con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se había convertido en una represión demencialmente generalizada, porque el epiteto de subversivo tenía un alcance tan vasto como imprevisible. En el delirio semántico, encabezado por calificaciones como «marxismo-leninismo», «apátridas» , «materialistas y ateos» , «enemigos de los valores occidentales y cristianos» , todo era posible: desde gente que propiciaba una revolución social hasta adolescentes sensibles que iban a villas-miseria para ayudar a sus moradores. Todos caían en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que habían sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psicólogos y sociólogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jóvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que habían llevado las enseñanzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esosamigos, gente que había sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura. Todos, en su mayoría inocentes de terrorismo o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla, porque éstos presentaban batalla y morían en el enfrentamiento o se suicidaban antes de entregarse, y pocos llegaban vivos a manos de los represores.

Desde el momento del secuestro, la víctima perdía todos los derechos; privada de toda comunicación con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometida a suplicios infernales, ignorante de su destino mediato o inmediato, susceptible de ser arrojada al río o al mar, con bloques de cemento en sus pies, o reducida a cenizas; seres que sin embargo no eran cosas, sino que conservaban atributos de la criatura humana: la sensibilidad para el tormento, la memoria de su madre o de su hijo o de su mujer, la infinita verguenza por la violación en público; seres no sólo poseídos por esa infinita angustia y ese supremo pavor, sino, y quizás por eso mismo, guardando en algún rincón de su alma alguna descabellada esperanza.

De estos desamparados, muchos de ellos apenas adolescentes, de estos abandonados por el mundo hemos podido constatar cerca de nueve mil. Pero tenemos todas las razones para suponer una cifra más alta, porque muchas familias vacilaron en denunciar los secuestros por temor a represalias. Y aun vacilan, por temor a un resurgimiento de estas fuerzas del mal.

Con tristeza, con dolor hemos cumplido la misión que nos encomendó en su momento el Presidente Constitucional de la República. Esa labor fue muy ardua, porque debimos recomponer un tenebrosos rompecabezas, después de muchos años de producidos los hechos, cuando se han borrado liberadamente todos los rastros, se ha quemado toda documentación y hasta se han demolido edificios. Hemos tenido que basarnos, pues, en las denuncias de los familiares, en las declaraciones de aquellos que pudieron salir del infierno y aun en los testimonios de represores que por oscuras motivaciones se acercaron a nosotros para decir lo que sabían.

En el curso de nuestras indagaciones fuimos insultados y amenazados por los que cometieron los crímenes, quienes lejos de arrepentirse, vuelven a repetir las consabidas razones de «la guerra sucia» , de la salvación de la patria y de sus valores occidentales y cristianos, valores que precisamente fueron arrastrados por ellos entre los muros sangrientos de los antros de represión. Y nos acusan de no propiciar la reconciliación nacional, de activar los odios y resentimientos, de impedir el olvido. Pero no es así: no estamos movidos por el resentimiento ni por el espíritu de venganza; sólo pedimos la verdad y la justicia, tal como por otra parte las han pedido las iglesias de distintas confesiones, entendiendo que no podrá haber reconciliación sino después del arrepentimiento de los culpables y de una justicia que se fundamente en la verdad. Porque, si no, debería echarse por tierra la trascendente misión que el poder judicial tiene en toda comunidad civilizada. Verdad y justicia, por otra parte, que permitirán vivir con honor a los hombres de las fuerzas armadas que son inocentes y que, de no procederse así, correrían el riesgo de ser ensuciados por una incriminación global e injusta. Verdad y justicia que permitirán a esas fuerzas considerarse como auténticas herederas de aquellos ejércitos que, con tanta heroicidad como pobreza, llevaron la libertad a medio continente.

Se nos ha acusado, en fin, de denunciar sólo una parte de los hechos sangrientos que sufrió nuestra nación en los últimos tiempos, silenciando los que cometió el terrorismo que precedió a marzo de 1976, y hasta, de alguna manera, hacer de ellos una tortuosa exaltación. Por el contrario, nuestra Comisión ha repudiado siempre aquel terror, y lo repetimos una vez más en estas mismas páginas. Nuestra misión no era la de investigar sus crimenes sino estrictamente la suerte corrida por los desaparecidos, cualesquiera que fueran, proviniesen de uno o de otro lado de la violencia. Los familiares de las víctimas del terrorismo anterior no lo hicieron, seguramente, porque ese terror produjo muertes, no desaparecidos. Por lo demás el pueblo argentino ha podido escuchar y ver cantidad de programas televisivos, y leer infinidad de artículos en diarios y revistas, además de un libro entero publicado por el gobierno militar, que enumeraron, describieron y condenaron minuciosamente los hechos de aquel terrorismo.

Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Unicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado.

sábado, abril 30, 2011

El Independent publica mi reseña de "La izquierda reaccionaria"

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Artículo de Miriam Zelaya: sobre el adoctrinamiento en el jardin de infantes

Adoctrinamiento infantil: un crimen institucionalizado


Permítame el lector una pequeña anécdota reciente. Zamira , una amiga cercana cuyo hijo comenzó a asistir hace apenas unos meses a un Jardín de la Infancia, me ha contado muy alarmada que acababa de recibir la orientación de la directora de enseñar a su pequeño, de cuatro años, quiénes son Fidel, Raúl y los “Cinco Héroes”. Escandalizada, Zamira se negó de plano, ante el estupor de la directora que no entendía cómo una madre se oponía a cumplir lo que estaba estipulado. “Me vas a hacer quedar mal con los inspectores”, insistía la educadora; y para convencer a Zamira de que no se trataba de un capricho personal, la buena señora (que lo es realmente) le mostró el programa de enseñanza a los infantes de entre tres y cuatro años de edad, digno émulo del Manifiesto Surrealista, en el que –efectivamente–, consta que el adoctrinamiento es un objetivo de las educadoras para inculcar “valores patrióticos” en chiquillos que solo ayer abrieron sus ojos inocentes al mundo; personitas que abandonan cualquier fila en pos de un juguete, un caramelo o un helado; que no tienen la más remota idea del significado de la palabra patria y cuya mayor ambición personal es jugar y retozar. Pero Zamira no cedió un ápice: “Mira, seño, procura que los inspectores le pregunten a otro niño y no al mío, porque yo pretendo que él sea eso: un niño, y no un ratón del laboratorio político”.

Esto fue en un Jardín de la Infancia de la capital, pero igualmente ocurre a todo lo largo de la Isla. Basta visitar cualquiera de esos centros para percatarse de la presencia de murales llenos de imágenes de los líderes de la revolución, de numerosos difuntos célebres, del yate Granma y hasta escenas violentas del asalto al Cuartel Moncada. Una imagen recurrente es la de los guerrilleros de la Sierra Maestra con los fusiles levantados y rostros fieros, en expresión de alaridos, incitando subliminalmente a la violencia como parte de la cultura revolucionaria. Un verdadero crimen.

El hecho no constituye ni una excepción ni una novedad. Es ampliamente conocido el adoctrinamiento feroz al que se ven sometidos los niños en Cuba desde los primeros años de su vida, tal como lo refrendan los libros de texto de la primaria, incluyendo aquellos manuales con los cuales los alumnos de primer grado, de solo seis años de edad, aprenden a leer.

Lamentablemente, casi ninguna madre tiene el coraje de mi amiga Zamira. Lo común es que los padres toleren en silencio la violencia de la doctrina y la aplicación de los métodos, porque “Total, los niños no saben de eso. Ya en la casa nos encargaremos de que piensen en otras cosas”. Y es entonces cuando se produce un drástico choque de valores en el que los chiquillos reciben el impacto de un doble y controvertido discurso: Fidel Castro y los “Cinco Héroes” por la mañana, en el círculo o en la escuela; Mickey Mouse, Donald y Spiderman en el video, por las tardes, al regresar a casa. No hay que aclarar cuál de los mensajes resulta más atractivo (y más apropiado) para los pequeños. De hecho, en la vida privada todos los niños quieren ser como Ben 10, como Superman o como El Zorro; nunca como el Che. Nadie jamás ha visto a un niño en una fiesta de disfraces particular vestido como el mítico guerrillero argentino, como Camilo o como Fidel Castro. Tales “héroes” no pertenecen al repertorio infantil, sino que solo se usan para cubrir los requerimientos de los espacios oficiales.

Pero simultáneamente, sin que los mayores se lo propongan, están sembrando en sus hijos desde muy pequeños la hipocresía de la doble moral que ha fomentado el sistema, la falsa fe en algo en lo que ellos mismos no creen, propiciando un proceso que el amigo Dagoberto Valdés ha definido como daño antropológico, cuyos nocivos efectos van a sobrevivir por mucho tiempo al régimen que lo generó.

Por mi parte, creo que hasta los sectores contestatarios del país hemos ignorado por demasiado tiempo ese detalle relevante de los derechos de los niños cubanos. Hemos priorizado nuestros derechos a la libertad, a la democracia, a la participación plena en nuestros propios destinos individuales y colectivos; pero hemos descuidado al sector más vulnerable de la sociedad: los niños. Damos por hecho que ofreciendo a nuestros hijos nuestro amor y garantizándoles su alimentación y su bienestar material cumplimos con nuestra parte. Incurrimos así en el mismo error que nuestros padres: dejar al Estado la misión sagrada de educar moral e íntegramente a nuestros hijos, en lugar de hacerlo nosotros mismos, como seamos capaces y como lo elijamos libremente. Prolongamos así, en nuestros niños, la saga de la esclavitud del pensamiento, de la simulación y de la corrupción del espíritu que hemos sufrido nosotros y que tanto condenamos.

Un niño nace con el derecho a que se le eduque, pero es una flagrante violación de sus derechos y de los de la familia sembrar una doctrina ideológica en sus conciencias. Es una deformación atroz de la naturaleza humana y debería denunciarse con la mayor energía, para desterrar definitivamente de la conciencia colectiva la violencia, la sumisión y la mentira que medio siglo de dictadura ha sembrado en los cubanos.

viernes, abril 29, 2011

Libertad Digital me publica

Es la reseña a "Izquierda Reaccionaria" imprescindible libro de Horacio Vázquez- Rial
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Este es el texto:

'La izquierda reaccionaria'
Por Esteban Lijalad

Vázquez-Rial, además de escribir un libro importantísimo, tuvo la genialidad de crear el término izquierda reaccionaria, de extraordinaria fuerza: desmonta –con solo dos palabras– la mitología que iguala Izquierda a Progreso. La Izquierda no es el Progreso, nos dice, sino la reacción más consistente y feroz al proyecto liberal democrático.

Lo más llamativo de este libro es el punto de vista. Si algún pensador conservador hubiera escrito una crítica a la Izquierda, a nadie le llamaría la atención. Casi diríamos que estaría en su naturaleza. Pero cuando alguien proveniente de la Izquierda asume el desgarro que significa quebrar los mitos de juventud y exponer, al fin, las dudas y certezas que lo traspasan, el producto tiene un valor complementario. Sobre todo para los miles de personas que han vivido el mismo proceso.

Venía, como tantos otros, preocupándome por la situación de lo que hasta aquí se ha venido llamando izquierda, por la identidad de día en día más borrosa de ese sector del pensamiento, o del no-pensamiento, con el cual me identifiqué durante largos años, probablemente a falta de algo mejor. Intuía, más que veía, la miseria en la que había caído y seguía cayendo, como en un pozo de fondo remoto, pero no alcanzaba a precisar lo que la violencia de Al Qaeda reveló aquel día y los que le siguieron: que el pozo no tenía fondo y que la decadencia de las nociones que habían alimentado las visiones del mundo en general tenidas por progresistas ya no se iba a detener.

Vázquez-Rial, ya digo, no es el único que ha hecho ese tránsito. Somos miles, ya digo, los que hemos vivido el mismo proceso, aunque quizás de un modo discreto, sin la audacia y la brillantez de Horacio. De algún modo, él mostró el camino.

El punto de ruptura final fue, para él y para tantos, el brutal atentado del 11 de septiembre del 2001. Las sonrisas cómplices, las condenas meramente formales, la idea de que EEUU se lo había buscado, todo eso fue el detonante que muchos necesitamos para decir adiós, definitivamente, a los sueños de la Izquierda.

Lo que siguió al 11 de Setiembre fue un estallido. Una confesión pública de identificación con la barbarie, de repudio a la civilización y al pensamiento como tal, de repugnancia ante lo político, de tolerancia ante el terrorismo, y de cólera frente a la legalidad y la legitimidad de los Estados como marco de garantía de los derechos humanos.

Todo eso, y mucho más, quedó claro el 11 de Septiembre. La sustancia de La izquierda reaccionaria es el relato pormenorizado de ese estallido de irracionalidad: de cómo una hija de Occidente –la izquierda que nació en las jornadas revolucionarias del siglo XVIII– termina matando a su propio padre y se abraza a lo peor: el fundamentalismo religioso, el nacionalismo, la reacción. Es Roger Garaudy convirtiéndose al islamismo; es Carlos, el guerrillero internacional, aplaudiendo a Osama bin Laden. A eso ha llegado la jibarización de la izquierda: del anuncio de un futuro de libertad y justicia a la justificación de la matanza de inocentes.

Las claves de esta decadencia son analizadas por Vázquez-Rial con la sapiencia del arqueólogo, que analiza fragmentos dispersos para rearmar una realidad cultural.

– El reduccionismo de la autodefinición de la Izquierda: vendría a ser todo lo que se oponga la Derecha, un mosaico que abarcaría desde Churchill a Hitler, de Vargas Llosa a Trujillo.

– El abandono de la política democrática, en el sentido de lucha leal por el poder mediante la persuasión del electorado: atajos, golpes de estado, conspiraciones, guerras prolongadas.

– La asunción del nacionalismo como bandera propia, contra la tradición internacionalista de los fundadores.

– Cuba como el gran mito sobreviviente tras la Caída del Muro: "Las gentes de las izquierdas, las que hace cuarenta y dos años depositamos nuestras esperanzas de transformación en la revolución cubana –asumo mi parte–, debieran ser las más críticas, las más interesadas en que esa pesadilla no se prolongue. Si es necesario, reclamando el fin del bloqueo, pero con conciencia de que el final del bloqueo es el final del régimen, el más deseable, el menos sangriento de los finales. Cuba, su Mito, su bandera, es aun levantada por los restos de la izquierda, es una pesadilla (...) solo un cínico redomado puede decir que hay un principio que defender en Cuba, sea que se llame socialismo, sea que se llame igualdad".

– La pérdida de la noción de proceso, esa dinámica de la Historia que lo único que predica es que no hay un fin de la historia, que la Historia no se detuvo en la URSS o en China o en Cuba. La cristalización, el congelamiento de la Historia es una de las claves del fracaso de la Izquierda para comprender la dinámica de lo real.

La pérdida de potencia de fuego político e ideológico tras la desaparición de la URSS se compensa con el apoyo –explícito o soterrado– a la barbarie fanática representada por Bin Laden y su terrorífico atentado contra las Torres. Por interpósita persona, la izquierda (antiamericana, fanáticamente antiamericana, podría decirse) encuentra su nuevo guía. El que sea un líder fundamentalista islámico se considera un detalle menor. Como recoge Horacio, cierta dirigencia izquierdista argentina, a la vanguardia de la alianza Marx-Mahoma, planteó el carácter revolucionario de Osama.

Vicente Zito Lema sostuvo que Osama bin Laden era "un revolucionario", cuya lucha "es parte de la lucha de clases" de "los oprimidos de la humanidad contra el imperio". Lo comparó con José de San Martín, Manuel Belgrano, José G. Artigas [líderes independentistas de Argentina y Uruguay en el siglo XIX], Ernesto Guevara y "mis compañeros caídos en combate".

El Mito ya estaba construido. Y la izquierda es muy eficaz construyendo mitos. Es lo que mejor sabe hacer.

El estupendo capítulo sobre la multiculturalidad trae una síntesis brillante de las similitudes y diferencias de dos tradiciones que han influido en la modernidad: la iluminista (universalista, igualitaria, racional) y la romántica (irracional, particularista, exaltadora de las diferencias nacionales). De un modo muy claro, Vázquez-Rial demuestra que el romanticismo está en la base del antisemitismo:

¿De qué modo la noción de relativismo cultural, o de multiculturalismo, como se ha elegido llamarlo últimamente, está asociada al antisemitismo en particular, por la historia del Romanticismo alemán, y al racismo en general? La negación de la noción de humanidad, y su sustitución por la de un conglomerado de culturas, abre la brecha de la diferencia. Y el racismo no se construye sobre la superioridad o la inferioridad de una determinada raza: eso viene después, en segundo término: lo primero es la diferencia de esa raza respecto de otras. Para aceptar la idea de que los arios son superiores, o la de que los judíos son inferiores, tengo que aceptar primero que son diferentes. Es tan racista afirmar que todos los judíos son malos como afirmar que todos los judíos son buenos. O los árabes, o los chinos, o los sioux, lo mismo da. Al diferenciarlos, los separo de la idea de humanidad.

La izquierda nació bajo el espíritu del iluminismo, pero ha virado hacia el romanticismo: la multiculturalidad, el desprecio de la cultura occidental, la aceptación entusiasta de la diversidad cultural, incluyendo la ablación, el asesinato de adúlteras, la explotación de la mujer, la negativa de los inmigrantes islámicos a aceptar la legalidad democrática europea... Todo en nombre del "respeto por la diversidad cultural".

Nos dice el autor:

Las izquierdas han dejado de ser un proyecto porque ni tienen un modelo de sociedad socialista dignamente defendible, ni se han comprometido con la defensa del único sistema, el occidental, en el que les está permitido vivir.

El abandono de Occidente, de las libertades, de los ideales democráticos –con el pretexto de se habían difuminado merced al imperialismo y el capitalismo salvaje– no hizo más que acercar a la Izquierda a su supuesto antagonista:

Todavía hace falta más distancia, todavía hay adherencias en nuestro espíritu de una sentimentalidad bolchevique, que nos impide a quienes nos formamos en las izquierdas asumir la esencial identidad del comunismo y el fascismo como respuestas revolucionarias paralelas, con un origen común, con una parafernalia común, con una coreografía común, con un lenguaje común, con unos discursos comunes.

Identificar el comunismo y el nazifascismo como las dos caras de una misma moneda antiliberal, para alguien que proviene de la Izquierda, alguien aun adherido a la "sentimentalidad bolchevique", es una "audacia". Sabe que sus amigos lo tildarán de "facho", de irresponsable: buena parte del Mito Soviético se construyó con la "victoria sobre el nazifascismo". Y no es cuestión de derruir mitos.

Vázquez-Rial pone también bajo su lupa la política familiar de la Izquierda actual –muy distinta del puritarismo de los viejos anarquistas del siglo XIX–, la cuestión de la soberanía –ambiguo tema en el que la Izquierda duda entre su inicial internacionalismo y el particularismo de aldea–, la ecología como nuevo mito anticapitalista. Etcétera.

Culmina Horacio afirmando, a modo de síntesis:

La izquierda actual es un síndrome y una mitología. Los síntomas son el antiamericanismo como única filosofía central, la renuncia a las nociones de proceso, de soberanía y de Estado, entre otras, el multiculturalismo –que lleva al proislamismo acrítico y, en consecuencia, a servidumbres políticas e intelectuales perversas–, el antisemitismo, el nacionalismo, la manipulación de la memoria y de la historia, el desconocimiento de la realidad moral de ciertas prácticas, tanto positivas como negativas –la familia o el cultivo de opio–, las consignas que se repiten sin que tengan ya ningún vínculo con la realidad.

No hace falta acordar con todas las afirmaciones de Vázquez-Rial. Eso sería lo contrario de un pensamiento libre e independiente. Algunas tesis que sostiene mueven a la discusión, lo cual es bueno y sano. Solo los fundamentalistas creen en cada palabra del Libro. Los liberales, afortunadamente, tenemos muchas coincidencias y algunas disidencias, porque el liberalismo vive del intercambio, la discusión y el consenso.

sábado, abril 23, 2011

La replica de Horacio González a Vargas Llosa

La réplica de Horacio González al discurso de Vargas Llosa desnuda la lógica “nacional y popular”. Primero, antepone la figura de Scalabrini Ortiz a la de Vargas Llosa para crear , instantáneamente, el contraste entre el Gran Intelectual Nacional y Popular y un brillante pero banal, “intelectual liberal”. (Obviamente no alude a la financiación que Scalabrini Ortiz obtenía de la Embajada Alemana por su prédica neutralista y antiinglesa)

Entonces la oposición entre el Gigante y el Pequeño subyace y contextualiza el texto de González.

¿Qué dice el director de la Bibliotreca Nacional? Que Vargas Llosa es un “encantador de serpientes”, que su bella prosa está dirigida a exponer un discurso liberal

“Porque los verdaderos enemigos de la intolerancia, lo somos porque –nuevamente–, estamos inmersos en la dialéctica del lenguaje, en sus grandes paradojas, y menos en lo que ahora, en Vargas, es la cómoda linealidad de un liberalismo cuya ambigüedad da por descontada.”

O sea: la realidad está en la dialéctica del lenguaje, en la intuición filosófica, que desecha las obviedades de la comprobación empírica de la verdad. Para el intelectual Nacional y Popular lo único digno de hacer es hablar, generar discurso, no lineal, no claro, complejo, paradojal. No hay nada que demostrar para Gonzalez: todo está dicho (“casi todo ya ha sido pensado” afirma en el primer párrafo). Una invitación a dedicarse simplemente a retorizar porque ya todo ha sido pensado por los Scalabrin Ortiz, los Perón, los Galeano.

Hay que escapar de la “cómoda linealidad”: la realidad es dialéctica, no lineal y nadie puede afirmar nada cierto. Es un tema de creencia más que de ciencia.

Termina González rindiendole homenaje a Vargas Llosa: “ su condición de hombre de derecha la da menos su vieja problemática literaria impregnada de una chispa que sin duda no ha cesado –pues piensa como un ironista liberal puro–, que su falso candor, repleto de ardides. Los ha mostrado, “encantadoramente”, en su discurso de la Feria. Y en verdad es encantador, hasta que el peso de la historia una y otra vez pone pesadas comillas en esta frase, sin abandonarla”.

Como González administra “el peso de la historia” sabe que Vargas Llosa es un mal ejemplo, que no habría que invitar a la Feria del Libro. Solo le queda la “chicana” de sus contactos politicos con opositores al Proyecto K.

Pobre lo de Horacio González, un intelectual orgánico del kirchnerismo que desde su atalaya de la Biblioteca Nacional aprueba o reprueba y define quien tiene derecho de hablar.

viernes, abril 15, 2011

Un artículo esclarecedor de Rodolfo Pandolfi

Los diarios y el poder
Escribe Rodolfo Pandolfi

Un dato curioso es que la clausura de diarios, revistas, radioemisoras y estaciones de televisión no se realizó casi nunca invocando desde el primer momento razones ideológicas. El cierre de la revista Qué como castigo por publicar en su tapa la fotografía de una actriz entonces prohibida, Libertad Lamarque, tuvo su origen en razones estrictamente personales pero se invocaron cuestiones relativas al sistema de distribución del medio.
El semanario “La Vanguardia”, fundado por Juan B Justo, era el órgano oficial del Partido Socialista y fue clausurado definitivamente el 27 de agosto de 1947, a las 11:20 de la mañana, con el argumento que la carga de ejemplares en los camiones producía un ruido que molestaba a los vecinos. El local donde se editaba, ya cerrado definitivamente, fue incendiado cinco años después, o sea en 1952. Se impidió la venta de semanarios católicos opositores como “Estrada” y se castigó también al diario alemán “Argentinisches Tageblatt”.
En este último caso, la sanción consistió en obligarlo a aparecer con solamente cuatro páginas mediante el argumento que era necesario ahorrar papel. En ese tiempo también se prohibieron numerosos libros como “El Muro” del filósofo francés Jean Paul Sartre aduciendo que contenía relatos pornográficos. Esos relatos se incluirían hoy en cuentos para niños. Fueron castigadas numerosas publicaciones económicas como el “Economic Survey” y “La Semana Financiera”.
Una época muy dura para los medios fue 1950, al cumplirse el centenario de la muerte del general José de San Martín. Por omitir mencionar al prócer fueron cerradas las publicaciones comunistas “La Hora” y “Orientación”, pese a que esta última había dedicado un suplemento completo al aniversario. La omisión, verdadera o falsa, del nombre del libertador costó la vida a más de ciento cincuenta diarios en todo el país, cifra que incluyó, por supuesto, a medios provinciales y municipales. La lectura de libros políticos, de cualquier ideología, era mal vista. Tratar temas como el marxismo tenía muchas veces inconvenientes hasta el punto que Ramón Prieto no pudo ingresar un manual sobre el tema escrito por Jaime María de Mahieu, notorio hombre de derecha.
La tesis que luego adoptaron algunos ideólogos en diversas etapas dictatoriales era que debía fomentarse la diversión entre los jóvenes, para quienes las farras le resultarían más atractivas que la política. En 1952 se creó la UES, Unión de Estudiantes Secundarios, con escándalos que alcanzaron a las más altas autoridades. Esto agudizó las difíciles relaciones con la Iglesia Católica y en 1954 fue clausurado el diario “El Pueblo”, que respondía a la jerarquía eclesiástica.
Gran parte de las películas sobre la resistencia europea y la segunda guerra mundial tampoco pudieron exhibirse, inclusive antes del conflicto. “El Gran Dictador” de Charles Chaplin, no logró ser presentada en pantallas sino por pocos días. Es interesante acotar que el cómico se arrepintió luego de haber firmado esa película, pero por razones inversas: el tema era demasiado trágico para compartirlo como una burla al nazismo.
En esos tiempos el gobierno había puesto en marcha un fabuloso monopolio oficial que incluía a todos los diarios nacionales con excepción de “La Nación”, a la mayoría de los medios del interior y a las emisoras de radio. El único canal de televisión existente entonces, canal 7, pertenecía por supuesto al gobierno. Los directivos de ALEA no consideraban que eso era monopólico ni que la distribución de papel realizada por el gobierno estuviera vinculada directamente a tal asociación. En esa época no pudieron seguir apareciendo diarios de la derecha católica ni de la izquierda socialista, comunista y anarquista (“La Protesta”) ni voceros radicales como, “Provincias Unidas”. Quizás el equivalente de esos tiempos al caso “Clarín” fue en cierto sentido el diario “La Prensa” porque ambos fueron, a su tiempo, medios que recogían casi la totalidad de los avisos clasificados que pasaron de la publicación clausurada al diario de Roberto Noble. En enero de 1951 “La Prensa” fue bloqueada por el sindicato de canillitas con el correspondiente apoyo policial. Los trabajadores de ese diario, periodistas, empleados y obreros gráficos, enfrentaron a los supuestos canillitas, lo que costó la vida a Roberto Núñez. No se castigó a los atacantes sino al medio atacado, que fue expropiado por el gobierno.
Queda un interrogante por hacer: ¿el tema de los monopolios multimedios y de Papel Prensa se hubiera encarado de la misma manera si las comidas entre Kirchner y Magneto no se hubieran suspendido, rompiendo una rutina conocida? ¿Y si Clarín y La Nación hubieran sido oficialistas? ¿Cuáles habían sido los ruidos molestos de La Vanguardia de haber apoyado a Juan Perón?

jueves, abril 14, 2011

Los ingenieros sociales

La vida es impredecible. Menos para los políticos. La gente normal sabe que los eventos futuros tienen solo distinto grado de incertidumbre. Como dice Von Mises, si el equipo azul ha ganado los 9 partidos que jugó contra el amarillo, hay una estimación de mayor probabilidad de que se vuelva a dar ese resultado. Pero eso no es certeza. No debe confundirse, nos dice, la probabilidad de clase con la probabilidad de caso. Sabemos que la mortalidad infantil en determinada provincia es del 15%. Pero para cada recién nacido allí no se puede estimar en absoluto si vivirá o morirá. No se puede asegurar que el azul le ganará al amarillo.
Esta incertidumbre de lo social es el enemigo natural del político y del gobernante. Ellos necesitan certezas. Para ellos más Poder significa disminución de esa incertidumbre, para eso trabajan. Imaginan que cuantas más variables manejen, cuanto más factores controlen disminuirán los “grados de libertad” del votante
Así, cuando gobiernan tratan de hacerse con el control de la economía y de las ideas. Suponen que controlando, digamos, el 60% de la Economía podrán eliminar la incertidumbre sobre el futuro. Y si también dominan el 60% de la información pública, de la industria cultural, se aseguran el control de los deseos y pensamientos de los ciudadanos.
Eso es exactamente lo que los dictadores pretenden siempre: hacerse de la economía y la información para determinar los resultados de su política.
Obviamente, esta concepción implica una determinada teoría de la acción social. Si se cree que “el bolsillo es la víscera más sensible del hombre” se actuará en consecuencia, “redistribuyendo” recursos hacia el hombre-voto, para asegurarse la supervivencia electoral del “proyecto”.
Por lo general esas teorías son esquemáticas y fraudulentas. Desconocen que hay un fondo de libertad de elección, aun entre los esclavos, que torna imposible la dominación perfecta. Por eso, a la larga (a veces a la “demasiado” larga) estos ingenieros sociales fracasan. La ingeniería es buena para construir puentes, para trabajar con materia. Pero la “ingeniería social” fracasa al querer transformar a los hombres en objetos físicos, fácilmente manipulables. Termina Von Mises:

La voluntad del ingeniero social habría de suplant r la libre volición
de aquellas múlt iples personas que piensa utilizar para edificar
su utopía. La humani ad se dividiría en dos clases: el dictador
omnipote te, de un lado, y, de otro, los tutelados, reducidos
a Ia condición de simples engranajes. El ingeniero social,
impla tado su programa, no tendría , evidentemente, que molestarse
intentando comprender la actuación ajena. Gozaría de
plena libertad para manejar a las gentes como el técnico cuando
manipula el hierro o la madera.
Pero, en el mundo real, el hombre, al actuar , se enfrenta
con el hecho de que hay semejantes , los cuales, al igual que él,
operan por sí y para sí. La necesidad de acomodar la propia
actuación a la de terceros concede al sujeto investidura de especulador.
Su éxito o fracaso dependerá de la mayor o menor
habilidad que tenga para prever el futuro. Toda inversión viene
a ser una especulación. En el marco del humano actuar nunca
hay estabilidad ni, por consiguiente, seguridad.


Posiblemente esto explique, hablando del aquí y ahora, la obsesiva dedicación del Gobierno para controlar cada átomo de la realidad política.La desmesura de este intento afecta la salud mental o física de sus líderes- humanos, simplemente humanos- y cada día observamos con preocupación el incremento del grado de separación de la realidad, del fracaso de la teoría implícita que sustenta este proyecto y el final que le acaecerá por simplificar la realidad compleja de la conducta humana.

martes, abril 12, 2011

Los testigos del peronismo real

Sabemos que hay un peronismo real y una Utopía Peronista, así como hay un socialismo real y una Utopía Socialista.
Lo raro del peronismo es que la Utopia Peronista fue un producto posterior a su caída. En cambio la utopía socialista se maceró durante un siglo antes de desembocar en el socialismo real de la URSS. A su caída, esa Utopía tuvo que reinventarse. Ahora aparece en los restos del naufragio, mezclada con islamismo, indigenismo, nacionalismo, ecología, feminismo. Da pena.
Durante la construcción de la Utopía Peronista aun estaban vivos los testigos del desarreglo peronista de 1943 a 1955. Y podían dar testimonio del peronismo real, no el fantaseado por los constructores de narrativas. Yo conocí al Mayor Alberte, delegado de Perón y referente de la Tendencia Revolucionaria. Me confesó que los “diez años” del peronismo no fueron idílicos , ni mucho menos, pero que había que unir al campo popular tras ese relato falso. Pero esos testimonios se hacían en privado Para el afuera había que gritar “Viva Perón!” . Alberte fue asesinado en la noche del 24 de marzo de 1976.
Por suerte conozco a alguno de los testigos de esa época, pocos y muy calificados. Rodolfo Pandolfi es uno de ellos. Tengo pensado entrevistarlo para obtener su testimonio: esas historias pequeñas que solo las narran los testigos vivientes, no los grandes libros de historia. Por ejemplo, la persecución a los homosexuales en tiempos de Perón. O el cierre de los diarios de izquierda. O la cárcel que le tocó como militante radical.
Hoy ese pasado es mítico, falseado u ocultado por razones políticas. Se idolatra a Perón como Héroe y nuestros jóvenes, que ni siquiera vivieron la comedia peronista de 1973, leen esas leyendas y las creen . Creen que el Hada Buena Eva dio su vida por los pobres y que años después unos muchachos idealistas acabaron con la dictatura y lo trajeron a Perón El Viejo a su Plaza.
Es hora de volver a contar la verdadera historia del peronismo real.
O al menos, las historias mínimas que los testigos aun recuerdan y quieren contar. Ese intento me propongo realizar.

Libertad Digital me publica " No tener miedo al chantaje"

Esteban Lijalad - No tener miedo al chantaje - Exteriores

miércoles, marzo 30, 2011

No tener miedo del chantaje

Uno no quiere que lo confundan con las señoras de barrio Norte que despotrican contra Cristina. Uno se sabe vulnerable a que lo señalen como “gorila” u “oligarca”. Demasiados años de demonización de lo No - Peronista como “antipatria” han calado hondo en nuestra cultura política. Se admite el No- Peronismo de izquierda, el PO por ejemplo, pero nunca el de “centro”, el demócrata liberal. Todos los demócratas liberales, por definición, somos servidores de la Sociedad Rural, Clarin o el Imperialismo.
Me defino como demócrata liberal, porque es la combinación de Democracia y República la que funda un orden liberador. Democracia sin Republica, o sea el gobierno de las mayorías sin respeto a las minoría y sin límites al Poder desemboca en las siniestras Democracias Populares estalinistas. República sin Democracia desemboca en el Despotismo Ilustrado de una elite.
Este Gobierno bordea la Democracia Popular Estalinista. Desembarazado de los elementos conservadores del peronismo originario (no hace falta más que leer la Comunidad Organizada, de Perón) se lanza con alegría infantil y suicida a emular a Venezuela o Cuba, como si esos modelos superaran la eficiencia y el progreso logrado por la Democracia Liberal chilena, que en 20 años bajó la pobreza del 40 al 16%, redujo los homicidios a menos de 2 por cien mil, aumentó extraordinariamente la matrícula universitaria y exporta diez veces más que en 1990. Ese modelo cercano, tan aplicable en la realidad latinoamericana, es ignorado. El primer culpable de eso fueron los propios presidentes chilenos de origen socialista que siempre parecieron vivir con culpa su adscripción al mercado libre. Bachelet corriendo a saludar al líder cubano fue un ejemplo penoso de esa bajeza intelectual. En vez de reflexionar teóricamente, de discutir con los gurkas cubanos y venezolanos sobre el absurdo del Socialismo del Siglo XXI, se encerraron en una práctica sin teoría y perdieron toda posibilidad de influir en el debate latinoamericano. Sería buena cosa que Ricardo Lagos encabece un debate a fondo sobre el futuro de nuestra región.
Pero, a falta de reflexiones teóricas de los que produjeron el milagro chileno, tenemos que arreglárnoslas solos contra el Pensamiento Único que ayer premió a Hugo Chávez en La Plata. Un bochorno, similar al del 2005, cuando el venezolano fue alentado por Kirchner a provocar a Bush, presente en la Cumbre.
El Gobierno, como ayer comentaba un periodista, despliega con impunidad sus errores, sus excesos, sus locuras, porque es el dueño de la escena pública. Es tal la ausencia de pensamiento alternativo que se cree con derecho de premiar a Chávez como apóstol de la comunicación; de bloquear a Clarín con el pretexto de un conflicto gremial; de multar a las Consultoras que publican índices de precios distintos a los del Indec con una ley estalinista como la vieja y casi olvidada Ley de Abastecimiento; de arreglar con Moyano cediendo a lo que pide el sindicalista; de saludar a D´Elia en su acto, con el invitado de honor, el Embajador de Irán -la República Islámica Lapidadora de Adúlteras-; de defender a Khadafy junto a su amigo Chávez; de negociar con Iran el olvido de la Causa Amia; de anunciar más controles a empresas aplicando la mentada Ley de Abastecimiento, etc.
No soy una vecina de Barrio Norte. Pero creo que entre el fascismoestalinismo y este Gobierno hay solo una cuestión de grado. Ya lo dijo su Gurka máxima, Diana Conti: ella “no tiene nada contra Stalin”.
No hay que temer al chantaje de que se nos acuse de “gorilas”, no estoy dispuesto a callarme por ese miedo.

Incidente con un CyberK

En el Blog de Orlando Tambosi nuestros comentarios fueron interrumpidos por un "anónimo" Ciber militante K, que a los insultos intentó bajar linea Cristinista. Vean el incidente en el link

domingo, marzo 27, 2011

El Gov 2.0

Queda claro que para los fundadores del pensamiento libertario, desde los redactores de la Torah hasta los revolucionarios americanos y franceses, el Gobierno es una entidad efímera, dependiente del pueblo, una herramienta de coordinación y ejecución, que no tiene poder propio, sino el que emana de sus mandantes. Sujeto a la voluntad popular que puede cambiar o abolir el gobierno de turno cuando así lo considere.
El Estado Herramienta- mínimo, acotado, con funciones concretas y limitadas – sin embargo, ha desaparecido hace mucho. Vivimos desde Bismark, Lenin, Mussolini, Hitler, Stalin, o Mao la sacralización del Estado- y de sus conductores- como hace siglos no se veía. Ahora es el Estado Omnipotente el que ordena, regula, castiga, prohíbe, sanciona, promueve, subsidia, protege, olvida o perdona. Es lo más parecido a un Dios sobre la Tierra, que se encarga de hacer funcionar la maquinaria social y, peor aun, pretende manejar nuestras emociones, creencias e ideas.
Creo que el paroxismo del Gobierno Intervencionista que aun bajo Constituciones democráticas se alza como el gran ordenador, frente a la “anarquía” de los mercados financieros, está llegando a su fin.
Como siempre, es por el lado menos previsible: el manejo de la información.
Como enseñan Von Mises y Hayek, el precio es el indicador visible de un sistema de información que en forma instantánea comunica las preferencias de las personas. Si un bien sube de precio, es porque la gente lo demanda. Y si baja, es porque la gente ha encontrado un sustituto más conveniente. La intervención del Estado en la economía distorsiona este sistema de información, creando mundos artificiales basados en precios congelados o subsidios y demás protecciones que producen- como la droga- un estado de entusiasmo pasajero, que se paga después con la depresión.
Las tasas bajas crearon una ficticia sensación de auge, se perdieron todos los cuidados, se creo una burbuja incontrolable que estalló hacia 2009. La solución que encontró el estado que creó en problema fue… más intervención, con lo cual se garantiza una próxima crisis. La crisis no la creó la “codicia capitalista” sino a intervención de la FED en el precio del dinero, generando un sobre consumo y una sobre especulación.
El Paradigma está cambiando.
El Estado Interventor- que ignora la realidad de la “calle”, que no puede acceder a los verdaderos deseos de la gente ya que ha alterado el sistema de información que permite la toma de decisiones empresariales con la máxima racionalidad- ha llegado a su límite. Ahora necesita información: teme tomar decisiones autistas. Por eso- y gracias a la increíble tecnología de la Web- se está creando un fuerte fenómeno de “información compartida”: el Gobierno abre sus informaciones (“cuanto cobra el Asesor del subsecretario de Energía”, etc.) a cambio de obtener información de los ciudadanos: colaboración, participación, inteligencia colectiva, gobierno en la Red, evaluación colectiva de propuestas, concursos de ideas, formación de comunidades activas de expertos e interesados, etc. son todos fenómeno nuevos, que hace tan solo cinco años no existían. Cada vez más gobernar se va a asemejar más a coordinar, facilitar, promover la conversación social y cada vez menos a ordenar, controlar, dirigir, sancionar.
Esta es la Revolución que el Gov 2.0- que así se denomina- comenzó y que dará sus frutos dentro de diez años, quizás.
Para ese momento, es de esperar, la crisis energética, el hambre, la ignorancia, serán cosas del pasado. El Gobierno será meramente una herramienta de coordinación y articulación de información para a toma de decisiones. Se terminará el exclusivismo, el secretismo, la tabicación, el cajoneo: millones de ciudadanos interesados escudriñarán cada gestión estatal, cada computadora del gobierno, a fin de señalar la persistencia de prácticas burocráticas, corruptas, erróneas, ineficientes, la pereza o la inactividad. La actividad privada- coordinada entre sí y con el Estado- tendrá al fin la soberanía sobre prioridades presupuestarlas, urgencias, planes, programas, acciones. El clientelismo desaparecerá y los partidos políticos volverán a ser fuente de provisión de buenos funcionarios públicos, articular demandas, debatir propuestas.
Es este quizás un nuevo sueño libertario. Pero vale la pena soñarlo.

viernes, marzo 25, 2011

La Resurrección de Kirchner

Néstor Kirchner murió el año pasado. Antes de eso, el Kirchnerismo había muerto. Eso pensábamos.
Pero como el Ave Fénix, Kirchner, el Kirchnerismo, resucitó y volvió al mundo de los vivos.
Dicen que es por el aumento del consumo. No me lo creo. Los miles de jóvenes entusiastas que militan para el Kirchnerismo, muchos de ellos no peronistas, no están motivados porque ahora pueden comprar su Ipod en 50 cuotas. La clase media urbana que apoyó el alzamiento del campo no se volvió cristinista de pronto, porque ahora hay más dinero circulando.
¿Habrá habido un pacto con el Diablo, como el de Fausto?
Ese pacto, que quizás se tramó en Ultratumba, tiene cláusulas desconocidas , pero en líneas generales imagino que se trata de lo siguiente:
El Peronismo es un animal bicéfalo: es capaz de tener una Cara Derecha (La Triple A, Osinde) y una cara Izquierda (Montoneros, William Cooke). Pero esas dos caras se enfrentaron a muerte en los setenta y ambas desaparecieron con Alfonsín,
En 1985 el peronismo objetivamente había muerto, hundido entre las lastimosas quemas de cajón y el triste espectáculo de un Saadi balbuceante y absurdo frente a un Caputo brillante, hábil, moderno.
Nació entonces el Peronismo Renovador: una versión tibia, socialdemócrata del Peronismo, cercana al alfonsinismo, con el cual tuvo estrechas relaciones.
Nació allí el delirio del Tercer Movimiento Histórico y ese fue el fin del alfonsinismo: había creído encarnar la síntesis dialéctica de radicalismo y peronismo (los dos Movimientos históricos que lo antecedían) y lograr así, rápidamente, unir lo útil con lo agradable (los votos peronistas domesticados y la Democracia bajo la conducción de un nuevo radicalismo, lejano de los aparatos tradicionales)
La muerte del alfonsinismo fue también la muerte del Peronismo Renovador, aplastado por un Carlos Menem en irresistible ascenso.
Menem asesinó aun más, si se puede, al Peronismo con su inconcebible propuesta privatista-desreguladora-neoliberal. La bomba que creó estalló en su sucesión “prolija”, la Alianza, una especie de menemismo con buenos modales, preocupado – como Chacho Alvarez decía- no tanto por la sustancia de la propuesta económica del menemismo sino por las rudas maneras del riojano y su insaciable ansia de enriquecimiento ilícito. La Corrupción era el monstruo a vencer, no el Neo liberalismo.
La bomba no dejó a nadie inocente: todos habían contribuído al enorme desastre de 2001: peronistas, menemistas, alsogaraistas, radicales, frepasistas. Nadie se salvaba del naufragio del “que se vayan todos”.
No se fueron todos.
De algun pliegue remoto de la realidad el Peronismo reapareció de la mano de Nestor Kirchner. Su propuesta no era el Peronismo Renovador, ni el Menemismo, ni la buena letra de la Alianza. De alguna forma la Cara Izquierda del peronismo reapareció, cuando nadie la recordaba. Los setenta entraban en Casa Rosada.
Pocos lo tomaron realmente en serio, sobretodo cuando Kirchner gritaba mucho, pero terminaba haciendo buena letra.
Inflación corrupción, crisis energética, una Sucesora débil y dependiente y la crisis con el campo se combinaron para destruir al Kirchnerismo, hecho concretado en el escualido 33% de votos que obtuvo en 2009.
La mesa estaba servida: los oportunos dirigentes peronistas lo acompañarían hasta la entrada del cementerio, nada más. En 2009 todos fantaseábamos con el fin inminente del Kirchnerismo y en como se irían yendo sus diputados, senadores y gobernadores hacia el nuevo foco de poder peronista, el Peronismo Federal.
Pero mientras tanto, como un Ejercito Montonero en Operaciones, el Kirchnerismo, con los jirones de poder parlamentario que aun le quedaban hasta el 10 de diciembre de 2009 fue votando leyes estructurales una a una y retomando la iniciativa. Y de una forma increíblemente astuta se apropió de un espacio cultural de enorme atractivo para jóvenes de clase media: casi todos los actores, cantantes, escritores, artistas plásticos, deportistas, muchos periodistas, productores de televisión armaron un espacio de “apoyo cultural” al Kirchnerismo.
Aun así, todos nos solazábamos con el fin inminente de esta extraña fiesta que fue el Kirchnerismo: una mezcla inconsistente de negocios, lenguaje de barricada, incapacidad de gestión, quiebre de códigos básicos de convivencia democrática, agresiones absurdas a EEUU y Europa, alianza con Chávez, destrucción del Indec, inflación descontrolada, falta de inversión extranjera, inseguridad, y , ya en la ultima semana, el asesinato de un militante de izquierda por la patota sindical socia del Gobierno.
Pero Kirchner tenía una carta oculta, un AS impensado: su muerte.
Su muerte, simbólicamente, reconstituyó en pocas horas un Nuevo Kirchnerismo, la resurrección de un proyecto ya en coma, en un proyecto con futuro, con jóvenes que se creyeron la leyenda de los setenta y parecían dispuestos a repetirla, esta vez pacíficamente.
Este proyecto reconstruye el Peronismo Bicéfalo, la creación de Perón cuya supuesta “magia” consistía en ser el arbitro del conflicto interno.
El Nuevo Peronismo Bicéfalo se constituye con una conducción estratégica que corresponde a la Cara Izquierda pero que pacta con la Cara Derecha (el aparato sindical, los intendentes del Conurbano, los gobernadores semifeudales) una convivencia razonable para ambos. Mr. Hyde y Mr. Jekyll han hecho las paces y se disponen a adueñarse del poder por décadas.“Vamos por todo” es su consigna. En vez de Montoneros asesinando a Rucci, ahora es Cristinismo pactando con Moyanismo, bajo la apariencia de supuestos enfrentamientos. Mientras, como siempre, los analistas afirman rápidamente que el enfrentamiento Moyano-Cristina es la gran revelación, la clave, ambos, las Dos Caras del Peronismo Renacido, han pactado un compromiso de no agresión, ya que se necesitan mutuamente. Y se ríen de los analistas.
Ese es el Pacto con el Diablo que Kirchner tramó, y que su muerte facilitó: recrear el Peronismo como una formidable máquina de poder, sobre la comsigna de no repetir el enfrentamiento a tiros de los setenta que casi termina con él.
Se trata de una ingeniería política de alta complejidad, no apta para periodistas: incluye apretadas, listas colectoras, paros sindicales, armado de listas “para los negritos”, como dice Moyano, argucias judiciales. Pero nunca sangre y nunca quebrar el Pacto.
La Triple A y los Montoneros han hecho las paces. Ese es el pacto diabólico.

lunes, marzo 14, 2011

La matanza de los inocentes

Los tres judíos de menos de diez años asesinados a cuchilladas en Itamar no han conmovido a nadie. Esperé algun comentario en la prensa, alguna columna indignada, un repudio. Nada. Esperé a que las Abuelas, tan sensibles a la muerte de niños hubieran publicado su indignación. Nada. Solo tres judíos menos, en la larga historia de persecuciones.
Esperé que Rodríguez Zapatero, que Cristina de Kirchner, siempre rápidos a la hora de condenar a Israel digan algo. Nada.
Quizás no sucedió, pensé yo. Como siempre, como en el Gulag, como en la Cuba fusiladora, estas víctimas han muerto dos veces: una, la muerte real, fría, de la mano de un "angel vengador". Otra, en la conciencia mundial. Nadie los recuerda ya, están dos veces muertos. Solo la buena gente, como Vazquez Rial o Rodolfo Pandolfi han escrito su indignación y su espanto.
Condeno, si vale de algo a todos los buenos pensantes del mundo occidental, desde Galeano a Fidel Castro, de Zapatero a Hebe de Bonafini por su imperdonable olvido (no vaya a ser que sus amigos palestinos se ofendan). Eso sí, no han festejado, como en Gaza. Allí el pueblo- a juzgar por las fotos no eran “milicianos” sino madres de familia y lo más increíble, niños- salió a la calle a festejar su alegría. Allá ellos. Pero que ningún escritor, artista, filósofo, pensador, periodista, político, funcionario haya salido a condenar la masacre de Itamar, no se me olvidará. No merece olvido ni perdón.

domingo, marzo 06, 2011

Conservadores, socialdemocratas y liberales

La polémica desatada por la censura a Vargas Llosa continúa. Anibal Fernández declaró que hay que permitirle hablar al Premio Nobel, pero afirmando, al mismo tiempo que el escritor tiene "un pensamiento profundamente reaccionario".
Es obvio que la confusión de ideas es la reina. Se confunde liberalismo con "reacción".
Ayn Rand supo, hace 50 años, separar claramente las aguas entre conservadores, liberales , socialdemocratas y comunistas.
Los conservadores tienden a diseñar un Estado intervencionista al servicio de grupos empresarios: es el Capitalismo de Estado, donde éste es una herramienta que favorece a ciertos grupos económicos, los que más poder de lobby tienen (industriales vs. ganaderos, por ejemplo)
Los Socialdemocratas proponen un modelo donde los capitalistas están al servicio del Estado, administrado por ellos. Es el "modelo" prevaleciente en occidente: el Estado sanciona, promueve, prohibe, promociona, alienta o destruye sectores enteros de la actividad económica, aliandose con determinados grupos empresariales o creando de la nada "empresarios amigos". Es el reino de la corrupcion, en el que tener "contactos" en el Gobierno es mejor que invertir en mejorar los productos.
Los liberales, por último proponen- quizas ilusamente- crear un capitalismo al servicio de los consumidores. El Estado tiene la central pero limitada función de garantizar la justicia y la seguridad, evitar el fraude.
Es la relacion en el mercado entre productores y consumidores- realizada sin intermediarios, libre, informada por el precio, pactada sin presiones, la que manda. No basta ser aqui "amigo del Ministro": hay que ofrecer productos de calidad a precio que la gente esté dispuesta a pagar, es la "destrucción creativa", mediante la cual los recursos mal utilizados se reorganizan en nuevas combinaciones, es el mundo en el cual empresarios ineficientes son desalojados del mercado, reemplazados por empresarios más inteligentes o trabajadores.
Este modelo - dificilmente hallable en la realidad en estado "puro"- es el que los liberales imaginamos, el que -aun con sus limitaciones- ha fructificado en los ultimos años en buena parte de Asia y algunos paises de América latina.
Y ese este modelo, revolucionario, al que maliciosamente se ataca como "reaccionario".
Los liberales no somos conservadores, está claro?

martes, marzo 01, 2011

Vargas Llosa censurado por la Intelligentsia progre de Carta Abierta

Horacio González - Director de la Biblioteca nacional- y Ricardo Forster- filósofo cristinista- censuran la presencia de Mario Vargas Llosa en la inauguración de la Feria del Libro.
Seguramente no soportan que el Premio Nobel diga cosas como éstas:


Como todas las épocas han tenido sus espantos, la nuestra es la de los fanáticos, la de los terroristas suicidas, antigua especie convencida de que matando se gana el paraíso, que la sangre de los inocentes lava las afrentas colectivas, corrige las injusticias e impone la verdad sobre las falsas creencias. Innumerables víctimas son inmoladas cada día en diversos lugares del mundo por quienes se sienten poseedores de verdades absolutas. Creíamos que, con el desplome de los imperios totalitarios, la convivencia, la paz, el pluralismo, los derechos humanos, se impondrían y el mundo dejaría atrás los holocaustos, genocidios, invasiones y guerras de exterminio. Nada de eso ha ocurrido. Nuevas formas de barbarie proliferan atizadas por el fanatismo y, con la multiplicación de armas de destrucción masiva, no se puede excluir que cualquier grupúsculo de enloquecidos redentores provoque un día un cataclismo nuclear. Hay que salirles al paso, enfrentarlos y derrotarlos. No son muchos, aunque el estruendo de sus crímenes retumbe por todo el planeta y nos abrumen de horror las pesadillas que provocan. No debemos dejarnos intimidar por quienes quisieran arrebatarnos la libertad que hemos ido conquistando en la larga hazaña de la civilización. Defendamos la democracia liberal, que, con todas sus limitaciones, sigue significando el pluralismo político, la convivencia, la tolerancia, los derechos humanos, el respeto a la crítica, la legalidad, las elecciones libres, la alternancia en el poder, todo aquello que nos ha ido sacando de la vida feral y acercándonos –aunque nunca llegaremos a alcanzarla– a la hermosa y perfecta vida que finge la literatura, aquella que sólo inventándola, escribiéndola y leyéndola podemos merecer. Enfrentándonos a los fanáticos homicidas defendemos nuestro derecho a soñar y a hacer nuestros sueños realidad.En mi juventud, como muchos escritores de mi generación, fui marxista y creí que el socialismo sería el remedio para la explotación y las injusticias sociales que arreciaban en mi país, América Latina y el resto del Tercer Mundo. Mi decepción del estatismo y el colectivismo y mi tránsito hacia el demócrata y el liberal que soy –que trato de ser– fue largo, difícil, y se llevó a cabo despacio y a raíz de episodios como la conversión de la Revolución Cubana, que me había entusiasmado al principio, al modelo autoritario y vertical de la Unión Soviética, el testimonio de los disidentes que conseguía escurrirse entre las alambradas del Gulag, la invasión de Checoeslovaquia por los países del Pacto de Varsovia, y gracias a pensadores como Raymond Aron, Jean-François Revel, Isaiah Berlin y Karl Popper, a quienes debo mi revalorización de la cultura democrática y de las sociedades abiertas. Esos maestros fueron un ejemplo de lucidez y gallardía cuando la intelligentsia de Occidente parecía, por frivolidad u oportunismo, haber sucumbido al hechizo del socialismo soviético, o, peor todavía, al aquelarre sanguinario de la revolución cultural china.


De entonces a esta época, no sin tropiezos y resbalones, América Latina ha ido progresando, aunque, como decía el verso de César Vallejo, todavía Hay, hermanos, muchísimo que hacer. Padecemos menos dictaduras que antaño, sólo Cuba y su candidata a secundarla, Venezuela, y algunas seudodemocracias populistas y payasas, como las de Bolivia y Nicaragua. Pero en el resto del continente, mal que mal, la democracia está funcionando, apoyada en amplios consensos populares, y, por primera vez en nuestra historia, tenemos una izquierda y una derecha que, como en Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana, México y casi todo Centroamérica, respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder. Ése es el buen camino y, si persevera en él, combate la insidiosa corrupción y sigue integrándose al mundo, América Latina dejará por fin de ser el continente del futuro y pasará a serlo del presente.


Es lamentable que los gobiernos democráticos, en vez de dar el ejemplo, solidarizándose con quienes, como las Damas de Blanco en Cuba, los resistentes venezolanos, o Aung San Suu Kyi y Liu Xiaobo, que se enfrentan con temeridad a las dictaduras que sufren, se muestren a menudo complacientes no con ellos sino con sus verdugos.

Detesto toda forma de nacionalismo, ideología –o, más bien, religión– provinciana, de corto vuelo, excluyente, que recorta el horizonte intelectual y disimula en su seno prejuicios étnicos y racistas, pues convierte en valor supremo, en privilegio moral y ontológico, la circunstancia fortuita del lugar de nacimiento. Junto con la religión, el nacionalismo ha sido la causa de las peores carnicerías de la historia, como las de las dos guerras mundiales y la sangría actual del Medio Oriente. Nada ha contribuido tanto como el nacionalismo a que América Latina se haya balcanizado, ensangrentado en insensatas contiendas y litigios y derrochado astronómicos recursos en comprar armas en vez de construir escuelas, bibliotecas y hospitales.
No hay que confundir el nacionalismo de orejeras y su rechazo del “otro”, siempre semilla de violencia, con el patriotismo, sentimiento sano y generoso, de amor a la tierra donde uno vio la luz, donde vivieron sus ancestros y se forjaron los primeros sueños, paisaje familiar de geografías, seres queridos y ocurrencias que se convierten en hitos de la memoria y escudos contra la soledad. La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos y los tiñen de melancolía, la sensación cálida de que, no importa donde estemos, existe un hogar al que podemos volver.

sábado, febrero 26, 2011

Discurso de Shimon Peres en el Congreso español

DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL ESTADO DE ISRAEL, SHIMON PERES,

ANTE EL CONGRESO DE ESPAÑA


Presidente del Congreso, Señor José Bono,

Señores Diputados,Señoras y Señores,

Buenos días y Shalom a todos


Traigo conmigo bendiciones desde Jerusalén, desde Tierra Santa, para España, un país de gran riqueza histórica y cultural.
España ha conocido la opresión y el aislamiento, las guerras, una guerra civil, pero a final de cuentas ha sido capaz de unirse, liberarse, construir un impresionante mercado, volver a producir una cultura y un arte sin parangón.
En la historia de todos los pueblos hay altibajos. La historia de España ha vivido una Edad de Oro, doscientos años que iluminaron las relaciones entre españoles, árabes y judíos, doscientos años de diálogo entre las tres culturas: el cristianismo, el islam y el judaísmo. En palabras de Su Majestad el Rey: “España está vinculada históricamente a los judíos y a los árabes por lazos de sangre, cultura y civilización”.
La expulsión de los judíos de España inició una era de ruptura entre los dos pueblos, que duró cuatrocientos años.

Y hoy por hoy, España es una sociedad libre, moderada, igualitaria y abierta.
En mi visita de hoy, en esta ilustre cámara, deseo expresar mi profundo aprecio al Reino de España, por el apogeo de su cultura, la magnificencia de su arte, el esplendor de su creatividad, que ha brindado al mundo entero.
La cultura española ha contribuido al mundo con tres gigantes de las humanidades: Cervantes, Picasso y para nosotros, Maimónides.
Quisiera expresar mi gratitud al pueblo español por haber dado la oportunidad de florecer a los mayores pensadores y filósofos judíos .
No hay nadie en el mundo que no conozca las obras de Goya o de Dalí, los fascinantes edificios de Gaudí, los poemas de Lorca. “Don Quijote” nos acompaña en nuestra vida como alternativa que despierta la imaginación.
Con esta visita quisiera profundizar en nuestra amistad y enriquecer las relaciones entre nosotros.
Resulta difícil imaginar la historia de España sin tener en cuenta su profunda implicación en la historia de Oriente Próximo. Asimismo, no se puede entender la historia de Oriente Próximo sin el papel fundamental desempeñado por España.
Desde que recibí la invitación para esta visita hasta hoy, han cambiado las prioridades de Oriente Próximo.
Estamos siendo testigos oculares de fenómenos que no hemos sido capaces de predecir. Quizá estuvieran allí anteriormente, pero no se veían a simple vista.
Se trata de fenómenos más espontáneos que organizados, sin precedentes. No los ha organizado el ejército. Tampoco la religión. Ni un partido. Han explotado como un geiser de las profundidades de la tierra.

Internet, Twitter y Facebook han abierto unos ojos enormes. Y supongo que no permitirán que se vuelva a cerrar los ojos del pueblo, tapar los oídos del mundo.
Estas nuevas tecnologías llegaron en primer lugar a las manos de los jóvenes en el mundo. Y ahora han llegado también a los jóvenes de Oriente Próximo.
Ahora pueden comparar su situación con la de los jóvenes de otros lugares.
El mundo ha sido expuesto. Se puede ver la riqueza y se puede ver la pobreza en las pantallas.
Los nuevos medios de comunicación se han convertido en una fuerza social. Los jóvenes de la región se han asombrado con la falta de libertad, la falta de empleo, la falta de una visión.
Y ya no se puede responder a las expectativas que se han despertado con una mera sustitución de personalidades o cambiando los gobiernos.
Se exige una verdadera solución para salir de la pobreza, para deshacerse de la opresión.
Si no cambia la situación, la pobreza seguirá creciendo y con ella el sufrimiento y la ignorancia, dando lugar al levantamiento de las masas.
Es difícil ser dictador cuando hay transparencia.
La pobreza se genera cuando el crecimiento demográfico natural no va acompañado de un crecimiento económico.
Las fuentes de agua tampoco crecen a medida que crece la población.
Egipto, por ejemplo, ha pasado de tener una población de dieciocho millones de habitantes a unos ochenta y uno en 2010. Es decir, su población se ha multiplicado por siete en cincuenta años.
Sin embargo, el Nilo, la fuente de ingresos principal de Egipto, no ha visto su caudal aumentar ni en una gota.
La única forma comprobada de responder al reto que representa el crecimiento demográfico natural es el crecimiento procedente de la ciencia y la tecnología, que proporciona rentas mayores que la labranza de la tierra.
La tierra tiene límites
La ciencia no los tiene.
La ciencia y la tecnología han convertido al planeta en un mundo global.
La economía clásica está acabada.
Hoy por hoy hay que optar entre la pobreza nacional y la prosperidad global.
La riqueza no procede actualmente de la acumulación de bienes sino del descubrimiento de nuevas oportunidades.
El número de patentes de un país es más determinante que el número de kilómetros cuadrados.
Si la economía es global, el crecimiento tecnológico es individual.
Dos jóvenes crearon Google. Otro joven creó Microsoft. Y el más joven de todos creó Facebook.
No se aprovecharon de nadie. No engañaron a nadie. No robaron a nadie.
Sencillamente inventaron.
Su iniciativa permitió la creación de empresas gigantes globales cuya riqueza es superior a la de muchos países.
Los ejecutivos de las empresas globales son sensibles a la opinión pública y actúan por iniciativa propia a favor de la sociedad.
Las fundaciones que han creado tienen más recursos que la ayuda a la cooperación oficial de muchos gobiernos.
Probablemente los países en dificultades no tienen la posibilidad de cambiar su situación por sí mismos, sin ayuda del exterior.
La mayor parte de los gobiernos se enfrentan a déficits presupuestarios y brechas sociales. Probablemente no sean capaces de ayudar por sí solas.
La globalización ha creado una capacidad paralela. Como la que se encuentra en manos de las empresas comerciales.
Las empresas tienen medios. Pueden ayudar y están dispuestas a hacerlo.
Están destinados a las personas enfermas en países enfermos.
Es preferible curar a los países para que éstos a su vez puedan curar a sus enfermos.
Estoy convencido de que hay que hacer un llamamiento a las grandes empresas globales para que contribuyan a esta misión. Pueden crear redes económicas modernas basadas en la ciencia y la tecnología casi en cualquier lugar del mundo. Pueden crear filiales de alta tecnología y dar respuesta a los jóvenes desempleados y esperanza a todo el pueblo.
Hablo apoyándome en la experiencia israelí.
En Israel escasea la tierra y escasea el agua. Y sin embargo tiene una agricultura excelente que comercializa zanahorias en Moscú, aguacates en París y flores en Londres.
El secreto israelí radica en la innovación y el desarrollo tecnológico avanzado. El 95% de la agricultura israelí está construida sobre la base de la alta tecnología.
Estamos más que dispuestos a compartir la experiencia y los conocimientos israelíes con nuestros vecinos. Lo hemos hecho con éxito en China y en la India.
Señores Diputados,
En España se inició el Proceso de Barcelona y hoy podemos adaptarlo a las nuevas circunstancias.
Quizá podamos intentar juntos atraer a empresas españolas, palestinas e israelíes para que convertir esta visión en una realidad.
Israel es un país democrático. Cree en la democracia. La democracia de nuestros vecinos es el mejor garante de la paz. La ciencia y la tecnología abren camino a la democracia. Precisamente ahora es el momento de reanudar las negociaciones entre los palestinos y nosotros.
No debemos limitarnos a la expresión de dos estados para dos pueblos sino hablar explícitamente de dos estados democráticos, basados en la tecnología que representen un nuevo modelo para Oriente Próximo.
Me dirijo a nuestros vecinos palestinos y les digo: volvamos inmediatamente a la mesa de negociaciones. Con un esfuerzo concentrado podremos deshacernos del largo conflicto para dejar en herencia a nuestros hijos lo que nos fue negado a nosotros.
Yo sé que hay escepticismo con respecto a la paz debido a la desconfianza entre las partes. La desconfianza no es inamovible. Hemos visto cómo en el pasado los palestinos desconfiaban de que un gobierno de derechas israelí pudiera aceptar una solución de dos estados. Se equivocaban.
Israel dio por supuesto que los palestinos exigirían el regreso de cinco millones de refugiados. Nos equivocamos.
A pesar del escepticismo, Israel respeta los esfuerzos del liderazgo de la Autoridad Palestina, encabezado por Abbas y Farash y su gobierno para construir una infraestructura para un estado palestino en ciernes.
La situación en Cisjordania ya ha mejorado de forma significativa con un 7% de crecimiento el año pasado.
Si Gaza se calma, también podrá disfrutar de los frutos del crecimiento. Para ello debe liberarse de la dudosa creencia de que con el terrorismo se consigue más que con la negociación. Son los propios habitantes de Gaza los que se beneficiarían de invertir sus esfuerzos en la construcción de casas en lugar de misiles. La paz y la libertad de Gaza están en manos de sus propios habitantes.
Nosotros nos retiramos de Gaza y no tenemos la intención de volver a entrar. Nuestra única aspiración es que las madres, todas las madres, puedan dormir sin el ruido de las explosiones. Para nosotros la promesa de seguridad traerá la paz verdadera.
Las negociaciones se inician con grandes brechas proclamadas, con posiciones de partida maximalistas. Se pueden superar no con martillos ni con tambores sino con creatividad, con inteligencia, con paciencia y con un perfil bajo.
La negociación para la paz es un proceso. Cada parte intenta conseguir inicialmente el máximo. Más adelante ambas partes comprenden que hay que sustituir las posiciones de partida proclamadas por posiciones de conclusión pragmáticas y acordadas.
La paz traerá consigo un impulso del turismo, la apertura de industrias modernas e iniciativas empresariales conjuntas en el campo de la energía, el agua, la conservación de la naturaleza, el libre comercio, en realidad en todos los ámbitos y para todos.
Señoras y señores,
Aspiramos a una paz duradera con todos nuestros vecinos, incluidos Siria y el Líbano.
Me dirijo a nuestros vecinos sirios para que no se conviertan en rehenes de Irán. Irán no persigue la paz. Vengan a la mesa de negociaciones sin condiciones previas para que podamos alcanzar un acuerdo.
Al pueblo libanés le digo: no permitáis que Hizbolá convierta vuestra tierra en un campo de batalla. Líbano está destinada a ser un campo de paz. No hay razón alguna para que estemos enfrentados. Y hay muchas y buenas razones para que haya paz entre nosotros.
Oriente Próximo está hoy dividido entre los países moderados que aspiran a la paz y a la libertad, y los países fanáticos que confían en resolver sus problemas utilizando uranio enriquecido y actos de terrorismo.
El fanatismo es un poder destructivo, no contiene un mensaje de esperanza ni para ella ni para los demás.
El terrorismo puede llegar a todas partes, tal y como se verificó en los atentados de los trenes de viajeros.
Irán alimenta a Hizbolá en el Líbano y a Hamás en Gaza con terrorismo y armas. Está crenado células terroristas visibles y ocultas en otros países.
Irán está desarrollando armas nucleares y es una amenaza para los países moderados. La central nuclear iraní representa un peligro para la paz del mundo entero.
Estoy convencido de que el mundo no se arrodillará antes el odio que emana de un líder extremista y fanático como Hamenei, el mayor líder del fanatismo, la incitación y los actos terroristas.
Estoy convencido de que llegará el día en que los líderes de Irán que amenazan a sus compatriotas descubrirán que ellos mismo están amenazados por su pueblo.
Apreciamos enormemente la posición decidida de España sobre la cuestión iraní.
He vivido lo suficiente, tengo suficiente experiencia como para saber que no hay mayor fuerza que la de la buena voluntad.
Éste es el momento para la buena voluntad.
Éste es el momento para la paz.
Terminaré con una frase de Juan Luis Vives: “la primera condición para la paz es la voluntad de alcanzarla”.

Muchas gracias.

viernes, febrero 25, 2011

Kadafy, o el fin de la Utopía

Mubarak fue siempre repudiado por la izquierda (a pesar que pertenecía a la Internacional Socialista) El reconocimiento de Israel fue su crimen mayor. No el haber sido un dictador que explotaba a su pueblo. Su pecado fue aceptar la realidad de Israel y negociar una forma de convivencia con el enemigo.
En cambio Kadafy fue siempre un ícono de la izquierda y el progresismo internacional. Tampoco importaba aquí el hecho que era un dictador que explotaba a su pueblo, y se enriquecía, al igual que Mubarak. Lo importante para la izquierda tuerta- que solo ve el mal a su derecha- era su Mito: el Libro Verde, el Socialismo árabe, el antiimperialismo. Esa fraseología era más que suficiente para excitar a los jóvenes izquierdistas.
En estos días la verdadera naturaleza criminal, autista, egocéntrica, irracional del libio ha salido a la superficie. Mientras Mubarak trataba de apaciguar a la gente- y no lo logró- Kadafy incita a sus seguidores a matar a los rebeldes. "Los que no me aman merecen morir" acaba de decir este Hitler patético.
¿Seguirá la patetica izquierda declamando su apoyo al loco? Cuando dirá que es suficiente? Cuando reconocerá sus errores, su fracaso monumental? Cuando pondrá fin a su Utopía infernal?

viernes, febrero 11, 2011

Al fin

La caida de Mubarak es un triunfo de la gente movilizada. Una lección que los hermanos Castro, el dictador de Corea del Norte, la Teocracia de Iran, la dictadura militar de Myanmar, el presidente de Bielorusia, los viejos dictadores arabes,desde Gadaffi a el rey de Marruecos y la Casa Real de Arabia deben tomar en cuenta de ahora en más.
La revolucion de la participacion social y la comunicación que supone Internet y las redes celulares ha permitido crear un contradiscurso que liquidó el discurso oficialista de Egipto. Eso es , sin duda, lo más notable de esta Revolución: la gente ha encontrado un medio para coordinarse, organizarse, resistir, crear y difundir consignas. El Poder deberá de ahora en más saber que no existe más el monopolio de la información. Cuba, Iran, China y tantod otros deben prepararse para esta nueva etapa, que ha quebrado la vieja inercia del poder absoluto.
Otra es la discusion del "ahora qué". Espero que los jóvenes libertarios de Plaza Tahrir no sean "encuadrados" por los soldados de la Guerra Santa que conducen allí los Hermanos Musulmanes. Creo que su aspiracion de modernidad, de comunicacion con todo el mundo se opone diametralmente al discurso retrasista del islamismo radical. Pero esa es la batalla que ahora comienza. La primera- la renuncia del viejo dictador- ya ha sido ganada, afortunadamente.

domingo, febrero 06, 2011

sábado, febrero 05, 2011

Egipto: Revolución en la Revolución

Ciertos liberales creen que la política funciona como el mercado: que gana el producto mejor, más barato y más ajustado a la demanda del comprador. No es así: la política es el reino de la “narración”: gana el que mejor relata su proyecto, no el mejor proyecto. La épica libertaria de la Revolución Francesa, la narración de un pueblo derrotando a la tiranía, ocultó durante siglos la realidad de un proyecto autoritario, violento, centralista, intervencionista. La Revolución Francesa sirvió de modelo a Mussolini y a Lenin: una minoría de profesionales de la política conduce al pueblo ignorante a destruir la República Burguesa e instaurar la “democracia de masas”, con su secuela natural, el “terror de masas”.
En Egipto es conmovedor como se cumple el consejo de La Boetie, dado en el siglo XVI: para que un tirano caiga basta con que le retiremos nuestro apoyo: toda su fuerza reside en el apoyo tácito del pueblo. Egipto prueba que la conversación en las redes sociales destruye la pretensión de controlar la “narración” desde el poder. En ese sentido es ejemplar. No olvidemos que en 2009 los ciudadanos iraníes se movilizaron por los mismos medios, las redes sociales, y pusieron en jaque a la Teocracia.
Hasta ahí, “ganan” los buenos.
Pero la política-oscura, no transparente como el mercado libre- no termina en el deseo del pueblo de libertad y justicia.
Detrás de esta explosión de libertad ya aparecen los primeros síntomas preocupantes.
La complacencia de la prensa occidental “progre” con la Hermandad Musulmana- madre de Al Qaeda - es patética.Se quejan de que Israel apoya a Mubarak y no "al pueblo", como si la prioridad de la seguridad deba ceder al espiritu democratico. Cuando Occidente se alió a Satlin, nadie lo cuestionó: la prioridad era el combate a Hitler, no la Democracia en Rusia.
Hoy volaron el gasoducto a Israel, indicando cual será el derrotero cuando tomen el poder. Hoy el Ayatola Jomenei comparó la revolución egipcia con la iraní de 1979 y pidió que Egipto rompa con EEUU e Israel, los “enemigos del Islam”. Hoy los jóvenes de clase media que armaron el movimiento piden que se vuelva a la normalidad ya que han conseguido lo principal, que Mubarak renuncie a la reelección. Pero son desoídos por una multitud claramente identificada con la Hermandad- a diferencia de los primeros días, en los que la Hermandad se ocultó-.
El movimiento está girando rápidamente hacia la “narración islámica”, de una supuesta humillación por parte de Occidente e Israel y la necesidad de una “revolución islámica”, no de una “revolución democrática”.
O sea: el aire libertario, progresista de los primeros días está virando hacia la oscura región del rencor, la violencia y el “todo o nada” fanático. El peor “producto” está ganando en el “mercado político” egipcio.

viernes, febrero 04, 2011

Una imagen vale mas que mil palabras


El inocultable antisemitismo árabe

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